El Año Jubilar: Origen, Significado y Tradición en la Iglesia Católica

El Año Jubilar, también conocido como Año Santo, es un periodo especial que posee un profundo significado espiritual y religioso. Es un tiempo de gracia y reconciliación que busca restablecer la relación correcta con Dios, con las personas y con la creación.

Imagen temática del concepto de Jubileo con símbolos religiosos

El Origen Bíblico del Jubileo

El "Yobel" y la Antigua Tradición Judía

El concepto de Año Jubilar tiene sus raíces en la antigua tradición judía descrita en el capítulo 25 del libro del Levítico. Su nombre, ‘Jubileo’, parece derivar del instrumento utilizado para anunciar su comienzo, el yobel, un cuerno de carnero cuyo sonido marcaba el inicio de este año especial durante el Día de la Expiación (Yom Kippur).

Ilustración de un cuerno de carnero (shofar o yobel)

Según la Biblia, el Jubileo debía ser convocado cada 50 años, presentándose como un año ‘extra’ que seguía a siete semanas de años (cfr. Lv 25,8‑13). Durante este periodo, la ley mosaica prescribía que la tierra, de la que Dios era el único propietario, debía volver a su antiguo dueño y los esclavos debían recuperar su libertad. Esto implicaba el perdón de las deudas, la restitución de terrenos enajenados y el descanso de la tierra, favoreciendo materialmente "a los pobres, a los huérfanos y a las viudas". El papa Francisco explicó en 2015 que la idea central es que la tierra pertenece a Dios y ha sido confiada a los hombres como administradores.

El libro de Levítico describe: “Deberás contar siete semanas de años - siete veces siete años - de manera que el período de las siete semanas de años sume un total de cuarenta y nueve años. (…) Así santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: cada uno recobrará su propiedad y regresará a su familia” (Lev. 25, 8-13).

La Visión Cristiana: Jesús y el Año de Gracia

En el evangelio según san Lucas, Jesús hace referencia a esta tradición cuando cita al profeta Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí; porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18‑19; cfr. Is 61,1‑2). Estas palabras de Jesús se convirtieron también en acciones de liberación y de conversión en sus encuentros y relaciones cotidianos, marcando una cristianización de la tradición judía.

Historia de los Jubileos en la Iglesia Católica

Inicio y Evolución de la Periodicidad

La adaptación católica de los años jubilares comenzó en la Edad Media. El primer Jubileo o “Año Santo” fue convocado en 1300 por el Papa Bonifacio VIII, marcando un tiempo de transformación espiritual mediante la santidad de Dios. La decisión papal vino motivada por la petición que le hiciera una multitud de romanos para celebrar el inicio del nuevo siglo.

Inicialmente, estos años se celebraban cada 100 años. Sin embargo, la frecuencia cambió con el tiempo: en 1343, Clemente VI la redujo a 50 años, siguiendo el modelo judío. Posteriormente, en 1389, Urbano VI estableció que la celebración del Jubileo debía tener lugar cada 33 años, en memoria del número de años que, según la Biblia, vivió Cristo. Finalmente, en 1470, Pablo II estableció la periodicidad actual de 25 años, para que "cada generación participara al menos en uno", una tradición que se mantiene hasta la actualidad.

Ilustración histórica del Papa Bonifacio VIII convocando el primer Jubileo

Jubileos Notables y sus Acontecimientos

A lo largo de los siglos, diversos Papas han convocado Jubileos, cada uno con sus particularidades y momentos históricos:

