La lotería, con su promesa de cambiar vidas de la noche a la mañana, ha transformado el destino de personas de diversas profesiones. Desde cuidacoches en Uruguay hasta taxistas en Chile y cuidadores en el Reino Unido, estas son algunas de sus extraordinarias historias.
La Increíble Suerte del Cuidacoche Uruguayo
Un cuidacoche en Uruguay tuvo un giro inesperado en su vida. Javier Acosta, originario del departamento de Maldonado, al este de Uruguay, se dirigió a trabajar a un festival de música y regresó con un automóvil 0 kilómetros que ganó en un sorteo. En Uruguay, a las personas que cuidan autos en la calle y a quienes se les retribuye a voluntad del conductor cuando se va con su vehículo, se les conoce como "cuidacoche".
Javier viajó a la ciudad de Minas, en el centro del país, para la 35° edición del Festival de Minas y Abril, que se llevó a cabo del viernes 1 de abril al domingo 3. Además de los shows de varios artistas nacionales, el festival fue escenario de un momento de mucha emoción cuando Acosta, quien había asistido al evento para ejercer de cuidacoche, ganó un auto nuevo en un sorteo.
El hombre había comprado el número de rifa 2.482 y el domingo por la noche se hizo acreedor a un automóvil Renault Sandero. Tras ser anunciado su número, al grito de “Olé, olé, Javier”, el hombre subió al escenario para recibir su premio frente a los aplausos de los presentes. Según el propio Acosta, asiste todos los años al festival junto a su hermano, quien vive en el departamento de Lavalleja, donde se encuentra la ciudad de Minas. “Lo que más me llegó y me causó más satisfacción de todo fue la ovación de la gente. Eso fue lo que me conmovió más, no tanto por el premio; me transmitía felicidad”, expresó el ganador a Subrayado.
Acosta se ha dedicado a cuidar autos en distintos puntos del país por más de 20 años, usualmente buscando lugares con mayor movimiento para obtener mejores propinas. Por ejemplo, en el parador de la playa Bikini, en Punta del Este, realiza servicios de valet parking. La entrevista le fue realizada en el Hospital de Maldonado, donde su pareja se realizaba un estudio ginecológico para determinar el sexo del bebé que esperan. “Esta vino con un 0 kilómetro abajo del brazo”, dijo Javier emocionado.

El Fenómeno de los Cuidacoches en Uruguay
En Uruguay, un cuidacoche puede ganar hasta 400 pesos uruguayos por día (aproximadamente 10 dólares americanos) por trabajar en una cuadra durante ocho horas. En 2019, la Intendencia de Montevideo registraba alrededor de 2.000 trabajadores informales de este tipo.
En 2017, la Revista de Análisis Económico publicó un estudio de José María Cabrera y Alejandro Cid sobre los cuidacoches en Uruguay. Este análisis impulsó la política de formalización por parte de los gobiernos departamentales, ya que, según el informe, esta eleva el estatus del cuidacoche al legitimar la actividad. Sin embargo, esto no implica que el trabajo deje de pertenecer al mercado informal. El estudio advierte que otorgar un derecho de usufructo, es decir, asignar una cuadra a cada uno, podría significar una mayor seguridad laboral para el cuidacoche.
Otras Historias de Fortuna Inesperada en Profesiones de Servicio
El Taxista Chileno y el Boleto Olvidado
Daniel Maldonado, un taxista chileno de 32 años, se convirtió en millonario tras descubrir que un boleto que había olvidado durante varias semanas en la guantera de su vehículo estaba premiado con 934 millones de pesos (equivalente a 1,76 millones de dólares en su momento). El juego consistía en acertar 15 números que se sortean en cada edición.
Maldonado guardó los boletos en la guantera y se olvidó de ellos hasta que, a principios de febrero, su suegro usó su taxi y lo chocó. Antes de llevar el automóvil al taller, Maldonado sacó las cosas que tenía en la guantera y encontró los boletos. El pasado viernes fue a una agencia de juegos y pidió al encargado que los revisara. En broma, le dijo: "Revíselos y páguemelos, porque soy el ganador".
Cuando le mostró la pantalla con el premio, Enrique Lepe, el dueño del local, "quedó mudo". El sorteo al que correspondía el boleto ganador se había realizado el 3 de enero, y Maldonado lo guardó durante seis semanas, a pocas de que se cumpliera el plazo legal de 60 días en Chile para cobrar los premios. El joven, impactado con la noticia, transpiraba mientras Lepe llamaba a Santiago para confirmar que Maldonado era el ganador.
Maldonado es el primer millonario de 2010 en juegos de azar en Chile. "Voy a cuidar mucho la platita, no haré ninguna locura. Primero se va casi toda al banco y tomaremos unas vacaciones por la zona con la familia... que no estaban en los planes", dijo el nuevo millonario. "Andaba desde principios de año con (casi) mil millones (de pesos) y no lo sabía", comentó Fernando Silva, gerente del 'Kino'.

