La Protección de la Niñez en Chile: Reflexiones desde José Andrés Murillo y la Fundación Para La Confianza

José Andrés Murillo, figura clave en la defensa de los derechos de la infancia en Chile, recientemente presentó su libro Confianza Lúcida. En esta obra, Murillo plantea la justificación filosófica y los lineamientos que sustentan su opción por un compromiso radical con la niñez.

El Imperativo de los Derechos de la Niñez y las Fallas del Sistema

La protección de la infancia se rige por la Convención de los Derechos del Niño, un marco fundamental que no es arbitrario ni caprichoso de ningún gobierno en particular. A pesar de esto, persisten desafíos significativos en su implementación en Chile.

Murillo ha participado en diversas reuniones y fue testigo del acuerdo entre el gobierno, la sociedad civil y UNICEF para promulgar leyes en favor de la niñez. Sin embargo, tras la revisión del Ministerio de Desarrollo Social (MDS), surgieron interpretaciones con las que no todos están de acuerdo. Una preocupación central es la falta de explicitación en la protección y el compromiso de todos los organismos unificados para garantizar el ejercicio de los derechos del niño, los cuales trascienden cualquier momento ideológico o político.

Para Murillo, la necesidad de crear un defensor autónomo de los derechos de los niños, con poder real, es irrenunciable. Los niños maltratados no se limitan a los del Sename o aquellos en situación de calle; todos los niños, sin excepción, deberían contar con un espacio real garantizable para el ejercicio de sus derechos. Esta idea debe ser defendida no solo por la sociedad civil y UNICEF, sino también por el gobierno.

Esquema sobre la Convención de los Derechos del Niño y su aplicación

La infancia es un momento de fragilidad que requiere una urgencia de protección y de unificación de políticas públicas. El objetivo es garantizar que los niños adquieran progresivamente los derechos ciudadanos. La situación actual es alarmante:

  • El 40% de los hogares del Sename ha cerrado en los últimos dos años debido a problemas de abuso sexual, maltrato o económicos.
  • Hay una lista de 7 mil niños esperando para ingresar al sistema.
  • No existe una política integrada de protección de derechos, lo que lleva a innumerables vulneraciones.

Cuando un niño levanta la voz para pedir ayuda, a menudo no encuentra un espacio donde sus demandas sean acogidas. Existe una grave ausencia de a quién acudir, exacerbada por la estadística de que el 80% de los casos de abuso sexual infantil ocurre en ambientes de confianza (familia o personas cercanas), y el 75% de los niños en Chile son maltratados por sus familias en el círculo íntimo, ya sea emocional, sexual o físicamente.

Infografía sobre estadísticas de abuso infantil en entornos familiares

Impacto de la Cuarentena y la Importancia de los Terceros

En el contexto de la pandemia de COVID-19 y las cuarentenas, la preocupación por los niños ha aumentado. José Andrés Murillo, como director ejecutivo de la Fundación Para La Confianza, señala que a nivel global y nacional, los casos de abuso, violencia y maltrato a niños y niñas se incrementan significativamente. Esto se debe a que, para muchos, la escuela u otros espacios fuera del hogar actúan como lugares de contención y protección. Cuando el agresor está dentro de casa, el confinamiento obliga al niño a permanecer con él, dificultando la denuncia. Se espera una disminución de las denuncias pero un aumento real de los casos, una "cifra negra" que ha crecido en todos los países.

La Fundación ha implementado kits para educadores y profesores, quienes son cruciales para detectar situaciones de vulneración y romper el ciclo del silencio. Es fundamental que los niños sepan que existen dispositivos de denuncia como Fiscalía y Defensoría de la Niñez. Los terceros involucrados (profesores, vecinos, amigos) son quienes deben estar atentos a cambios en el comportamiento de los niños y llevar a cabo las denuncias, ya que no son las víctimas las encargadas de hacerlo.

DETECTAR ABUSO SEXUAL INFANTIL

La Fundación Para La Confianza y la Construcción de un Mundo Más Fiable

La Fundación Para La Confianza, cofundada por José Andrés Murillo junto a James Hamilton y Juan Carlos Cruz (víctimas del sacerdote Fernando Karadima) y el abogado Juan Pablo Hermosilla, nació del aprendizaje sobre los abusos. Desde 2010, presta apoyo a niñas, niños y adolescentes víctimas de abuso sexual.

