La pérdida auditiva es una condición compleja con muchas causas diferentes que pueden afectar a personas de cualquier edad, siendo particularmente relevante en adultos mayores. Este artículo ofrece una visión completa de por qué ocurre la pérdida auditiva, con un enfoque en la presbiacusia o pérdida auditiva relacionada con la edad.

El Proceso de la Audición: Funcionamiento del Sistema Auditivo
Para entender las causas de la pérdida auditiva, primero es fundamental conocer lo básico sobre cómo funciona el sistema auditivo. El proceso de la audición es un asombroso proceso de tres pasos que convierte las ondas sonoras en el aire en información significativa en el cerebro.
Oído Externo
La parte del oído que se puede ver, llamada la oreja o pabellón auricular, funciona como una antena parabólica para captar las ondas sonoras que nos rodean. También incluye el conducto auditivo.
Oído Medio
Cuando las ondas sonoras llegan al tímpano, este vibra hacia adelante y hacia atrás. Estos movimientos se transmiten y amplifican gracias a tres huesecillos diminutos y conectados: el martillo, el yunque y el estribo. Esta energía se dirige luego hacia la entrada del oído interno.
Oído Interno
También conocido como cóclea, tiene forma de caracol y está llena de líquido. Dentro de la cóclea hay miles de células sensoriales diminutas llamadas estereocilios o vellos pequeños. El líquido se mueve por las vibraciones, haciendo que estas células se doblen. Este movimiento convierte las vibraciones en señales eléctricas. El nervio auditivo lleva esas señales al cerebro, que las interpreta como sonido, ya sea habla, música o una sirena de alerta.
El viaje del sonido al cerebro
Tipos y Clasificación de la Hipoacusia
La sordera o hipoacusia es la pérdida auditiva en mayor o menor grado. Puede ser unilateral cuando se da la pérdida de audición en un oído, o bilateral cuando afecta a los dos. La hipoacusia se clasifica con base en el grado de pérdida auditiva, el umbral en diferentes frecuencias y el lugar donde se presentó el daño. Se considera que la pérdida de audición es discapacitante cuando se produce una reducción superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor.
Según el Grado de Pérdida Auditiva
- Sordera leve
- Sordera moderada
- Sordera grave
- Sordera profunda
- Cofosis o anacusia (pérdida de audición total)
Según el Lugar del Daño
- Hipoacusia de transmisión: Problemas en el oído externo o medio.
- Hipoacusia neurosensorial o de percepción: Daño en el oído interno (cóclea) o en el nervio auditivo.
- Hipoacusia mixta: Combinación de hipoacusia de transmisión y neurosensorial.
Según el Origen
- Sordera genética: Causada por factores hereditarios.
- Sordera adquirida: Desarrollada después del nacimiento debido a diversas causas.
- Pérdida auditiva congénita: Presente al nacer o que se desarrolla muy pronto después. Las causas están divididas casi por igual entre factores genéticos y no genéticos.
Causas Específicas de Sordera en Adultos Mayores
La pérdida auditiva en adultos puede ser el resultado de una variedad de causas, que van desde el envejecimiento natural hasta la exposición a ruidos fuertes y condiciones médicas subyacentes.
Presbiacusia (Pérdida Auditiva Relacionada con la Edad)
También llamada presbiacusia, la pérdida auditiva relacionada con la edad es un deterioro gradual de la audición que es una de las condiciones más comunes en adultos mayores. El envejecimiento es una de las principales causas de pérdida auditiva en adultos. Este deterioro suele ocurrir debido a cambios acumulados en el oído interno y las vías nerviosas auditivas. Con el tiempo, las delicadas células pilosas en la cóclea pueden dañarse o morir y no se reemplazan, ya que estas no crecen de nuevo, por lo que la pérdida auditiva causada por el daño a estas células es permanente. Afecta principalmente a la capacidad de escuchar sonidos de alta frecuencia, lo que puede dificultar la comprensión del habla y la comunicación en entornos ruidosos. La principal característica de este padecimiento es que es progresiva y simétrica a lo largo de los años. A menudo, el primer signo es dificultad para oír sonidos agudos, como las voces de mujeres y niños, o problemas para entender el habla en lugares ruidosos.
No hay ninguna causa única conocida para la hipoacusia relacionada con la edad. Con mucha frecuencia, es causada por cambios en el oído interno que ocurren a medida que se envejece. Sin embargo, los genes y ruidos fuertes pueden influir.
Pérdida Auditiva Inducida por Ruido (NIHL)
La pérdida auditiva inducida por el ruido (NIHL) es la única causa mayor de pérdida auditiva que es casi totalmente prevenible. Ocurre por exposición a sonidos demasiado fuertes, que dañan los sensibles estereocilios en el oído interno. La exposición prolongada a ruidos de 85 dB o más puede causar pérdida auditiva gradual. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades indican que los ruidos por encima de 70 decibelios pueden comenzar a causar daños en la audición. Una conversación normal está alrededor de 60 dB.
