Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF)

En el ámbito de la información sanitaria, las herramientas como las clasificaciones, los sistemas de recogida de datos y los indicadores sintéticos de salud son fundamentales para conocer el estado de salud de las poblaciones. La precisión en la terminología es de vital importancia en este campo de investigación, como señaló William Farr en su Primer Informe Anual del Registro General en Londres, 1839: "Cada enfermedad ha sido denominada en muchos casos con tres o cuatro términos y cada término ha sido aplicado a muy diferentes enfermedades; se han empleado nombres imprecisos, inadecuados o se han registrado complicaciones en lugar de enfermedades primarias. La terminología es de tal importancia en este ámbito de investigación como son los pesos y las medidas en las ciencias físicas y debería ser resuelto sin demora."

La **Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF)**, desarrollada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pertenece a una "familia" de clasificaciones internacionales que pueden aplicarse a diversos aspectos de la salud. Esta familia proporciona el marco conceptual mediante un lenguaje estandarizado y unificado, posibilitando la comunicación sobre la salud y la atención entre diferentes disciplinas y ciencias a nivel global. Mientras que los estados de salud se codifican principalmente mediante la Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE), el funcionamiento y la discapacidad asociados a las condiciones de salud se codifican actualmente a través de la **CIF**.

Esquema de la familia de clasificaciones de la OMS relacionadas con la salud

Orígenes y Evolución: De la CIDDM a la CIF

La Clasificación de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM) de 1980

Como antecedente, la **Clasificación de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM)** fue publicada por la OMS por primera vez en 1980, tras la adopción de la Resolución 29.35 por la XXIX Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 1976, que acordó su publicación con propósito experimental bajo el nombre de "International Classification of Impairments, Disabilities, and Handicaps (ICIDH)". En España, la gestión para su publicación en castellano se inició en 1981, y fue publicada como CIDDM en 1983.

Conceptualmente, el empleo de la **CIDDM** transformó la manera de considerar a las personas con discapacidades. En su modelo de las consecuencias de las enfermedades, la secuencia de conceptos era lineal: deficiencias, discapacidades y minusvalías. De acuerdo con este marco, las deficiencias se referían a las anormalidades de la estructura corporal, la apariencia o la función de un órgano o sistema, representando trastornos a nivel de órgano. Las discapacidades reflejaban las consecuencias de la deficiencia desde el punto de vista del rendimiento funcional y la actividad del individuo, es decir, trastornos a nivel de la persona. Finalmente, las minusvalías hacían referencia a las desventajas experimentadas por el individuo como consecuencia de las deficiencias y discapacidades, reflejando la adaptación del individuo al entorno.

Diagrama secuencial del modelo de la CIDDM (Deficiencia, Discapacidad, Minusvalía)

Sin embargo, el modelo de la **CIDDM** recibió críticas por su naturaleza unidimensional, el predominio de una perspectiva negativa centrada en las deficiencias, su visión de la discapacidad como un hecho individual y el escaso enfoque en los aspectos sociales y contextuales.

Hacia un Nuevo Enfoque: La Revisión de la Clasificación

El proceso de revisión de esta clasificación, iniciado en 1993 y gestionado por una red de centros colaboradores de la OMS desde 1987, resultó en modificaciones trascendentes. Con el cambio de nombre, se buscó sustituir la perspectiva negativa de las deficiencias, discapacidades y minusvalías por una visión más neutral de la estructura y la función, considerando las perspectivas positivas de las actividades y la participación.

Otro aspecto novedoso fue la inclusión de una sección de factores ambientales, como reconocimiento a su importancia, ya que al interactuar con el estado de salud, pueden generar una discapacidad o, por el contrario, restablecer el funcionamiento.

Diagrama comparativo de los modelos de la CIDDM y la CIF, mostrando el cambio de secuencia lineal a interacción de conceptos

La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF)

Definición y Propósito

La **CIF** ha sido aceptada por 191 países, tras replantear el modelo anterior y acordar un nuevo modelo internacional de descripción y medición de la salud y la discapacidad. Su objetivo principal es proporcionar un marco conceptual mediante un lenguaje unificado y estandarizado ante los retos subyacentes, constituyendo un valioso instrumento de utilidad práctica en salud pública.

La **CIF** es un instrumento útil para describir y comparar el estado de salud de las poblaciones, definido por la carga de enfermedad (pérdidas de salud atribuibles a enfermedades, lesiones o factores de riesgo, incluyendo consecuencias mortales y discapacitantes). Dada la relevancia de conocer mejor la información a partir de la cual podemos examinar la evolución de las discapacidades, la **CIF** circunscribe la discapacidad como el conjunto exhaustivo de las múltiples dimensiones del funcionamiento humano, sintetizando aspectos biológicos, psicológicos, sociales y ambientales, que tradicionalmente se habían separado. Además, propone la discapacidad como un fenómeno universal y desarrolla un enfoque relacional.

