La sociedad chilena está experimentando una transformación demográfica significativa, marcada por un acelerado proceso de envejecimiento de su población. Esta tendencia al alza se manifiesta en un aumento constante del porcentaje de personas mayores, lo que conlleva importantes implicaciones sociales, económicas y sanitarias para el país.
Radiografía Demográfica del Envejecimiento en Chile
El envejecimiento de la población chilena mantiene su tendencia al alza. El porcentaje de personas de 65 años o más ha aumentado de 6,6% en 1992 a 14% en 2024. En contraste, el porcentaje de personas de 14 años o menos ha disminuido considerablemente, pasando de 29,4% a 17,7% en el mismo período. Estas cifras evidencian un cambio estructural profundo en la composición etaria del país.

Al comparar con censos anteriores, se observa un crecimiento sostenido de la población mayor. El porcentaje de personas de 65 años o más, que alcanzó el 14% en el Censo 2024, fue del 8,1% en 2002 y del 11,4% en 2017.
Índice de Envejecimiento y Proyecciones Futuras
El Índice de Envejecimiento en Chile en 2024 muestra que por cada 100 personas de 14 años o menos hay 79 personas de 65 años o más. Esta cifra ha experimentado un aumento drástico desde el 22,3 en 1992 (31,3 en 2002; 56,9 en 2017).
Las regiones con el mayor Índice de Envejecimiento son Valparaíso (98,6) y Ñuble (97,6), lo que resalta la heterogeneidad del proceso de envejecimiento a nivel nacional.

Un estudio del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) proyecta que para el año 2050, un tercio de la población chilena será adulto mayor. El documento "Envejecimiento en Chile, evolución y características de las personas mayores" ratifica que Chile se dirige a una etapa muy avanzada de envejecimiento poblacional. Se espera que en 2050, el porcentaje de personas mayores de 60 años suba al 32,1%, comparado con el 9,5% en 1992 y el 18,1% en 2022. Por otra parte, los menores de 15 años, que en 1992 conformaban el 29,7% de la población, seguirán descendiendo.
Factores que Impulsan el Envejecimiento
El aumento de la población adulta en Chile se debe a una combinación de factores demográficos interrelacionados:
- Una baja tasa de fecundidad a nivel país, que actualmente es de 1,58.
- La reducción de la mortalidad en edades jóvenes.
- Una mayor esperanza de vida. Actualmente, la esperanza de vida para las mujeres es de 84 años y para los hombres, 78 años. Se espera que para 2050 este índice sea de 87 años para las mujeres y 84 para los hombres.
Estos factores implican profundos cambios en la composición y estructura de la población del país, transformando la pirámide poblacional.
Implicaciones Sociales y de Calidad de Vida
El envejecimiento de la población es un indicador de éxito social, ya que más personas alcanzan edades avanzadas. Sin embargo, también presenta desafíos significativos. Para evitar una "debacle" futura, es crucial mejorar la calidad de vida y la estimulación de los adultos mayores en términos sociales e intelectuales. La disminución del promedio de personas por hogar, pasando de 4 personas en 1992 a 2,8 en 2024, y el aumento en el porcentaje de hogares unipersonales (de 8,3% en 1992 a 21,8% en 2024) son reflejo de estos cambios sociales.
En línea con la tendencia de envejecimiento, disminuye el porcentaje de hogares con al menos una persona de 14 años o menos, de 62% en 1992 a 33,2% en 2024.
Capacidades y Participación del Adulto Mayor
Contrario a estereotipos, el grupo de la población mayor es muy diverso y cambiante. Por ejemplo, la escolaridad promedio de las personas de 60 años y más ha aumentado de 6,5 años en 2006 a 9 años en 2020. El porcentaje con educación superior completa pasó del 6,2% al 13,8%. Además, el uso de Internet en este grupo incrementó del 7,3% en 2006 al 31,5% en 2017. Aproximadamente un 82% de las personas mayores no presenta dependencia funcional, un 27,7% sigue trabajando y un 35,5% participa en organizaciones de la sociedad civil.
¿Vivir eternamente? Los secretos de la longevidad | DW Documental
Impacto de la Pandemia de COVID-19 en la Población Mayor
En este contexto de envejecimiento poblacional, el COVID-19 tuvo un impacto especial en las personas mayores. Aunque la pandemia afectó a toda la población, demostró tener mayores consecuencias sobre los “grupos de riesgos por COVID-19”. Al 7 de noviembre de 2021, las personas mayores representaban el 14,4% del total de contagiados, pero constituían cerca del 50% de las hospitalizaciones y aproximadamente el 90% del total de defunciones.