  • 1350: Proclamado por Clemente VI, fue precedido por una larga preparación y enfrentó dificultades debido a la gran peste de 1348 y un devastador terremoto en Italia central en 1349. Al menos dos millones de fieles llegaron a Roma ese año.
  • 1450: Nicolás V proclamó este Año Santo, restableciendo el plazo del jubileo a 50 años temporalmente.
  • 1475: Con Sixto IV, se celebró un nuevo Año Santo tras la decisión de Pablo II de fijar la periodicidad en 25 años.
  • 1500: Con motivo del significativo cambio de siglo, la celebración del Jubileo requirió especial atención. Alejandro VI estableció definitivamente el complejo ceremonial de la clausura y apertura de los Años Santos, incluyendo la apertura de la Puerta Santa.
  • 1550: Pocos días después de su elección, Julio III abrió el Año Santo promulgado por su predecesor Pablo III.
  • 1575: Convocado por Gregorio XIII, fue una oportunidad para renovar el catolicismo de acuerdo con las decisiones del Concilio de Trento, dando al Papa la oportunidad de mostrar el nuevo papel de la Iglesia en el mundo moderno. Se suprimieron los gastos del carnaval para destinarlos al Hospital de Peregrinos.
  • 1600: Clemente VIII dio un buen ejemplo público, escuchando confesiones, subiendo la Escalera Santa de rodillas y sirviendo a los peregrinos. Los cardenales renunciaron a la púrpura como signo de penitencia.
  • 1625: Urbano VIII proclamó el Jubileo y concedió la indulgencia jubilar también a quienes no podían viajar a Roma, como presos y enfermos. Se modificaron las iglesias de visita debido al peligro de la peste.
  • 1650: Inocencio X hizo restaurar la basílica de San Juan de Letrán con Borromini. La indulgencia jubilar se extendió a provincias belgas y Antillas.
  • 1675: Clemente X consagró nuevamente el Coliseo, retirando el permiso para celebrar corridas de toros. Entre los peregrinos destacó Cristina, reina de Suecia.
  • 1700: Proclamado por Inocencio XII, la apertura no pudo ser presidida en persona por el Papa debido a su mal estado de salud. La clausura fue presidida por Clemente XI, siendo la primera vez que la Puerta Santa fue abierta por un Papa y cerrada por otro.
  • 1725: Benedicto XIII visitó regularmente las basílicas en modestos carruajes y participó en las prácticas de indulgencias. Inauguró el Sínodo Romano en San Juan de Letrán.
  • 1750: Más de un millón de peregrinos acudieron a Roma. Por primera vez, la cúpula de San Pedro y la columnata de Bernini se iluminaron con miles de antorchas.
  • 1825: León XII se esforzó por establecer un vínculo más estrecho entre el Papa y el pueblo cristiano, atrayendo a más de 325.000 peregrinos de toda Europa.
  • 1900: León XIII, que había proclamado la encíclica Rerum novarum, utilizó el Jubileo para redimensionar la imagen de la Iglesia. Fue el primer Año Santo inaugurado después del fin del poder temporal del Papa, y por primera vez, la organización fue responsabilidad de las autoridades italianas.
  • 1925: Pío XI proclamó este Jubileo con un carácter eminentemente misionero, impulsando las misiones en todo el mundo y consagrando a los primeros obispos chinos. La prensa italiana destacó el nuevo clima de paz entre la Iglesia y el Estado italiano.
  • 1950: Pío XII abrió el Año Santo con un mensaje de paz tras la Segunda Guerra Mundial. Proclamó el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al cielo y transformó el Colegio Cardenalicio en una representación universal del catolicismo. En este año, el turismo religioso de masas tomó forma.
  • 1975: Pablo VI decidió dedicar el Año Santo a la reconciliación, con los puntos fundamentales de alegría, renovación interior y reconciliación. Fue el primer Jubileo retransmitido a nivel mundial, y se celebró el fin de las excomuniones con la Iglesia de Bizancio.
  • 2000: Proclamado por San Juan Pablo II como el Gran Jubileo del Año 2000, fue un acontecimiento que tuvo lugar entre la Nochebuena de 1999 y la Epifanía de 2001. Juan Pablo II realizó varias peregrinaciones y gestos simbólicos, como la petición de perdón por los pecados cometidos en la historia. Más de dos millones de jóvenes participaron en la Jornada Mundial de la Juventud en Roma.

Jubileos Extraordinarios

Además de los jubileos ordinarios cada 25 años, el Papa también puede declarar un año jubilar extraordinario. Algunos ejemplos notables incluyen:

  • El Jubileo Jacobeo o Xacobeo: Instaurado por Calixto II, es un jubileo de alcance más limitado que se celebra en Santiago de Compostela (España) cada vez que el 25 de julio (fiesta del Apóstol Santiago) coincide con un domingo.
  • 1933: Pío XI convocó un Jubileo extraordinario para conmemorar el 1900 aniversario de la muerte de Cristo. El evento se celebró con especial grandeza, con el Papa pronunciando 620 discursos y más de 2 millones de peregrinos acudiendo a Roma. Este Jubileo se centró en la figura de Cristo Redentor.
  • 1983: Juan Pablo II convocó el Jubileo de la Redención para conmemorar el 1950 aniversario de la muerte de Jesús, entendiéndolo como una anticipación del Jubileo del año 2000.
  • 2015-2016: El Papa Francisco declaró el Año de la Misericordia con la bula Misericordiae Vultus, dedicado al 50 aniversario del fin del Concilio Vaticano II. Como signo de cercanía, el Papa Francisco abrió la puerta santa de la catedral de Notre-Dame de Bangui el 29 de noviembre de 2015, anticipando el inicio del Jubileo Extraordinario. La puerta santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano se abrió el 8 de diciembre de 2015. Fue la primera vez que se abrió la "puerta de la misericordia" en las catedrales, santuarios, hospitales y cárceles del mundo.

