La uretra es un componente fundamental del sistema urinario, esencial para el transporte de la orina desde la vejiga hacia el exterior del cuerpo. En los adultos mayores, esta estructura, al igual que otros órganos del aparato urinario, experimenta una serie de cambios fisiológicos y anatómicos que pueden influir significativamente en su función y predisponer a diversas afecciones urológicas.
La urología geriátrica es una subespecialidad clave que aborda los desafíos únicos en el cuidado urológico de esta población, donde la incontinencia urinaria y otras patologías se vuelven más prevalentes, requiriendo un enfoque personalizado y multidisciplinar.

Anatomía de la Uretra
La uretra es un conducto en forma de tubo que se extiende desde la vejiga hasta el orificio uretral externo, cuya función principal en ambos sexos es transportar la orina. En los hombres, además, sirve como vía de salida para el semen y los espermatozoides durante la eyaculación, formando parte tanto del sistema urinario como del sistema reproductor.
Uretra Masculina
La uretra masculina es notablemente más larga que la femenina, midiendo aproximadamente 8 pulgadas (unos 20 cm). Es un conducto muscular de 18-22 cm de longitud que se extiende desde el orificio uretral interno de la vejiga hasta el orificio uretral externo localizado en la punta del glande del pene. Se compone de cuatro partes:
- Uretra intramural (preprostática): La porción inicial que pasa a través de la musculatura vesical, justo por debajo del orificio uretral interno.
- Uretra prostática: Pasa a través de la próstata y está rodeada por el esfínter uretral interno. En su porción posterior, una elevación llamada cresta uretral permite la apertura de los senos prostáticos y los conductos eyaculadores, haciendo que el fluido prostático y el esperma desemboquen en la luz uretral.
- Uretra intermedia (membranosa): Es la segunda porción más corta, mide entre 1-1,5 cm de largo y conecta la uretra prostática con la uretra peneana, rodeada por el esfínter uretral externo.
- Uretra esponjosa (peneana): Es la última y más larga porción, aproximadamente 15 cm, dividida en la uretra pendular (a través de la longitud del pene) y la uretra bulbar (en el bulbo del pene). Se abre al exterior a través del meato uretral.
La pared de la uretra está compuesta por capas mucosas, submucosas y musculares. La uretra prostática está limitada por tejido prostático, mientras que la uretra peneana está rodeada por el tejido eréctil del cuerpo esponjoso. La inervación de la uretra proviene del plexo prostático, que incluye fibras simpáticas, parasimpáticas y viscerales aferentes.
Uretra Femenina
La uretra femenina es significativamente más corta que la masculina, midiendo aproximadamente 1½ pulgadas (unos 4 cm). Surge del orificio uretral interno de la vejiga urinaria, pasa inferiormente por la sínfisis del pubis y se abre en el orificio uretral externo. Está rodeada de glándulas parauretrales, análogas a la próstata masculina, que se abren a cada lado del orificio uretral externo. La regulación del flujo urinario depende del esfínter uretral externo, encontrado en el espacio perineal profundo. La irrigación proviene de las arterias pudenda interna y vaginal, con drenaje venoso a través de las venas del mismo nombre.

Cambios Urológicos Asociados al Envejecimiento
El envejecimiento conlleva numerosos cambios fisiológicos que afectan directamente al sistema urinario en su conjunto, impactando riñones, vejiga y uretra. Estos cambios predisponen a una variedad de problemas urológicos en los adultos mayores.
Cambios en los Riñones y la Vejiga
- Riñones: La cantidad de tejido renal y de unidades filtradoras (nefronas) se reduce, y los vasos sanguíneos que irrigan el riñón pueden endurecerse, provocando que filtren la sangre más lentamente.
- Vejiga: La pared de la vejiga se vuelve más rígida y menos elástica, disminuyendo su capacidad para contener orina. Los músculos vesicales se debilitan y aumenta el residuo postmiccional. Una condición frecuente es el “detrusor hiperactivo con contractilidad deteriorada” (DHIC), que combina hiperactividad vesical en la fase de continencia con hipocontractilidad en la fase miccional.
Cambios en la Uretra
La uretra, debido a su origen embriológico común con la vagina en las mujeres, y su relación con la próstata en los hombres, también sufre cambios significativos con la edad.