La Cuidadora Británica que No Dejó su Trabajo
Sara Thomas, una joven de 26 años que vive en Treharris, una pequeña localidad en el sur de Gales, tuvo una historia de éxito similar. Sara, que trabaja como cuidadora en una residencia de ancianos, aprovechó un descanso de su jornada laboral para dar un paseo. Pasó por una tienda cercana a su trabajo y decidió comprar un boleto del tipo rasca y gana.
"No suelo comprar billetes de lotería a menudo, pero me hice con uno hace unas semanas como regalo y mi socio Sean me dijo en broma: 'No los compres, no ganarás nada'. Se equivocaba", relata Sara. Cuando rascó el boleto de vuelta a la residencia, descubrió que había ganado un premio de un millón de libras (equivalente a 1,15 millones de euros). "Llamé a las chicas con las que trabajo y pensaron que estaba bromeando", añadió. Su jefe le había aconsejado que no comprara un boleto porque "no te tocará nada".
Los responsables de Camelot, la empresa que organiza los juegos de azar en el Reino Unido, confirmaron que su boleto estaba premiado. "Cuando Camelot confirmó el premio, todos nos pusimos a gritar. No podía creerlo; de hecho, todavía no sé si lo he podido asimilar del todo", expresó. A pesar del premio, a Sara no se le pasa por la cabeza dejar su empleo: "Adoro mi trabajo y quiero seguir trabajando. Los pacientes aprecian que estés ahí para ellos cuando no pueden ver a su familia y es realmente reconfortante saber que les estás poniendo una sonrisa en la cara".
Con el dinero, Sara y su pareja, Sean Warner, planean cambiar de casa, buscando una con "un gran jardín para jugar con los niños". También invertirán parte del premio en unas vacaciones familiares. Sara también desea comprarse un Jeep, pero antes deberá aprobar su examen de conducir en Gales. A largo plazo, le gustaría comenzar su propio negocio de peluquería, ya que es peluquera cualificada y el premio le ha abierto "muchas oportunidades nuevas" para ella y su familia, asegurando un mejor futuro para sus hijos.
Distintos Destinos de los Ganadores de Lotería
La Colección de Autos de Lujo del Camionero Británico
Tom Naylor, un camionero británico, ganó £15,5 millones en la Lotería Nacional del Reino Unido en 2001. Antes del sorteo, Naylor conducía un Ford Granada con más de 20 años de antigüedad. Tras recibir el premio, comenzó a adquirir vehículos de alta gama hasta conformar una colección que hoy le permite utilizar un auto distinto cada día de la semana, reflejo de una afición que pudo desarrollar gracias a su nueva realidad financiera.
La elección de los números ganadores no respondió a un método habitual. Tom y su esposa Rita siguieron una recomendación publicada en la columna astrológica de Mystic Meg, la conocida vidente del tabloide The Sun. En su pronóstico, la astróloga sugería a las personas del signo Géminis conservar el boleto de lotería en una taza amarilla, ya que ese gesto “atraería la suerte”.
Al no disponer de una taza de ese color, Naylor optó por una solución improvisada: pegó el ticket en un libro de mapas de color amarillo que guardaba en la cabina de su camión. Nueve horas después, los números del sorteo coincidieron con los de su boleto, sellando una victoria que cambió el rumbo de su vida. Hoy, en su garaje, posee modelos de Rolls-Royce, Jaguar, Land Rover y Hummer. Entre ellos figuran un Ford Mustang V8, tres Jaguar de alta gama -XJR, XJ220 y F-Type convertible- y un Land Rover Discovery. La pieza más destacada es un Aston Martin DB9 Bond Edition, una serie limitada de 150 unidades.
“El primer coche que me compré fue un Jaguar XJR, hace 17 años, cuando gané la lotería. Todavía lo tengo”, relató Naylor. “Con el tiempo fui sumando más y más. Hoy tengo uno para cada día de la semana”, agregó. “Después de años sentado en mi camión, atrapado en embotellamientos, hoy estar al volante es un placer puro”, explicó.

Ascenso y Caída: La Historia del Joven Millonario
No todas las historias de lotería terminan en prosperidad sostenida. Se trata de Michael Carroll, un ciudadano británico que, con apenas 19 años, compró un boleto de lotería que cambió su vida. Su fortuna lo llevó a adoptar un estilo de vida marcado por los excesos. "Me gustan las fiestas grandes. Son tan íntimas. Me acosté con 4000 mujeres", aseguró.
Michael utilizó gran parte del dinero en diversión y excentricidades. Conforme pasaron los años, el dinero se fue agotando y sus amigos, incluyendo su esposa, lo dejaron. Le sugirieron vender los autos y la mansión, pero la propiedad ya no estaba en las mismas condiciones, debido a las constantes fiestas, orgías y destrozos que se registraron durante años en el lugar. Para el 2008, Michael estaba en quiebra y terminó viviendo durante varias semanas en una pensión para indigentes a costa del Estado.
El Dilema del Boleto Perdido: Un Caso en Chile
En otro caso lamentable, un hombre que ganó un premio de $420 millones de la Lotería en Chile, no pudo cobrar el dinero después de que la agencia a cargo le informara que había perdido el boleto ganador tras sufrir un asalto. El ganador, identificado como Luti, se presentó para cobrar su premio, pero la agencia le comunicó la pérdida.
“Me presento el día viernes pasado en Santiago en la Lotería, me entrevisto con el gerente de marketing y me dice hay una ley que dice que tiene que ser cobrado con el boleto, pero tengo que estar tranquilo porque yo era la persona ganadora”, precisó Luti. La situación se complicó, y la disputa entre quienes aseguran ser los merecedores del premio debía ser resuelta por el Ministerio Público si el boleto no aparecía.