La percepción de cuándo comienza la vejez varía ampliamente entre las distintas generaciones. Este concepto, que a menudo se siente de manera subjetiva, ha sido objeto de estudio en diversas investigaciones.
La percepción de la vejez según las generaciones

Un estudio de Trust reveló que la edad en la que se considera que una persona es "vieja" difiere significativamente:
- Los jóvenes perciben que la vejez comienza a los 59 años.
- La generación en sus cuarentas sitúa el inicio de la vejez a los 65 años.
Además, al preguntar sobre la plenitud de la vida (considerando factores como recursos, potencial, capacidad e influencia):
- La generación del milenio (entre 21 y 36 años) respondió que la plenitud se alcanza a los 36 años y que la juventud termina a los 40.
- Tanto la generación X como los boomers opinaron que la juventud termina a los 31 años.
Encuestas anteriores, como un informe del Pew Research Center de 2009, también mostraron que los menores de 30 años piensan que la vejez llega antes de cumplir los 60. La campaña "Disrupt Aging" de AARP, por ejemplo, ilustró cómo la interacción con personas mayores activas puede cambiar la percepción de los milenios sobre la vejez.
Definición y terminología adecuada para las personas mayores
Legalmente, y según la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, se considera a una persona como «aquella de 60 años o más, salvo que la ley interna determine una edad base menor o mayor, siempre que esta no sea superior a los 65 años. Este concepto incluye, entre otros, el de persona adulta mayor» (OEA, 2015). Esta definición es crucial, ya que la mayoría de los países comienzan a reconocer a una persona como mayor a partir de los 60 años, edad que culturalmente también se asocia con el momento de la jubilación.
Importancia de un lenguaje inclusivo y respetuoso
Las personas mayores son protagonistas constantes en las noticias, ya sea por sus logros deportivos y académicos, o por ser víctimas de crimen y abandono. A pesar de esto, es común el uso de términos inadecuados en los medios de comunicación, como "viejito", "abuelo", "pensionado", "fósil" o "senil".
En los últimos años, con el objetivo de promover un lenguaje más inclusivo y con enfoque de género, distintas entidades y grupos han optado por cambiar el término "adulto mayor" por "persona mayor". Esta es la forma más adecuada para referirse a este grupo poblacional, que se caracteriza por su diversidad y pluralidad.
MODII (un grupo de especialistas) recomienda no nombrar a las personas mayores por roles específicos como abuelas o pensionadas, ya que son mucho más que sus roles familiares y económicos. También desaconseja términos que conducen a errores, como "tercera edad" o "personas de edad", que sugieren jerarquías y desconocen la multiplicidad de edades.
Aunque algunas personas mayores reivindican el uso de palabras como "viejas" o "viejos", debido a su connotación culturalmente negativa, no existe un consenso al respecto. MODII aconseja acoger la propuesta de la Convención Interamericana, siempre que sea posible, para garantizar un lenguaje respetuoso y sin prejuicios.
Impacto de la terminología en la percepción social
El Observatorio de Estudios de la Sociedad de la UCSC analizó la página web del MINSAL entre marzo y diciembre de 2020 para detectar cómo se referían a las personas mayores de 60 años. De 204 menciones, los términos más frecuentes fueron "adulto mayor", seguido de "persona mayor", "tercera edad" y, finalmente, "abuelos/as".
Es importante destacar que el concepto de "abuelo/a" es insuficiente, ya que no todas las personas mayores tienen nietos, y no todos los abuelos/as superan los 60 años. La violencia o el maltrato hacia las personas mayores no solo se manifiesta físicamente, sino también psicológicamente, y el lenguaje juega un papel crucial en esto. Por tanto, los términos que utilizamos son de suma importancia.
El Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez
El 15 de junio se celebra el "Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez", con el objetivo de visibilizar los diversos aspectos que afectan a las personas mayores de 60 años. La ONU ha señalado que este tema no ha sido suficientemente abordado, con algunos países reportando tasas de prevalencia de violencia contra este grupo que oscilan entre el 1% y el 10%.
Envejecimiento de la población mundial
Aspectos demográficos del envejecimiento.
Según las Perspectivas de la población mundial de 2019, para 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años, un aumento significativo respecto a una de cada 11 en 2019. Se prevé que la población mundial de 65 años o más alcance los 2.200 millones para finales de la década de 2070, superando en número a los menores de 18 años.
A mediados de la década de 2030, habrá 265 millones de personas mayores de 80 años, superando la cantidad de niños. Incluso las naciones con rápido crecimiento experimentarán un aumento de la población anciana en los próximos 30 años. La inmigración, en 50 países, se estima que ayudará a atenuar el declive demográfico actual, provocado por la baja fecundidad y el envejecimiento de la población.
La pandemia de COVID-19 tuvo un impacto en todos los aspectos del cambio demográfico, afectando la fecundidad, la mortalidad y la migración. En 2021, la esperanza de vida al nacer a nivel mundial se redujo a 71 años, en contraste con los 72,8 de 2019, debido principalmente a los efectos de la pandemia. Sin embargo, en 2024, la esperanza de vida al nacer alcanzó los 73,3 años.
Marcos internacionales y derechos de las personas mayores
En 1991, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó los Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad, que establecen 18 derechos fundamentales para las personas mayores, relacionados con la independencia, la participación social, la atención, la realización personal y la dignidad.
En 1992, la Conferencia Internacional sobre el Envejecimiento revisó el Plan de Acción y adoptó la Proclamación sobre el Envejecimiento. Siguiendo estas recomendaciones, la Asamblea General de la ONU proclamó 1999 como el Año Internacional de las Personas de Edad.
Las iniciativas sobre el envejecimiento continuaron en 2002 con la celebración en Madrid de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento. Esta adoptó una Declaración Política y el Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento de Madrid, con el objetivo de diseñar una política internacional sobre el envejecimiento. Este plan abogaba por un cambio de actitud, políticas y prácticas a todos los niveles para aprovechar el enorme potencial de las personas mayores en el siglo XXI, y el Informe mundial sobre el edadismo ha puesto de manifiesto la necesidad de seguir trabajando en esta dirección.