Cuentos con Letras Grandes: Fomentando la Lectura para Todas las Edades

En el ámbito de la literatura, es fundamental que la lectura sea accesible y agradable para todos. Tenemos literatura accesible para todos. En Ediciones letraGrande trabajamos para que cada lector, sin importar su edad o condición visual, pueda disfrutar plenamente de las historias.

La Importancia de la Literatura Accesible

Nuestra propuesta se centra en utilizar una letra redonda, clásica y de tamaño 18, que permite seguir el texto con claridad y sin esfuerzo. Además, nuestras obras están impresas en un papel ligero que facilita el manejo del libro, incluso durante lecturas prolongadas. Publicamos títulos de distintos géneros literarios, para que cada lector encuentre una historia a su medida. Entre ellos, algunos clásicos son el de “Los Tres cerditos”, “Hansel y Gretel” o ”Caperucita Roja”, por ejemplo.

Diseño de página con letra grande para libros

La iniciativa de ofrecer libros con letras grandes no es nueva y cuenta con el respaldo de importantes editoriales. En 2009, Editorial Planeta, en colaboración con Grup 62 y Obra Social «la Caixa», lanzó Lectura +, un espacio dentro de las librerías donde se pueden adquirir libros con letras grandes. Edicions 62 se encarga de los libros en catalán y Grupo Planeta de las ediciones en castellano. Ambas cumplen los estándares internacionales definidos para este tipo de publicaciones: libros de una media de 288 páginas, en formato 15 por 23 centímetros, tipografía palatina con cuerpo de texto 17, interlineado de 19 puntos y encuadernación rústica sin solapas.

Esta selección de la mejor bibliografía de autores y novelas está pensada para quienes tienen dificultades para leer libros con la tipografía convencional, o que simplemente prefieren leer con una letra mayor de lo habitual.

Cuentos: Más Allá de la Infancia

Existe una idea muy extendida según la cual los cuentos son cosas de niños; este mito está vinculado a muchos prejuicios que, además, han aparecido en tiempos recientes. Así pues, hay cuentos para adultos y otros para gente más joven; lo importante es que las personas de cualquier edad pueden sacar provecho de estas historias. Es más, muchas enseñanzas filosóficas e incluso morales son transmitidas en forma de cuento diseñado para ser tomado muy en serio por parte de gente ya formada y con responsabilidades. Es por eso que leer un cuento o escuchar cómo alguien lo cuenta aporta beneficios más allá del entretenimiento.

Grupo de personas mayores leyendo cuentos en un entorno tranquilo

Muchas de estas claves psicológicas de la lectura de cuentos parten de una idea: mientras que los niños pasan mucho tiempo imaginando, jugando y explorando en contextos muy variados, los adultos tienden a moverse por espacios muy adaptados a sus habilidades y a su manera de ser, y salen menos de su zona de confort. Leer cuentos puede ser un excelente medio para explorar nuevas perspectivas y emociones.

La lectura es un placer que sirve como pasatiempo, como aprendizaje y como evasión, obteniéndose beneficios saludables. A las personas mayores, les ayuda a sentirse mucho mejor, con un ánimo más elevado, una mayor tranquilidad emocional, estimula su atención y concentración y potencia las funciones cognitivas en personas con deterioro cognitivo.

BENEFICIOS DE LA LECTURA

Selección de Cuentos Cortos para Reflexionar

A modo de muestra, a lo largo de este artículo vamos a ver una selección de cuentos cortos para adultos (o jóvenes a punto de entrar en la adultez), que tratan temáticas como el amor, la necesidad de tener en cuenta las perspectivas ajenas o la naturaleza humana.

1. El Anciano Takahama y la Mariposa Blanca

Había una vez en Japón un anciano cuyo nombre era el de Takahama, y que vivía desde su juventud en una pequeña casa que él mismo había construido junto a un cementerio, en lo alto de una colina. Un día el anciano enfermó de gravedad, estando cercana ya su muerte, y su cuñada y su sobrino fueron a cuidarle en sus últimos momentos y le aseguraron que estarían junto a él todo lo que necesitara. Un día, en que la ventana de la habitación estaba abierta, se coló una pequeña mariposa blanca en el interior. Tras largo rato, la mariposa abandonó la habitación y el joven, curioso por su comportamiento y maravillado por su belleza, la siguió. El pequeño ser voló hasta el cementerio que existía al lado de la casa y se dirigió a una tumba, alrededor de la cual revolotearía hasta desaparecer. Aunque la tumba era muy antigua, estaba limpia y cuidada, rodeada de flores blancas frescas. En su juventud, Takahama conoció y se enamoró de una joven llamada Akiko, con la cual iba a casarse. Sin embargo, pocos días antes del enlace la joven falleció. Ello sumió a Takahama en la tristeza, de la que conseguiría recuperarse. Un hermoso cuento de origen japonés que nos habla sobre el amor, concretamente de un amor capaz de trascender el tiempo e incluso la muerte.

