La Contención Mecánica en Personas con Discapacidad: Un Análisis Integral

La contención mecánica es una práctica coercitiva extendida en los entornos asistenciales del Estado español. Aunque no hay información transparente ni existen registros comunes sobre su implementación, sí hay consenso sobre su integración como práctica habitual en los contextos de atención a la salud mental. Pese a que la narrativa dominante de los profesionales naturaliza y justifica su uso como "inevitable", los organismos internacionales de Derechos Humanos alertan de que, independientemente de su duración, constituye un trato cruel, inhumano y degradante que puede llegar al rango de tortura.

El Estado español, habiendo ratificado la Convención sobre Derechos de Personas con Discapacidad (CDPD), y en virtud del artículo 93 de su Constitución, está obligado a eliminar y prohibir esta práctica. La contención mecánica no solo atenta contra los derechos de las personas, sino que tampoco es una práctica segura ni para pacientes ni para los profesionales que la realizan. Nadie espera sufrir un daño grave como consecuencia de la atención sanitaria; causar daño físico y/o psicológico es lo último que desea cualquier organización dirigida al cuidado de la salud.

Esquema de las implicaciones éticas y de derechos humanos de la contención mecánica

La Contención Mecánica: Definición y Contexto

¿Qué es la Contención Mecánica?

Se define la contención mecánica como la limitación intencionada y en beneficio del paciente de la libertad de sus movimientos. Esta limitación puede afectar a una parte del cuerpo, a su totalidad, o al normal acceso a cualquier parte del mismo, mediante cualquier método físico aplicado sobre su cuerpo o adyacente a él, del que no puede liberarse con facilidad. La base de toda contención está en la intención y no en el dispositivo; una barandilla en una cama, por ejemplo, se considerará contención si se coloca con la intención de impedir que la persona se levante.

Aspectos Terminológicos: ¿Contención o Sujeción?

El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española distingue entre contener y sujetar:

  • Contener: Reprimir o sujetar el movimiento o impulso de un cuerpo.
  • Sujetar: Someter al dominio, señorío o disposición de alguien.

El término "sujetar" tiene una connotación de dominio que no debería tener cabida en la práctica clínica. Además, mientras que la contención es la acción de contener, la sujeción también define un dispositivo (unión con que algo está sujeto de modo que no puede separarse, dividirse o inclinarse). Por tanto, "contención" es un término más amplio y preferible al ser independiente de si el dispositivo está unido o no al cuerpo. En el ámbito de la geriatría, "física" y "mecánica" suelen usarse como sinónimos, pero en otros ámbitos como infancia, adolescencia o discapacidad, la contención física se refiere a la realizada "cuerpo a cuerpo" sin mediación de dispositivos. Así, el término contención mecánica es el más preciso.

Tipos de Contención Mecánica

Existen principalmente dos tipos:

  • Contención mecánica parcial: Limita la movilidad del tronco o de una extremidad. Se utiliza fundamentalmente para evitar caídas, arrancamiento de vías o para control postural.
  • Contención mecánica total: Emplea sistemas de inmovilización globales que impiden la mayoría de los movimientos del paciente.

Los métodos más comunes incluyen contenciones de muñeca y tobillo, chalecos de sujeción, camas de contención y guantes de protección. La selección debe basarse en la situación clínica específica, la evaluación del riesgo-beneficio y el bienestar del paciente.

La Contención Mecánica en el Contexto Asistencial Español

En España, se observa un uso significativamente mayor de la contención mecánica en comparación con otros países con características socioeconómicas similares. Esta práctica es particularmente común en unidades de salud mental, servicios de urgencias y hospitalización cuando los pacientes presentan episodios de agitación severa o conductas violentas.

