Mientras en el Congreso chileno se debate sobre temas económicos cruciales, como el proyecto de sueldo mínimo, es fundamental considerar el contexto de la alta desigualdad, los bajos salarios y el empleo precario que caracterizan el mercado laboral del país. Estamos viviendo en un sistema que no garantiza condiciones mínimas de reproducción de la vida para amplios sectores de la población, puesto que el modelo del trabajo asalariado opera sobre la base de la precarización. Dentro de este panorama, la situación de las pensiones emerge como una de las preocupaciones más urgentes.

Origen y Contexto del Sistema de Pensiones Chileno
El sistema de pensiones chileno, pionero en la capitalización individual, fue ideado por José Piñera, hermano del actual mandatario, e instaurado durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Este modelo obliga a cada trabajador a aportar un 10 % mensual de su sueldo a un fondo gestionado por empresas privadas.
La Precaria Realidad de las Pensiones: Datos y Cifras
Un nuevo estudio de la Fundación Sol evidenció una vez más la precariedad de las pensiones en Chile. El sistema de cuentas individuales que actualmente está vigente en el país no da suficientes ingresos a las personas pensionadas. De hecho, cerrando el año 2024, el 70% de las pensiones están bajo el salario mínimo, incluso incluyendo el aporte por la Pensión Garantizada Universal (PGU).
La realidad de los nuevos pensionados es aún más crítica. El 50% de las 102 mil personas que se pensionaron durante el año 2020, a través de la rentabilidad conseguida por las AFP y sus ahorros, solo lograron autofinanciar una pensión menor a $75 mil.
Los datos de la Superintendencia de Pensiones revelan que, para las personas que cotizaron 40 años (lo que implica trabajar desde los 20 años, prácticamente, sin lagunas previsionales importantes), en promedio, no alcanzan a cubrir un tercio de la tasa de reemplazo del promedio de los últimos 10 años de sus ingresos. Hombres y mujeres que trabajaron prácticamente toda su vida superan escasamente el umbral de la pobreza y no se acercan al gasto real de los hogares de personas sobre los 65 años. En resumen, las pensiones en Chile simplemente no alcanzan para vivir en Chile.
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Insuficiencia y Comparación con la Línea de Pobreza
La línea de la pobreza en noviembre de 2024 para un hogar unipersonal se ubicaba en los $237.000. Sin embargo, esta línea es más bien un "estándar" de sobrevivencia, ya que si consideramos un indicador más adecuado como el gasto de los hogares unipersonales de personas sobre los 65 años, el monto asciende a $428.000 según la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF).
Observando a los jubilados de octubre de 2024 que cotizaron entre 35 y 40 años, el 50% de las pensiones bajo la modalidad de vejez fue igual o inferior a $316.000.
A partir de los datos que otorga la propia Superintendencia de Pensiones, cerca de la mitad de los pensionados actuales recibe una pensión de $343.000 pesos, lo cual, descontando los subsidios estatales del Pilar Solidario, las pensiones descienden a los $185.000 pesos líquidos.
Pero los datos no terminan ahí. Para efecto de los nuevos jubilados (aquellos que se han jubilado a partir del año 2023), el panorama es mucho más desalentador, puesto que la pensión para el 50% de estos últimos apenas alcanza los $91.000 pesos.
Disparidad Regional
A nivel regional, el estudio de Fundación Sol concluye que la pensión total mediana en siete de las 16 regiones del país es inferior a $200 mil. Los montos más bajos se observan en las regiones de Aysén, Maule, Los Lagos, La Araucanía, O’Higgins y Ñuble.
Disparidad de Género en las Pensiones
El panorama para las mujeres es nuevamente más precario. En el estudio de Fundación Sol, el 50% de las 54 mil 166 nuevas pensionadas en 2020 pudieron autofinanciar una pensión menor a $36 mil. Para el caso de las mujeres que se jubilaron en octubre de 2024 con 35 a 40 años de cotización, el monto era mucho más bajo, la mitad alcanzó a financiar menos de $285.000.
El Debate Político y la Necesidad de Reformas Estructurales
Desde finales de los 90, es decir, hace más de dos décadas, se viene discutiendo una reforma previsional. La razón principal ha sido que los y las jubiladas no pueden subsistir con los montos de miseria que ha entregado el sistema actual. En el marco de la discusión sobre la reforma previsional se ha escuchado bastante sobre dónde irán los puntos de cotización adicional, cómo se financia el aumento de las pensiones, análisis sobre la estructura de la industria, la publicidad de las AFP, entre otros temas técnico/políticos que se han tomado la agenda.
Sin embargo, el debate de fondo, el que impulsa una reforma urgente al sistema de pensiones, hoy se ha perdido. Las discusiones en torno a los puntos que pueden ir o no a las cuentas individuales, la estructura de la industria o modificaciones parciales a las tablas de mortalidad, no van a hacer un cambio sustancial en los montos que perciban los y las jubiladas. El modelo de pensiones en Chile necesita reformas estructurales que contemplen un aumento en las pensiones como foco principal.
Esta problemática se ve reflejada en declaraciones como la de la vicepresidenta y jefa de bancada de diputados por Renovación Nacional (RN) Ximena Ossandón, quien señaló en una entrevista en El Mostrador que "la gente piensa que si subimos las pensiones, la vida cambia completamente (...) Como que tienen que ser tan altas que les alcance casi para ir a veranear", lo que subraya una desconexión con la urgencia y la realidad de los montos precarios.
Los Retiros de Fondos de Pensiones y su Impacto
En este contexto de insuficiencia, la discusión sobre los retiros de fondos de pensiones ha sido recurrente. La medida, impulsada por parlamentarios de la oposición bajo el pretexto de que las ayudas estatales para enfrentar la crisis son insuficientes, es rechazada frontalmente por el Gobierno y el Banco Central. Ambas instituciones alertan que los retiros son una de las causas de la inflación que atraviesa el país, la cual llegó al 4,7 % en agosto.
Si bien los tres retiros anteriores generaron mucho consenso y contaron con el apoyo de varios parlamentarios oficialistas, la votación de este último es mucho más incierta. El ministro de Hacienda, Rodrigo Cerda, indicó en la misma comisión que "la situación del cuarto retiro es muy distinta a las anteriores. Los IFE (ingresos familiares de emergencia) están dando más tranquilidad a los hogares y están permitiendo el despegue económico".