2. Los Seis Sabios Ciegos y el Elefante

En una ocasión había seis ancianos sabios que no gozaban del don de la vista, siendo ciegos y empleando el sentido del tacto para experimentar y conocer las diferentes realidades, seres y objetos del mundo. Ninguno de estos sabios había visto jamás un elefante, y tras conocer que su rey disponía de uno le solicitaron con humildad poder conocerlo. El primero le tocó un colmillo, y consideró que el elefante era liso y agudo cual lanza. El segundo sabio se aproximó y tocó la cola del elefante, respondiendo que en realidad era más bien como una cuerda. El tercero entraría en contacto con la trompa, refiriendo que el animal se parecía más a una serpiente. El cuarto indicaría que los demás debían estar errando, ya que tras tocar la rodilla del elefante llegó a la conclusión de que se trataba de algo semejante a un árbol. El quinto lo desmintió al tocar la oreja del ser, valorando que se parecía a un abanico. Tras haber llegado a distintas conclusiones, los sabios empezaron a discutir respecto a quién poseía la verdad. Dado que todos defendían sus posiciones con ahínco, recurrieron a la ayuda de un séptimo sabio el cual podía ver.

Ilustración de seis sabios ciegos tocando diferentes partes de un elefante

3. El Ciervo Escondido: Entre el Sueño y la Realidad

Había una vez un leñador de Cheng que encontró un ciervo en un campo, al cual mató y posteriormente enterró con hojas y ramas para evitar que otros descubrieran la pieza. Poco después empezaría a contar su supuesto sueño, a lo que uno de los que lo escuchó reaccionó intentando buscar el ciervo. Tras encontrarlo, se lo llevó a su casa y le comentó a su mujer la situación, la cual le indicó que tal vez sería él quien había soñado la conversación con el leñador, pese a que al haber encontrado el animal el sueño sería real. Pero esa misma noche el leñador que cazó al animal soñó (este vez de verdad) con el lugar donde había escondido el cadáver y con la persona que lo había encontrado. Por la mañana fue a casa del descubridor del cuerpo del animal, tras lo que ambos hombres discutieron respecto a quién pertenecía la pieza. La conclusión era que realmente nadie había matado al animal, y se dictó que el caso se resolviera mediante la repartición del animal entre los dos hombres. El cuento de “El ciervo escondido” es un cuento popular chino que nos narra una historia basada en la diferenciación entre sueño y realidad y lo difícil que en ocasiones puede ser realizarla.

4. El Caballero y el Tesoro Fantasma

Había una vez un caballero que poseía una casa muy muy vieja, construida aprovechando los restos de un antiguo monasterio. El hombre decidió entonces crear y empezar a difundir el rumor de que la casa estaba encantada y habitada por un fantasma. Elaboró también con sábanas un traje o disfraz blanco, junto a un artefacto explosivo que generara una llamarada y dejara tras de sí olor a azufre. Tras contar el rumor a varias personas, entre ellas algunos incrédulos, les convenció de que acudieran a su casa. Allí activó el ingenio, provocando que los vecinos se asustaran y creyeran que el rumor era cierto. Tras ello, el caballero extendió también el rumor de que el motivo de que el fantasma estuviera allí podría ser el hecho de que hubiese en la casa un tesoro escondido, así que en poco tiempo empezó a excavar para encontrarlo. A pesar de que no lo hacía, los vecinos empezaron también a creer que sí podía haber algún tesoro en el lugar. El propietario de la casa respondió que no sería justo que le tirasen la casa abajo y se llevaran el tesoro, pero magnánimamente les ofreció que si excavaban y retiraban los escombros que su acción generase y en el proceso encontraban el tesoro, él aceptaría que se llevaran la mitad. Al poco tiempo el fantasma desapareció, pero de cara a motivarles el caballero dispuso veintisiete monedas de oro en un agujero de la chimenea que después tapió. Cuando los vecinos lo encontraron, les ofreció quedárselo todo siempre y cuando el resto que hallaran lo repartieran. Ello motivó aún más a los vecinos, que ante la esperanza de encontrar más fueron excavando hasta los cimientos. De hecho, sí encontraron algunos objetos de valor del antiguo monasterio, algo que los espoleó aún más.