Infografía: Tipos de contención mecánica y sus aplicaciones

Implicaciones Éticas y de Derechos Humanos

La Contención como Trato Cruel, Inhumano y Degradante

Los organismos internacionales de Derechos Humanos han sido claros al señalar que la contención mecánica, independientemente de su duración, constituye un trato cruel, inhumano y degradante que, en ciertos casos, puede considerarse tortura. La supresión de todas las formas de coerción es una demanda constante de las asociaciones de usuarios y de organismos internacionales, como se evidencia en el informe de marzo de 2017 del relator especial de la ONU sobre la Salud Mental, Dainius Pūras, o en la resolución del Consejo de Europa de 2019.

Obligaciones del Estado Español

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), ratificada por España en 2007, promueve (artículos 17 y 18) la libertad y seguridad de las personas con discapacidad y la protección contra la tortura y otros tratos o penas inhumanos y degradantes. La aprobación de esta Convención ha supuesto una importante ayuda para las demandas que buscan eliminar la coerción en el abordaje psiquiátrico.

La Coerción en Psiquiatría y la Crítica Internacional

El uso de alguna forma de coerción es frecuente en Psiquiatría. La coerción se extiende a lo largo de un continuo que va desde la coacción hasta formas formalmente reconocidas como el ingreso involuntario, la contención física y el aislamiento. Aunque existen muchas críticas a las prácticas coercitivas en la atención psiquiátrica en general, la contención mecánica es la que genera mayor controversia en nuestro contexto desde hace varios años.

Contención mecánica

Efectividad, Riesgos y Complicaciones

Ausencia de Evidencia sobre Efectividad Clínica

El uso de la contención mecánica para el manejo de conductas disruptivas o violentas en personas afectadas de trastorno mental se caracteriza por la ausencia de evidencia sobre su efectividad clínica, riesgo de mal uso y abuso, y la existencia de alternativas. La falta total de pruebas derivadas de ensayos con respecto a los efectos del aislamiento y la contención física o mecánica es sorprendente dada la invasividad de la intervención y su uso continuo. En ausencia de ensayos controlados en personas con enfermedades mentales graves, no se pueden hacer recomendaciones acerca de la efectividad, el beneficio o la nocividad, y por razones éticas, su uso debe reducirse al mínimo.

Riesgos Físicos y Psicológicos para el Paciente

No se dispone de datos epidemiológicos que cuantifiquen la frecuencia y gravedad de efectos adversos orgánicos ocurridos durante la contención mecánica de forma general, más allá de estudios de casos o muestras pequeñas. Sin embargo, revisiones sistemáticas han identificado la muerte como el daño más frecuentemente informado, incluyendo paro cardíaco por compresión torácica, paro cardíaco por estrangulamiento y embolia pulmonar. Otros daños reportados son trombosis venosa y heridas. Las lesiones durante la restricción física se informan en un 0.8-4% de los casos. El tromboembolismo venoso puede ocurrir en un porcentaje considerable de casos durante la restricción mecánica, incluso bajo profilaxis.

Además de los riesgos físicos, las contenciones mecánicas tienen un impacto psicológico significativo. Muchos pacientes perciben sus experiencias como humillantes, deshumanizadoras, irrazonables y angustiosas, resultando en una quiebra psicológica. Puede contribuir al desarrollo de un trastorno por estrés postraumático o retraumatizar a quienes ya lo padecen.

Impacto Psicológico en los Profesionales

Estudios cualitativos sugieren que el impacto en los profesionales de la salud que participan directamente en la restricción de los pacientes también es psicológicamente perjudicial. La principal fuente de conflicto está relacionada con el imperativo de mantener el control y los valores profesionales de la relación terapéutica. Tanto pacientes como personal informan sentirse angustiados, ansiosos, asustados, enojados y recordar el evento como traumático, afirmando que es perjudicial para las relaciones terapéuticas e incompatible con los valores de cuidado. Se han reportado lesiones relacionadas con la contención mecánica en profesionales, pérdida de horas de trabajo y desmoralización del personal, lo cual es económicamente costoso.

