La salmonelosis, una infección bacteriana común que afecta el tubo intestinal, es causada por la bacteria Salmonella. Esta bacteria generalmente reside en los intestinos de animales y humanos y se propaga a través de las heces. Es un tipo de intoxicación alimentaria y se ha identificado en más de 2500 serotipos o serovares diferentes, clasificados en dos especies principales: Salmonella bongori y Salmonella enterica. Si bien todos los serotipos pueden causar enfermedades en humanos, la mayoría de ellos se encuentran en una gran diversidad de huéspedes y suelen provocar gastroenteritis.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que cada año se producen alrededor de 1.35 millones de casos de salmonelosis, con 26,500 hospitalizaciones y 420 muertes. La salmonelosis es la segunda causa principal de enfermedades transmitidas por alimentos y una de las preocupaciones más comunes durante el verano, ya que las altas temperaturas favorecen el crecimiento y la proliferación de estas bacterias.

Formas de Transmisión de la Salmonella
La infección por Salmonella en humanos ocurre con mayor frecuencia a través de agua o alimentos contaminados. Las salmonelas están muy presentes en animales domésticos y salvajes, siendo prevalentes en animales comestibles como aves de corral, porcinos y vacunos, así como en mascotas como gatos, perros, pájaros y reptiles (por ejemplo, tortugas).
La transmisión principal se produce a través de:
- Alimentos crudos o poco cocidos: Las carnes (especialmente de ave), los huevos y los productos lácteos sin pasteurizar son las fuentes más comunes. La bacteria puede infectar los ovarios de las gallinas, contaminando el huevo antes de su puesta. Además, las heces pueden contaminar la carne cruda de res y ave durante el proceso de matanza. Los huevos crudos también se utilizan en preparaciones caseras como mayonesa o salsa holandesa.
- Frutas y verduras: Pueden contaminarse si se riegan o lavan con agua que contiene Salmonella o si entran en contacto con superficies contaminadas.
- Agua: El agua no tratada o contaminada es una fuente importante de infección.
- Contacto con animales: Las personas pueden contraer salmonelosis al manipular animales infectados, incluidas mascotas (aves de corral, reptiles y anfibios, ganado), ya que muchos de ellos pueden ser portadores naturales de Salmonella en sus intestinos sin mostrar síntomas. Es fundamental usar guantes al manipular reptiles o sus excrementos.
- Higiene inadecuada: Manipular alimentos sin lavarse las manos adecuadamente después de ir al baño puede propagar la bacteria. Asimismo, las personas pueden infectarse al manipular alimentos contaminados y luego llevarse la bacteria de las manos a la boca.
- Productos lácteos no pasteurizados: La leche y sus derivados no pasteurizados pueden estar contaminados, ya que el proceso de pasteurización mata las bacterias dañinas.
- Otras fuentes: Se han reportado casos de infección a través de colorante rojo carmín y marihuana contaminada. La congelación y el secado, que normalmente previenen el crecimiento bacteriano, no matan la Salmonella.

Síntomas de la Infección por Salmonella (Salmonelosis)
Los síntomas de la salmonelosis suelen aparecer entre 6 horas y 6 días después de la ingestión de la bacteria, aunque comúnmente se manifiestan entre 12 y 48 horas. En la mayoría de los casos, los síntomas son relativamente leves y los pacientes se recuperan sin tratamiento específico en 4 a 7 días. Los signos y síntomas típicos incluyen:
- Fiebre
- Dolor abdominal de tipo cólico
- Diarrea, que puede ser acuosa y severa
- Náuseas y vómitos
- Dolores de cabeza
- Escalofríos
Algunas personas pueden no presentar síntomas. Sin embargo, mucho tiempo después de que los síntomas desaparecen, algunas personas continúan excretando bacterias en sus heces, siendo conocidas como portadoras. Además, aproximadamente del 10 al 30% de los adultos pueden desarrollar artritis reactiva semanas o meses después del cese de la diarrea, lo que causa dolor e inflamación en articulaciones como las caderas, rodillas y el tendón de Aquiles.
En casos raros, durante un examen físico, el proveedor de atención médica puede observar sensibilidad en el abdomen y diminutos puntos rosados en la piel, conocidos como puntos rosa.
La Salmonella en Adultos Mayores: Vulnerabilidad y Riesgos
Las personas mayores son un grupo de riesgo particularmente vulnerable a la infección por Salmonella y sus complicaciones, incluso cuando los serotipos causan generalmente gastroenteritis sin complicaciones en la población sana. En este grupo, la infección puede ser grave e incluso mortal.