Uretra Femenina
A nivel mucoso y estromal, la uretra femenina experimenta cambios similares a los de la vagina. La densidad vascular submucosa y el flujo sanguíneo disminuyen, mientras que el adelgazamiento mucoso y la pérdida de proteoglicanos afectan la coaptación uretral. Estudios cadavéricos indican una pérdida del 1% anual de las fibras estriadas del rabdoesfínter. Todos estos cambios explican por qué la presión de cierre uretral disminuye con la edad, aproximadamente 15 cmH2O por década a partir de los 20 años.
Los cambios en la mucosa uretral pueden extenderse hasta el trígono vesical, causando irritación de las aferencias nerviosas y, posiblemente, gatillando hiperactividad del detrusor. Además, la sensibilidad neural puede aumentar, contribuyendo a una vejiga hiperactiva. Con el envejecimiento, el meato uretral tiende a moverse hacia el introito, y pueden aparecer carúnculas y divertículos uretrales. La obstrucción uretral en mujeres es muy rara y suele asociarse a otros trastornos del tracto urinario inferior o ser iatrogénica.
Uretra Masculina
En los hombres, también se produce una pérdida de densidad de células musculares en el esfínter estriado. Algunos estudios demuestran que la presión de la uretra prostática aumenta hasta los 60 años, tras lo cual se observa una disminución y acortamiento de la longitud esfinteriana uretral.
Otros Cambios en el Aparato Genitourinario
- Vagina: La caída de estrógenos después de la menopausia provoca atrofia vaginal, adelgazamiento epitelial, pérdida de glicógeno y lubricación, y un aumento del pH, lo que favorece la colonización por patógenos y puede contribuir a la urgencia y frecuencia urinaria.
- Próstata: La hiperplasia prostática benigna (HPB) histológica, muy asociada al envejecimiento, puede conducir al crecimiento prostático y obstruir el tracto de salida de la vejiga. El cáncer de próstata y la inflamación prostática también pueden causar síntomas del tracto urinario inferior (STUI).
- Piso Pélvico: En mujeres, la edad, el estado hormonal y la paridad influyen en la estructura y función del piso pélvico. Se ha descrito una disminución del colágeno total y la elasticidad en los músculos y fascias del piso pelviano, lo que puede contribuir a la debilidad de este soporte y, consecuentemente, a problemas urinarios como la incontinencia.

La Incontinencia Urinaria (IU) en Adultos Mayores
La incontinencia urinaria (IU) se define como la pérdida involuntaria de orina desde la vejiga, y es una condición prevalente en la población de adultos mayores. Su patogenia es compleja y multifactorial, involucrando problemas en el tracto de salida, el detrusor, o ambos.
Estudios epidemiológicos, como el EPIC (European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition), muestran una asociación positiva entre la edad y la prevalencia de IU, la cual aumenta significativamente en hombres y mujeres mayores de 60 años.
Tipos de Incontinencia
- Incontinencia de esfuerzo: Se debe a un problema en la transmisión de la presión intraabdominal a la uretra proximal, que no se coapta debidamente por pérdida de soporte de los órganos pélvicos (ej. daño por multiparidad, hipoestrogenismo, cirugías pelvianas) o por incompetencia esfinteriana intrínseca.
- Incontinencia por hiperactividad del detrusor: Caracterizada por un incremento activo de la presión intravesical durante la fase de continencia, ya sea por contracciones fásicas del detrusor o por incremento sostenido de su tono. Puede ser idiopática o de base neurológica.
- Incontinencia por rebosamiento: Ocurre cuando una ineficiencia de vaciado conduce a una sobrecarga de la vejiga.
Factores que Contribuyen a la Incontinencia Urinaria en Adultos Mayores
- Comorbilidades: Las patologías crónicas son frecuentes en la tercera edad y pueden influir directamente en los síntomas urinarios o deteriorar la capacidad funcional del paciente.
- Fármacos: La polifarmacia es común en adultos mayores, y muchos medicamentos pueden causar o exacerbar los síntomas del tracto urinario inferior (STUI), incluyendo la incontinencia.
- Trastornos neurológicos y psiquiátricos: Lesiones cerebrales pueden interferir con la vía de la micción, afectando la capacidad de inhibirla o causando deterioro cognitivo y trastornos motores que dificultan el acceso al baño. La depresión también puede ser un factor que afecte la motivación para seguir tratamientos.
Afecciones de la Uretra y el Sistema Urinario
Más allá de la incontinencia, la uretra puede verse afectada por diversas condiciones que generan molestias y dificultades en el adulto mayor.