La información disponible ha permitido a la OMS estimar que cada año se pierden unos 500 millones de años de vida a causa de discapacidades asociadas a problemas de salud, lo que representa más de la mitad de los años perdidos anualmente por muertes prematuras.

Estructura y Componentes

La estructura de la **CIF** permite identificar definiciones, conceptos y constructos organizados jerárquicamente en apartados (funcionamiento y discapacidad, factores contextuales), que se subdividen en dominios y categorías, lo que permite describir los estados de salud. Los conceptos de actividad y participación están diferenciados y, a pesar de su carácter dinámico e interaccional, en la clasificación se plantean como una lista de dominios convertidos en áreas y acciones de la vida, que pueden medirse y cualificarse por medio de calificadores y ponderaciones.

La descripción de las "condiciones de salud" plantea también la clasificación de las características de estructuras y funciones corporales dentro de una perspectiva clínica. La **CIF** delimita de forma concreta los aspectos y dimensiones del desempeño funcional y la vida social que deben contemplarse para detectar los aspectos positivos (funcionamientos) o negativos (discapacidad) de la interacción del individuo con los factores contextuales.

Para facilitar su uso, la **CIF** ha permitido el desarrollo formal de múltiples herramientas, como los **ICF Core Sets** (núcleos básicos de la CIF), que extraen y organizan categorías relevantes para describir el funcionamiento. Estos núcleos básicos buscan incorporar el menor número de categorías posibles para describir una condición de morbilidad específica (Brief ICF Core Sets) o guiar una evaluación multidisciplinar (Comprehensive ICF Core Sets), facilitando la descripción sistemática y completa del funcionamiento, su uso en la clínica diaria y en las estadísticas sanitarias.

Proceso de Desarrollo y Consenso

En 1996 se publicó el Borrador Alfa de la **CIDDM-2**, que incorporaba el nuevo modelo, seguido por el Borrador Beta-1 en 1997 para trabajos de campo. En 1998, se constituyó la Red de Habla/Cultura Hispana en Discapacidad (RHHD), integrada por diversos países latinoamericanos, España y Estados Unidos de América, permitiendo una participación multidisciplinar y un proceso continuo de desarrollo, retroalimentación y actualización. El objetivo era alcanzar el consenso mediante definiciones claras y operativas.

En 1999 se publicó una nueva versión del Borrador Beta-2 de la **CIDDM-2**, que se caracterizó por ser la primera vez que una Clasificación Internacional estaba abierta a sugerencias y correcciones a través de la Red. Ese mismo año, se constituyó la Red Española para la Verificación y Difusión de la CIDDM-2 (REVEDIC). Finalmente, en el año 2000, la OMS organizó la Reunión Internacional en Madrid para revisar los resultados de los trabajos de campo y proponer nuevas estrategias para la diseminación y aplicación de la **CIDDM-2**. Posterior a esta reunión, en diciembre de 2001, se publicó la versión pre-final de la **ICIDH-2: International Classification of Functioning, Disability and Health**, manteniendo el acrónimo **ICIDH** por motivos históricos.

El Concepto de Discapacidad a lo largo del Tiempo

Modelos de Abordaje

El concepto de discapacidad ha evolucionado a lo largo del tiempo, influenciado por procesos históricos y sociales. Un primer modelo, denominado de prescindencia (adoptado en culturas del periodo clásico), asociaba el origen de la discapacidad con una connotación religiosa o fenómenos sobrenaturales.

Un cambio radical en esta concepción estuvo representado por el Movimiento de Vida Independiente de los años 60 y 70, que se centraba en el empoderamiento de las personas con diversidad funcional. Este movimiento es considerado el antecedente del denominado "modelo social de producción de la discapacidad", término acuñado en 1998, que sitúa la génesis de la condición de discapacidad en los escenarios de opresión social, inequidad y exclusión.

Brandt y Pope (1991) propusieron la discapacidad como un constructo relacional, dinámico, social e históricamente construido, y como una variable dependiente de la interacción entre los individuos y su entorno. Este enfoque relacional es la definición contemporánea y vigente en los debates teóricos actuales.

