La situación de salud y alimentación en los adultos mayores es una problemática creciente. Con el aumento de la esperanza de vida, se han incrementado las enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes y la obesidad, lo que exige una mirada profunda sobre cómo este grupo etario accede a una nutrición adecuada frente a sus limitaciones económicas.

Desafíos económicos en la alimentación del adulto mayor
Los adultos mayores enfrentan desafíos económicos que afectan directamente su calidad de vida. Estudios recientes revelan que los adultos mayores de estratos socioeconómicos más bajos desembolsan casi el 40% de su presupuesto familiar en alimentación. A medida que aumenta la clase social, disminuye la proporción del gasto total destinada a cubrir necesidades alimentarias básicas, lo que permite una mayor diversificación de la dieta.
Distribución del gasto según nivel socioeconómico
El análisis del gasto alimentario muestra patrones claros según el estrato social:
| Estrato | Gasto mensual promedio | % del presupuesto en alimentación |
|---|---|---|
| Clase baja | $202.246 | 36,1% |
| Clase media | $236.150 | 29,0% |
| Clase alta | $266.830 | 19,5% |
En hogares de clase baja, predominan las categorías básicas como carnes (23,8%), cereales (20,0%) y hortalizas, tubérculos y legumbres (14,0%). Por el contrario, los hogares de mayores ingresos tienen la posibilidad de elegir alimentos que se ajusten a necesidades específicas, como la facilidad de preparación o un mayor aporte nutricional, reduciendo proporcionalmente el gasto en productos básicos.
Seguridad alimentaria y acceso a una dieta saludable
La calidad de la dieta es un eslabón fundamental entre la seguridad alimentaria y la nutrición. Una dieta de mala calidad puede dar lugar a diferentes formas de malnutrición, incluyendo la desnutrición, carencias de micronutrientes, sobrepeso y obesidad.
Factores que afectan la asequibilidad
- Inflación global: Los efectos de la pandemia de COVID-19 y las medidas económicas derivadas han incrementado los costos de una dieta saludable, aumentando la inasequibilidad en todo el mundo.
- Costo medio: En 2020, el costo medio de una dieta saludable a escala mundial fue de 3,54 USD por persona al día. En América Latina y el Caribe, este costo ascendió a 3,89 USD.
- Acceso económico: Casi 3 100 millones de personas no podían permitirse una dieta saludable en 2020.
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Estrategias para una alimentación saludable y económica
A pesar de las dificultades, es posible optimizar el presupuesto sin sacrificar la salud. El objetivo es centrarse en alimentos ricos en nutrientes y asequibles, utilizando ingredientes como frijoles, arroz, avena y verduras de temporada.
Recomendaciones prácticas:
- Planificación: Aprovechar las ofertas, comprar a granel y cocinar en grandes cantidades para congelar las porciones.
- Selección inteligente: Incorporar pescado enlatado (salmón o sardinas) por su aporte de omega-3, legumbres por su proteína y fibra, y verduras congeladas que mantienen sus nutrientes a un menor costo.
- Evitar: Carnes procesadas, snacks azucarados, alimentos enlatados altos en sodio y bebidas azucaradas, que aportan calorías vacías.
Adicionalmente, programas públicos, como la Crema Años Dorados y la Bebida Láctea Años Dorados, buscan entregar productos fortificados (vitaminas A, B, C, E, D y ácido fólico) que apoyan el sistema inmune y mejoran las funciones cognitivas, siendo una alternativa vital para quienes presentan inseguridad alimentaria.
El rol de las políticas públicas
La inseguridad alimentaria es más alta entre quienes presentan depresión, soledad o insatisfacción con la vida. Ante la brecha alimentaria, se hace necesario un trabajo colaborativo entre el Estado, la academia y el sector privado. Iniciativas como el proyecto de ley para otorgar descuentos en servicios y alimentos a adultos mayores buscan aliviar la carga económica y promover la equidad, permitiendo que este grupo etario no deba elegir entre comprar alimentos o medicamentos.