La Contención Mecánica como "Acontecimiento Centinela"

Un acontecimiento centinela es cualquier evento inesperado que implica la muerte o lesiones físicas o psicológicas graves, o el riesgo de las mismas, lo que obliga a la organización a realizar un análisis de causa raíz para implementar mejoras. La contención mecánica se ajusta a esta definición, ya que es un suceso imprevisto que puede causar directamente la muerte o graves daños físicos o psicológicos. La consideración de la contención mecánica como acontecimiento centinela ofrece la ventaja de considerarla una práctica no segura para los pacientes y, por tanto, centrar el foco en su eliminación, con transparencia y responsabilidad, e involucrar a las unidades de riesgo y seguridad del paciente.

Diagrama de flujo: Análisis de causas raíz tras un evento centinela

Marco Legal y Criterios de Aplicación

Ausencia de Normativa Específica y Legislación Relevante

Actualmente, no existe en España una normativa específica de ámbito nacional que regule el empleo de métodos de contención en la atención sanitaria. Esto lleva a que, en caso de necesitar dilucidar alguna intervención, se deba recurrir a legislación de ámbito general. El marco legal relevante incluye:

  • Ley General de Sanidad (Ley 14/1986): Establece que las intervenciones sanitarias deben respetar la dignidad y los derechos de los pacientes.
  • Ley de Autonomía del Paciente (Ley 41/2002): Regula los derechos de los pacientes en relación con la información y el consentimiento informado.
  • Instrucción 1/2022 de la Fiscalía General del Estado: Proporciona directrices específicas sobre el uso de contenciones mecánicas y farmacológicas en unidades psiquiátricas y centros residenciales/sociosanitarios, subrayando la necesidad de supervisión constante, documentación exhaustiva y evaluación periódica.
  • Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ratificada por España en 2007): Promueve el respeto por la dignidad y los derechos de las personas con discapacidad, limitando el uso de medidas restrictivas.
  • Normativa autonómica: Algunas comunidades autónomas han desarrollado protocolos específicos para regular las contenciones, promoviendo alternativas y formación del personal.

Criterios para una Indicación Adecuada

Para que la contención mecánica esté bien indicada, debe cumplir varios criterios:

  • Necesidad: Que esté realmente indicada en beneficio del paciente.
  • Excepcionalidad: No existe ninguna otra posibilidad que la contención para conseguir los objetivos terapéuticos.
  • Brevedad: Durante el menor tiempo posible.
  • Proporcionalidad: Utilizar la medida menos restrictiva.
  • Consentimiento: Obtención del consentimiento informado.
  • Seguimiento adecuado: Monitorización continua del paciente.
  • Prescripción médica: Es necesaria una orden médica.

Si no se cumple alguna de estas características, se estaría privando de libertad a una persona, lo que, además de ilegal y perjudicial para la salud, es una forma de maltrato que debe comunicarse a la autoridad competente.

Cuándo Está y Cuándo No Está Indicada la Contención Mecánica

Existe gran controversia sobre la indicación de las contenciones. La mayoría de protocolos argumentan su uso en situaciones que representen una amenaza para la integridad física del paciente o del entorno, o en entornos terapéuticos para evitar el arrancamiento de dispositivos o garantizar reposo. Sin embargo, no está indicada en los siguientes casos:

  • Cuando exista la posibilidad de intervenciones alternativas (abordaje verbal, modificación del entorno, eliminación de barreras arquitectónicas, etc.).
  • Como método de castigo ante una transgresión o conducta molesta.
  • Por conveniencia o comodidad de los cuidadores o del resto de personas que conviven, como sustitutivo de vigilancia o por escasez de personal.

La Necesidad del Consentimiento Informado

El consentimiento informado es indispensable para cualquier actuación sanitaria. La Ley 41/2002 establece que la información, como regla general, se proporcionará verbalmente, dejando constancia en la historia clínica. Sin embargo, en procedimientos que supongan riesgos de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente, se exigirá consentimiento escrito.

