La Jubilación: Un Fenómeno Psicosocial Complejo
Visiones Tradicionales Negativas vs. Nuevas Perspectivas
La visión general sobre la cuestión de la jubilación ha sido contemplada hasta hace muy pocas fechas como un evento de carácter estresante, unido en general al declinar de la salud física y psíquica. Este tipo de visiones de carácter negativo se han basado en diferentes premisas. La primera viene a decir, de modo bastante general, que la identidad de la persona se construye en gran medida a través del trabajo y con referencia al mismo. Por ello, la pérdida de un rol activo a nivel general conduce casi irremediablemente a la pérdida de parte de la identidad personal del sujeto, lo cual genera estrés y ansiedad.

La segunda premisa se basa en gran medida en observaciones que constatan, en términos generales, que la jubilación es el principio de la enfermedad y la muerte. Esto implica un error de asignación claro, al atribuir a la jubilación la causa que origina la enfermedad y la muerte, simplemente porque la precede cronológicamente y no porque exista una comprobación científica de dicha causalidad. La tercera premisa se basa en la valoración que se le da al trabajo en el mundo actual, y que cierta «ética protestante» -en el sentido de que el trabajo es un mandato casi divino y que el éxito en el trabajo es casi una señal de éxito en la vida- se ha encargado de acrecentar.Ninguna de las premisas anteriormente mencionadas sugiere que la jubilación no es solamente un evento vital específico, sino que es además un proceso con diferentes fases que se da a lo largo del tiempo. Este proceso no tiene por qué ser irremediablemente negativo. De hecho, muchas personas jubiladas o que están en este proceso lo viven de una manera positiva. No obstante, la literatura e investigaciones sobre el tema de la jubilación han hecho especial énfasis en las consecuencias para el individuo y no tanto en la preparación a la jubilación (que sigue siendo un proceso ausente en el mundo laboral), ni en los factores que fomentan o inhiben la adaptación.En el ámbito de la gerontología se han trabajado principalmente la pre-jubilación y en menor medida la post-jubilación, considerándose el momento de la jubilación como un evento. A menudo no ha sido fácil separar en las investigaciones si las tan nombradas consecuencias negativas de la jubilación están asociadas a la vejez y al proceso de envejecimiento, o a la propia jubilación. En este sentido, se ha podido producir por extensión una invasión de los mitos y estereotipos negativos sobre la vejez a los de la jubilación. En el estudio longitudinal realizado por Bossé et al., en datos recogidos durante nueve años en tres mediciones, con población laboralmente activa y jubilados, se constata, desde la primera medición hasta la última y siempre controlando la salud física, un mayor nivel de problemas emocionales en jubilados que en trabajadores activos, lo cual sugiere un efecto cohorte en dichas mediciones.
Factores Influyentes en la Adaptación a la Jubilación
Circunstancias de la Jubilación
En diferentes investigaciones se ha constatado la importancia de las circunstancias en las que se produce la jubilación. Así, se encontró que los jubilados anticipados, que no podían acogerse a algunos beneficios correspondientes a la seguridad social, tenían menor satisfacción vital en la jubilación. Bossé et al. encontraron que los jubilados anticipados tenían mayor distrés emocional que los trabajadores de la misma edad, aunque en el mismo estudio se sugiere que podían tener un conjunto de causas negativas (mala salud, paro, problemas económicos) que podían afectarles.El hecho de la voluntariedad o no de la jubilación parece tener consecuencias en el proceso, en el sentido de que la involuntariedad de la misma pudiera incidir negativamente y generar mayor estrés. Así, los hombres con jubilación involuntaria tenían puntuaciones más bajas en satisfacción emocional, sentimiento de utilidad, autoimagen, estabilidad emocional y relaciones interpersonales.
