A medida que envejecemos, nuestra visión disminuye y afecta la lectura que hacemos del color, un fenómeno real y documentado. La experta en visión Marilyn Schneck, científica del Smith-Kettlewell Eye Research Institute de San Francisco, ha revelado cómo debemos considerar estas cuestiones al diseñar para las personas mayores y al elegir su vestuario.
La generación «baby boom», quienes nacieron tras la Segunda Guerra Mundial (de 1946 a 1964) y hoy tienen entre 50 y 68 años, seguramente han experimentado visión borrosa al tratar de ver algo de cerca. Un estudio publicado en la edición de marzo de 2014 de Optometry and Visual Science, la publicación de la Academia Americana de Optometría, presagia lo que les espera a los «boomers» en términos de visión.
Cambios Fisiológicos en la Percepción del Color con la Edad
La percepción del color es un proceso complejo que involucra células fotorreceptoras en la retina, conocidas como conos y bastones. Los humanos suelen ser tricrómatas, poseyendo tres sistemas de conos que permiten ver los colores primarios (rojo, verde y azul), cuyas combinaciones generan una amplia gama cromática. Los bastones, por su parte, distinguen el blanco, el negro y los grises. Si bien la genética es un factor clave, el envejecimiento del ojo también influye significativamente en esta percepción.

El Amarillamiento del Cristalino
Según Schneck, las lentes del ojo empiezan a ponerse amarillentas desde que nacemos. Aunque nuestro sistema visual se recalibra para que sigamos percibiendo el papel blanco como tal, aun cuando el ojo en realidad lo vea color marfil, esta recalibración no evita las dificultades en la diferenciación de tonos.
Los estudios de visión demuestran que, con la edad, el cristalino se vuelve más amarillo y opaco. Esta condición dificulta la diferenciación de tonos, especialmente en el espectro azul-verde. En personas en torno a los 75 años, el problema afecta casi al 50 %, y en la mediana de los noventa, alcanza dos tercios del grupo.
Impacto en la Distinción Cromática
Casi la mitad de las personas que estudió Schneck que promediaban los setenta años, y dos tercios de los que tenían noventa años y más, confundían los colores pálidos de la región azul-verde del espectro con otros colores pálidos. La capacidad para distinguir tonalidades se debilita con la edad, especialmente a partir de los 70 años, acentuándose progresivamente. Aunque esta disminución no suele interferir gravemente en las actividades diarias, sí puede dificultar la identificación precisa entre colores similares, como el azul y el púrpura, o el amarillo con el verde o el amarillo verdoso.
Un estudio desarrollado por científicos de la University College de Londres (UCL) y publicado en la revista Scientific Reports en 2023, aporta nuevas claves sobre cómo cambia la percepción del color con la edad, especialmente en la gama que va del magenta al verde. La investigación, que comparó las reacciones pupilares de adultos jóvenes (media de 27 años) y mayores (media de 64 años) a 26 colores distintos, reveló que las pupilas de los adultos mayores respondían con menor intensidad a ciertos colores, sobre todo verde y magenta. Este hallazgo sugiere que nos volvemos fisiológicamente menos sensibles al colorido de nuestro entorno a medida que envejecemos.
Desafíos en la Percepción de Colores Específicos
Tonos Pastel y Saturados
Los tonos pastel que distingue una persona joven pueden resultar muy parecidos para una persona mayor. «Si se sometiera a personas mayores a la prueba de disposición de colores, los diseñadores de interior jóvenes se sorprenderían bastante por los errores que arrojarían las personas de la prueba», cuenta Schneck. Esto significa que, hacia esa etapa de la vida, muchas personas experimentan cierta confusión o dificultad para diferenciar claramente algunos tonos.