Esta vulnerabilidad se debe a varios factores:
- Sistema inmunológico debilitado: Con la edad, el sistema inmunitario se debilita, reduciendo la capacidad del cuerpo para combatir infecciones eficazmente.
- Deficiencia de ácido gástrico: El ácido fuerte del estómago es una defensa natural contra la Salmonella, ya que puede matar muchas bacterias. Sin embargo, los adultos mayores a menudo tienen una deficiencia de ácido gástrico o toman medicamentos que lo inhiben (como antiácidos, antihistamínicos H2 o inhibidores de la bomba de protones), lo que permite que más bacterias de Salmonella sobrevivan y causen infección. Las personas a las que se les ha extirpado quirúrgicamente parte del estómago también tienen este riesgo.
- Condiciones de salud subyacentes: Enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardíacas, renales o la enfermedad intestinal inflamatoria (Crohn, colitis ulcerativa) pueden aumentar significativamente el riesgo de complicaciones. El uso reciente de antibióticos también puede influir.
- Deshidratación: Las personas mayores son más susceptibles a la deshidratación, que puede ocurrir rápidamente con la diarrea severa causada por la salmonelosis y puede ser muy grave.
- Riesgo de bacteriemia: Las bacterias de la Salmonella pueden propagarse desde el intestino al torrente sanguíneo (bacteriemia) y luego a otras partes del cuerpo, causando infecciones focales o acumulaciones de pus (abscesos) en zonas distantes como huesos, articulaciones, el tracto urinario, los pulmones, o incluso infectar prótesis articulares, válvulas cardíacas artificiales o injertos de vasos sanguíneos. Las personas mayores, especialmente las que viven en residencias de ancianos, tienen un mayor riesgo de esta diseminación.
- Necesidad de hospitalización: Las infecciones severas pueden requerir hospitalización, lo que conlleva riesgos adicionales para las personas mayores, como infecciones nosocomiales y otros problemas asociados con la estancia hospitalaria.

Diagnóstico de la Salmonelosis
Para diagnosticar una infección por Salmonella, el médico realiza un examen físico y puede solicitar varias pruebas:
- Coprocultivo: Se recoge una muestra de heces o una torunda rectal para cultivar las bacterias e identificarlas.
- Hemocultivo: En casos de sospecha de bacteriemia, se toma una muestra de sangre para buscar la presencia de bacterias.
- Conteo sanguíneo completo (CSC) con fórmula leucocitaria: Para evaluar el estado general del paciente y la respuesta inmunológica.
- Análisis de heces: Para buscar glóbulos blancos, indicativos de inflamación.
- Pruebas de sensibilidad: Una vez identificadas las bacterias, se analizan para determinar qué antibióticos son más eficaces contra ellas.
- Pruebas de material genético: A veces se realizan pruebas para identificar el material genético de la bacteria, especialmente en personas con gastroenteritis.
Las personas con factores de riesgo de bacteriemia pueden someterse a pruebas adicionales para identificar posibles complicaciones de la infección.
Tratamiento de la Salmonelosis en Adultos Mayores
El principal objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas, evitar la deshidratación y prevenir complicaciones. Las medidas de tratamiento incluyen:
- Reposición de líquidos: Es crucial para contrarrestar la deshidratación causada por la diarrea y los vómitos. Se recomienda tomar de 8 a 10 vasos de líquidos claros al día (el agua es lo mejor), y al menos 1 taza (240 mililitros) de líquido cada vez que se tenga una deposición suelta. Pueden ser útiles las bebidas de rehidratación oral (como Pedialyte o Infalyte), paletas de hielo de Pedialyte, jugos de fruta o caldo diluidos en agua.
- Alimentación: Consumir comidas pequeñas a lo largo del día en lugar de 3 comidas grandes. Incluir alimentos salados (roscuillas, sopa) y alimentos ricos en potasio (plátanos, patatas sin piel).
- Medicamentos:
- Antidiarreicos: Los medicamentos que disminuyen la diarrea generalmente no se administran, ya que pueden prolongar la infección al retener las bacterias en el intestino.
- Antibióticos: La terapia antimicrobiana sistemática no está recomendada para casos leves o moderados en personas sanas. Sin embargo, en grupos de riesgo como los adultos mayores, lactantes y pacientes inmunodeprimidos, los antibióticos son a menudo necesarios. También se administran si la infección se propaga desde el intestino a otras partes del organismo (bacteriemia) o si el paciente presenta síntomas graves como diarrea más de 9 o 10 veces al día, fiebre alta o necesidad de hospitalización. Los antibióticos comunes incluyen ciprofloxacino, azitromicina o ceftriaxona, administrados durante varios días o semanas en casos de bacteriemia.
