La diabetes es una de las enfermedades crónicas más prevalentes y generalizadas en la población adulta mayor, con un alto impacto en su calidad de vida. Se calcula que actualmente el 40 % de las personas con diabetes son mayores de 65 años, y entre las personas mayores de 65 años, entre un 10 % y un 18 % tiene diabetes. La prevalencia de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) aumenta ostensiblemente con la edad, convirtiéndola en un importante problema de salud pública. A medida que cumplimos años, el organismo experimenta cambios que pueden dificultar el control de los niveles de glucosa, aumentando el riesgo de complicaciones cardiovasculares, renales y neurológicas.

¿Qué es la Diabetes y por qué afecta a los Adultos Mayores?
La diabetes es una enfermedad grave que se presenta cuando los niveles de glucosa en la sangre son muy elevados. Al tratarse de una enfermedad crónica, puede causar diversos problemas de salud de alto riesgo, especialmente en las personas mayores.
Tipos de Diabetes y su Relevancia Geriátrica
- Diabetes tipo 1: En este tipo, el organismo no produce insulina. Aunque los adultos mayores pueden desarrollar este tipo de diabetes, con mayor frecuencia comienza en niños y adultos jóvenes, quienes luego tienen diabetes de por vida. Por lo general, los pacientes con diabetes tipo 1 deben tratarse con inyecciones diarias de insulina para bajar el nivel de azúcar en sangre.
- Diabetes tipo 2: Esta aparece mayoritariamente en adultos, y el organismo puede no producir o no usar bien la insulina. La diabetes tipo 2 que aparece en la tercera edad suele ser de instauración lenta y solapada, que produce muy poca sintomatología y que, en muchas ocasiones, se asocia a obesidad. Sus síntomas son leves y suelen aparecer lentamente, incluso se pueden confundir con consecuencias propias del envejecimiento de la población. No obstante, aunque los síntomas sean más o menos leves, los efectos pueden ser devastadores.
- Diabetes gestacional: Durante el embarazo también puede producirse que el cuerpo no produzca ni utilice toda la insulina que necesita. Por lo general, esta diabetes desaparece a las pocas semanas de dar a luz, y es menos relevante para la funcionalidad en adultos mayores.
Factores Contribuyentes en la Vejez
Las causas de la diabetes geriátrica son multifactoriales. A medida que el cuerpo envejece, el metabolismo se vuelve menos eficiente y la capacidad del páncreas para producir insulina disminuye. A esto se suma una menor masa muscular, cambios hormonales y, en ocasiones, hábitos de vida menos activos. No obstante, el estilo de vida sedentario y la alimentación deficitaria se sitúan como los mayores factores de riesgo. Otros factores incluyen los genéticos o hereditarios.

Complicaciones de la Diabetes en la Funcionalidad del Anciano
La diabetes no controlada puede acelerar el deterioro de órganos y sistemas, afectando significativamente la funcionalidad en la tercera edad. Las personas mayores con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves.
Efectos y Complicaciones Específicas
- Daño ocular: La diabetes es una causa importante de ceguera, debido al daño de los vasos capilares de la retina acumulado a lo largo del tiempo. Es crucial revisar la vista periódicamente, ya que también es un factor de riesgo para la maculopatía y las cataratas.
- Deterioro renal: El envejecimiento y la diabetes son dos factores que deterioran la función renal. Un examen anual de los riñones es necesario, ya que la diabetes puede afectarlos seriamente.
- Problemas neurológicos: La neuropatía diabética, que daña los nervios, es una complicación común. Por otro lado, tras un diagnóstico de diabetes también puede ser común la presencia de otro tipo de enfermedades, como el síndrome de las piernas inquietas.
- Riesgo de caídas y fracturas: Las situaciones de hipoglucemia aumentan el riesgo de caídas y fracturas, lo que tiene un impacto directo en la movilidad y autonomía del anciano.
- Deterioro cognitivo: El deterioro cognitivo relacionado con la edad puede afectar la capacidad de una persona para seguir un régimen de tratamiento complejo. La confusión o la falta de memoria pueden llevar a errores en la administración de medicamentos o en el monitoreo de los niveles de glucosa.