Situación Económica
El estatus económico aparece como una variable predictora de estrés en la jubilación. Se ha encontrado que un alto nivel socioeconómico anterior a la jubilación es un predictor de estrés para los hombres. En contraste, para las mujeres el nivel de insatisfacción con la jubilación y, presumiblemente, la experiencia de estrés está relacionada con un menor nivel educativo. En un estudio australiano, se encontró que las principales variables generadoras de estrés eran los ingresos económicos en el 25% de la muestra analizada. En el estudio realizado en Boston por Bossé et al. en 1991, un 31,1% de las personas jubiladas incluidas en la muestra expresó problemas relacionados con los ingresos económicos.No obstante, la situación actual de la poca disponibilidad económica de los jubilados está variando notablemente, y ya no es tan real la situación de economía de pura subsistencia a la que algunos autores hacen referencia, al menos en la mayoría de los países desarrollados y para una gran parte de la población. Por ejemplo, la pensión media de jubilación en algunos contextos es un 20% mayor que el salario mínimo, y se espera que los ingresos económicos no sean el principal problema de los pensionistas en los próximos años. A pesar de esto, existe y existirá en el futuro un sector con pensiones bajas o muy bajas. En general, la bibliografía consultada refiere un temor de los jubilados a la falta de recursos económicos para mantener un nivel de vida similar antes y después de la jubilación, lo que en ciertos casos puede generar situaciones ansiógenas.
Salud
La variable «salud» es, sin duda alguna, la más estudiada en lo relativo a la jubilación, aunque con resultados no coincidentes y diversos problemas metodológicos. La salud es reconocida como una causa de la jubilación, pero frecuentemente ha sido estudiada como resultado o consecuencia de la misma. Los estudios sobre las consecuencias de la jubilación en la salud han generado una fuerte controversia, aunque la evidencia más reciente encontrada no sostiene la idea de que la jubilación ocasione perjuicios a nivel de salud física o mental.En algunos estudios que examinaban el bajo nivel de salud como predictor o razón de la jubilación, el hecho de jubilarse por motivos de salud no aparece como predictor de estrés en la jubilación. En realidad, cuando se analiza el estado de salud durante la jubilación, aparece que un pobre estado de salud predice un menor bienestar tanto en hombres como en mujeres, pero no predice la visión de la jubilación como un evento crítico estresante. De hecho, en otras investigaciones se encontró que un nivel bajo de salud es un elemento secundario, y solamente un inadecuado nivel financiero predice un pobre ajuste a la jubilación.
Eventos Vitales y Teoría de la Continuidad
Las investigaciones relativas a las transiciones o pérdidas de rol en la jubilación han venido a constatar que el efecto negativo y estresante está asociado a la experiencia previa de eventos negativos anteriores a la misma. En este sentido aparecen diferencias en cuanto a género: los hombres opinan que la jubilación es, dentro de todos los eventos estresantes de los últimos tiempos de su vida, el más estresante, mientras que las mujeres no.

En general, la mayor parte de las personas jubiladas suelen estar satisfechas y tienen una adaptación positiva, mientras que el 30% de las mismas padece alteraciones dependiendo de los recursos económicos, interacciones sociales, nivel de actividad y variables de personalidad. Estos hallazgos han dado origen y apoyado la teoría de la continuidad de Atchley, desde la cual se entiende que la jubilación ofrece oportunidades a quienes previamente disponen de características positivas, mientras que para otros se convierte en un evento de vida estresante.De acuerdo con el estudio de Matthews y Brown de 1987, en el que trataban de identificar las características de las personas para quienes la jubilación había resultado un evento estresante, el perfil era el siguiente: personas de condición económica baja, que habían padecido diversas situaciones difíciles a lo largo de su vida y en los que la jubilación se había producido de forma inesperada e involuntaria. En general, una buena adaptación a la jubilación y un buen nivel de bienestar parece estar en función de una continuidad en el estatus, en las relaciones sociales, en los ingresos económicos y en la salud. Esto último parece apoyar la teoría de la continuidad, a pesar de las críticas recibidas.
Apoyo Social
En cuanto a la importancia de las relaciones sociales y el apoyo social, existen puntos de vista muy diferenciados. Existe una idea general de que las relaciones sociales se empobrecen en la jubilación respecto al período anterior, a la vez que se reducen los contactos interpersonales en cantidad e intensidad, alterando la jubilación el esquema de relaciones familiares y sociales. En este proceso de «empobrecimiento» de relaciones sociales juega un papel importante el hecho de perder contacto con personas de otros grupos de edad, a excepción de hijos y nietos, y que se da especialmente en los hombres.En general, la presencia de apoyo social sugiere una adaptación más positiva a la jubilación; no obstante, la causa y el efecto del apoyo social en la jubilación no está definitivamente aclarado. Mattila, Jookamaa y Salokangas en 1988 sugieren que la adaptación es mejor cuanto mayor nivel de apoyo social exista. Se ha encontrado una disminución de la cantidad de apoyo social, pero una continuidad de la calidad del apoyo social percibido después de la jubilación. Esto último coincide con las teorías denominadas «Convoy theory» y «Selectivity theory», en las cuales la disminución de la cantidad de apoyo social no afecta a la sensación de bienestar de estas personas.
