El Conflicto Generacional en el Adulto Mayor: Perspectivas y Desafíos

En el contexto social actual, el conflicto generacional se manifiesta en diversas esferas, desde las grandes movilizaciones sociales hasta las dinámicas intrafamiliares. Este fenómeno se agudiza al considerar al adulto mayor, un grupo demográfico en constante crecimiento que enfrenta particularidades en la convivencia y la interacción con las generaciones más jóvenes.

Perspectivas sobre el Conflicto Generacional

El Estallido Social y las Actitudes Hacia la Violencia

Para muchos, el estallido social significó una lucha de derechos intergeneracionales. Sobre lo ocurrido el 18 de octubre, han existido distintas posturas. Las reacciones más radicales se asocian con los estudiantes y jóvenes en general.

Sara Caro, por ejemplo, distingue varios matices. Su generación creció con un malestar generalizado, marcada por haber nacido en dictadura y vivido el regreso a la democracia. Se les inculcó que el orden en la vida era muy importante: terminar el colegio, tener una carrera profesional, ponerse a trabajar y tener un contrato laboral. Caro señala: "En ningún momento criticamos esa estructura, muy diferente a la generación de Joaquín y de varios estudiantes que hoy cursan pregrado." Sin embargo, tras el 18 de octubre, muchos adultos mayores expresaron: "Qué bueno que los jóvenes salieron a decir esto que nosotros compartimos, que nos molesta."

Roberto Méndez considera que lo ocurrido en Chile, tanto socialmente como con el Coronavirus, es un enfrentamiento generacional, un encuentro especial, duro y violento. Sugiere que el componente más importante del conflicto es generacional, donde los jóvenes manifestaron su malestar y rechazo a la autoridad y a la organización social.

Joaquín Mardónez, sin embargo, discrepa con la generalización de "jóvenes contra opresores". Aunque la masa juvenil impulsó el conflicto, como las evasiones previas al 18 de octubre, él cree que tiene más que ver con una reacción de los jóvenes ante un sistema que oprime históricamente a sus familias. Comenta que los jóvenes se sienten afectados por las condiciones de sus padres, quienes "se rompen el lomo trabajando para que podamos estudiar," o que reciben "una pensión indigna." Hay un malestar social inherente en ambas generaciones, y los jóvenes han tomado esta carga en nombre de los mayores.

Las encuestas, como la Bicentenario y la del Centro de Estudios Públicos, muestran una diferencia muy profunda entre jóvenes y adultos mayores en la actitud hacia las manifestaciones sociales y la legitimidad de la violencia como forma de presión social. Generalmente, los mayores son mucho más negativos y conservadores respecto a la violencia, a diferencia de los grupos de jóvenes, incluso los relativamente privilegiados, que piensan de forma similar a los de sectores bajos.

Mardónez subraya la marcada diferencia generacional en la legitimidad de la violencia. Su generación no vivió los cambios sociales de la de Sara, ni la Unidad Popular ni la dictadura, por lo que la presencia de militares en la calle y el toque de queda fueron una sorpresa, obligándolos a entender las historias de sus padres y abuelos. Esto facilitó la legitimación de la violencia. También resalta la desigualdad presente en Chile: quienes tienen padres con pensiones injustas o esperan operaciones justifican la violencia, mientras que quienes no han sufrido carencias, como él, les resulta más fácil rechazarla.

Infografía comparando actitudes intergeneracionales hacia el cambio social y la violencia

La Pandemia de COVID-19 y la Solidaridad Intergeneracional

El COVID-19 también ha puesto a las generaciones en roles muy diferentes. La sociedad les ha pedido a los jóvenes ser solidarios: "Cuídense, porque tienen que cuidar a sus mayores." Roberto Méndez lo vive día a día, con su hija que justifica la violencia como única manera, mientras él debe quedarse en casa. Sin embargo, la pandemia también ha obligado a una convivencia forzada que, según Méndez, nos obliga a conversar, compartir espacios y buscar nuevas formas de relacionarnos.

Joaquín Mardónez destacó que "a los jóvenes les toca darles vida a los mayores," un cambio de rol interesante en un contexto donde habitualmente se da lo contrario.

Teorías del Conflicto Generacional: La Perspectiva del Envejecimiento

La perspectiva conflictiva del envejecimiento es una teoría social que sugiere que el conflicto entre las generaciones mayores y jóvenes se produce a medida que compiten por recursos y empleos. Esta teoría se desarrolló en los años 80, cuando el desempleo aumentó drásticamente. A medida que los empleos se volvieron escasos, las generaciones más jóvenes y mayores sintieron presión para competir por los recursos disponibles.

Esta perspectiva no se refiere únicamente a la adquisición de recursos, sino que los recursos también representan el poder. Sostiene que cualquier generación que pase a ser de mediana edad en un momento dado es la más poderosa en comparación con los viejos y los jóvenes. Los miembros de la generación poderosa actúan como guardianes y orquestan la distribución de recursos y poderes para estar en línea con sus propios intereses, a menudo con exclusión de las necesidades de otros individuos y generaciones. Por lo tanto, el poder es mantenido por la clase media, perpetuando su monopolio sobre los recursos.