- Enfermedades cardiovasculares: La diabetes aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares, siendo estas la principal causa de morbimortalidad.
- Problemas de circulación e infecciones: La diabetes también puede afectar la circulación sanguínea y aumentar el riesgo de infecciones y heridas que no sanan adecuadamente.
Salud TV - 20/01/2020 - Diabetes en adultos mayores
Desafíos en el Manejo de la Diabetes Geriátrica
La diabetes en personas mayores es una de las enfermedades crónicas más prevalentes y con mayor impacto en la calidad de vida, planteando un gran desafío, tanto médico como socio-sanitario. Las dificultades en el manejo de la enfermedad pueden ser más complejas para los ancianos debido a la presencia de otras condiciones médicas, el uso de múltiples medicamentos (polifarmacia) y la disminución de la capacidad cognitiva.
Aspectos Psicosociales y Conductuales
La diabetes mellitus genera mayores demandas psicológicas y conductuales por parte del paciente, ya que gran parte de su manejo es conducido por este. En el paciente geriátrico, a la depresión, la ansiedad y sentimientos de indefensión, se suman temores por su condición de diabético, lo que puede incidir negativamente en su estado psíquico y conducirlo al descontrol metabólico. Es importante resaltar que la percepción sobre la calidad de vida de un individuo, si es buena y expresa cierta realización personal o conformidad apoyada en su sentido personal, puede contrarrestar los molestos efectos o los temores provenientes de las enfermedades. La diabetes, como enfermedad crónica, afecta física y psicológicamente y puede traer como consecuencia la negación o no aceptación de la enfermedad o el abandono del tratamiento alegando "cansancio o aburrimiento", sobre todo al conocerse que no resulta curable con los medios disponibles en la actualidad.
Estrategias Integrales para el Control de la Diabetes en la Tercera Edad
El tratamiento médico en el paciente diabético debe abordarse de forma global, multidisciplinar y holística con el objetivo de garantizar una buena calidad de vida y educación diabetológica, empleando el menor número de fármacos posible. Un diagnóstico temprano y un seguimiento adecuado permiten mantener una vida activa y saludable.
Enfoque Personalizado del Tratamiento
Es imperioso dar a conocer las necesidades sanitarias que precisan las personas ancianas con diabetes, las cuales difieren a las que presentan las personas más jóvenes. Una valoración integral debe ocupar un lugar predominante, poniendo especial énfasis en la prevención y detección precoz de aquellas complicaciones que tengan un impacto funcional significativo.
- Objetivos glucémicos: No existe acuerdo entre las diferentes guías en cuanto a los objetivos glucémicos en los pacientes ancianos, por lo que el tratamiento debe ajustarse de manera personalizada.
- Para ancianos con buena situación funcional y cognitiva, y expectativa de vida suficiente para beneficiarse de un control glucémico adecuado (> 5 años), se sugiere un objetivo de HbA1c entre 7 y 7,5 %.
- Para ancianos frágiles con múltiples comorbilidades, alto riesgo de hipoglucemias o con esperanza de vida < 5 años, un objetivo menos estricto de HbA1c entre 7,6 % y 8,5 % es más razonable.
- Nutrición y dieta: La dieta es un pilar básico en la prevención y el tratamiento de la diabetes. En pacientes mayores, la restricción de calorías ya no parece una estrategia tan clara; en su lugar, es más interesante enfocar las modificaciones nutricionales a la calidad de las dietas. Una dieta reducida en cárnicos, junto con un consumo basado en verduras, semillas, legumbres y frutas, priorizando los alimentos mínimamente procesados, son estrategias beneficiosas. El consumo de pescado, especialmente el azul, dos veces por semana, también puede mejorar el riesgo cardiovascular.
