La actividad física diaria es necesaria para mantener la buena salud en cualquier edad y toma gran importancia durante el envejecimiento. Conforme envejecemos, es fundamental mantenernos activos para conservar la movilidad, la fuerza y la salud en general. Esto porque puede haber un rápido deterioro en personas mayores que no tienen ninguna movilidad. La inmovilidad en personas mayores o en un paciente encamado provoca disminución de la masa muscular y ósea, trastorna el equilibrio o altera la integridad de la piel facilitando la aparición de úlceras por presión.
La fisioterapia en el adulto mayor es clave en la prevención de enfermedades crónicas, mejora la funcionalidad y reduce el riesgo de caídas. En este artículo, nos vamos a centrar en prevenir las complicaciones músculo-esqueléticas a través del mantenimiento de una buena postura y una alineación corporal. Estas maniobras mejorarán el estado físico de la persona a la que se atiende, facilitando, además, los cuidados que esta requiera y previniendo las complicaciones musculoesqueléticas mencionadas antes.

¿Qué son los ejercicios pasivos?
Los ejercicios pasivos en el rango de movimiento ayudan a mantener flexibles las articulaciones de una persona. El rango de movimiento se refiere al punto o parámetro máximo que se pueden mover las articulaciones de la persona en diferentes direcciones. La movilidad articular es la capacidad de las articulaciones para moverse sin restricciones ni dolor. Con el envejecimiento, las articulaciones pueden volverse rígidas o sufrir dolor debido a la inactividad, enfermedades como la artrosis o la pérdida de elasticidad en los tejidos.
Estos ejercicios se pueden aplicar cuando el adulto mayor sufre de hemiplejia o parálisis en un lado del cuerpo. Las maniobras deben realizarse con movimientos continuos y mantenidos, y no deben provocar dolor. Es fundamental explicar qué va a pasar antes de iniciar los ejercicios. Las tomas que el asistente o auxiliar adopte para cada movimiento serán muy importantes.
Principios generales para la realización de ejercicios pasivos
- Haga los ejercicios todos los días, o tan frecuente como se lo indique el médico de la persona.
- El movimiento regular ayuda a evitar contracturas.
- Usted puede hacer los ejercicios en cualquier orden y realizarlos repartidos a lo largo del día.
- Mueva a la persona con cuidado, poco a poco y suavemente.
- Apoye el área cerca de la articulación, como lo mostró el médico de la persona.
- Cada articulación se debe mover en la medida que se pueda, hasta el punto que sienta cierta resistencia.
- La persona puede sentir una molestia, pero no empuje hasta que duela.
- Haga los ejercicios en ambos lados del cuerpo.
Ejercicios pasivos específicos para diferentes partes del cuerpo
Cabeza y cuello
Sostenga la cabeza de la persona con sus manos.
- Giros de cabeza: Gire la cabeza de la persona hacia un lado.
- Cabeza inclinada: Incline la cabeza de la persona, tratando de llevar la oreja hacia el hombro.

Extremidades superiores
Aunque existen más, tanto el hombro como el codo, la muñeca y los dedos son las 4 extremidades más importantes de la parte superior del cuerpo.
Hombro
El hombro es una de las regiones del cuerpo más completas y complejas: alberga 5 articulaciones como la gleno-humeral y bastantes músculos y ligamentos. Esto forma el complejo escápulo-humeral. Sostenga el codo de la persona con una mano.
- Movimiento de hombro, de arriba a abajo: Levante el brazo de la persona hacia delante y luego hacia arriba por encima de su cabeza.
- Movimiento de hombro, de lado a lado: Levante el brazo de la persona hacia el lado en la medida que sea posible.
Codo
Otra de las articulaciones más importantes del tren superior son los codos. Gracias a ellos podemos flexionar los brazos, parte del cuerpo que nos ayuda a prácticamente cualquier actividad.
- Flexión del codo: Coloque el brazo de la persona al costado con la palma hacia arriba.
- Flexo-extensión: La persona a la que vayamos a realizar el ejercicio debe colocar el codo en la cama. El movimiento es de aproximar y separar el codo del cuerpo y llevarlo a la altura del codo.
- Prono-supinación.
Muñeca
La muñeca forma parte del brazo, al igual que el codo. Es de las articulaciones que más golpes recibe pues, lo hacemos prácticamente todo con ella. Sostenga la muñeca de la persona con una mano.
- Flexiones de muñeca: Vuelva a doblar la mano de la persona hacia su hombro. Los dedos deben apuntar hacia el techo.