Satisfacción Laboral y Transición
La satisfacción con el trabajo y la salida del mismo se han hipotetizado como predictores de adaptación a la jubilación. Para muchos de nosotros, trabajar es algo más que solo ganar dinero; también añade sentido y propósito a nuestras vidas. El trabajo puede hacerle sentir necesario, productivo y útil, proporcionarle metas o simplemente darle una razón para salir de su casa todos los días. La verdad es que, por mucho que se haya estado deseando, jubilarse es un cambio importante en la vida que puede traer estrés y depresión, así como beneficios.
El Debate Actual sobre la Jubilación y el Valor del Trabajo en la Vejez
Desafíos y Oportunidades
La reciente Ley 21.724, junto a una serie de cartas al director y la potente carta abierta firmada por casi 160 líderes mayores de reconocida trayectoria, ha reactivado un debate urgente sobre el valor del trabajo en la vejez: ¿puede una sociedad que envejece seguir imponiendo barreras arbitrarias al trabajo de las personas mayores? Este debate tiene múltiples aristas y complejidades. Es necesario poner en primer plano dos aspectos fundamentales: por un lado, se reivindica el derecho a jubilar, que es un logro de las sociedades modernas. Se debería avanzar hacia un sistema de seguridad social robusto que garantice este derecho. Diversos estudios sobre la jubilación coinciden en que lo más complejo y dañino para las personas mayores no es el retiro en sí, sino no poder decidir cuándo ni cómo jubilar.Hoy conviven realidades profundamente diversas. Hay personas que quisieran dejar de trabajar pero no pueden hacerlo por obligaciones económicas. Al mismo tiempo, vemos personas mayores de 60, 70, 80 e incluso 90 años que siguen activas, disfrutan y aportan con su trabajo. Hay muchos factores en juego, pero la gran tarea que tenemos como sociedad es no ignorar, sino valorar y aprovechar el talento senior. Necesitamos comprender las complejidades del mundo del trabajo y fomentar la convivencia intergeneracional, reconociendo que esto no excluye a las generaciones más jóvenes, sino que las enriquece. Debemos avanzar hacia la no discriminación por edad y promover la inclusión laboral en todos los niveles, asegurando puestos y funciones que favorezcan la calidad de vida en la vejez y no la deterioren. Y, por sobre todo, garantizar que quienes quieran seguir aportando lo puedan hacer libremente. Como sociedad, necesitamos abrir un debate profundo sobre los prejuicios que mantenemos en torno a la edad. Es momento de dejar atrás estereotipos sin fundamento que solo promueven el edadismo.
La Discusión sobre la Edad de Jubilación
En los últimos días, tras la publicación del informe de pensiones de la OCDE y el llamado del gobierno saliente a un “debate responsable”, volvió a instalarse la discusión sobre extender la edad de jubilación, hoy fijada en 65 años para hombres y 60 para mujeres. A esto se suma la grotesca disparidad de género: las mujeres viven más, cotizan menos y se jubilan antes. Los argumentos no son nuevos. Tanto la Comisión Marcel (2006, p. 119) como la Comisión Bravo (2015, p. 122) propusieron igualar la edad de jubilación entre hombres y mujeres. El consenso técnico es claro: tras la reforma previsional, el sistema chileno se acerca a los estándares de este grupo de países ricos y, ahora, su principal desafío es la alta expectativa de vida de sus pensionados.
Debate sobre la reforma del sistema de jubilaciones y pensiones
Para avanzar, conviene observar con detención lo que han hecho países como Dinamarca, Estonia, Portugal, Holanda o Suecia. Todos ellos han desacoplado la incómoda decisión de aumentar la edad de jubilación del gobierno de turno, creando reglas o “gatillos” -establecidos por ley- que ajustan automáticamente la edad de retiro según cambios en la esperanza de vida. El caso más emblemático es Dinamarca, cuya regla introducida en 2006 utiliza la esperanza de vida a los 60 años como referencia, con revisiones cada cinco años y con 15 años de anticipación respecto de la cohorte afectada.