Uretritis y Estenosis Uretral
La uretritis, inflamación de la uretra, es una causa común de molestias, generalmente provocada por infecciones, incluidas algunas de transmisión sexual. En mujeres, la cercanía de la uretra con otras estructuras puede generar dolor en la región genital, molestias durante las relaciones sexuales o sensación de presión.
La estenosis uretral ocurre cuando la uretra se estrecha debido a la formación de tejido cicatricial, dificultando el paso de la orina y provocando molestias, un flujo urinario débil y vaciamiento incompleto de la vejiga.
Cáncer de Uretra
El carcinoma de células escamosas es el tipo más común de cáncer de uretra. La presencia de un factor de riesgo aumenta la probabilidad de tener esta enfermedad, aunque no garantiza su desarrollo. Es posible que no se presenten signos o síntomas en los estadios tempranos, por lo que la consulta médica es crucial ante cualquier señal anómala.
Después de diagnosticar el cáncer de uretra, se realizan pruebas para determinar si las células cancerosas se diseminaron dentro de la uretra o a otras partes del cuerpo, un proceso llamado estadificación. El cáncer puede diseminarse de tres maneras:
- Tejido: Extendiéndose hacia las áreas cercanas.
- Sistema linfático: Entrando al sistema linfático y formando un tumor metastásico en otra parte del cuerpo.
- Sangre: Entrando al torrente sanguíneo y formando un tumor metastásico. Muchas muertes por cáncer se producen cuando las células cancerosas viajan desde el tumor original y se diseminan a otros tejidos y órganos, lo que se conoce como cáncer metastásico.
El cáncer de uretra se estadifica y trata de acuerdo con la parte de la uretra que está afectada (distal o proximal) y la profundidad de diseminación del tumor en el tejido que la rodea.

Diagnóstico de Problemas Urológicos en Adultos Mayores
Un diagnóstico adecuado de los problemas urológicos en adultos mayores se basa en la historia clínica, el examen físico y exámenes complementarios solicitados de manera racional.
Examen Físico y Antecedentes de Salud
- Examen físico y antecedentes de salud: Evaluación del estado general de salud, identificación de signos de enfermedad y recopilación de datos sobre hábitos, historial de enfermedades y tratamientos previos.
- Examen pélvico (en mujeres): Examen de la vagina, el cuello uterino, el útero, las trompas de Falopio, los ovarios y el recto para detectar signos de enfermedad, incluyendo palpación bimanual.
- Examen digital del recto (en hombres y mujeres): Palpación del recto para detectar masas o áreas anormales.
Pruebas de Laboratorio
- Estudio citológico de la orina: Observación de la orina al microscopio para detectar células anormales.
- Análisis de orina: Evaluación del color de la orina y su contenido (azúcar, proteínas, sangre, glóbulos blancos), con un posible cultivo de orina si se sospecha infección.
- Estudios bioquímicos de la sangre: Medición de sustancias que los órganos y tejidos liberan en la sangre, buscando cantidades anormales que indiquen enfermedad.
- Recuento sanguíneo completo (RSC): Verificación del número de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, así como la cantidad de hemoglobina.
Estudios de Imagen y Procedimientos Invasivos
- Tomografía computarizada (TC): Serie de imágenes detalladas del interior del cuerpo (pelvis, abdomen) desde diferentes ángulos, con o sin contraste.
- Imágenes por resonancia magnética (IRM): Uso de imanes y ondas de radio para crear imágenes detalladas de la uretra, ganglios linfáticos cercanos y otros tejidos blandos, a menudo con gadolinio para resaltar células cancerosas.
- Uretrografía: Serie de radiografías de la uretra con un tinte inyectado a través de ella hacia la vejiga para ver si la uretra está bloqueada o si el cáncer se diseminó.
- Radiografía del tórax: Radiografía de los órganos y huesos dentro del tórax, útil para detectar diseminación de cáncer.
- Ureteroscopia: Procedimiento para observar el interior del uréter y la pelvis renal, utilizando un ureteroscopio (tubo delgado con luz y lente). Permite tomar muestras de tejido.
- Biopsia: Extracción de células o muestras de tejidos de la uretra, la vejiga y, a veces, la próstata, para su examen microscópico.
Opciones de Tratamiento
Existen diferentes tipos de tratamiento disponibles, tanto estándar como aquellos en evaluación en ensayos clínicos. La elección del tratamiento se adapta a la causa subyacente y al estadio de la enfermedad.