La protección de este grupo se transformó en un desafío en materia de salud pública y gestión social de grupos vulnerables para las instituciones. La pandemia evidenció situaciones a resolver, como la brecha digital, la importancia de la inclusión tecnológica y el abordaje de la salud mental de las personas mayores, un ámbito donde se revelaron importantes afectaciones debido a las restricciones de movilidad.
Acciones y Políticas Públicas para la Protección del Adulto Mayor
Ante este escenario, el Estado chileno, a través de diversas instituciones, ha impulsado una serie de acciones y políticas para abordar las necesidades y proteger los derechos de las personas mayores.
Iniciativas de SENAMA
El Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) ha sido un actor clave en este ámbito. Con la coordinación del SENAMA, se conformó un grupo de trabajo para articular medidas de prevención y control para las personas mayores durante la pandemia. Se establecieron estrategias dirigidas a quienes residen en establecimientos de larga estadía para adultos mayores (ELEAM) y a quienes debían permanecer en sus hogares.
Entre las principales acciones impulsadas por SENAMA se destacan:
- Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato (creada en 2018): Promueve los derechos humanos de las personas mayores, previene el maltrato y la vulneración de derechos, y favorece la coordinación psicosocial y el acceso a la justicia.
- Programa Buen Trato al Adulto Mayor: Busca contribuir al reconocimiento, promoción y ejercicio de los derechos de las personas mayores.
- Figura del Defensor Mayor (desde 2019): Abogados que brindan asesoría legal especializada a personas mayores frente a situaciones de abuso, maltrato o vulneración de derechos.
- Protocolo de Acceso a la Justicia de Personas Mayores: Impulsado junto con la Corte Suprema, garantiza que el poder judicial contemple a este grupo etario con un enfoque diferenciado.
- Fono Mayor: Canal de atención del SENAMA que permite a las personas mayores contactar al servicio y acceder a información. Durante la pandemia, el Fono Mayor Covid-19 se robusteció, atendiendo 15.609 llamados entre enero y octubre de 2021, con un componente de atención psicológica.
- "Guía con los principales beneficios del Estado para las personas mayores": Elaborada para resolver brechas de información y facilitar el acceso a beneficios.
Colaboración Interinstitucional y Adaptaciones
Desde finales de 2020, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, a través de las Corporaciones de Asistencia Judicial (CAJ), ofrece atención preferente y representación judicial gratuita y especializada a personas mayores. Se conformó una dupla sociojurídica (abogado y trabajador social) en cada capital regional para mejorar el acceso a la justicia, realizando casi 7.000 asesorías sociojurídicas hasta mayo de 2021, con un 97% de causas relacionadas con violencia intrafamiliar en los Tribunales de Familia.
En el marco de la pandemia, se adaptó el Fono Mayor con un componente de atención psicológica. También se facilitaron espacios de participación virtual para personas mayores, realizando reuniones para modificar medidas de confinamiento, generar propuestas de participación electoral e implementar acciones de salud mental. La estrategia de prevención y mitigación de efectos del COVID-19 en los ELEAM implicó coordinar alianzas público-privadas para resguardar la salud de los residentes.
Participación y Planificación a Futuro
En 2021, se elaboraron protocolos para la votación preferente de personas mayores junto con el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, garantizando su participación política y social. El SENAMA también ha realizado conversatorios con organizaciones de personas mayores y académicos para considerar sus aportes en la construcción de la hoja de ruta de la política pública para los próximos diez años, en el marco de las Orientaciones Estratégicas para el Plan de Envejecimiento Chile 2021-2030.
Además, se ha implementado un mecanismo de seguimiento y monitoreo de los compromisos asumidos en la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, con un componente participativo. Se han lanzado campañas, como "La soledad no es un juego, haz tú el primer movimiento", para generar un impacto positivo en la imagen que la sociedad tiene de las personas mayores y combatir el edadismo.
El abordaje intersectorial y las adaptaciones en los programas han abierto la oportunidad de repensar el papel del Estado en cuanto a las problemáticas de las personas mayores, comprendiendo nuevas necesidades y sumando actores a este desafío transversal. El aumento en la edad de vida es positivo, pero requiere una sociedad preparada para garantizar el bienestar y la dignidad de sus ciudadanos mayores.