El Conflicto Generacional en el Ámbito Familiar

Con una esperanza de vida cada vez mayor, aumenta el número de personas mayores y, con ello, también las necesidades de cuidado, lo que en ocasiones provoca conflictos dentro de las familias. "Promocionar la calidad de vida en la vejez es uno de los retos más inmediatos a los que nos enfrentamos."

Causas Comunes de Conflictos entre Padres e Hijos Adultos

Las dificultades en las relaciones familiares pueden darse desde la infancia, manifestándose como celos entre hermanos o el síndrome del emperador, y escalando hasta la adolescencia con conflictos típicos como la falta de respeto. Sin embargo, los conflictos entre padres e hijos adultos también son frecuentes.

Los factores más comunes que pueden provocar estos conflictos son diversos. Una causa puede ser la dificultad o el miedo a abandonar el hogar parental debido a:

  • Miedo a dejar solos a los padres.
  • Falta de recursos económicos.
  • Insuficiente independencia emocional de los padres.

En el proceso de convivencia, también surgen problemas como:

  • Problemas de espacio en la vivienda.
  • Problemas de autoridad.
  • Problemas entre los mayores y los nietos (o viceversa), o desacuerdos sobre la educación de los nietos.
  • Distintos criterios familiares sobre el cuidado de la persona mayor.
  • La infantilización del adulto mayor por parte de los miembros de la familia.

También puede ocurrir que las opciones vitales de los hijos adultos se desvíen de las de sus padres, generando disputas incluso en etapas avanzadas de la vida adulta. Algunos eligen la expatriación como una forma de ruptura emocional.

Puntos de Vista de Padres e Hijos

Desde la perspectiva de los padres, el conflicto relacional puede desencadenarse por la indiferencia que perciben en sus hijos, quienes pueden parecer desinteresados o distantes. Otras veces, ante hijos adultos que mienten o desprecian, los progenitores experimentan frustración, tristeza o decepción, preguntándose por qué tanto enfado y si están a la altura de lo esperado. En estos casos, es necesario afrontar los conflictos de forma constructiva y con asertividad.

Por otro lado, la ansiedad puede llevar a los padres a ser intrusivos y aprensivos, tratando a sus hijos adultos como en la niñez, lo que puede resultar en que los hijos dejen de hablar o rompan la relación.

Desde el punto de vista de los hijos, el enfado hacia sus padres puede deberse a ser vistos como "ovejas negras" o "difíciles." El conflicto también puede ser de tipo generacional por no compartir estilos de vida y opciones personales. Testimonios de hijos a menudo reflejan la creencia de tener padres "narcisistas" o "tóxicos" que contribuyen a agriar las relaciones.

Foto de una familia en una discusión, representando un conflicto intergeneracional

Consecuencias de los Conflictos No Resueltos

Las tensiones entre padres e hijos tienen consecuencias para toda la familia, afectando incluso la salud mental. Los padres suelen creer que los hijos buscan la confrontación, mientras los hijos piensan lo contrario y se sienten atacados sin motivo. Esto puede explicar por qué un hijo adulto rechaza a su padre o madre si percibe que su autonomía no es respetada o se le critica injustificadamente.

Cuando las tensiones no se resuelven, se produce un efecto dominó: la relación parental alimenta involuntariamente nuevos motivos de tensión, que los hijos acumulan para generar nuevos enfrentamientos, creando un círculo vicioso difícil de romper. Los psicólogos con enfoque sistémico-relacional trabajan en identificar estos patrones repetitivos para reconstruir relaciones basadas en respeto y comunicación abierta.

En la persona adulta, los conflictos no resueltos pueden llevar a reproducir, incluso inconscientemente, ciertas dinámicas familiares, afectando otras relaciones como las de pareja. También pueden reflejarse en la imagen que se tiene de uno mismo, llevando a un colapso de la autoestima en la edad adulta. Los padres, por su parte, pueden experimentar impotencia y fracaso cuando sienten que sus hijos se salen de su control, lo que genera peleas constantes.

Salud Mental-Cuidados y Hábitos para tener una mente sana | Aula chachi-Vídeos educativos para niños

La Mediación Intergeneracional como Herramienta

La mediación intergeneracional con personas mayores es un proceso colaborativo que actúa ante cualquier conflicto que involucre a adultos mayores, sus familiares u otras personas significativas. Ofrece un espacio seguro donde las personas mayores pueden participar, expresando sus propias formas de sentir y pensar, para tomar decisiones acordes a sus deseos y necesidades. Los deseos y necesidades de las personas mayores son el centro de toda la mediación.

Los principales conflictos abordados en esta mediación están relacionados con la salud y los cuidados, debido a discrepancias sobre la organización de la atención médica, la situación de dependencia, la gestión de tiempos de cuidado, la contratación de personal o prestaciones, los cuidados paliativos o problemas de tutela. Esto genera conflictos de relación y comunicación entre hermanos, entre abuelos y nietos, o conflictos heredados de generaciones anteriores. Los conflictos relacionados con el interés patrimonial también son abundantes y generan grandes divisiones familiares.

