Crisis Familiares: Normativas y No Normativas en el Contexto de la Familia

Las crisis familiares son una parte inherente del día a día de cualquier modelo de familia y de la vida de las personas. Es cierto que pueden generar temor, ya que tienen el potencial de producir tensión y desestabilización, con una afectación emocional variable en los distintos miembros de la familia. La familia, como sistema sociocultural abierto, se expone continuamente a situaciones críticas inducidas por los cambios biopsicosociales en uno o varios de sus miembros y a través de los diversos estímulos provenientes del medio ambiente.

Los eventos críticos, ya sean asociados a pérdidas, cambios, problemas interpersonales o conflictos internos, pueden incrementar la tensión dentro del grupo familiar. Si estos no se manejan de manera adecuada, pueden ocasionar problemas en la salud familiar. Es necesario reconocerlos y realizar acciones para minimizar los trastornos que puedan generar un mal funcionamiento de la familia.

Definición y Componentes Clave de una Crisis Familiar

La noción de crisis ha evolucionado, rescatándose su valor positivo. Derivada etimológicamente de un vocablo griego, crisis significa separación y elección, definiéndose como un proceso dinámico compuesto por un período en el que deben producirse una separación (de algo o alguien) antes de que pueda darse una elección (de algo o alguien) como expresión de una evolución madurativa.

Según Huerta Gonzalez, J. L. (2005), "una crisis es cualquier evento traumático, personal o interpersonal, dentro o fuera de la familia, que conduce a un estado de alteración y que requiere una respuesta adaptativa de la misma". Sin embargo, las crisis no siempre resultan negativas para la familia, ni se derivan únicamente de eventos traumáticos, desagradables o catastróficos; también representan una oportunidad de crecer y superar contradicciones, lo que tiene una valencia positiva.

Otros autores han conceptualizado la crisis familiar de diversas maneras:

  • Hamilton, Mc Cubbin y Fegley la definen como un aumento de la disrupción, desorganización o incapacidad del sistema familiar para funcionar. Una familia en crisis se caracteriza por la inhabilidad de retornar a la estabilidad y la constante presión para hacer cambios en la estructura familiar y en los modelos de interacción.
  • Patterson J. plantea que la crisis familiar se caracteriza por una desorganización familiar, donde los viejos modelos y capacidades no son adecuados por largo tiempo y se requiere un cambio. Para este autor, muchas crisis familiares son normativas y requieren cambios en la estructura y reglas familiares.
  • Cohen y Ahearn definen la crisis como una situación vital que incluye cambios, amenazas o dificultades, que originan un desequilibrio personal.

Para comprender cómo una crisis afecta a la familia, es fundamental considerar varios elementos:

  • El Hecho Desencadenante: Es la situación, evento o circunstancia que irrumpe en la vida de la familia, ya sea de forma previsible (normativo) o no (inesperado). Para evaluar su impacto, hay que tener en cuenta las características de la propia familia que lo experimenta (su composición, la edad de sus miembros, sus capacidades, vivencias previas, cultura, país de origen y residencia, etc.).
  • El Significado del Hecho Desencadenante: Hace referencia a cómo se percibe y qué se piensa sobre la situación de crisis, considerando las particularidades de cada familia. La repercusión del evento varía en función de la atribución del significado.
  • Estrategias y Recursos de Afrontamiento: Son las herramientas que tiene cada familia y sus miembros para hacer frente a las crisis. La resiliencia es un elemento clave para superar las crisis.
Esquema de los componentes de una crisis familiar: hecho desencadenante, significado y estrategias de afrontamiento.

Tipos de Crisis Familiares

Las crisis se clasifican principalmente en dos tipos, en función de su naturaleza y previsibilidad:

Crisis Normativas (Evolutivas o Intra-sistémicas)

Las crisis normativas o evolutivas están en relación con las etapas del ciclo vital de la familia y son definidas como situaciones planeadas, esperadas o que forman parte de la evolución de la vida familiar. Se les llama evolutivas porque se presentan durante el ciclo de vida normal. Se presentan transformaciones complejas en los roles familiares que causan confusión con respecto a las reglas vigentes hasta ese momento para los miembros de la familia, así como cambios que obligatoriamente se suscitan dentro de la familia. Por esta razón, se les llama también intra-sistémicas, y estos cambios pueden ocasionar estrés intenso que incluso puede manifestarse somáticamente.