- Actividad física: Además de mantener los niveles de glucosa de forma adecuada, llevar un adecuado control del peso y actividad física con regularidad es fundamental. Caminar, nadar o realizar ejercicios de fuerza moderada ayuda a controlar la glucosa y mantener la masa muscular. Los programas de cambio en el estilo de vida que incluyan ejercicio supervisado y personalizado (aeróbico, resistencia, flexibilidad y equilibrio) mejoran la capacidad física y la funcionalidad.
- Manejo farmacológico: Es necesario prescribir los fármacos adecuados por parte de los profesionales sanitarios, monitorizando periódicamente la función renal y ajustando las dosis si es necesario. La polifarmacia en ancianos requiere una revisión constante para evitar interacciones peligrosas.
- Control de factores de riesgo vascular: El tratamiento de la hipertensión arterial proporciona beneficios, recomendándose mantener una presión arterial entre 140/90 mmHg y 130/80 mmHg, o incluso por debajo de 150/90 mmHg en ancianos frágiles. También se recomienda el empleo de estatinas y antiagregantes en pacientes con diabetes y antecedentes de enfermedad cardiovascular. Eliminar el consumo de tabaco es igualmente crucial.
- Salud emocional y estrés: Es imprescindible cuidar la salud emocional y el estrés de los pacientes, así como fomentar la educación diabetológica y el apoyo social.
- Monitorización regular: Realizar controles frecuentes de los niveles de glucosa en sangre y someterse a chequeos médicos regulares, incluyendo revisiones periódicas de glucemia, tensión arterial, función renal y visión, puede ayudar a identificar problemas antes de que se conviertan en complicaciones graves.
El Síndrome de Fragilidad y Diabetes
Varios estudios han objetivado una mayor prevalencia de la fragilidad en pacientes mayores con diabetes. Esta prevalencia en pacientes con diabetes es mayor a la encontrada en población general mayor de 65 años. Factores de riesgo relacionados con el estilo de vida como la alimentación inadecuada y el sedentarismo explicarían, en parte, la asociación entre fragilidad y diabetes. El impacto conjunto de ambas patologías se asocia a un envejecimiento acelerado e incremento de la morbimortalidad. En este sentido, la mejora del control metabólico asociada a la implementación de cambios en los estilos de vida referidos a la dieta y la actividad física son óptimos.

Hallazgos en Estudios sobre Funcionalidad y Diabetes Tipo 2 en Adultos Mayores
Un estudio descriptivo y cuantitativo realizado en Montes Claros, Minas Gerais, Brasil, con 99 ancianos diagnosticados con DM2, reveló datos significativos sobre sus condiciones clínicas y funcionales:
- Comorbilidades: El 94,9% de los participantes tenían comorbilidades, y el 88,9% también eran portadores de enfermedades cardiovasculares.
- Complicaciones de la diabetes: El 54,5% presentó complicaciones de la diabetes, siendo la retinopatía diabética el mayor número de casos (38,4%).
- Dolor: El 84,8% informó sentir dolor en al menos una parte del cuerpo, con un 35,4% experimentando dolor de intensidad moderada.
- Uso de prótesis/órtesis: El 78% utilizaba algún tipo de injerto o refuerzo, siendo otros tipos de prótesis los más citados (71,7%), seguidos por las prótesis oculares (25,3%).
- Hospitalizaciones y caídas: El 26,3% y el 22,2% informaron hospitalización y caída en el último año, respectivamente.
Condiciones de Funcionalidad
En cuanto a la funcionalidad, el estudio destacó que el 59,6% de los encuestados reportaron problemas geriátricos, incluyendo:
- Inmovilidad parcial: 9,1%
- Inestabilidad postural: 30,3%
- Falla cognitiva: 5,1%
- Incontinencia urinaria: 28,3%
- Dificultades en la realización de las actividades de la vida cotidiana: 23,3%
Respecto al grado de dependencia, el 79,8% de los participantes presentaron algún nivel de dependencia, siendo el 40,4% leve, el 20,2% moderada y el 19,2% grave. Estos hallazgos subrayan que el grado de dependencia en los ancianos encuestados fue alto, requiriendo prácticas de salud adecuadas desde la Atención Primaria.