Carga Emocional y Estrategias de Afrontamiento en Cuidadores de Personas con Discapacidad

La salud y el bienestar del cuidador de una persona con discapacidad son elementos esenciales para garantizar una atención adecuada y sostenible. Sin embargo, la demanda de cuidado y el nivel de dependencia o discapacidad influyen en este equilibrio, ya que requieren un esfuerzo físico y emocional significativo, sostenido y continuo hacia la persona bajo su cuidado. En este contexto, la relación de cuidado hacia las personas con discapacidad representa un compromiso significativo que transforma la vida del cuidador, quien a menudo es un miembro de la familia y dedica su tiempo al bienestar de otra persona.

La salud emocional se define como la capacidad de un individuo para manejar sus emociones de manera saludable y adaptativa, lo que incluye la expresión adecuada de las mismas y el mantenimiento de relaciones interpersonales satisfactorias. Esto contribuye a una mejora en su calidad de vida en términos de bienestar físico, psicológico y social.

El Desafío del Cuidado: Carga Emocional, Física y Social

Esta dedicación puede generar una carga considerable en diversas dimensiones, incluyendo la emocional, física y económica. Es común que estos cuidadores experimenten síntomas de estrés, ansiedad, depresión, aislamiento social, disminución de ingresos y falta de tiempo para su autocuidado, lo que impacta de manera negativa en la calidad de vida tanto del cuidador como de la persona atendida. El cuidador tiene una alta presión emocional, siente que el familiar depende de él, que es el único que puede ofrecer el cuidado y se agobia al compatibilizar responsabilidades. El cuidado sostenido conlleva a un agotamiento emocional, sensación de pérdida y baja realización, incluso se manifiesta un cuadro de burnout moderado.

El estrés crónico asociado con el trabajo de cuidado, junto con la falta de apoyo emocional y recursos financieros, puede tener un efecto significativo en la salud mental y física del cuidador. Adicionalmente, el prolongar la acción de cuidado conlleva a problemas de salud como fatiga, ansiedad, depresión, estrés postraumático, trastornos del sueño, dolores de cabeza, dolores de espalda, problemas digestivos y enfermedades crónicas. El aislamiento social, la falta de tiempo para cuidar de sí mismos y la carga financiera del cuidado, también pueden contribuir al deterioro del cuidador. El síndrome del cuidador tiene repercusiones múltiples, por lo que es importante la detección temprana y la existencia de un sistema de apoyo, de educación y atención.

Aproximadamente 1 de cada 3 adultos en Estados Unidos es un cuidador informal o familiar. Un cuidador es cualquier persona que ayuda a otra que lo necesita, ya sea un cónyuge o pareja enfermo, un hijo con discapacidad o un amigo o pariente anciano. Los cuidadores declaran niveles de estrés más elevados que las personas que no cuidan. Es importante que los cuidadores sepan que ellos también necesitan ayuda y apoyo.

Persona con discapacidad en silla de ruedas con un cuidador que le asiste, ambos mostrando interacción positiva, pero el cuidador con signos sutiles de fatiga

Contexto de la Discapacidad

Según la Organización Mundial de la Salud, 1300 millones de personas en el mundo tienen una discapacidad importante, es decir, 1 de cada 6 personas. En Ecuador, las cifras de discapacidad alcanzan 619.135 personas en el país, calificadas según tipo con el registro de 309.191 personas con discapacidad física, 75.418 auditiva, 120.602 intelectual, 33.855 psicosocial, 73.771 visual y 6.298 de lenguaje hasta agosto del 2022. Dentro de este contexto, existe una alta demanda de cuidadores y un alto riesgo de deterioro en los casos de personas con discapacidad.

Características Sociodemográficas y la Sobrecarga del Cuidador

Un estudio realizado en Medellín, Colombia, que incluyó una muestra de 494 cuidadores, observó que una gran mayoría (89,7%) eran mujeres, quienes se dedicaban al hogar y llevaban más de 8 años en esta labor (83,1%). Esta mayoría manifestó preocupación por su salud. Otro análisis en Cali, Colombia, sobre una muestra de 100 cuidadores, determinó una relación estadísticamente significativa entre el género femenino y la edad, con la mayoría de las cuidadoras siendo solteras, careciendo de ingresos económicos y contando con más de diez años de desempeño. Asimismo, en un estudio con cuidadores de personas con discapacidad severa, se detectó que el 82.86% dedicaban 24 horas al cuidado, el 71.43% era la madre o el padre y el 85.71% abandonó su vida laboral por la situación de cuidado.

Un estudio realizado en el Distrito Metropolitano de Quito con una población encuestada de cuidadores, reveló una edad promedio de 44 años, con predominio del género femenino (56.51%) frente al masculino (43.49%). La encuesta arrojó que, de los 384 cuidadores, el 27.08% tenían bajo su cuidado a una persona con discapacidad motora, seguidos por 21.87% con discapacidad intelectual, 20.31% con discapacidad sensorial, 5.46% con múltiples discapacidades y 10.42% con otras discapacidades. Predomina un porcentaje de 25-49% de discapacidad en el 47.12% de las personas y el de 50-95% de discapacidad en el 35.41% de la población.