Dado que la contención mecánica puede atentar contra derechos fundamentales, como la libertad y la dignidad, la actitud más prudente es recabar el consentimiento escrito en todos los casos, salvo cuando exista riesgo inmediato grave para la integridad física o psíquica del enfermo y no sea posible conseguir su autorización. En estas circunstancias, se consultará a familiares o personas vinculadas cuando las condiciones lo permitan. Será otorgado por representación cuando el paciente no sea capaz de tomar decisiones o esté incapacitado legalmente, de forma previa a su instauración.

Rol de la Documentación en la Historia Clínica

Todas las actuaciones deben quedar convenientemente registradas en la historia clínica y en el expediente asistencial. Una historia clínica completa, ordenada, inteligible y respetuosa, además de su utilidad asistencial, es una prueba material preconstituida de primer orden en cualquier proceso judicial por responsabilidad médica.

Prácticas Seguras y Alternativas a la Contención Mecánica

Implementación Segura y Capacitación del Personal

La aplicación segura de la contención mecánica requiere dos premisas clave:

  1. Formación continua y entrenamiento del personal: Debe abarcar a todos los profesionales que aplicarán las contenciones, incluyendo el buen proceder en contenciones totales y en aquellas aparentemente inocuas como la abdominal o la barandilla lateral.
  2. Materiales homologados: Los materiales utilizados deben ser estrictamente homologados. La utilización de otros materiales es una grave irresponsabilidad, especialmente en instituciones que deben velar por la seguridad de los pacientes o residentes.

Alternativas y Reducción del Uso

Existen datos y estrategias que demuestran la posibilidad de una práctica clínica con mínima o nula contención mecánica. Estrategias como las propuestas por el Beta Project, las combinadas en el SIX Strategies Core (adoptadas en unidades de hospitalización en Estados Unidos, Canadá, Finlandia, Australia y Reino Unido), los cuidados conscientes del trauma, las casas de crisis, el desarrollo de las "salas seguras", o proyectos como "Llegar por derecho propio: empoderamiento en psiquiatría" en Suecia, abogan por minimizar el daño reduciendo o eliminando su uso. La contención mecánica es el último eslabón de la cadena de contención, precedida por la contención ambiental, emocional y farmacológica.

Contención mecánica

Consideraciones Específicas en Geriatría: Un Estudio de Caso

Un estudio observacional, descriptivo y prospectivo realizado en una unidad de geriatría de agudos (UGA) con una muestra de 107 pacientes, encontró una prevalencia del uso de contención mecánica del 10.28%. Los hombres fueron el grupo más afectado (72.72%), y la contención abdominal la más usada (72.73%). A diferencia de otros estudios, no se encontró una asociación significativa entre la aplicación de la contención mecánica y la comorbilidad, fragilidad, antecedentes neurológicos, delirio o deterioro cognitivo en esta unidad.

Un hallazgo importante de este estudio fue una asociación estadísticamente significativa entre la aplicación de la contención mecánica y el tiempo que el paciente está acompañado. Esto sugiere que la presencia de un acompañante puede influir en la necesidad de utilizar contenciones. Además, más de la mitad de los pacientes que precisaron contención mecánica (63.64%) no recibieron medicación para una contención farmacológica previa, lo cual es una preocupación importante dado el consenso en la literatura sobre la importancia de la contención farmacológica para disminuir el tiempo de contención mecánica y aliviar la angustia del paciente.

