Consejos para una hidratación adecuada en adultos mayores

Todos los días, nuestro cuerpo pierde agua a través de la respiración, la transpiración, la orina y las deposiciones. Para que el organismo funcione correctamente, es fundamental reponer este suministro de agua consumiendo bebidas y alimentos que la contengan. La hidratación es un aspecto crucial en el cuidado de la salud, especialmente en las personas mayores, ya que el agua es un nutriente esencial para el mantenimiento de un óptimo estado de salud, independientemente de la estación del año.

Conforme el cuerpo envejece, la cantidad de agua corporal se reduce, lo que propicia mayores posibilidades de deshidratación. Un déficit de agua corporal en personas de edad avanzada puede llevar a complicaciones de patologías previas. Por ello, es importante conocer cuáles son los beneficios de una buena hidratación, los síntomas de la deshidratación y las estrategias para prevenirla.

Esquema de las funciones del agua en el cuerpo humano para personas mayores

¿Por qué los adultos mayores tienen mayor riesgo de deshidratación?

A medida que envejecemos, nuestro cuerpo experimenta varios cambios que nos hacen más susceptibles a la deshidratación. Esta condición recurrente en personas mayores puede ser muy peligrosa.

  • Disminución de la sensación de sed

    Uno de los cambios más significativos es la disminución de la sensación de sed, lo que significa que es menos probable que los ancianos se den cuenta de que su organismo está bajo de líquidos hasta que ya están deshidratados. De hecho, según una investigación de la Escuela de Enfermería de la UCLA, hasta el 40% de los ancianos pueden estar crónicamente deshidratados. También disminuye la percepción de sed, haciendo aún más importante estar conscientes de los síntomas.

  • Efecto de los medicamentos

    Los medicamentos también influyen en los problemas de hidratación. Muchos medicamentos recetados habitualmente a las personas mayores, como los diuréticos para la hipertensión o las afecciones cardiacas, aumentan la micción y pueden provocar la pérdida de líquidos. Además, los laxantes pueden contribuir a la deshidratación si se utilizan con regularidad.

  • Cambios en la composición corporal

    Los cambios en la composición corporal relacionados con la edad complican aún más las necesidades de hidratación. A medida que envejecemos, nuestro cuerpo contiene naturalmente menos agua: mientras que el cuerpo de un adulto joven puede tener alrededor de un 60% de agua, este porcentaje disminuye con la edad. Esto significa que los mayores tienen menos agua “de reserva” y pueden deshidratarse más rápidamente.

  • Trastornos cognitivos y movilidad reducida

    Para quienes padecen trastornos cognitivos, mantenerse hidratado presenta aún más dificultades. Una persona con demencia en fase inicial puede olvidarse de beber con regularidad. Asimismo, quienes tienen problemas de movilidad pueden limitar la ingesta de líquidos para evitar frecuentes viajes al baño, sobre todo por la noche, cuando aumenta el riesgo de caídas.

  • Problemas de deglución

    Algunas personas de avanzada edad limitan la ingesta de líquido ante problemas de incontinencia urinaria o de deglución (disfagia).

Infografía sobre los factores de riesgo de deshidratación en personas mayores

Beneficios de una hidratación adecuada en personas mayores

Mantenerse bien hidratado es esencial para preservar la salud y el bienestar en la tercera edad. Los beneficios del agua en personas mayores son diversos:

  • Mantención de la función cerebral: La deshidratación puede afectar la concentración, la memoria y la cognición, por lo que mantenerse bien hidratado es esencial para preservar la salud mental.
  • Salud cardiovascular: Contribuye a mantener una presión arterial saludable, evitando mareos.
  • Regulación de la temperatura corporal: Especialmente importante porque con la edad se pierde la capacidad de adaptarse bien a los cambios de temperatura, tanto al frío como al calor.
  • Prevención del estreñimiento: Un problema común en las personas mayores, ya que con el calor, el intestino busca absorber agua, y con ello las heces en su interior se secan, aumentando las deposiciones duras y el riesgo de estreñimiento.
  • Mantención de la función renal: Beber suficiente agua ayuda a mantener los riñones en buen estado de funcionamiento y a eliminar las toxinas del cuerpo.
  • Prevención de infecciones del tracto urinario: La deshidratación aumenta el riesgo de este tipo de problemas.
  • Reducción del riesgo de caídas: La falta de líquidos puede causar mareos y debilidad, aumentando las probabilidades de caídas. Mantenerse hidratado contribuye a mantener la estabilidad y prevenir accidentes.
  • Piel saludable: La piel tiende a volverse más seca con la edad. Una hidratación adecuada ayuda a mantener una buena piel, evitando la sequedad y el agrietamiento.

