La psicoterapia moderna concede una importancia capital a la relación entre el terapeuta y el cliente, viéndolo como un igual que debe ser comprendido y respetado. Carl Rogers y su terapia centrada en el cliente, o en la persona, marcaron un giro muy significativo en la concepción de la psicoterapia. Esta fue desarrollada por Rogers en las décadas de 1940 y 1950, enmarcada en el humanismo psicológico. Este movimiento reivindicó la bondad del ser humano y su tendencia innata al crecimiento personal, contrastando con las perspectivas más frías y pesimistas del psicoanálisis y del conductismo.
Rogers, una figura destacada en la psicología humanista, nació el 8 de enero de 1902 en Oak Park, Illinois. Sobresalió por su enfoque innovador en la psicoterapia, siendo su contribución más destacada la Terapia Centrada en el Cliente. La obra de Rogers, influenciada por las corrientes existencialistas, la fenomenología y la psicología de la Gestalt, presenta una teoría sobre la persona o la personalidad, partiendo de ciertas hipótesis de trabajo.
Fundamentos de la Terapia Centrada en la Persona
El Individuo como Protagonista
La terapia centrada en la persona, también conocida como Rogeriana o basada en el paciente, utiliza un enfoque relajado que permite a los pacientes tener un mayor control en las sesiones, de modo que en el proceso encuentren sus propias soluciones. El enfoque se originó a partir del trabajo de Carl Rogers, quien creía que toda persona es única y, por tanto, se debe confiar en la visión de cada uno acerca de su mundo y su habilidad para manejarlo. Rogers creía en la autoactualización, la idea de que todos tenemos el poder de encontrar las mejores soluciones para nosotros y la habilidad de hacer cambios apropiados en nuestras vidas.
Inicialmente, Rogers se refirió a su enfoque como una terapia no dirigida, ya que requería que el psicólogo siguiera la pauta del paciente y no una discusión directa. Fue un concepto que revolucionó las nociones establecidas de la práctica terapéutica en ese entonces, como el psicoanálisis y el conductismo.
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Condiciones Esenciales para el Cambio Terapéutico
Rogers identificó factores comunes que explican el éxito de distintas terapias. Para que la terapia funcione, se deben cumplir ciertas condiciones:
- Debe existir una relación personal entre el terapeuta y el cliente.
- La terapia solo tendrá éxito si existe una incongruencia entre el yo organísmico del cliente y su autoconcepto.
- El terapeuta debe ser auténtico o congruente, lo que significa que está en contacto con sus sentimientos y los comunica al cliente de forma abierta.
- El terapeuta debe aceptar al cliente tal y como es, sin juzgar sus actos o pensamientos, además de respetarlo e interesarse sinceramente por él.
- Para Rogers, la empatía implica la capacidad de introducirse en la perspectiva del cliente y de percibir el mundo desde esta, así como de experimentar sus sentimientos.
Estas tres condiciones (congruencia, aceptación incondicional y empatía) deben ir acompañadas de una relación dialógica y el respeto al ser humano, sin ejercer poder sobre el otro, compartiendo el poder en un clima de autenticidad donde uno puede aprender del otro.
El Papel del Terapeuta
Durante la terapia centrada en la persona, el psicólogo actúa como un facilitador compasivo, escuchando sin juzgar y reconociendo la experiencia del paciente sin dirigir la conversación en otra dirección. El psicólogo no dirigirá activamente la conversación en las sesiones, no juzgará ni tratará de interpretar lo que dice el paciente, pero puede repetir sus palabras en un intento de comprender completamente sus pensamientos y sentimientos (y ayudar al paciente a hacer lo mismo).
Un profesional enfocado en la persona debería tener la habilidad de permanecer en calma en las sesiones, incluso si un paciente expresa pensamientos negativos sobre el psicólogo. Un psicólogo entrenado debería permitirle al paciente verbalizar que está frustrado o decepcionado por ellos y ayudarlo a descubrir qué reflexiones pueden obtenerse al explorar estos sentimientos. La terapia centrada en la persona, escribió Rogers, "apunta directamente hacia una mayor independencia del individuo en lugar de esperar que tales resultados se acumulen si el consejero ayuda a resolver el problema".
Fases del Proceso Terapéutico
Aunque el enfoque Rogeriano se caracteriza por su no directividad, se pueden identificar etapas en el proceso de crecimiento personal del cliente:
- Catarsis: Es la exploración de las propias emociones y de la situación vital por parte del cliente. La palabra “catarsis” proviene de la Grecia clásica, donde se usaba para hacer referencia a la capacidad de la tragedia para purificar a las personas al hacerlas sentir compasión y miedo intensos.