Azules Oscuros y Colores Apagados
Los azules oscuros para empezar se verán más oscuros a los ojos de un público mayor. La encrucijada de la media azul marino o negra es mucho más complicada para las personas mayores debido a la reducida capacidad de distinguir entre tonos oscuros similares. Además, estudios sobre preferencias de color en adultos mayores muestran que este grupo tiende a rechazar colores apagados.
El Amarillo: Un Color Complicado
La razón para no utilizar el color amarillo en personas mayores de 65 años es doble. Por un lado, el amarillo presenta una frecuencia de onda que, con la edad, se vuelve más difícil de distinguir frente a tonos similares como el verde limón o el beige. Por otro, el amarillo tiende a reflejar una luz que aumenta las imperfecciones en la piel, como manchas, ojeras o arrugas. Sin embargo, Schneck y otros estudios anteriores destacaban que las personas mayores veían mejor colores cálidos como el amarillo, el rojo o el naranja.
Aplicaciones Prácticas: Diseño y Entorno
Iluminación y Brillo
«Si tomamos a un joven sano y bajamos las luces lo suficiente, esto hará que la persona empiece a tener las mismas confusiones de azul-verde que una persona mayor con una luz intensa», explica Schneck. Carolyn Noble, gerente de marketing para diseñadores para la división sudeste de Sherwin-Williams, enfatiza: «Al diseñar pensando en el ojo que envejece, se debe poner especial atención en la iluminación y los niveles de luz».
Un sistema de iluminación adecuado debe incluir iluminación ambiente e iluminación para una tarea específica para mejorar la percepción de color. Agregar luces regulables es una forma sencilla de maximizar la reproducción de color. Schneck ha tomado pruebas en las casas de personas mayores e, invariablemente, resultaron demasiado tenues. «Sus pupilas son más pequeñas, otro efecto del envejecimiento, y las lentes, color ámbar. Por lo tanto, visualmente, es como si usaran anteojos de sol en la casa», dice Schneck.

Noble agrega: «Algo que se pasa por alto muy fácilmente pero que tiene un efecto tremendo en el ojo que envejece es el brillo de la pintura que elijes. Más brillo puede intensificar el deslumbramiento, y esto podría distorsionar el color».
Recomendaciones para Espacios
- Utiliza colores intensos y saturados siempre que puedas.
- Si usas colores pastel, evita pasar de uno a otro, especialmente si estás demarcando transiciones, como una escalera.
- Prefiere acabados de pintura mate para reducir el deslumbramiento.
El Color en la Apariencia Personal: Ropa y Accesorios
Anteojos: Un Elemento de Estilo y Color
El tiempo hace lo suyo en el color, no solo en nuestra percepción del mismo. «A medida que envejecemos, nuestros rostros pierden color, y necesitamos hacer que el color vuelva», explica Allinson, de Eyebobs. Antes se buscaba que los anteojos pasaran inadvertidos, pero ahora ocurre lo contrario: «Las mujeres necesitan ese borde que aporte el color». «Lo primero que notas en un rostro es el color. Hoy los anteojos son un artículo de moda».