Estas crisis son oportunidades de crecimiento para cada uno de los miembros, ya que implican asumir nuevos roles, relaciones y compromisos intra o extrafamiliares según el momento, lo que va formando el carácter y la personalidad de cada integrante. En estas crisis evolutivas, las viejas pautas de interacción se cambian por otras nuevas que posibilitan el desempeño de nuevas funciones y roles, lo que conduce a un desarrollo cada vez más acabado de la individuación y una estructura familiar más compleja y diferente a la anterior.

Louro I. plantea que en este proceso predominan las tareas denominadas de desarrollo, relacionadas con las etapas del ciclo vital que la familia debe atravesar para desarrollarse, crecer y madurar. Algunos eventos que se presentan en esta etapa incluyen el matrimonio, el nacimiento de un hijo, la adolescencia o la jubilación. Cuando los miembros de la familia tienen bien definidas sus funciones y roles correspondientes al ciclo vital cronológico, se crea una estructura familiar organizada que permite el desarrollo de la identidad familiar e individual. Sin embargo, si en el esfuerzo de reorganización la propia estructura familiar, por su falta de flexibilidad, no lo permite, pueden aparecer disfunciones familiares.

El término transitoria se utiliza en estas crisis en un sentido cinético, es decir, una crisis es transitoria si posibilita el paso de una etapa a otra del ciclo vital, y no se refiere al tiempo de duración de la crisis en sí.

Crisis Paranormativas (No Normativas o Inter-sistémicas)

Las crisis paranormativas son experiencias adversas o inesperadas. Incluyen eventos provenientes del exterior (inter-sistémicos), son frecuentes y no son predecibles para la familia. También pueden originarse en el interior de la familia, como el divorcio, el alcoholismo o actividades criminales, y habitualmente ocasionan mayor disfunción familiar que cualquier otro tipo de evento crítico. Estas crisis suelen asociarse con grandes períodos de disfunción, durante los cuales los miembros de la familia presentan dificultades en la comunicación y en la identificación de los recursos necesarios para resolverlas.

Estas crisis no están relacionadas con los períodos del ciclo vital, sino con hechos situacionales o accidentales, como el divorcio, la separación, el abandono o la muerte. Generalmente tienen un mayor costo para la salud familiar.

Clasificación de Crisis Paranormativas (según Ortiz T.)

Ortiz T. clasifica los eventos que desencadenan estas crisis en:

  • Eventos de Desmembramiento: Aquellos que constituyen una separación de algún miembro y que provocan crisis por esta pérdida familiar. Ejemplos incluyen hospitalización, separación, divorcio y muerte.
  • Eventos de Incremento: Aquellos que provocan crisis debido a la incorporación de nuevos miembros en la familia. Ejemplos son las adopciones o la llegada de familiares.
  • Eventos de Desmoralización: Son hechos que rompen con las normas y valores de la familia. Incluyen el alcoholismo, la infidelidad, la farmacodependencia, la delincuencia, el encarcelamiento o actos deshonrosos.
  • Eventos de Desorganización: Son hechos que obstaculizan la dinámica familiar y que, por su naturaleza y repercusión, facilitan las crisis familiares por desorganización. Ejemplos: pareja infértil, divorcio, accidentes, enfermedades psiquiátricas graves y retraso mental.
Infografía comparativa de ejemplos de crisis normativas y paranormativas.

Impacto y Afrontamiento de las Crisis Familiares

Todos los eventos de crisis pueden ocasionar trastornos en el funcionamiento familiar y requieren un proceso de adaptación, es decir, una transformación constante de las interacciones familiares capaz de mantener la continuidad de la familia y de consentir el crecimiento de sus miembros. Las crisis, en ocasiones, pueden suceder simultáneamente en varios miembros. Cada una de las etapas del ciclo vital familiar conlleva crisis, por lo que la familia requiere de períodos de adaptación e integración.

En el caso de la familia, es importante no solo medir la ocurrencia del evento vital, sino también la vivencia que la familia tiene de él. Un evento vital no genera por sí solo una crisis familiar; más bien, es un proceso en el cual se implican otros elementos, como la significación que la familia asigna al evento y los recursos con los que cuenta para hacer frente a las exigencias de ajuste. La repercusión del evento varía en dependencia de la atribución del significado que tenga en cada familia, y tanto la significación como los recursos pueden hacer variar la dimensión y el sentido de la crisis.