- Rotación de la muñeca: Mueva la mano de la persona hacia atrás y adelante lateralmente. Gírele suavemente la mano en círculos en una dirección.
- Palma arriba y abajo: Coloque el codo de la persona doblado contra el costado del cuerpo. Gírele la mano para que la palma mire al techo.
Dedos de la mano
El movimiento principal de los dedos es el de doblarse para coger algo. Sostenga la mano de la persona con sus dos manos.
- Flexión de los dedos: Doble los dedos formando un puño. Estire los dedos otra vez. Doble y estire cada dedo uno a la vez.
- Estiramiento de los dedos: Extienda el pulgar y el dedo índice separados, a continuación, póngalos juntos nuevamente. Extienda el dedo índice y el dedo medio separados, a continuación, póngalos juntos nuevamente.
- Rotaciones los dedos: Rote (gire) cada dedo en un círculo en una dirección. Rote cada dedo en la dirección opuesta.
Ejercicios de rehabilitación muñeca-mano - Hospital General de València
Extremidades inferiores
Comience con las piernas extendidas de la persona.
Cadera y rodilla
Coloque una mano debajo de su rodilla.
- Movimientos de cadera y rodilla: Lentamente doble la rodilla de la persona hasta lo más cercano a su pecho como sea posible.
- Movimientos laterales de la pierna: Mueva una pierna hacia un lado, lejos de la otra pierna.
- Rotaciones de la pierna hacia adentro y afuera: Mueva una de las piernas de la persona hacia la otra pierna de modo que sus dedos apunten hacia adentro.
- Coloca a la persona en posición decúbito y pídele que flexione las rodillas y apoye los pies en la cama. En esa posición debe elevar las caderas y pelvis.
- En decúbito supino, pídele que doble cadera, rodillas y tobillo en forma alternada.
- Con la persona en posición decúbito y las extremidades inferiores extendidas. Separa suavemente la pierna hacia fuera movilizando suavemente las caderas.
Tobillo
Para los ejercicios de tobillo, sostenga el tobillo de la persona con una mano, y los dedos de los pies con su otra mano. Coloque una toalla enrollada debajo del muslo de la persona.
- Flexionar el tobillo: Doble el pie de la persona de modo que sus dedos apunten hacia el techo.
- Rotación del tobillo: Levante el pie de la persona un poco fuera de la cama. Gire el pie en círculos.
- Movimiento de tobillo, de lado a lado: Incline el tobillo de la persona de modo que la planta del pie apunte hacia la pierna opuesta.
Dedos del pie
- Doblar los dedos del pie: Doble los dedos de los pies de la persona hacia abajo, hacia la planta del pie. Enderece los dedos. Luego enderécelos de nuevo.
- Separación de los dedos: Extienda el dedo gordo y el segundo dedo del pie separados, luego júntelos nuevamente.
Fisioterapia y ejercicios terapéuticos complementarios
La fisioterapia en el adulto mayor es una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida, manteniendo la movilidad, la fuerza y la salud general. A través de ejercicios terapéuticos adecuados, es posible prevenir enfermedades, reducir el dolor y aumentar o mantener la independencia en la vida cotidiana.
La rehabilitación geriátrica no solo ayuda a recuperar funciones perdidas tras una pérdida de masa muscular o una lesión tras una caída, sino que también actúa de manera preventiva contra patologías crónicas como la osteoporosis, la hipertensión y la diabetes. Muchos ejercicios terapéuticos para adulto mayor pueden realizarse en casa bajo la supervisión de un fisioterapeuta, para así, poder corregir la técnica en caso que se requiera.
Lo importante es adaptarlos a las necesidades individuales del adulto mayor para evitar sobrecargas o lesiones. Con el envejecimiento, la masa muscular disminuye, afectando la fuerza, el equilibrio y la estabilidad. El fortalecimiento muscular es clave para prevenir la sarcopenia y mejorar la funcionalidad en actividades diarias.
Un plan de ejercicios para adultos mayores creado por docentes y estudiantes de kinesiología incluye 4 tipos de ejercicios: movimiento articular, equilibrio, fuerza y flexibilidad. Este programa está disponible en formato de tarjetas y videos, y la meta semanal es realizar por lo menos 3 veces cada tipo de ejercicio.
Para que una carga de ejercicio sea efectiva, es importante respetar los periodos de descanso. Para esas personas con problemas de movilidad o equilibrio, una opción para su movilidad en el hogar si hay escaleras, puede ser la de instalar una silla salvaescaleras. En caso de personas mayores con incontinencia es ideal el uso de pañales para adultos y sabanillas desechables que les brinden seguridad en cada movimiento.