Definiciones Actuales de Discapacidad

Comprender el concepto de discapacidad es fundamental para promover la inclusión efectiva en todos los ámbitos de la sociedad. La discapacidad no solo abarca limitaciones físicas o mentales, sino también cómo estas interactúan con el entorno, generando barreras que dificultan la participación plena de las personas con discapacidad (PcD) en la vida cotidiana. Actualmente, la definición de discapacidad reconoce que es un fenómeno complejo que abarca tanto las deficiencias personales como las barreras impuestas por el entorno. La **CIF** ha permitido la adopción del modelo biopsicosocial de la discapacidad.

  • La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas define la discapacidad como "un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás".
  • Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), se entiende como Discapacidad a aquella restricción o impedimento de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para el ser humano. Se caracteriza por excesos o insuficiencias en el desempeño de una actividad rutinaria normal, que pueden ser temporales o permanentes, reversibles o surgir como consecuencia directa de la deficiencia o como una respuesta del propio individuo.
  • Por ejemplo, la Ley Chilena N°20.422 define a la persona con discapacidad como “aquella que teniendo una o más deficiencias físicas, mentales, sea por causa psíquica o intelectual, o sensoriales, de carácter temporal o permanente, al interactuar con diversas barreras presentes en el entorno, ve impedida o restringida su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”.

Tipos y Grados de Discapacidad

Para una comprensión más integral, es importante reconocer los principales tipos de discapacidad, aunque es fundamental recordar que cada persona es única y su experiencia se relaciona directamente con el entorno.

Tipos de Discapacidad

  • Discapacidad Física: Se presenta cuando una persona tiene un estado físico que le impide de forma permanente e irreversible moverse con la plena funcionalidad de su sistema motriz. En muchas ocasiones, es sobrevenida, es decir, la persona no nace con ella.
  • Discapacidad Sensorial:
    • Auditiva: Personas que presentan de forma permanente deficiencias en las funciones sensoriales relacionadas con la percepción de los sonidos y la discriminación de su localización, tono, volumen y calidad. Al interactuar con un entorno con barreras o poco accesible, presentan dificultades en la recepción y producción de mensajes verbales y, por tanto, para la comunicación oral.
    • Visual: Cualquier manifestación física que conlleve problemas en la calidad de la visión de un individuo, pudiendo ser resultado de múltiples factores como traumatismos, infecciones virales, edad, causas hereditarias o congénitas.
  • Discapacidad Intelectual y Mental: Se relaciona con el comportamiento del individuo o con alteraciones de tipo emocional o cognitivo. Suele aparecer acompañada de problemas neurológicos y motores, y puede estar asociada a condiciones como depresión, trastorno de ansiedad, psicosis, trastorno bipolar, esquizofrenia y trastorno del espectro autista.

Grados de Discapacidad

La discapacidad es muy diversa y heterogénea, y sus grados pueden clasificarse generalmente como:

  • Leve
  • Moderada
  • Grave
  • Profunda

En países como Chile, la promulgación de la Ley N° 20.422 llevó a la reformulación de la calificación y certificación de la discapacidad, proponiendo un modelo basado en el estado funcional de las personas, donde se consideran diferentes elementos que interactúan e impactan en el desempeño de un individuo, como las barreras del entorno. El Sistema de Calificación y Certificación de la Discapacidad es efectuado por la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (COMPIN), que determina la existencia de discapacidad a partir de una condición de salud previamente indicada por un profesional médico, que limita el desempeño de las actividades diarias y sociales.

Relevancia y Aplicación de la CIF

Impacto y Beneficios

La **CIF** no solo proporciona una base científica para comprender y estudiar los funcionamientos asociados a los estados de salud, sino también un lenguaje común para elaborar indicadores comparables entre países. Su modelo conceptual y metodológico permite, por ejemplo, en el contexto de certificación de discapacidad en Colombia, operar bajo la concepción biopsicosocial y garantizar una asignación adecuada de servicios y beneficios generales y específicos.

La **CIF** es una referencia generalizada para el desarrollo de políticas internacionales, encuestas y estadísticas sobre discapacidad y salud, así como para la certificación de discapacidad, fundamentada en su lenguaje estandarizado y validez transcultural. Ha influenciado la elaboración e implementación de la certificación de discapacidad en países como Alemania, Bolivia, Ecuador, Francia, Honduras, Paraguay y Venezuela, donde es utilizada como herramienta estadística y vinculada a los registros nacionales de discapacidad.

Como herramienta de investigación, la **CIF** es útil para medir resultados, calidad de vida o factores ambientales, y también como herramienta clínica para guiar evaluaciones multidisciplinares. La inclusión de las personas con discapacidad es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y abordar las prioridades mundiales de la estrategia para hacer realidad la salud para todos.