El cuidado de una persona en situación de discapacidad es un proceso complejo, constante y demandante, que en muchos casos se incrementa con el paso del tiempo y el grado de discapacidad. Esta acción requiere de conocimientos por parte del cuidador y es delegada con frecuencia a la población femenina. La fuerza que ejerce una mujer es mucho mayor cuando el paciente tiene discapacidad motora, por ende, la sobrecarga de cuidado en ella se acentúa. Un análisis sobre la sobrecarga del cuidador, relacionando el parentesco y el grado de discapacidad, mostró que la madre como cuidadora de un sujeto con discapacidad motora genera una alta relación de sobrecarga. También se proyectó que el cuidador se sobrecarga más cuando los pacientes presentan discapacidad sensorial, y en el caso del cuidador que es el hermano, influye la sobrecarga tanto sensorial como psicosocial. Los resultados de otro análisis indicaron que el grado de discapacidad que más incidió en la sobrecarga fue la motora y sensorial.

Impacto en la Calidad de Vida y la Salud Mental del Cuidador

La calidad de vida está íntimamente relacionada con la percepción del entorno y el estado de bienestar de la persona. Al desempeñarse como cuidador de forma exclusiva, esto puede limitar la capacidad de afrontamiento a las situaciones adversas de ayuda que requiere una persona con discapacidad. Aunado a esto, el sujeto de cuidado muchas veces constituye el plan de vida del cuidador por el vínculo generado, ya sea por parentesco o por afecto.

Existe un deterioro comprobado en el cuidador; investigaciones previas han visibilizado el problema de sobrecarga, insomnio y las complicaciones que producen en la salud del cuidador. Aunque algunas variables no generaron una significancia estadística en ciertos estudios, sí permitieron establecer una relación, lo que conlleva a considerar la relevancia de controlar la saturación de actividades y responsabilidades en una sola persona. El estado emocional como variable comprende el nivel de estrés, la ansiedad y la depresión de las personas. Se evidenció una relación y la dependencia de estas variables, con un estado extremadamente severo en algunas dimensiones.

La ansiedad se caracteriza por sentimientos de preocupación intensa, miedo y malestar generalizado, que puede impactar varias áreas, como las relaciones interpersonales, rendimiento laboral, actividades diarias y bienestar emocional, limitando la capacidad de la persona para participar en actividades sociales, disfrutar de momentos de ocio y mantener un equilibrio emocional adecuado. El estrés impacta tanto la salud física como mental, pasando a ser un trastorno al igual que la depresión, que no solo afecta al cuidador, sino que también pone en peligro al sujeto de cuidado. Un estudio indicó que el tipo de discapacidad física, otras y sensorial representaba un 48,8% del total de la muestra, siendo la depresión extremadamente severa la de mayor impacto con un 62%.

Cuidados del Cuidador

Es importante reconocer que la calidad de vida del cuidador y de la persona con discapacidad están estrechamente relacionadas y se influyen mutuamente. La evaluación de la calidad de vida del cuidador de una persona con discapacidad intelectual y motora requiere un enfoque holístico y consideración de múltiples dimensiones, como la salud física y mental, las relaciones sociales, el apoyo emocional, la autonomía y la satisfacción general. Analizar la calidad de vida de un cuidador de una persona con discapacidad intelectual, motora u otra condición, es un proceso complejo debido a la interacción entre las necesidades del cuidador y las demandas del rol de cuidado. Requiere considerar las dimensiones físicas, emocionales, sociales y personales, así como la influencia mutua entre la calidad de vida del cuidador y la persona con discapacidad.

Aunque algunos resultados de investigación evidenciaron que la calidad de vida tiene una relación débil y no significativa con el estado emocional, la sobrecarga y el insomnio según ciertos valores, es importante tener en cuenta que los valores no alcanzan el umbral de significancia estadística, lo que implica que aún pueden existir correlaciones significativas entre estas variables. Estos hallazgos resaltan la importancia de seguir investigando y explorar otros factores que puedan afectar el estado emocional, la sobrecarga y otros aspectos asociados a la calidad de vida de los cuidadores, considerando otros enfoques investigativos.

Signos de Estrés del Cuidador

Como cuidador, puede estar tan centrado en su ser querido que no vea cómo esta actividad afecta su propia salud y bienestar. Entre los signos del estrés del cuidador se incluyen los siguientes:

  • Sentirse agobiado o preocupado todo el tiempo.
  • Sentirse cansado a menudo.
  • Dormir mucho o poco.
  • Ganar o perder peso.
  • Enojarse o irritarse con facilidad.
  • Falta de interés por actividades que antes te gustaban.
  • Tristeza.
  • Tener dolores de cabeza frecuentes u otros dolores o problemas de salud.
  • Abuso de alcohol o drogas, incluidos los medicamentos con receta médica.
  • Faltar a sus citas médicas.