Fases de Adaptación a la Jubilación
La adaptación a la jubilación a menudo se describe en fases:
- Fase de “Luna de miel”: Ocupa los primeros días que siguen al momento de la jubilación.
- Fase de “Desencanto”: Pasadas las primeras semanas, puede que las cosas no sean como esperábamos (dificultades para llevar a cabo todos los planes, ser conscientes del cambio económico, sentir cierta nostalgia del trabajo, enfrentarnos a nuestro “nuevo yo”).
- Fase de “Reorientación”: Etapa donde se reevalúan expectativas y se buscan nuevas formas de afrontar la realidad de la jubilación.
- Fase de “Estabilización”: En esta fase, el individuo ha logrado un ajuste satisfactorio a su nueva situación.
El Caso de Ángel: Un Ejemplo de Transición Compleja
Ángel, un hombre de 65 años de edad, desde hace aproximadamente un mes presenta sensación de falta de aire y se siente más cansado de lo habitual. Tras realizarse un chequeo médico y comprobar que todo está bien, acude a un centro donde explica que ha estado durante algunos meses preparando (a nivel empresarial) su jubilación, tras cuarenta años dedicado a su propio negocio, y que desde hace algo más de un mes y medio, está “oficialmente” jubilado. Asimismo, explica que en casa las cosas no van del todo bien, ya que su esposa ha sido diagnosticada de una enfermedad crónica, y que uno de sus hijos está en proceso de separación. Explica también, que desde que tiene esta sensación de falta de aire y de cansancio, ha empezado a introducir ciertos cambios en su vida: ha dejado de hacer deporte, realiza más trayectos en coche para no cansarse, evita situaciones de estrés y alimentos “inadecuados”, etc.; ya que cree que de esta manera controlará mejor los síntomas mencionados y conseguirá que desaparezcan antes. Muchas veces, a la persona que se jubila le cuesta aceptar este cambio vital, ya que implica un cambio de rol importante.Es recomendable tener bien planificada la jubilación, ya que nos adaptamos mejor a aquello que esperamos que suceda; en el caso de Ángel, se había ocupado excesivamente de los aspectos más “administrativos” y se había olvidado de pensar en los aspectos más personales. También es muy importante estar rodeados de la familia y los amigos, y mantenernos activos, tanto socialmente como intelectualmente y físicamente. Por último, tenemos que comprender que es un cambio vital, y como tal, conlleva un periodo de adaptación que durará algún tiempo.
Estrategias para una Adaptación Positiva a la Jubilación
Preparación y Actitud Mental
Muchos pasamos años imaginando nuestra jubilación ideal, ya sea viajando por el mundo, pasando más tiempo con la familia y amigos, dedicándonos a pasatiempos o simplemente disfrutando la libertad de poder relajarnos. Al principio, escapar del trabajo pesado diario puede parecer un gran alivio. Pero muchos recién jubilados se dan cuenta de que después de unos meses la novedad de estar de «vacaciones permanentes» empieza a desaparecer. En lugar de sentirse libre, relajado y realizado, se sienten deprimidos, sin un propósito y aislados.Pueden lamentar la pérdida de su antigua vida, sentirse estresados sobre cómo van a llenar sus días o preocupados por el efecto que estar en casa todo el día está teniendo en la relación con su cónyuge o pareja. Si bien algunas dificultades para adaptarse a la jubilación pueden estar relacionadas con lo mucho que le gustaba su trabajo, hay medidas que puede tomar para afrontar el estrés, la depresión y otros retos comunes de la jubilación.
- Modifique su actitud: Piense en la jubilación como un viaje y no como un destino. Dedique tiempo a resolver todo: siempre puede cambiar de dirección si es necesario.
- Desarrolle resiliencia: Cuanto más resiliente sea, mejor podrá afrontar los retos como la jubilación.
- Reconozca sus emociones: No hay una forma «correcta» o «incorrecta» de responder a un cambio importante en la vida, así que no intente hostigarse a sí mismo para sentirse de una manera determinada. Al reconocer y aceptar lo que siente, descubrirá que incluso las emociones más intensas o desagradables pasan pronto.