Gráfico: Prevalencia de contención mecánica por género en estudios de geriatría

Rol de Enfermería en la Contención Mecánica

Los profesionales de Enfermería tienen un papel fundamental en la implementación y monitoreo de las contenciones mecánicas, buscando siempre la protección de la dignidad y los derechos fundamentales del paciente. Sus responsabilidades incluyen:

  • Evaluación integral: Antes de aplicar contenciones, debe realizarse una evaluación exhaustiva que considere todas las posibles alternativas menos restrictivas.
  • Entrenamiento del personal: El personal debe recibir formación continua en técnicas de desescalada y en la aplicación segura de contenciones.
  • Monitorización y revisión: Durante el uso de contenciones, es crucial la monitorización constante del estado físico y psicológico del paciente, así como revisiones periódicas de la necesidad de continuar. Las enfermeras deben estar atentas a cualquier signo de angustia o deterioro.
  • Documentación detallada: Todos los episodios de contención mecánica deben ser documentados detalladamente, incluyendo las razones, el proceso de aplicación y la monitorización continua.
  • Intervenciones alternativas: Siempre que sea posible, se deben priorizar las intervenciones no coercitivas, como la terapia verbal, el entorno seguro y las técnicas de desescalada.
  • Reflexión ética: Participar en la reflexión ética y en discusiones sobre el uso de contenciones mecánicas, considerando siempre el bienestar y la dignidad del paciente.
  • Políticas institucionales: Asegurar que las políticas institucionales sobre contenciones mecánicas se alineen con las mejores prácticas y las guías éticas.

Valoración de Enfermería

  • Estado físico: Evaluar signos vitales, inspeccionar la piel (lesiones, úlceras por presión), revisar la circulación distal, movilidad y sensibilidad en las extremidades inmovilizadas.
  • Estado emocional y psicológico: Observar signos de ansiedad, miedo o agresividad, evaluar el impacto de la contención en la salud mental.
  • Factores de riesgo asociados: Identificar condiciones predisponentes como alteraciones metabólicas, desorientación, dolor o delirio.

Diagnósticos de Enfermería (NANDA)

  • Riesgo de deterioro de la integridad tisular (00044) relacionado con la presión constante de las contenciones mecánicas.
  • Ansiedad (00146) relacionada con la restricción de movimiento y la percepción de pérdida de control.
  • Riesgo de caídas (00155) en caso de retirada inadecuada de las contenciones.
  • Confusión aguda (00128) relacionada con factores ambientales y uso de contenciones.

Objetivos de Enfermería (NOC)

  • Mantenimiento de la integridad cutánea (1101): El paciente no presentará lesiones cutáneas durante el uso de las contenciones.
  • Reducción de la ansiedad (1402): El paciente mostrará signos de reducción de ansiedad y mayor adaptación al entorno.
  • Seguridad del paciente (1902): Evitar lesiones mientras se encuentren las contenciones aplicadas.
  • Colaboración en el manejo conductual (1502): El paciente demostrará disminución de conductas que requieran contención mecánica.

Intervenciones de Enfermería (NIC)

  1. Vigilancia y cuidado de la piel (3584): Inspeccionar la piel cada 2 horas, retirar contenciones periódicamente (si es posible), cambiar la posición del paciente regularmente.
  2. Apoyo emocional (5230): Brindar seguridad verbal, establecer comunicación abierta, involucrar a la familia.
  3. Prevención de lesiones (6650): Ajustar contenciones para no interrumpir circulación, usar dispositivos adecuados, supervisar continuamente.
  4. Promoción de la orientación cognitiva (4820): Reorientar al paciente frecuentemente, proporcionar estímulos visuales y auditivos apropiados.
  5. Intervenciones conductuales (4350): Identificar y abordar causas subyacentes de la conducta agresiva, implementar técnicas de manejo del estrés.
  6. Educación al cuidador (5602): Explicar la necesidad y temporalidad de las contenciones, enseñar medidas de seguridad.

Evaluación de los Cuidados

  • Integridad de la piel: Confirmar ausencia de lesiones o signos de presión.
  • Estado emocional: Observar disminución de la ansiedad y mayor cooperación del paciente.
  • Retirada progresiva de contenciones: Evaluar si el paciente está listo para la retirada mediante la estabilización de su estado conductual.
  • Seguridad: Garantizar que no se produzcan caídas ni lesiones durante el uso o la retirada de las contenciones.

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