Los marcos coloridos pueden hacer que una persona luzca mejor. Para Eyebobs, todo tiene que ver con el color, creando algunos propios y confiando el resto a su fabricante plástico italiano. Contrástalos con los colores de la ropa, en lugar de elegir la monocromía.
Allinson advierte que el amarillo, aunque presente en pasarelas, «puede ser un color complicado para usar en el rostro. Puede hacerte ver como si tuvieras ictericia». Sin embargo, unas sienes con influencias de amarillos se ven elegantes y divertidas. Por lo general, mientras más oscura la complexión, más colorido puede ser el marco; los marcos pálidos no van con las morenas. El azul se usa mucho y es una transición más sencilla para los hombres que están saliendo de las zonas cómodas del negro y el carey. «El azul le permite a los tradicionales dar un paso más allá», agrega Allinson.
Lo que marca el estilo hoy son los marcos retro audaces hechos para que se los vea. Rediseñados en una moderna paleta de colores, los gruesos marcos vintage unisex son atrevidos pero a la vez seguros.
Ropa: Más Allá de las Preferencias Culturales
En la senectud, la fisiología del ojo y las características de la piel cambian de forma constante. Estos cambios influyen en la forma en que las personas mayores de 65 años perciben los colores y cómo los demás perciben su apariencia. Aunque es frecuente observar que a medida que las personas avanzamos en edad nuestro ropero se vuelve más gris y opaco -asociado culturalmente con la sobriedad, el respeto y la seriedad-, los estudios sugieren otras elecciones.
La preferencia de colores oscuros en los ropajes de los adultos mayores tiene que ver con la concepción cultural que se le asigna a estos colores y que está asociado con la sobriedad, el respeto y la seriedad, cualidades que se espera que tengan quienes han llegado a esta etapa de la vida. Pareciera ser que vestirse de colores claros y alegres cuando se ha pasado la barrera de los 60, representa dificultades para asumir la edad que se tiene queriendo aparentar mucho menos años. Por otra parte, cuando las sociedades le dan a los años un significado de pérdida (de la juventud), mientras más años tenga una persona menos quiere verse y, por lo tanto, se viste de oscuro para ser invisible.
Colores Recomendados
Lejos de los colores a evitar, existen tonalidades que pueden mejorar la apariencia general en mayores de 65 años. Las investigaciones sobre preferencias de color en adultos mayores muestran que este grupo tiende a inclinarse hacia tonos más vivaces para verse más alegres y activos. El portal Inside Out Style y otros estudios recomiendan:
- Rojo, naranja y amarillo: Estos colores se asocian comúnmente con energía, juventud y alegría. Los estudios sobre colores, personalidades y otros aspectos han demostrado que muchas personas mayores de 65 años encuentran equilibrio en esta gama de colores. La visión del color naranja produce la sensación de mayor aporte de oxígeno al cerebro, produciendo un efecto vigorizante y de estimulación de la actividad mental. El rojo es un color muy intenso a nivel emocional, mejora el metabolismo humano, aumenta el ritmo respiratorio y eleva la presión sanguínea.
- Verde: La psicología recomienda el verde al llegar a los 65 años. Se asocia a la naturaleza, transmite calma, estabilidad y esperanza. Sus beneficios no son solo estéticos, sino que son una gran herramienta para aliviar el estrés, fomentar la serenidad y reforzar el estado de ánimo. Otorga capacidad de inducir sentimientos de tranquilidad y renovación, y estabiliza las emociones. Es el color más relajante para el ojo humano y puede ayudar a mejorar la vista.
- Blanco: Se asocia a la luz, a la perfección, la seguridad, la pureza y la limpieza. Es uno de los colores recomendados para los adultos mayores.
- Azul: Se le considera un color beneficioso para el cuerpo y la mente, retardando el metabolismo y produciendo un efecto relajante. Está fuertemente ligado a la tranquilidad y la calma. El azul claro se asocia a la salud, la curación, el entendimiento, la suavidad y la tranquilidad.
Colores a Evitar o Usar con Precaución
Según el sitio Psicología y Mente, se han identificado algunas tonalidades que podrían acentuar rasgos asociados a la madurez:
- Negro y Gris: Aunque son sinónimos de elegancia y sobriedad, generan contraste bajo con la piel madura, especialmente cuando el cabello y los ojos pierden pigmentación. Un contraste bajo suele acentuar líneas de expresión y producir una apariencia más apagada.
- Tonos oscuros y apagados en general: Si bien proyectan formalidad y profundidad, su uso excesivo puede reforzar una imagen de mayor edad o falta de vitalidad.
- Amarillo: Evita usar el amarillo cerca del rostro, ya que puede dar una apariencia de ictericia y tiende a reflejar una luz que aumenta las imperfecciones en la piel.

Psicología del Color y Bienestar en la Vejez
La psicología del color es muy importante, ya que puede proporcionar equilibrio emocional y mental, además de tener un impacto en el entorno visual. Los adultos mayores pueden encontrar poder y tranquilidad al vestirse con ciertas tonalidades. No existe una regla absoluta, pero se han identificado algunas tonalidades que podrían acentuar rasgos asociados a la madurez y otras que aportan vitalidad.
Los colores son una manifestación de la luz que puede ser captada por el ojo humano. En el campo de la psicología, las tonalidades se estudian por su capacidad para generar reacciones emocionales y afectar el comportamiento. Según un artículo de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Vic, en España, «el color influye sobre el ser humano, y también la humanidad le ha conferido significados que trascienden de su propia apariencia».
Los colores se dividen en cálidos (rojo, naranja, amarillo) y fríos (azul, verde, violeta). Los primeros se asocian con longitudes de onda más extensas y evocan calor o energía, mientras que los segundos provienen de ondas más cortas, provocando impresiones de frescura o profundidad. Esta diferenciación también puede reflejarse en cómo percibimos y preferimos ciertas gamas cromáticas dependiendo de nuestra edad.
La Influencia de los Colores en los Estados Emocionales y de Ánimo
Las sensaciones que provocan los colores son mucho más poderosas de lo que cada uno de nosotros pudiera imaginar. La influencia de los colores se aprecia incluso en nuestro lenguaje (ej. «me fui a rojo», «hoy fue un día gris»). En psicología, los colores son inspiradores y modificadores de los estados emocionales internos de las personas, expresan nuestras emociones y nuestros sentimientos. La elección de los colores de nuestro vestuario puede ayudarnos a entrar en estados internos deseables en un momento determinado.