- Exposición continua o repetida a sonidos fuertes con el tiempo: Trabajar en entornos ruidosos, asistir a conciertos sin protección auditiva o utilizar dispositivos de audio a un volumen excesivamente alto pueden dañar las células ciliadas del oído interno.
- Exposición a ruidos explosivos: Como los de armas de fuego y las turbinas de un avión, pueden causar pérdida auditiva inmediata y permanente.

Ototoxicidad por Medicamentos y Químicos
Varios medicamentos, aunque necesarios para tratar condiciones graves de salud, pueden tener el efecto secundario no deseado de dañar el oído interno, provocando pérdida auditiva, tinnitus o problemas de equilibrio. El daño puede ser temporal o permanente. El término “ototóxico” significa tóxico para el oído. Algunos medicamentos, como el antibiótico gentamicina, sildenafilo (Viagra) y algunos medicamentos para tratar el cáncer (por ejemplo, cisplatino), pueden dañar el oído interno. Las dosis muy altas de aspirina, otros medicamentos para aliviar el dolor, los medicamentos para la malaria o los diuréticos del asa pueden causar efectos de corto plazo en la audición.
Condiciones Médicas y Enfermedades Crónicas
Varias enfermedades y condiciones médicas pueden contribuir a la pérdida auditiva en adultos:
- Infecciones del oído: Las otitis crónicas o la presencia de líquido en el oído (otitis media no supurativa crónica) no tratadas pueden causar pérdida auditiva.
- Enfermedades crónicas: Diabetes, hipertensión arterial y enfermedades autoinmunes pueden afectar la audición.
- Meningitis: Y otras infecciones pueden provocar pérdida auditiva.
- Otosclerosis: Esta condición produce crecimiento anormal del hueso en el oído medio, específicamente alrededor del estribo.
- Acumulación de cerumen: Con el paso del tiempo, el cerumen puede bloquear el conducto auditivo y evitar la conducción de las ondas sonoras.
- Ruptura del tímpano: También llamada perforación de la membrana timpánica.
- Tumores o bultos anormales en los huesos.
Traumatismos y Lesiones
Las lesiones físicas en la cabeza o el oído pueden provocar pérdida auditiva. Un golpe fuerte en la cabeza puede dañar los huesos temporales que contienen las estructuras del oído medio e interno o afectar las vías del nervio auditivo. Las lesiones traumáticas en la cabeza o el oído pueden causar pérdida auditiva en adultos.
Factores Genéticos y Antecedentes Familiares
La predisposición genética también puede desempeñar un papel en la pérdida auditiva en adultos. La hipoacusia relacionada con la edad tiende a ser hereditaria, lo que sugiere una predisposición genética. En este caso, la pérdida auditiva es parte de un síndrome médico más amplio que incluye otros signos y síntomas.
Factores de Riesgo Adicionales
Además de las causas directas, ciertos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar pérdida auditiva:
- Tabaquismo: Los fumadores son más propensos a tener pérdida auditiva que los no fumadores.
- Deficiencias nutricionales.
- Exposición laboral a productos químicos ototóxicos.
La Complejidad de la Pérdida Auditiva: Combinación de Factores
Es un error común pensar que la pérdida auditiva proviene de una causa única y fácilmente identificable. En realidad, suele ser el resultado de una combinación compleja de múltiples factores. La composición genética única de cada persona, su estilo de vida y su historia médica se combinan para crear un perfil individual de riesgo.
Por ejemplo, una persona con antecedentes familiares conocidos de pérdida auditiva relacionada con la edad (predisposición genética) que además trabaja durante años en una fábrica ruidosa sin protección auditiva constante, la exposición al ruido puede acelerar esa tendencia genética subyacente. Este efecto combinado también se observa con medicamentos que dañan la audición.
Síntomas y Detección de la Pérdida Auditiva
El camino para abordar la pérdida auditiva suele empezar no con un silencio repentino, sino con una serie de momentos sutiles y progresivos de dificultad. El cambio puede ser tan gradual que son amigos y familiares quienes lo notan primero. Muchas personas notan primero un cambio no en ellas mismas, sino en sus interacciones.
Los síntomas incluyen:
- Dificultad para escuchar a las personas alrededor.
- Tener que subir el volumen del televisor a niveles que incomodan a otros.
- Pedir con frecuencia a las personas que repitan lo que dijeron.
- Frustración de no poder escuchar.
- Ciertos sonidos parecen demasiado fuertes.
- Problemas para oír en áreas ruidosas.
- Problemas para diferenciar ciertos sonidos como "s" o "z".
- Mayor dificultad para entender a las personas con voces agudas.
- Zumbido en los oídos (tinnitus).
- Vértigo y desequilibrio.