- Interrupción de diuréticos: Las personas que toman diuréticos pueden necesitar suspenderlos si tienen enteritis grave por Salmonella, siempre bajo supervisión médica.
- Cirugía: En caso de abscesos, se requiere drenaje quirúrgico junto con antibióticos. Si la aorta, una válvula cardíaca u otras áreas (como las articulaciones) están infectadas, generalmente se necesita cirugía y administración de antibióticos durante semanas o meses.
Las personas que han estado bajo tratamiento para la Salmonella pueden continuar eliminando la bacteria a través de las heces durante meses e incluso hasta un año después de la infección, siendo potenciales transmisores.
Enfermedades transmitidas por los alimentos: ¿Qué problema?
Prevención de la Infección por Salmonella
La prevención de la infección por Salmonella es fundamental, especialmente en adultos mayores. Adoptar prácticas de higiene y seguridad alimentaria puede reducir drásticamente el riesgo:
- Higiene de manos: Lávese siempre las manos a fondo con agua y jabón antes y después de manipular alimentos (especialmente carne cruda, huevos y productos lácteos), después de ir al baño o cambiar un pañal, y después de tocar animales (anfibios, reptiles, aves o sus pollitos) o sus excrementos.
- Cocción adecuada: Cocine completamente las carnes, aves de corral y huevos a las temperaturas recomendadas para matar las bacterias. Las aves de corral deben cocinarse a 74°C (165°F). Evite comer huevos crudos en preparaciones caseras como la masa de galletas, helado, mayonesa o ponche de huevo, a menos que se asegure de que están pasteurizados.
- Refrigeración y almacenamiento: Mantenga los alimentos perecederos refrigerados a una temperatura segura (por debajo de 4°C o 40°F) y no deje alimentos cocidos a temperatura ambiente por más de 2 horas. Refrigere o congele los alimentos lo antes posible.
- Limpieza y desinfección: Lave bien frutas y verduras antes de consumirlas, especialmente si son crudas. Limpie y desinfecte las superficies de cocina y utensilios que hayan estado en contacto con alimentos crudos.
- Evitar productos no pasteurizados: No consuma leche, jugos u otros productos lácteos o de frutas que no hayan sido pasteurizados.
- Agua potable segura: Asegúrese de que el agua potable esté tratada y libre de contaminantes. Tenga especial cuidado si viaja a países con malas condiciones higiénicas.
- Manejo de animales: Use guantes al manipular reptiles o sus excrementos. Lave las manos con jabón después de cualquier contacto con mascotas o sus hábitats (jaulas, acuarios, terrarios), especialmente si se dan roedores alimentadores a reptiles, ya que pueden ser una fuente de bacterias.
Las «Cinco claves para la inocuidad de los alimentos» de la OMS (mantener la limpieza, separar alimentos crudos y cocinados, cocinar completamente, mantener los alimentos a temperaturas seguras, usar agua y materias primas seguras) son una base fundamental para la prevención.

El Apoyo Integral en el Cuidado de Personas Mayores
En el contexto del cuidado de personas mayores, el apoyo integral es crucial para la prevención y el manejo de infecciones alimentarias como la Salmonella. Organizaciones dedicadas al cuidado de adultos mayores se comprometen a proporcionar asistencia integral que incluye:
- Educación sobre seguridad alimentaria: Proporcionar información y recursos a cuidadores y familias sobre cómo prevenir la contaminación alimentaria.
- Preparación segura de alimentos: Capacitar a los cuidadores en prácticas seguras de manipulación y preparación de alimentos para reducir el riesgo de infección.
- Supervisión de la salud: Realizar un seguimiento continuo de la salud de los pacientes, monitoreando signos de infección y deshidratación, y actuando rápidamente en caso de enfermedad.
- Hidratación adecuada: Asegurar que los adultos mayores se mantengan bien hidratados, especialmente durante episodios de calor y en caso de síntomas gastrointestinales.
- Acceso a atención médica: Coordinar con profesionales de la salud para proporcionar atención médica oportuna en caso de infección severa.
La prevención y el manejo adecuado son esenciales para proteger la salud y el bienestar de los adultos mayores frente a la Salmonella, una de las causas más comunes de intoxicación alimentaria y particularmente peligrosa en esta población.