Su visión es "un mundo comprometido con la dignidad y los derechos humanos, especialmente de los niños y niñas, donde el abuso sea inaceptable". Este enfoque en los derechos humanos ha generado controversias, como la pérdida de financiamiento por "razones políticas". Para Murillo, esta postura es inquebrantable: "si alguien desconfía de nosotros porque ponemos el interés superior del niño por sobre otros intereses, bueno, preferimos no contar con ellos".

Logo de la Fundación Para La Confianza o imagen de niños en un entorno seguro

Confianza Lúcida: Un Paradigma para la Reconstrucción del Tejido Social

La investigación de la Fundación reveló que la esencia estructural del abuso, ya sea infantil, de corrupción o de cualquier índole, reside en la confianza. El abuso es el aprovechamiento del poder para hacer daño, utilizando una asimetría (física, social, política). Las víctimas de abuso experimentan un impacto profundo en su capacidad de confiar, lo que afecta su habilidad para establecer relaciones, crear comunidad y construir identidad.

Frente a la desconfianza ciega o la paranoia, la Fundación propone la "confianza lúcida": una confianza responsable y ética que observa. Reconstruir la confianza en una sociedad traumatizada, como la chilena, es posible, pero con condiciones. La respuesta no es "no volver a confiar en nadie", sino buscar nuevas bases que permitan la confianza, lo que implica remover las condiciones que propiciaron los abusos. Esto incluso sugiere la necesidad de un cambio constitucional que asegure que los niños sean considerados sujetos de derechos y no objetos.

Deficiencias Estructurales en la Protección de Menores

Murillo se muestra optimista, creyendo que, si bien hay pasos correctos y pasos en falso, estos últimos son una oportunidad para corregir el camino. Sin embargo, el análisis del sistema de protección de menores, especialmente el tránsito de Sename a un nuevo servicio, revela profundas falencias.

Esquema de las fallas sistémicas en la protección infantil

Aunque se han logrado avances, como la eliminación de la prescripción de la acción penal en casos de abuso sexual infantil (donde la Fundación tuvo un rol activo), el sistema sigue siendo "cojo". Murillo argumenta que no se construye desde un paradigma de protección integral que considere a los niños sujetos de derecho. El financiamiento, basado en subvenciones y licitaciones entre privados, pervierte el sistema al transformar a los niños en una "mercancía transable en el mercado de derechos", generando un germen de vulneración sistemática.

Entre los muchos puntos críticos de vulneración en la ruta de un niño que entra en el sistema Sename se encuentran:

  1. Jueces de familia con poca formación en el mundo de la infancia.
  2. Informes periciales con formatos y uso de instrumentos de poca validez y especialización.
  3. Múltiples programas de "reparación" del maltrato bajo modelos de intervención sin fundamentos ni evidencias de impacto claros.
  4. Baja especialización de los profesionales que aplican estas intervenciones.
  5. Maltrato institucional a profesionales, cuidadores y organizaciones colaboradoras.
  6. Fiscalización de programas que no busca mejorar la situación de los niños sino el simple control burocrático.
  7. Cuidadores de trato directo con un trato inadecuado (maltratador o negligente).
  8. Presencia de poderes de funcionarios y partidos políticos que amenazan los derechos de los niños, violando el principio de interés superior del niño.
  9. Rotación de profesionales que tratan directamente con los niños, impidiendo el vínculo terapéutico.
  10. Contextos, culturas y climas maltratantes, abusivos o caóticos en las residencias y programas, que no son detectados porque cumplen con criterios mínimos.

La historia ha demostrado que el dolor humano extremo paraliza, y esto ocurre en Chile. El último informe de la ONU es contundente: en Chile se han violado sistemáticamente los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes bajo la "protección" del Sename. Paradójicamente, estos niños reciben la menor atención, recursos y empatía, a pesar del nivel de desarrollo del país. Esto requiere voluntad técnica, política y una urgente capacidad de empatía y afecto.

Clamor por Justicia: Un Testimonio de Dolor e Impotencia

La realidad del sistema se refleja en testimonios desgarradores, como el de una madre cuya hija de 3 años fue abusada. A pesar de la confirmación del abuso por el IML y el inicio de tratamiento, la causa fue cerrada por "falta de antecedentes".