¿Cuánta agua necesitan los adultos mayores?

Las necesidades individuales de hidratación varían en función de factores como el peso corporal, el nivel de actividad, el clima y las condiciones de salud específicas. Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de los EE. UU. (National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine) determinaron que una ingesta diaria adecuada de líquidos es la siguiente para el adulto promedio y saludable que vive en un clima templado:

  • Aproximadamente 15,5 tazas (3,7 litros) de líquidos al día para los hombres.
  • Aproximadamente 11,5 tazas (2,7 litros) de líquidos al día para las mujeres.

Estas recomendaciones cubren los líquidos del agua, otras bebidas y los alimentos. Aproximadamente el 20% de la ingesta de líquidos diaria suele provenir de los alimentos y, el resto, de las bebidas. En las personas mayores, las necesidades básicas de consumo de agua se calculan entre 2,5 l a 2,75 l al día, esto es, de 8 a 10 vasos de agua diarios. Las personas entre 55 y 70 años necesitan consumir de 2 a 2,5 litros de agua al día.

Por ejemplo, quienes toman medicamentos diuréticos o viven en climas cálidos y húmedos pueden necesitar más líquidos que la recomendación estándar. Sin embargo, los que padecen ciertas afecciones cardíacas o renales pueden necesitar limitar su ingesta de líquidos bajo la orientación de un médico. En lugar de centrarte únicamente en un número concreto de vasos, es más beneficioso trabajar con tu médico para determinar la cantidad adecuada para tu situación particular, quien puede tener en cuenta tu historial médico, tu régimen de medicación y los factores de tu estilo de vida para recomendarte un objetivo adecuado de ingesta diaria de líquidos.

Gráfico comparativo de la cantidad de agua recomendada para hombres y mujeres mayores

Síntomas y signos de deshidratación en adultos mayores

Reconocer la deshidratación a tiempo puede prevenir complicaciones de salud más graves. En las personas mayores, los síntomas de deshidratación pueden ser sutiles o confundirse con otras condiciones, lo que hace que sea aún más importante estar conscientes de estos signos.

Los signos de advertencia más frecuentes, asociados a deshidratación leve a moderada, incluyen:

  • Orina oscura: Si la orina es clara y transparente, indica buena hidratación; si es amarilla u oscura, no está tomando los líquidos que requiere.
  • Boca seca.
  • Fatiga y debilidad.
  • Mareos o vértigo.
  • Confusión mental o niebla cerebral.
  • Aletargamiento.
  • Piel seca y elasticidad reducida de la piel.
  • Dolor de cabeza.
  • Pulso rápido.
  • Pérdida de peso rápida.
  • Micción infrecuente o disminución de la producción de orina.
  • Disminución de la sudoración.
  • Calambres musculares.

En casos de deshidratación grave, los síntomas pueden escalar a:

  • Presión arterial desciende provocando mareos o desmayos.
  • Shock.
  • Daños en órganos internos como riñones, hígado y cerebro.

Lo que hace que la deshidratación sea especialmente preocupante para los ancianos es cómo sus síntomas pueden imitar o exacerbar otras afecciones. Por ejemplo, la confusión inducida por la deshidratación puede confundirse con síntomas de demencia. Además, la fatiga y el mareo derivados de una ingesta inadecuada de líquidos pueden aumentar el riesgo de caídas. Los cuidadores deben estar especialmente atentos a estos signos, ya que los ancianos pueden no asociar sus síntomas con la deshidratación o ser incapaces de expresar su malestar. Presta especial atención a los cambios de comportamiento, humor o niveles de energía, que podrían indicar que tu ser querido necesita más líquidos.