Manejo General y Conservador
- Cateterismo: En casos de retención urinaria aguda o crónica, se utiliza un catéter para drenar la orina de la vejiga, de forma temporal o intermitente.
- Fisioterapia del piso pélvico: Trabajar con un fisioterapeuta para estirar músculos tensos del piso pélvico y mantenerlos relajados, útil para problemas como la incontinencia.
- Micción programada: Orinar en momentos establecidos para evitar que la vejiga se llene demasiado.
- Relajación al orinar: Tomar más tiempo en el baño para relajar y vaciar la vejiga completamente, especialmente para las mujeres, sentándose o poniéndose en cuclillas.
- Fármacos para HPB:
- Inhibidores de la 5-alfa-reductasa: Ayudan a detener el crecimiento de la próstata o la encogen.
- Alfabloqueadores: Relajan los músculos del cuello de la vejiga y la próstata, facilitando la micción.
Tratamiento del Cáncer de Uretra
El tratamiento del cáncer de uretra es complejo y a menudo implica un abordaje multimodal.
Cirugía
La cirugía para extirpar el cáncer es el tratamiento más común e incluye varias técnicas:
- Resección abierta: Extracción quirúrgica del cáncer.
- Resección transuretral (RTU) y electrorresección con fulguración: Cirugías para extirpar el cáncer mediante herramientas especiales introducidas en la uretra, a menudo usando corriente eléctrica.
- Disección de ganglios linfáticos: Extracción de ganglios linfáticos de la pelvis y la ingle si el cáncer se ha diseminado.
- Cistouretrectomía: Extracción de la vejiga y la uretra.
- Cistoprostatectomía: Extracción de la vejiga y la próstata.
- Exenteración pélvica anterior (en mujeres): Extracción de la uretra, la vejiga y la vagina, con posible reconstrucción plástica de la vagina.
- Penectomía parcial o radical (en hombres): Extracción de parte o de todo el pene, según la extensión del cáncer, con posible reconstrucción plástica.
Si se extrae la uretra, se realiza una derivación de la orina, creando una nueva vía para su salida del cuerpo. Esto puede implicar el uso de una parte del intestino delgado para formar un tubo que se abre a un estoma (urostomía) con una bolsa recolectora externa, o para crear una nueva bolsa interna (reservorio) que se drena con un catéter.
Radioterapia y Quimioterapia
Después de la cirugía, algunos pacientes pueden recibir quimioterapia o radioterapia para eliminar células cancerosas residuales. La radioterapia utiliza rayos X de alta energía o radiación para destruir células cancerosas, y puede ser externa (máquina fuera del cuerpo) o interna (sustancia radiactiva directamente en o cerca del cáncer). La quimioterapia utiliza medicamentos para interrumpir la formación de células cancerosas, administrada sistémicamente (oral o inyectada) o regionalmente (directamente en una cavidad corporal u órgano).
Vigilancia Activa y Ensayos Clínicos
La vigilancia activa implica el seguimiento de la afección sin tratamiento hasta que haya cambios en los resultados de las pruebas. Los ensayos clínicos son parte fundamental de la investigación del cáncer, ofreciendo acceso a tratamientos nuevos y mejorando las futuras terapias. La participación en ellos puede ser la mejor opción de tratamiento para algunos pacientes.
¿Cuál es el tratamiento para el cáncer de riñón?
Un Enfoque Integral y Preventivo
El tratamiento urológico en personas mayores debe ser integral, considerando el estado funcional, las comorbilidades, la medicación crónica y el impacto emocional/social del paciente. Se busca minimizar los efectos secundarios y priorizar intervenciones seguras y efectivas. En muchos casos, terapias conservadoras son preferibles antes que tratamientos más invasivos.
La prevención es un pilar fundamental: mantener una buena hidratación, una dieta rica en fibra, controlar enfermedades crónicas y realizar chequeos urológicos periódicos. Fomentar la movilidad, evitar el sedentarismo y trabajar la musculatura del suelo pélvico contribuyen a una función urinaria saludable. En mujeres, los estrógenos tópicos bajo supervisión médica pueden beneficiar la salud urogenital.
Un entorno de atención respetuoso y personalizado es esencial, ya que muchos pacientes sienten vergüenza al hablar de sus problemas urinarios. Es crucial crear un espacio de confianza donde puedan expresarse libremente y recibir explicaciones claras y un acompañamiento empático.