La familia funcional no difiere de la disfuncional por la ausencia de problemas, sino por el manejo que hacen de sus conflictos. El hecho de vivir en crisis no es necesariamente la causa de disfunción familiar, sino el modo cómo se enfrenta.

Recursos y Estrategias de Afrontamiento Familiar

Entre los recursos familiares más importantes para el afrontamiento de las crisis se encuentran:

  • Cohesión: Se expresa en el nivel de apoyo mutuo, afecto y confianza entre los miembros de la familia. Cuando la familia puede contar con esta posibilidad de decisión conjunta, dispone de un recurso muy positivo.
  • Flexibilidad: Una organización interna de la estructura familiar más flexible, que permite adoptar nuevos roles y reglas, facilitará la solución de los conflictos.
  • Adaptabilidad: Es la capacidad de la familia para enfrentar los cambios y adaptarse al medio social; es decir, la habilidad para cambiar la estructura de poder, las relaciones de rol y las reglas en dependencia de la nueva situación.
  • Permeabilidad: Se refiere a la capacidad de la familia de abrirse hacia otras instituciones de la sociedad, permitiendo la relación prudente de sus miembros con otros subsistemas y la posibilidad de solicitar y permitir ayuda externa.
  • Apoyo Social: Puede referirse al propio sistema familiar cuando este actúa como sistema de apoyo, o cuando la familia lo recibe de otras personas, grupos o instituciones, como el Médico de la Familia.

Hay algunos eventos críticos, principalmente los paranormativos, que ocasionan problemas significativos en alguno de los miembros de la familia. Por ejemplo, la muerte de un familiar cercano puede generar problemas depresivos persistentes, especialmente si el duelo no se ha superado en el tiempo normal. En estos casos, los pacientes pueden requerir la atención de un terapeuta familiar o de un psiquiatra.

Resiliencia para afrontar la vida cotidiana. Walter Riso, doctor en Psicología y escritor

Comparación y Particularidades de las Crisis Familiares

Tanto los eventos normativos como los paranormativos tienen algunas especificidades que los caracterizan:

  • Previsibilidad: Algunos eventos normativos pueden preverse, permitiendo un análisis y una mejor preparación para enfrentarlos. En contraste, muchos eventos paranormativos, como la muerte súbita o por accidente, no pueden preverse. Sin embargo, algunos paranormativos pueden ser esperados, como una hospitalización planificada o una muerte después de una enfermedad prolongada.
  • Experiencias Previas: En los eventos normativos, las experiencias se transmiten de una generación a otra (ej. embarazo, adolescencia). En los paranormativos, la experiencia previa suele ser menor, aunque en casos como el divorcio o la muerte de un miembro, es posible que existan antecedentes en la familia.
  • Duración de la Crisis: Generalmente, el tiempo de duración de las crisis normativas es más breve, aunque eventos como la adolescencia pueden extenderse. En el caso de las paranormativas, el período de duración de las crisis puede ser más prolongado y su recuperación más tardía, aunque un afrontamiento positivo puede acelerar la recuperación.
  • Sentido de Pérdida: Normalmente, los normativos son menos drásticos en cuanto a la pérdida, aunque la viudez representa un gran sentido de pérdida. En los eventos paranormativos, el sentido de pérdida es más impactante, especialmente en los eventos de desmembramiento.
  • Impacto Emocional y Daño: El impacto emocional y el daño a que se expone la familia en los eventos normativos suele tener menor intensidad que en los paranormativos.

Evaluación y Abordaje de las Crisis Familiares

Ante la presencia de eventos críticos, al estudiar a una familia se debe explorar cuidadosamente la forma en que el grupo los identifica y aborda, así como el nivel de conflicto alcanzado, los cambios posteriores y el grado de compromiso, solidaridad y apoyo entre la pareja y el resto de la familia. Antes de poner en práctica procedimientos que apoyen a la familia en la recuperación, es necesario hacer una evaluación de la situación familiar, considerando aspectos como el tipo de evento ocurrido y su contexto.

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