El Envejecimiento Poblacional en Chile: Tendencias y Desafíos
La sociedad chilena está experimentando una transformación demográfica significativa, marcada por un acelerado proceso de envejecimiento de su población. Esta tendencia al alza se manifiesta en un aumento constante del porcentaje de personas mayores, lo que conlleva importantes implicaciones sociales, económicas y sanitarias para el país.
Radiografía Demográfica del Envejecimiento en Chile
El envejecimiento de la población chilena mantiene su tendencia al alza. El porcentaje de personas de 65 años o más ha aumentado de 6,6% en 1992 a 14% en 2024. En contraste, el porcentaje de personas de 14 años o menos ha disminuido considerablemente, pasando de 29,4% a 17,7% en el mismo período. Estas cifras evidencian un cambio estructural profundo en la composición etaria del país.

Al comparar con censos anteriores, se observa un crecimiento sostenido de la población mayor. El porcentaje de personas de 65 años o más, que alcanzó el 14% en el Censo 2024, fue del 8,1% en 2002 y del 11,4% en 2017.
Índice de Envejecimiento y Proyecciones Futuras
El Índice de Envejecimiento en Chile en 2024 muestra que por cada 100 personas de 14 años o menos hay 79 personas de 65 años o más. Esta cifra ha experimentado un aumento drástico desde el 22,3 en 1992 (31,3 en 2002; 56,9 en 2017).
Las regiones con el mayor Índice de Envejecimiento son Valparaíso (98,6) y Ñuble (97,6), lo que resalta la heterogeneidad del proceso de envejecimiento a nivel nacional.

Un estudio del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) proyectó que para el año 2050, un tercio de la población chilena será adulto mayor. El documento "Envejecimiento en Chile, evolución y características de las personas mayores" ratifica que Chile se dirige a una etapa muy avanzada de envejecimiento poblacional. Se espera que en 2050, el porcentaje de personas mayores de 60 años suba al 32,1%, comparado con el 9,5% en 1992 y el 18,1% en 2022. Por otra parte, los menores de 15 años, que en 1992 conformaban el 29,7% de la población, seguirán descendiendo. Este escenario "implicará profundos cambios en la composición y estructura de la población del país”.
Factores que Impulsan el Envejecimiento
El aumento de la población adulta en Chile se debe a una combinación de factores demográficos interrelacionados:
- Una baja tasa de fecundidad a nivel país, que actualmente es de 1,58.
- La reducción de la mortalidad en edades jóvenes.
- Una mayor esperanza de vida. Actualmente, la esperanza de vida para las mujeres es de 84 años y para los hombres, 78 años. Se espera que para 2050 este índice sea de 87 años para las mujeres y 84 para los hombres.
Estos factores implican profundos cambios en la composición y estructura de la población del país, transformando la pirámide poblacional.
Implicaciones Sociales y de Calidad de Vida
El envejecimiento de la población es un indicador de éxito social, ya que más personas alcanzan edades avanzadas. Sin embargo, también presenta desafíos significativos. Para evitar una "debacle" futura, es crucial mejorar la calidad de vida y la estimulación de los adultos mayores en términos sociales e intelectuales. La disminución del promedio de personas por hogar, pasando de 4 personas en 1992 a 2,8 en 2024, y el aumento en el porcentaje de hogares unipersonales (de 8,3% en 1992 a 21,8% en 2024) son reflejo de estos cambios sociales.
En línea con la tendencia de envejecimiento, disminuye el porcentaje de hogares con al menos una persona de 14 años o menos, de 62% en 1992 a 33,2% en 2024.
Capacidades y Participación del Adulto Mayor
Contrario a estereotipos, el grupo de la población mayor es muy diverso y cambiante. Por ejemplo, la escolaridad promedio de las personas de 60 años y más ha aumentado de 6,5 años en 2006 a 9 años en 2020. El porcentaje con educación superior completa pasó del 6,2% al 13,8%. Además, el uso de Internet en este grupo incrementó del 7,3% en 2006 al 31,5% en 2017. Aproximadamente un 82% de las personas mayores no presenta dependencia funcional, un 27,7% sigue trabajando y un 35,5% participa en organizaciones de la sociedad civil.
¿Vivir eternamente? Los secretos de la longevidad | DW Documental
Impacto de la Pandemia de COVID-19 en la Población Mayor
En este contexto de envejecimiento poblacional, el COVID-19 tuvo un impacto especial en las personas mayores. Aunque la pandemia afectó a toda la población, demostró tener mayores consecuencias sobre los “grupos de riesgos por COVID-19”. Al 7 de noviembre de 2021, las personas mayores representaban el 14,4% del total de contagiados, pero constituían cerca del 50% de las hospitalizaciones y aproximadamente el 90% del total de defunciones.