La mediación intergeneracional busca desculpabilizar a las personas mayores ante situaciones de conflicto sobrevenidas, permitiéndoles expresar sus emociones, deseos, inquietudes y necesidades, para que se sientan reconocidas, valoradas y parte activa en la resolución del malestar.

Para el desarrollo de este tipo de mediación se requieren competencias profesionales específicas, conocer la realidad de las personas mayores y trabajar desde un modelo de atención integral centrada en la persona. Entre los retos para su implantación se encuentran el edadismo o prejuicio social hacia la vejez, el desconocimiento de la mediación en general y la falta de interdisciplinariedad.

Fomentando el Diálogo y la Conexión Intergeneracional

Gestionar los problemas familiares de forma constructiva requiere recursos personales, familiares y sociales. Los recursos familiares incluyen un estilo de comunicación claro, abierto y flexible, la adaptabilidad a los cambios, y la cohesión para encontrar soluciones.

Según Isabelle Filliozat, resolver los conflictos es una oportunidad para conocer a la otra parte y evolucionar con ella. Una discusión, cuando no desemboca en agresión, puede favorecer el crecimiento mediante una comprensión más profunda de uno mismo y del otro. El problema surge cuando el conflicto se vuelve destructivo en lugar de constructivo.

El Papel de la Universidad

Roberto Méndez enfatiza que, aparte de la familia, la universidad debe ser un espacio protegido para que las generaciones se encuentren y se traspasen el conocimiento, tal como fue concebida desde la Edad Media.

Sara Caro concuerda en que la universidad es un espacio privilegiado y estructurado para esto. El escenario de envejecimiento poblacional desafía a la universidad a relacionarse con académicos mayores y con aquellos que van a jubilar, estableciendo procesos de acompañamiento. Ella se pregunta: "¿Por qué dejar que aquellos que fueron nuestros maestros se vayan? ¿Quién nos va a enseñar? ¿Quién nos acompañará y formará en los procesos de postulación a proyectos?"

En tiempos extraordinarios, como la pandemia, la universidad debe asegurar que los estudiantes, especialmente los novatos y aquellos sin acceso a tecnología, puedan continuar su educación, luchando contra los altos niveles de desigualdad que aún existen en el acceso a recursos básicos como Internet.

Superando Obstáculos: Prejuicios y Discriminación por Edad

Para Sara Caro, el principal obstáculo para los diálogos intergeneracionales a nivel macrosocial es la discriminación por edad, los prejuicios y el hecho de "meter a todos los grupos etarios en un mismo saco." La vejez es una etapa muy heterogénea. Esta discriminación lleva a creer que a los mayores solo hay que protegerlos, cuando ellos buscan que se considere más su discurso y opinión, y no ser vistos únicamente como personas dependientes.

Para que se produzca un diálogo intergeneracional efectivo, es crucial acercarse. El contacto ayuda a derribar prejuicios, ya que conectarse con lo diferente genera una experiencia de inmersión que acorta la distancia entre generaciones.

Beneficios del Contacto Intergeneracional

A pesar de las preocupaciones sobre los costes de atención médica y la escasez de trabajadores jóvenes en poblaciones envejecidas, han surgido nuevas formas de combinar los recursos de las personas mayores con las necesidades de la juventud. Las conexiones intergeneracionales ayudan a los niños a aprender a leer, a graduarse de la escuela secundaria y a cumplir sus sueños, reforzando la importancia de un mentor adulto que se preocupe por el bienestar de los niños, con impactos positivos en el uso de drogas, ausentismo escolar y comportamiento violento.

El Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de los Adultos ha demostrado que los adultos mayores también se benefician, experimentando satisfacción emocional en las relaciones con los jóvenes. El informe señala que las personas mayores "son excepcionalmente aptas para satisfacer estas necesidades en parte porque acogen la actividad significativa y productiva y el compromiso." Una forma de lograr este contacto es a través del servicio voluntario, que se asocia con una mejor salud física y un mejor rendimiento cognitivo para las personas mayores.

La Convivencia Forzada y el Aprendizaje

La convivencia forzada, como la experimentada durante la cuarentena por COVID-19, ha generado espacios de solidaridad intergeneracional. Roberto Méndez relata cómo su hija, acostumbrada a sus amistades, se vio obligada a convivir con sus padres, lo que los llevó a conversar sobre sus vidas y a que ella se acercara a la suya, asumiendo roles de cuidado.

El Papa Francisco, en Christus vivit, pide que los jóvenes recurran a la gente mayor y que ellos, a su vez, se acerquen a los jóvenes, reconociendo que no estar de acuerdo no significa tener o no razón. La "voz de la experiencia" no debe primar sobre la "verdad del otro." Es fundamental aprender a leer la "voz de los tiempos" en procesos que obligan a la convivencia y solidaridad, de los cuales puede surgir algo mejor.

tags: #conflicto #generacional #en #el #adulto #mayor