Demasiado estrés puede perjudicar su salud a largo plazo. Como cuidador, puede sentirse deprimido o ansioso. Puede que no duerma lo suficiente o no haga suficiente actividad física. O puede que no lleve una alimentación equilibrada. Todo ello aumenta el riesgo para enfermedades, como enfermedades cardíacas y diabetes.

Estrategias de Afrontamiento y Apoyo para Cuidadores

Las exigencias emocionales y físicas de los cuidados pueden poner a prueba incluso a la persona más fuerte. Muchos recursos y medios pueden ayudarle a cuidar de su ser querido y de usted. Aprovéchelos, porque si no cuida de usted, no podrá cuidar de nadie más.

Consejos para Controlar el Estrés del Cuidador

  • Pida y acepte ayuda. Haga una lista de las formas en que los demás pueden ayudarlo y luego deje que elijan cómo hacerlo. Algunas ideas incluyen dar paseos regulares con la persona a la que cuida, cocinar una comida y ayudar con las citas médicas.
  • Concéntrese en lo que puede hacer y establezca expectativas realistas. Nadie es un cuidador perfecto; confíe en que está haciendo lo mejor posible.
  • Fíjese metas alcanzables. Divida las tareas grandes en pasos pequeños y manejables.
  • Organice su tiempo. Haga listas de prioridades y siga una rutina diaria.
  • Aprenda a decir 'no'. Diga no a las peticiones que le resulten agotadoras, como ser anfitrión de comidas en días festivos u otras ocasiones.
  • Conéctese con recursos. Infórmese sobre los recursos asistenciales de su zona. Quizá haya clases a las que pueda apuntarse o servicios de cuidados como paseos, reparto de comidas o limpieza del hogar.
  • Únase a un grupo de apoyo. Las personas de los grupos de apoyo saben a lo que se enfrenta, pueden animarlo y ayudarlo a resolver problemas. Un grupo de apoyo también puede ser un lugar donde hacer nuevos amigos.
  • Busque apoyo social. Manténgase en contacto con familiares y amigos que lo apoyen. Saque tiempo cada semana para visitar a alguien, aunque solo sea para dar un paseo o tomar un café.
  • Cuide su salud física. Encuentre formas de dormir mejor, realice actividad física la mayoría de los días, aliméntese de manera saludable y beba suficiente agua.
  • Consulte a un profesional de atención médica. Si tiene problemas para dormir bien, consulte con un profesional de atención médica, ya que un buen descanso es crucial para la salud. Aplíquese las vacunas que necesite y sométase a exámenes de detección periódicos. Dígale a su profesional de atención médica que es un cuidador y hable de las preocupaciones o síntomas que tenga.
Esquema de red de apoyo para cuidadores con diferentes elementos como familia, amigos, grupos de apoyo y profesionales de la salud.

Cuidado Temporal del Paciente (Respiro Familiar)

Puede ser duro dejar a un ser querido al cuidado de otra persona. Pero tomarse un descanso puede ser una de las mejores cosas que haga por usted y por la persona a la que cuida. Los tipos de cuidados temporales del paciente para proporcionar descanso a la familia incluyen los siguientes:

  • Cuidado temporal del paciente en su casa: Los auxiliares de atención médica acuden a su domicilio para pasar tiempo con su ser querido o prestarle servicios de enfermería, o ambas cosas.
  • Centros y programas de cuidados médicos para adultos: Hay centros que ofrecen atención diurna a personas mayores. Algunos también cuidan a niños pequeños, y los dos grupos podrían pasar tiempo juntos.
  • Residencias de ancianos y convalecientes de estancias cortas: Algunas viviendas tuteladas, residencias para personas con problemas de memoria y residencias de ancianos y convalecientes aceptan a personas que necesitan cuidados para estancias cortas mientras los cuidadores están ausentes.

Apoyo Laboral y Recursos Adicionales

Los cuidadores que trabajan fuera de casa pueden sentirse agobiados. Si se siente identificado, piense en pedir un permiso para ausentarse de su trabajo durante un tiempo si puede permitírselo. Los empleados amparados por la Ley federal de licencias familiares y médicas (FMLA, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos pueden tener hasta 12 semanas de licencia por año sin goce de sueldo para cuidar de sus familiares. Pregunte en su oficina de recursos humanos sobre las opciones de permisos no retribuidos.

No está solo. Pida la ayuda que necesite. Además de preguntar a familiares y amigos, utilice los recursos locales para cuidadores. Para empezar, consulte el Localizador de Cuidados de Personas Mayores o póngase en contacto con su Area Agency on Aging (Agencia de Asuntos sobre la Vejez) local para informarse sobre los servicios en su zona. También puede dirigirse al Aging and Disability Resource Center (Centro de Recursos sobre Envejecimiento y Discapacidad) de su estado. Puede encontrar estos recursos en Internet o en una guía telefónica. También hay aplicaciones móviles y servicios en Internet que les ofrecen apoyo a los cuidadores. Estos servicios pueden ayudar a desarrollar la capacidad de afrontar una situación difícil y enseñar sobre el cuidado.

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