- Acepte las cosas que no puede cambiar: Luchar contra eventos sobre los que no tiene ningún control puede ser tan agotador como inútil. Si las acepta, podrá concentrar su energía en las cosas sobre las que sí tiene control, como su forma de reaccionar ante los obstáculos.
Redefinición de Identidad y Propósito
Perder la identidad es una parte inevitable de la vida. Muchos nos definimos por nuestro trabajo, pero después de la jubilación, puede encontrar nuevas formas de definirse a través de actividades y vínculos no relacionados con el trabajo.
- Fíjese nuevas metas: Es posible que ya haya alcanzado muchas de sus metas profesionales en la vida, pero es importante que siga fijándose otras nuevas por las que esforzarse. Tener metas puede darle energía, proporcionarle un propósito y ayudarle a redefinir su identidad.
- La jubilación no tiene por qué ser un todo o nada: Mucha gente descubre que puede ser útil una transición poco a poco hacia la jubilación de tiempo completo. Si su trabajo se lo permite, podría tomarse un año sabático o unas vacaciones extensas.
- Encuentre un trabajo de medio tiempo tras su jubilación: Otra forma de hacer que la jubilación sea una transición gradual es reducir poco a poco las horas de trabajo.
- Haga un voluntariado: Donar su tiempo y esfuerzo a una causa importante puede dar sentido y una sensación de satisfacción a su vida de jubilado, además de beneficiar a su comunidad.
- Mantenga sus pasatiempos e intereses: Si tiene un pasatiempo desde hace mucho tiempo, la jubilación es una oportunidad para dedicarle más tiempo o cultivar otros nuevos.
- Aprenda algo nuevo.
- Tenga una mascota: Si es un amante de los animales, cuidar a una mascota puede ayudarle a mantener una sensación de ser útil y tener propósito en la vida.
Fortalecimiento de la Red Social
No tiene por qué enfrentarse solo a los retos de la jubilación. Mantenerse conectado socialmente puede tener un enorme impacto en su salud mental y felicidad. Para muchos de nosotros, nuestros vínculos sociales están estrechamente ligados a nuestro trabajo, y se interrumpen bruscamente cuando nos jubilamos.
- Fortalezca su red social: Procure mantenerse en contacto con sus antiguos compañeros de trabajo y explore oportunidades para ampliar su red social más allá del trabajo.
- Inscríbase en un programa de transición a la jubilación: Algunas empresas grandes ofrecen asistencia para la planeación.
- Únase a un grupo de apoyo: Hablar con otras personas que entienden por lo que está pasando puede ayudarle a reducir los sentimientos de estrés, ansiedad y aislamiento.
Cuidado de la Salud Física y Mental
Después de la jubilación, puede que los trayectos, las fechas límite y la monotonía hayan terminado, pero eso no significa que su vida vaya a estar libre de estrés y ansiedad automáticamente. Puede preocuparle administrar su economía con ingresos fijos, enfrentar el deterioro de su salud o adaptarse a una relación diferente con su cónyuge.

- Adopte una práctica de relajación.
- Manténgase activo: El ejercicio físico es una forma muy eficaz de mejorar su estado de ánimo, aliviar la tensión y el estrés y ayudarle a sentirse más relajado y positivo a medida que envejece.
- Practique la gratitud: Anotar las cosas por las que está agradecido es una forma rápida y sencilla de mejorar su estado de ánimo y actitud.
- Pase tiempo en la naturaleza: Pasar tiempo en espacios verdes puede aliviar el estrés y aumentar su sensación de bienestar.
- Rompa con el hábito de preocuparse: La preocupación crónica es un hábito mental que puede aprender a romper. En niveles manejables, el estrés puede ayudarle a desarrollar la resiliencia y mantenerse concentrado.
- Duerma lo suficiente y tenga un sueño de calidad: No es normal sentirse cansado durante el día o con frecuencia despertarse sin sentirse descansado.
- Siga una dieta saludable: Una dieta equilibrada y nutritiva puede ayudarle a mantener una actitud positiva.
- Cuide su consumo de alcohol: Al tener tiempo libre, es fácil caer en el hábito de beber demasiado.
- Siga desafiando a su cerebro: Es importante seguir desafiando al cerebro después de jubilarse, ya sea aprendiendo una nueva habilidad o jugando nuevos juegos.
- Estructure sus días: Aunque todavía esté pensando qué quiere hacer con su jubilación, intente establecer un horario flexible diario.
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