8 signos de deshidratación

Estrategias prácticas para fomentar la hidratación en adultos mayores

La prevención de la deshidratación es clave. Estas estrategias pueden ayudar a garantizar que los adultos mayores mantengan una ingesta adecuada de líquidos:

  • Fomentar el consumo regular de agua a lo largo del día

    Establece un horario para beber líquidos, ya que el cuerpo pierde la percepción de sed con la edad. Es importante ofrecerles agua con frecuencia, sin esperar a que la pidan. No esperar a que tenga sed: anticípate. El agua debe distribuirse a lo largo del día, especialmente en la mañana y durante la tarde, pudiendo ser menor en la noche para facilitar el descanso.

  • Mantener el agua accesible

    Asegúrate de que el agua esté siempre al alcance de la mano. Opta por una botella de agua rellenable que puedan llevar por casa o de viaje. Si la movilidad es limitada, instalar “estaciones de hidratación” por toda la casa -quizá una pequeña jarra y un vaso en el salón, el dormitorio y otros espacios de uso frecuente- puede animar a beber sorbos con regularidad a lo largo del día.

  • Incorporar la hidratación a la rutina diaria

    Incorporar la hidratación a las rutinas diarias existentes facilita que se convierta en un hábito. Empieza el día con un vaso lleno de agua antes del café o el té de la mañana. Ten un vaso de agua en la mesa durante las comidas y acostúmbrate a beber un vaso entero cuando ingieras pastillas. Pequeños cambios como estos pueden aumentar significativamente la ingesta diaria de líquidos.

  • Hacer el agua más atractiva

    El agua sola no es la bebida favorita de todo el mundo, pero hay innumerables formas de mejorar su atractivo. Prueba a infusionar el agua con frutas frescas, como fresas en rodajas, trozos de cítricos o pepino, para darle un toque refrescante. Las infusiones de hierbas sin cafeína -servidas calientes o heladas- cuentan para los objetivos de hidratación y ofrecen una sabrosa variedad. Para quienes disfrutan con la carbonatación, los refrescos de soda sin azúcar pueden ser una alternativa satisfactoria al agua sin gas. Las bebidas electrolíticas bajas en azúcar también pueden ser beneficiosas, sobre todo después de la actividad física o en los días calurosos. Si la persona es reacia a beber, no intentes obligarla a beber dos litros de repente. Comienza con cantidades pequeñas y ofrece la bebida que le gusta (si es saludable).

  • Consumir alimentos ricos en agua

    Los alimentos pueden contribuir significativamente a la hidratación general, ya que algunas frutas y verduras tienen más de un 90% de agua en peso. Fomentar la ingesta de líquidos a través de sopas, jugos naturales, infusiones de hierbas y alimentos ricos en agua, como frutas (sandía, pepinos, naranjas, tomates y arándanos) y verduras. Las sopas, el yogur y el requesón también son buenas fuentes de hidratación oculta.

  • Establecer recordatorios de hidratación

    Para muchos ancianos, sobre todo los que experimentan cambios cognitivos o simplemente no están acostumbrados a beber regularmente a lo largo del día, los recordatorios pueden ser muy valiosos. Algunas estrategias sencillas son poner alarmas en el teléfono a intervalos regulares, utilizar aplicaciones diseñadas específicamente para hacer un seguimiento de la ingesta de agua o colocar notas adhesivas en lugares destacados de la casa. Los cuidadores también pueden ayudar ofreciendo suavemente líquidos durante las visitas o los controles.

  • Monitorear el color de la orina

    Si la orina presenta color amarillo claro es un signo de buena hidratación, mientras que una orina oscura indica la necesidad de beber más líquidos. El color de la orina es un buen indicador de falta de líquidos.

  • Limitar o evitar bebidas deshidratantes

    Evita o limita el consumo de bebidas con cafeína y alcohol, ya que pueden tener un efecto deshidratante y aumentar la necesidad de agua.

  • Mantener un ambiente fresco

    En climas cálidos, se debe asegurar que la temperatura en el hogar sea cómoda y fresca. Evita la exposición al calor extremo y prefiere el uso de ropa adecuada.

  • Fomentar las visitas médicas regulares

    Para un seguimiento de la salud general. Los problemas de salud como fiebre, vómitos, diarreas o infecciones, así como el calor ambiental, pueden causar deshidratación, requiriendo la reposición de agua y sales minerales.

Mantenerse hidratado es una de las formas más accesibles que tienen los mayores de tomar el control de su salud. En lugar de verlo como otra tarea sanitaria, considera la hidratación como un acto de autocuidado que favorece todo, desde la movilidad física hasta la claridad mental y el bienestar general.

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