5. El Monje, el Escorpión y la Naturaleza Interior

Había una vez un sabio monje que paseaba junto a su discípulo en la orilla de un río. Durante su caminar, vio como un escorpión había caído al agua y se estaba ahogando, y tomó la decisión de salvarlo sacándolo del agua. El dolor hizo que el monje soltara al escorpión, que volvió a caer al agua. El sabio volvió a intentar sacarlo, pero de nuevo el animal le picó provocando que le dejara caer. Ello ocurrió una tercera vez. El monje, sonriendo, le respondió que la naturaleza del escorpión es la de picar, mientras que la de él no era otra que la de ayudar. Otro cuento procedente de la India, en esta ocasión nos explica que no debemos luchar contra nuestra naturaleza por mucho que otros nos dañan.

Ilustración de un monje ayudando a un escorpión en un río

6. El Campesino, el Espejo y la Percepción

Había una vez un campesino chino, el cual iba a ir a la ciudad a vender la cosecha de arroz en la que él y su esposa habían estado trabajando. El hombre llegó a la ciudad y una vez allí vendió la cosecha. Tras hacerlo, se encontró y reunió con varios compañeros y se pusieron a beber y a celebrar lo conseguido. Después de ello, y aún un poco desorientado, el campesino recordó que su esposa le había pedido que le trajera algo. Sin embargo, no recordaba el qué, con lo que acudió a una tienda y compró el producto que más le llamó la atención. Se trataba de un espejo, con el cual regresó a su hogar. La joven esposa se miró en el espejo, y repentinamente empezó a llorar. La madre de esta le preguntó el por qué de tal reacción, a lo que su hija le pasó el espejo y le respondió que la causa de sus lágrimas era que su marido había traído consigo otra mujer, joven y hermosa. Un cuento de origen chino, de autor anónimo. Para entender el cuento es necesario tener en consideración que ninguno de los personajes se había visto jamás reflejado en un espejo, no sabiendo qué es lo que ve realmente. Así, la esposa no es capaz de comprender que la joven hermosa que ve es ella misma, mientras que la madre tampoco ve que la anciana que ve es ella.

7. El Mar de Fueguitos (Eduardo Galeano)

Un hombre del pueblo Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado desde arriba la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. -El mundo es eso-reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Más que un cuento corto, se trata de un microcuento creado por Eduardo Galeano (uno de los más destacados escritores uruguayos y de toda latinoamérica) y publicado en su libro “El libro de los abrazos”. Se centra en la visión del mundo como un lugar maravilloso lleno de gentes muy diferentes entre sí, pero que no dejan de ser personas.

Mapa de Latinoamérica destacando Uruguay y Colombia

8. El Elefante Encadenado (Jorge Bucay)

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? Cuanto tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia... si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio para encontrar la respuesta: el elefante del circo no escapa porque ha estado unido a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que no puede. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Uno de los cuentos más conocidos de Jorge Bucay; esta narración nos cuenta como nuestros recuerdos y experiencias previas pueden darnos conocimientos, pero también generar estancamientos y bloqueos que nos impiden y que pueden sabotearnos aún cuando su causa original ya no está presente.

BENEFICIOS DE LA LECTURA

9. El Pintor Chino y el Paisaje Viviente

Érase una vez un pintor de gran talento que fue enviado por el emperador de China a una provincia lejana y recién conquistada, con la misión de traer a su vuelta imágenes pintadas. Tras un largo viaje en el que visitó en profundidad todos los territorios de la provincia, el pintor regresó, pero sin embargo no portaba ninguna imagen. En ese momento, el artista solicitó que le dejaran un lienzo de pared. En él, el pintor dibujó con gran detalle todo lo que había visto y recorrido en su viaje, tras lo cual el emperador acudió a verlo. Entonces el pintor le explicó cada uno de los rincones del gran paisaje que había dibujado y explorado en sus viajes. Al acabar, el pintor se aproximó a un sendero que había dibujado y que parecía perderse en el espacio. Poco a poco, el pintor se adentró en el sendero, metiéndose en el dibujo y haciéndose cada vez más pequeño hasta desaparecer tras una curva. Este cuento de origen chino es algo complejo de entender. Para ello debemos ponernos en la posición del pintor y lo que hace a lo largo de la historia: por un lado observa la realidad, pero por el otro, y como se ve al final cuando se une a su obra, forma parte intrínseca de ella.

10. El Estudiante Zen y la Meditación

Érase una vez un estudiante de zen que se lamentaba de que no podía meditar, ya que sus pensamientos se lo impedían. Este le dijo a su maestro que sus pensamientos y las imágenes que generaba no le dejaban meditar, y que aún cuando se iban unos instantes al poco volvían con mayor fuerza, no dejándoles en paz. A esto el maestro le propuso que cogiera una cuchara y la sostuviera en la mano, mientras se sentaba e intentaba meditar. El alumno obedeció, hasta que de pronto el maestro le indicó que dejara la cuchara. El alumno lo hizo, dejándola caer al suelo. Este breve cuento parte de la filosofía zen y tiene origen en el budismo.

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