¿Qué es el jubileo al que nos invita el Papa?

Ritos y Celebraciones del Año Jubilar

La Peregrinación y las Puertas Santas

La celebración del Jubileo más tradicional es la peregrinación, emblemática del camino de nuestra vida hacia Dios y de la conversión. Históricamente, la peregrinación “clásica” del Jubileo era a las cuatro basílicas principales de Roma: San Juan de Letrán, San Pedro, Santa María la Mayor y San Pablo extramuros. Estas visitas son parte de los ritos que los fieles deben seguir para ganar la “indulgencia”, es decir, el perdón de los pecados.

Conectado con la tradición de la peregrinación, un símbolo clave del Jubileo es la Puerta Santa, que nos recuerda las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan: “Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento” (Jn 10,9).

El rito inicial del Jubileo comienza con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, que significa que se abre un camino extraordinario hacia la salvación. El Papa debe tocar la puerta con un martillo tres veces mientras dice: Aperite mihi portas justitiae, ingressus in eas confitebor Domino (Abridme las puertas de la justicia; entrando por ellas confesaré al Señor). Cuando se abren, se entona el Te Deum y el Santo Padre atravesará esta puerta junto a sus acompañantes.

Alejandro VI fue quien estableció definitivamente el complejo ceremonial de la clausura y apertura de los Años Santos, ordenando que la costumbre de reservar una puerta para los peregrinos en los Años Santos se extendiera a las otras tres basílicas patriarcales, manteniéndola tapiada durante el resto del tiempo. La apertura de la Puerta Santa de San Pedro debía estar reservada al Pontífice, la de las otras tres basílicas a sus Legados.

Fotografía de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro

La Indulgencia Plenaria

Otra parte importante de un Año Jubilar son las oportunidades especiales para ganar indulgencias plenarias. Las indulgencias se adjuntan a determinadas oraciones o actos piadosos que los fieles debidamente dispuestos, es decir, espiritualmente sanos y libres de apego al pecado, pueden realizar para liberarse de la necesidad del purgatorio o acelerar el viaje al cielo para un alma que ya está en el purgatorio.

El principal objetivo de los años santos es que los creyentes obtengan la indulgencia plenaria. El perdón no cambia el pasado, pero permite que el futuro se viva de una manera diferente, sin rencor, ira ni venganza.

Para aquellos que por razones económicas o de salud no puedan trasladarse hasta la capital italiana, el pontífice ha asegurado que también podrán conseguir la absolución según las prescripciones contenidas en el ritual para la celebración del Jubileo en las Iglesias particulares.

Otras Tradiciones

La exhibición pública de reliquias de los santos es otra de las costumbres de los jubileos.

Ilustración de peregrinos en Roma durante un Año Jubilar

El Jubileo Ordinario de 2025: "Peregrinos de Esperanza"

El Jubileo Ordinario de 2025, anunciado por el Papa Francisco con la bula Spes non confundit (La esperanza no confunde) el pasado 9 de mayo, se desarrollará a lo largo de 2025 hasta el 6 de enero de 2026, bajo el lema “Peregrinos de Esperanza”. Aunque el año se inicia como tal en 2025, la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro se realizará en vísperas de Navidad de 2024, porque es la fecha religiosa clave más cercana. Entre el 29 de diciembre de 2024 y el 5 de enero de 2025 se abrirán las otras puertas santas de las basílicas papales de Roma (San Juan de Letrán; Santa María la Mayor; y San Pablo Extramuros).

En esta ocasión, a las cuatro puertas antes mencionadas se sumará una puerta santa en la penitenciaría romana de Rebibbia, un gesto con el que Francisco quiere ofrecer “a los presos un signo concreto de cercanía” y dar fuerza a sus demandas para garantizar los derechos humanos y proscribir la pena de muerte.

El gran número de peregrinos en el pasado creaba problemas logísticos y de salud pública. Durante el Gran Jubileo del año 2000, 24,5 millones de personas visitaron la llamada ciudad eterna. En el primer Jubileo, se exigió a los fieles que visitaran 30 veces en el año las basílicas de San Pedro y de San Pablo Extramuros.

Roma es considerada el centro de la cristiandad por razones históricas y eclesiales, ya que fue allí donde el apóstol Simón Pedro fundó la comunidad de la que fue obispo, simbolizando su universalidad.

Jubileos Futuros

A este Año Santo de 2025 le seguirá el que se celebrará en 2033, con motivo de los 2.000 años de la muerte y resurrección de Cristo.

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