Si estas experiencias resultan familiares, es una señal clara para buscar una evaluación profesional.
Proceso de Diagnóstico
- Consulta al Médico de Atención Primaria: Se debe comenzar hablando de las preocupaciones con el médico de familia, quien realizará un examen físico completo y usará un otoscopio para observar dentro de los oídos.
- Acudir a un Audiólogo: El audiólogo es un profesional de la salud especializado en diagnosticar, manejar y tratar trastornos auditivos y del equilibrio.
- Realizar una Evaluación Auditiva: Este es un proceso indoloro y no invasivo. El audiólogo realizará una serie de pruebas, a menudo en una cabina insonorizada. La prueba principal, el audiograma, mide la capacidad para oír sonidos en diferentes tonos y volúmenes.
Las audiometrías pueden ayudar a determinar el grado y el tipo de la hipoacusia. La detección temprana es fundamental para tratar eficazmente la pérdida de audición y las enfermedades del oído.
Tratamiento y Rehabilitación
Un diagnóstico de pérdida auditiva no es un punto final; es el comienzo de un camino hacia una mejor audición y comunicación. No existe cura para la hipoacusia relacionada con la edad. El tratamiento se concentra en mejorar el desempeño diario.
Opciones de Tratamiento
- Audífonos: Son dispositivos que captan los sonidos del ambiente, los amplifican y dirigen al oído para ayudar a las personas con pérdida auditiva. Los audífonos pueden mejorar significativamente la pérdida auditiva en la mayoría de los casos.
- Implantes Cocleares: Para personas con pérdida auditiva neurosensorial severa a profunda, un implante coclear puede ser una opción. Se realiza una cirugía para colocar el implante, que permite a la persona detectar sonidos de nuevo y, con práctica, puede permitirle entender el lenguaje, pero no restablece la capacidad auditiva normal.
- Amplificadores telefónicos y otros dispositivos de ayuda.
- Tratamiento de la causa subyacente: Por ejemplo, la extracción de cerumen o el tratamiento de infecciones del oído.
Rehabilitación Auditiva
La rehabilitación permite que las personas con pérdida de audición mantengan el mayor grado posible de autonomía en su vida cotidiana. Les ayuda a participar en actividades educativas, laborales y recreativas y a seguir desempeñando funciones importantes en su familia, su entorno y otros ámbitos de la vida.
- Terapia de rehabilitación auditiva.
- Lenguaje de señas: Para aquellos con hipoacusia grave.
- Lectura del lenguaje: La lectura de los labios y el uso de señas visuales puede ayudar a la comunicación.
Prevención de la Pérdida Auditiva
Aunque no todas las causas de pérdida auditiva pueden prevenirse, algunas de las más comunes sí. La prevención debe abordarse desde las primeras etapas y mantenerse hasta la edad avanzada. En los adultos se pueden prevenir causas frecuentes, como la exposición a sonidos intensos o el uso de medicamentos ototóxicos.
Estrategias de Prevención
- Protección Auditiva: Evitar la exposición continua a ruidos fuertes y el uso de protección auditiva en entornos ruidosos.
- Monitoreo: Si se trabaja en un entorno de mucho ruido, considerar hacerse pruebas de audición periódicamente.
- Evitar Riesgos en Pasatiempos y Deportes: Andar en moto de nieve o de agua, cazar, usar herramientas eléctricas o escuchar conciertos de rock pueden dañar la audición con el tiempo. Usar protectores auditivos o hacer pausas para alejarse del ruido pueden proteger los oídos.
- Uso Racional de Medicamentos: Para prevenir la pérdida de audición por factores ototóxicos.
- Estilo de Vida Saludable: Evitar el tabaquismo y controlar enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.
Impacto de la Pérdida Auditiva en la Calidad de Vida
Cuando no se trata, la pérdida de audición repercute en diversos aspectos de la vida, haciendo la vida menos agradable. La hipoacusia puede ocasionar tanto problemas físicos (por ejemplo, no escuchar una alarma de incendio) como psicológicos.
- Dificultades para la comunicación y el habla: La pérdida auditiva puede dificultar el diálogo con los demás.
- Aislamiento social y soledad: Las personas con esta afección a menudo se sienten deprimidas y aisladas.
- Efectos negativos sobre la cognición: La hipoacusia es un factor de riesgo clave en la aparición de patologías como la demencia o el Alzheimer, y puede llevar a un deterioro cognitivo acelerado. El uso de audífonos permite evitar las consecuencias de la hipoacusia tanto a nivel neurológico como psicológico, ya que evita el desarrollo precoz de las enfermedades neurodegenerativas mencionadas, así como el aislamiento social.
- Dificultades para acceder a la educación y al empleo.
La hipoacusia se puede manejar de modo que se pueda seguir llevando una vida plena y activa. Buscar la ayuda de un proveedor de atención médica y de familiares y amigos es fundamental para evitar el aislamiento.