Técnicas y recomendaciones para movilizar a personas mayores de forma segura

Conforme pasa el tiempo, ofrecer a nuestros mayores las atenciones que se merecen se vuelve más complicado. Las limitaciones motoras, funcionales o cognitivas se agravan con la edad y suponen un desafío diario para quienes se encuentran a cargo de estas personas dependientes. La voluntad de garantizar el bienestar de nuestros seres queridos es algo inherente al ser humano, pero las técnicas para llevar a cabo con éxito esta labor no lo son.

Cuidar de una persona dependiente exige formación, experiencia y dedicación. La decisión de atender a un anciano en el propio domicilio es muy loable, pero conlleva algunas prácticas con las que normalmente no se está familiarizado. Las reglas básicas en la realización de cambios posturales, las técnicas de traslado y la ergonomía postural se extienden a todas las actividades diarias.

Infografía sobre la ergonomía postural correcta para cuidadores, destacando la importancia de mantener la espalda recta y usar las piernas.

La movilización manual y el papel del cuidador

Salvo en aquellos casos en los que las capacidades motoras de la persona dependiente sean muy limitadas, la técnica de movilización más empleada es la de la movilización manual. Es el procedimiento habitual con pacientes de poco peso o estatura que, a pesar de valerse por sí mismos, necesitan ayuda en determinadas circunstancias. Muy pocas veces nos paramos a pensar en la cantidad de factores que entran en juego cada vez que salimos de la cama, nos aseamos o nos vestimos; estos pequeños detalles constituyen el día a día de los cuidadores.

En la realización de estos movimientos es habitual que los cuidadores sufran lesiones de espalda, las cuales requieren mucho tiempo de recuperación y pueden incapacitar para seguir desarrollando esta función. Por ello, aprender a cuidar es aprender a moverse. Es fundamental evitar giros de espalda cuando se está cargando con el peso del paciente y evaluar siempre el entorno: ¿la superficie es deslizante? ¿Cuentas con los medios necesarios para actuar de manera segura?

Recomendaciones clave para la seguridad

  • Formación especializada: No descartes recibir cursos de movilizaciones y transferencias para minimizar riesgos para tu salud.
  • Salud física del cuidador: Es vital realizar ejercicio para fortalecer la musculatura, especialmente de los brazos, y mantener una buena alimentación con suficiente ingesta proteica.
  • Evaluación del paciente: Si el paciente tiene movilidad muy reducida, es indispensable contar con medios técnicos, como grúas eléctricas, para realizar las transferencias.

Procedimiento para levantar a una persona con movilidad reducida

Cuidar a las personas mayores con poca movilidad puede ser una tarea muy complicada si no se conoce la técnica adecuada. Se requiere paciencia, técnica, práctica y confianza. Antes de empezar, es importante conocer las necesidades de la persona mayor asistida y su grado de movilidad, ajustándose siempre a ellas.

En caso de que la capacidad de la persona sea muy limitada, el movimiento debe ser lento y siguiendo todos los pasos necesarios. Sigue estas pautas para una ejecución más segura:

  1. Preparación del entorno: Asegúrate de que no haya ningún elemento que pueda provocar una caída o tropiezo.
  2. Posición inicial: Extiende las plantas de los pies para conseguir un mayor equilibrio y reduce la distancia con la persona; cuanto más cerca estés, menor será el esfuerzo.
  3. Ejecución del movimiento: Nunca tires de los brazos del anciano. Rodéale con tus brazos e identifica los puntos de apoyo seguros.
  4. Uso de mobiliario: Los sillones altos facilitan la maniobra y reducen significativamente el esfuerzo tanto para el cuidador como para la persona mayor.

Prevención de Riesgos Laborales: Manipulación manual de cargas

Consideraciones finales sobre el equipamiento

Si sientes dolor persistente, es fundamental acudir a un médico o fisioterapeuta. Si has decidido que necesitas equipamiento especializado para la ejecución de las movilizaciones, asesórate con un profesional de la salud o un terapeuta ocupacional antes de comprarlo. Habla con tu empleador para que ponga a tu disposición los medios técnicos necesarios, garantizando así la seguridad de ambas partes.

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