Dibujo o ilustración de una niña llorando por la injusticia

La madre expresa su dolor, impotencia y desilusión: "¿dónde está reflejada la justicia de este país? Si yo a mi hija sí LE CREO, ¿por qué el sistema de justicia no?". Este caso subraya la urgente necesidad de:

  1. Creer a los niños.
  2. Declarar la imprescriptibilidad de estos casos.
  3. Asumir el notable abandono de deberes de las autoridades políticas.
"No me hacen un favor, es un deber olvidado dentro de sus funciones y promesas hechas antes de ser elegidos, es un DEBER."

La Escuela, los Diagnósticos y la Mirada de la Niñez

El sistema educativo también enfrenta críticas. En las escuelas actuales, se ha establecido un "recurso mágico" para los comportamientos que superan la "normalidad" de los niños: el déficit atencional. Antes, se atribuía a la "falta de madurez", pero hoy, en nombre de este diagnóstico, "han quedado tantos niños y niñas y jóvenes, al margen del camino".

La historia de "Mati" ilustra esta problemática: a pesar de los diagnósticos de neurólogos y psicólogos que indicaban carencia de afectos y no necesidad de medicación, con recomendaciones de "afecto, cariño y darle responsabilidades", la profesora jefa lo catalogó con "rasgos de autismo" y, ante la contradicción, el libro de clases se llenó de "juicios categóricos": "No trajo la flauta", "Comió en la sala de clases una manzana, a las 11 de mañana", "Recogió una regla, haciendo ruido con la silla", "Se levantó del asiento sin pedir permiso", "El cuaderno no tiene la materia de lo dictado", "Las comunicaciones no han sido firmadas por la apoderada", "A veces canta himno del Colo - Colo". Finalmente, la matrícula de Mati fue cancelada.

Ilustración de un niño pensativo en un aula, con símbolos de diferentes estilos de aprendizaje

La escuela actual debe repensar su rol, mirando y sintiendo con los ojos de los niños de hoy. Es necesario incidir en la construcción e innovación curricular y redefinir el papel de los profesores, incorporando a otros profesionales como neurólogos, psicólogos, sociólogos y antropólogos, en función del desarrollo integral de los niños. Se deben enfrentar los mitos y leyendas, superando los recursos mágicos y mejorando las prácticas pedagógicas para abordar de mejor manera el desarrollo neuronal y emocional de los estudiantes.

DETECTAR ABUSO SEXUAL INFANTIL

Un Llamado Urgente a la Conciencia y la Acción Colectiva

La voz de los niños no tiene eco en el ámbito político: "Los niños no tienen voz ni VOTO. Tampoco tienen DINERO. Es por eso que nuestros parlamentarios no los tienen en sus prioridades". Se hace un llamado a la sensibilización de una "sociedad enferma, insensible, donde prevalece el poder del dinero", para defender el poder del amor de nuestros niños, que son luz en esta sociedad. "Apelo a esas mentes dormidas a levantar cada vez más fuerte la voz, a través de nuevos líderes, nuevas ideas y limpiar y esclarecer cada uno de estos hechos repudiables".

Como dijo Kofi Annan en 2000: "No hay riqueza más sagrada de la humanidad que nuestros niños y niñas. No hay mayor responsabilidad de la humanidad que el asegurar que sus derechos sean respetados, que su bienestar sea protegido y que sus vidas sean libres de miedo y necesidades insatisfechas y crezcan en paz".

En este contexto, Murillo ha reflexionado sobre la dicotomía entre seguridad y libertad, tema de su tesis doctoral. En épocas de crisis, la tentación de sacrificar libertades por seguridad puede llevar a plataformas "delirantes" y un aumento de la violencia. La democracia requiere maduración para proteger el espacio democrático mismo, buscando un "paso intermedio" donde "realmente quepan todos". La historia de Chile, al apostar por la seguridad, ha visto también cómo la sociedad se ha vuelto más violenta.

El encuentro del Papa Francisco con James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo tras el informe del arzobispo Charles Scicluna, así como la comisión asesora presidencial de Michelle Bachelet para regular la relación entre dinero y política, son ejemplos de la atención que, desde diversas esferas, se ha intentado dar a estas problemáticas, aunque la efectividad y profundidad de las soluciones sigan siendo objeto de debate y exigencia ciudadana.

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