La protección de este grupo se transformó en un desafío en materia de salud pública y gestión social de grupos vulnerables para las instituciones. La pandemia evidenció situaciones a resolver, como la brecha digital, la importancia de la inclusión tecnológica y el abordaje de la salud mental de las personas mayores, un ámbito donde se revelaron importantes afectaciones debido a las restricciones de movilidad.
Acciones y Políticas Públicas para la Protección del Adulto Mayor
Ante este escenario, el Estado chileno, a través de diversas instituciones, ha impulsado una serie de acciones y políticas para abordar las necesidades y proteger los derechos de las personas mayores.
Iniciativas de SENAMA
El Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) ha sido un actor clave en este ámbito. Con la coordinación del SENAMA, se conformó un grupo de trabajo para articular medidas de prevención y control para las personas mayores durante la pandemia. Se establecieron estrategias dirigidas a quienes residen en establecimientos de larga estadía para adultos mayores (ELEAM) y a quienes debían permanecer en sus hogares.
Entre las principales acciones impulsadas por SENAMA se destacan:
- Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato (creada en 2018): Promueve los derechos humanos de las personas mayores, previene el maltrato y la vulneración de derechos, y favorece la coordinación psicosocial y el acceso a la justicia.
- Programa Buen Trato al Adulto Mayor: Busca contribuir al reconocimiento, promoción y ejercicio de los derechos de las personas mayores.
- Figura del Defensor Mayor (desde 2019): Abogados que brindan asesoría legal especializada a personas mayores frente a situaciones de abuso, maltrato o vulneración de derechos.
- Protocolo de Acceso a la Justicia de Personas Mayores: Impulsado junto con la Corte Suprema, garantiza que el poder judicial contemple a este grupo etario con un enfoque diferenciado.
- Fono Mayor: Canal de atención del SENAMA que permite a las personas mayores contactar al servicio y acceder a información. Durante la pandemia, el Fono Mayor Covid-19 se robusteció, atendiendo 15.609 llamados entre enero y octubre de 2021, con un componente de atención psicológica.
- "Guía con los principales beneficios del Estado para las personas mayores": Elaborada para resolver brechas de información y facilitar el acceso a beneficios.
Colaboración Interinstitucional y Adaptaciones
Desde finales de 2020, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, a través de las Corporaciones de Asistencia Judicial (CAJ), ofrece atención preferente y representación judicial gratuita y especializada a personas mayores. Se conformó una dupla sociojurídica (abogado y trabajador social) en cada capital regional para mejorar el acceso a la justicia, realizando casi 7.000 asesorías sociojurídicas hasta mayo de 2021, con un 97% de causas relacionadas con violencia intrafamiliar en los Tribunales de Familia.
En el marco de la pandemia, se adaptó el Fono Mayor con un componente de atención psicológica. También se facilitaron espacios de participación virtual para personas mayores, realizando reuniones para modificar medidas de confinamiento, generar propuestas de participación electoral e implementar acciones de salud mental. La estrategia de prevención y mitigación de efectos del COVID-19 en los ELEAM implicó coordinar alianzas público-privadas para resguardar la salud de los residentes.
Participación y Planificación a Futuro
En 2021, se elaboraron protocolos para la votación preferente de personas mayores junto con el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, garantizando su participación política y social. El SENAMA también ha realizado conversatorios con organizaciones de personas mayores y académicos para considerar sus aportes en la construcción de la hoja de ruta de la política pública para los próximos diez años, en el marco de las Orientaciones Estratégicas para el Plan de Envejecimiento Chile 2021-2030.
Además, se ha implementado un mecanismo de seguimiento y monitoreo de los compromisos asumidos en la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, con un componente participativo. Se han lanzado campañas, como "La soledad no es un juego, haz tú el primer movimiento", para generar un impacto positivo en la imagen que la sociedad tiene de las personas mayores y combatir el edadismo.
El abordaje intersectorial y las adaptaciones en los programas han abierto la oportunidad de repensar el papel del Estado en cuanto a las problemáticas de las personas mayores, comprendiendo nuevas necesidades y sumando actores a este desafío transversal. El aumento en la edad de vida es positivo, pero requiere una sociedad preparada para garantizar el bienestar y la dignidad de sus ciudadanos mayores.