Infografía sobre la prevalencia de la discapacidad a nivel mundial y los beneficios de la inclusión

Desafíos y Contexto Global de la Discapacidad

El número de personas con discapacidad va en aumento, debido (entre otras causas) al envejecimiento de la población. Se calcula que 1300 millones de personas, es decir, el 16% de la población mundial, sufren actualmente una discapacidad importante. Un equívoco común es asociar discapacidad a enfermedad; sin embargo, la discapacidad es el resultado de la interacción entre afecciones como la demencia, la ceguera o las lesiones medulares, y una serie de factores ambientales y personales. La discapacidad forma parte del ser humano y es consustancial a la experiencia humana. Las personas con discapacidad tienen más probabilidades de experimentar resultados socioeconómicos adversos, como menos educación, resultados de salud más deficientes, menores niveles de empleo y mayores tasas de pobreza. La pobreza, a su vez, puede aumentar el riesgo de sufrir una discapacidad, y la discapacidad puede aumentar el riesgo de pobreza.

Las desigualdades en materia de salud se derivan de las situaciones injustas a las que se enfrentan las personas con discapacidad. Los **factores estructurales** incluyen el capacitismo, la estigmatización y la discriminación que afectan su salud física y mental. El **sistema de salud** presenta barreras en todos sus aspectos, como la inaccesibilidad de instalaciones e información, y la falta de recopilación y análisis de datos sobre discapacidad.

Entre los obstáculos a la plena inclusión social y económica se encuentran los entornos físicos y el transporte inaccesibles, la falta de dispositivos y tecnologías de apoyo, medios de comunicación no adaptados, deficiencias en la prestación de servicios, y prejuicios y estigmas discriminatorios en la sociedad.

Marcos Internacionales y Objetivos

La conciencia mundial sobre el desarrollo inclusivo de personas con discapacidad es cada vez mayor. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CRPD), ratificada por 185 países, promueve la plena integración de este grupo en la sociedad. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establece claramente que la discapacidad no puede ser un motivo ni criterio para privar a las personas del acceso a programas de desarrollo y el ejercicio de los derechos humanos. El marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contiene metas específicas para las personas con discapacidad.

Hacer realidad el objetivo de la salud para todos implica que la cobertura sanitaria universal no se logrará si las personas con discapacidad no reciben servicios de salud de calidad en condiciones de igualdad. Se estima que por cada US$ invertido en la aplicación de medidas de prevención y atención de las enfermedades no transmisibles que incluyan a las personas con discapacidad, se podría obtener un rendimiento de casi US$ 10. Para esto, los gobiernos y asociados del sector de la salud deben invertir en servicios de salud que incluyan a las personas con discapacidad, incluirlas en los procesos de toma de decisiones e implementar intervenciones intersectoriales de salud pública.

Impacto de la COVID-19 en la Discapacidad

Los impactos considerables de la COVID-19 afectaron a las personas con discapacidad, especialmente en los sectores de la salud, la educación y el transporte. Muchas personas con discapacidad tienen necesidades sanitarias subyacentes adicionales que las hacen vulnerables a síntomas graves. Además, enfrentaron un mayor riesgo de contraer el virus porque la información sobre la enfermedad no se proporcionó en formatos accesibles (braille, lenguaje de señas, subtítulos, contenidos audibles). Debido al cierre de escuelas, los niños con discapacidad tuvieron acceso limitado a servicios básicos como programas de alimentación, tecnologías de asistencia y personal de apoyo.

Personas con discapacidad ante el COVID-19 (Programa Completo)

Lenguaje Inclusivo y Sensible

El lenguaje que utilizamos tiene un impacto significativo en cómo construimos la realidad y percibimos a los demás. Al hablar de personas con discapacidad, es esencial emplear un lenguaje preciso y libre de connotaciones negativas.

  • En lugar de decir "sufre de una discapacidad", es mejor decir "tiene una discapacidad". Esto evita asociar la discapacidad con sufrimiento.
  • Evitar la victimización o el heroísmo. Por ejemplo, en lugar de decir "es increíble que puedas trabajar a pesar de tu discapacidad", simplemente puedes decir "haces un gran trabajo".
  • Evitar referirse desde la lástima o la caridad. En lugar de decir "Pobrecito, tiene una discapacidad", se puede decir "Es una persona que enfrenta desafíos como todos nosotros".

En resumen, la discapacidad es un concepto multidimensional que debe entenderse no solo desde la perspectiva de las limitaciones individuales, sino también en relación con el entorno y las barreras sociales. Derribar estas barreras y utilizar un lenguaje adecuado, evitando estereotipos, es esencial para garantizar que todas las personas puedan participar plenamente en la vida cotidiana, en igualdad de condiciones.

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