- Insight: Un término anglosajón que se puede traducir como “intuición”, “introspección”, “percepción”, “comprensión” o “profundización”. En esta fase es clave el papel de las metas personales del cliente; según Egan, en la segunda etapa se construye una nueva perspectiva y se genera un compromiso con los nuevos objetivos.
- Acción: Consiste en actuar para lograr los nuevos objetivos.
Cuando la terapia va bien, los pacientes se sienten más comprendidos en las sesiones, lo que los lleva a sentirse mejor en otras áreas de sus vidas. Los estudios han descubierto que cuando los pacientes perciben estas tres cualidades en sus psicólogos, y particularmente cuando reconocen el apoyo positivo incondicional de parte del psicólogo, es más probable que reporten resultados positivos; en otras palabras, la relación establecida entre paciente y psicólogo en sí es terapéutica.
Aplicación en el Adulto Mayor y la Resiliencia
Atención Geriátrica Centrada en la Persona
En el contexto de la atención geriátrica, donde la individualidad y las necesidades específicas son fundamentales, los principios de Rogers pueden ser aplicados. La implementación de un enfoque centrado en la persona en el cuidado geriátrico implica reconocer la singularidad de cada individuo, fomentando la participación activa del paciente en su propio proceso de atención.

El modelo centrado en la persona representa una filosofía de atención médica que coloca al paciente como individuo único, evitando tratarlo como un caso más. La atención centrada en la persona (ACP) es un modelo de atención que prioriza la calidad de vida, los deseos y las preferencias de las personas que necesitan cuidados especiales, promoviendo su desarrollo integral y reconociendo sus capacidades. Esto implica:
- Participación activa: Involucra a la persona en el proceso de atención, contando con su participación efectiva y teniendo en cuenta sus deseos y preferencias.
- Promoción de la calidad de vida: Prioriza el bienestar y la calidad de vida de la persona, reconociendo sus capacidades y promoviendo su desarrollo integral.
Estrategias para Servicios de Salud Integrados y Centrados en la Persona
Para lograr servicios de salud más efectivos y centrados en la persona, el marco sobre servicios de salud integrados y centrados en la persona propone cinco estrategias interdependientes:
- Responsabilizar y hacer participar a las personas y a las comunidades: Esto implica capacitar a los usuarios para tomar decisiones efectivas sobre su salud, fortalecer su autonomía y capacitar a las comunidades para contribuir activamente en la configuración de entornos saludables.
- Reorientar el modelo asistencial: Implica una transición hacia una atención de excelencia para ciudadanos con dolencias crónicas, moviéndose de la atención hospitalaria a la ambulatoria y de lo curativo a lo preventivo.
- Coordinar los servicios entre los sectores: Implica la integración entre proveedores, dentro y entre centros, mediante sistemas y redes de derivación, estableciendo vínculos con otros sectores. Esto requiere acciones intersectoriales para abordar determinantes sociales de la salud, optimizar el uso de recursos y establecer alianzas con el sector privado.
Plan de Cuidados Personalizado y Colaboración Profesional
Para adaptar un plan de cuidados personalizado a las necesidades específicas de una persona mayor dependiente, es fundamental seguir un enfoque de atención individualizada y continua. Esto incluye:
- Concepción continua y dinámica del plan: El diseño del plan de cuidados se caracteriza por su carácter continuo y flexible, adaptándose a las cambiantes necesidades del individuo a lo largo de cada etapa de su dependencia. Esta aproximación implica una atención constante a la salud, funcionalidad y preferencias del paciente, permitiendo ajustes efectivos en el plan frente a las circunstancias cambiantes.
- Adaptación de la alimentación e hidratación: En personas mayores dependientes es crucial para prevenir y tratar enfermedades asociadas a la edad. La atención personalizada destaca la importancia de dietas adaptadas, elaboradas por dietistas, mejorando la calidad de vida de las personas mayores dependientes.
La colaboración estrecha y la coordinación entre diversos profesionales de la salud y servicios de atención son imperativas para asegurar una atención de calidad y completa. La coordinación entre Atención Primaria y Especializada es esencial para ofrecer una atención integral y personalizada, previniendo errores de medicación, discrepancias en el tratamiento y pérdida de información crucial. A pesar de desafíos como la falta de coordinación, la promoción de una cultura colaborativa y un liderazgo efectivo supera obstáculos.
Potenciales Limitaciones del Enfoque Centrado en la Persona
Algunas personas pueden tener dificultades con la falta de estructura en la terapia típica centrada en la persona. Las personas que experimentan niveles más altos de estrés o ansiedad pueden necesitar más orientación de un psicólogo y pueden progresar más con un enfoque terapéutico diferente. No hay una acreditación formal para practicar terapia centrada en la persona, pero los profesionales de salud mental con licencia de una variedad de disciplinas que tienen capacitación y experiencia en el enfoque Rogeriano pueden usar intervenciones centradas en la persona en la terapia.