Con el aumento de la esperanza de vida y los mejores cuidados sanitarios, el envejecimiento se ha convertido en un desafío sociosanitario de primer orden. Dentro de esta población, una proporción significativa de adultos mayores de 70 años presenta un filtrado glomerular estimado (FGe) menor de 60 ml/min/1,73 m2, lo que subraya la importancia de comprender los cambios en la función renal y las alteraciones en las deposiciones asociados a la edad.
Cambios en el Sistema Urinario y la Función Renal
El aparato urinario, compuesto por los riñones, uréteres, vejiga y uretra, es el responsable de formar y eliminar la orina. La función principal de los riñones es actuar como un filtro depurador del organismo. Con el envejecimiento, el riñón sufre cambios que aumentan su vulnerabilidad.
Alteraciones Funcionales y Estructurales del Riñón en el Anciano
A medida que una persona envejece, los riñones y la vejiga experimentan cambios que pueden afectar su funcionamiento. Se produce una reducción del tejido renal y la función renal disminuye, así como la cantidad de unidades filtradoras (nefronas). Los vasos sanguíneos que irrigan el riñón pueden endurecerse, lo que provoca que los riñones filtren la sangre más lentamente.
Los hallazgos histológicos más relevantes asociados al envejecimiento renal incluyen la fibrosis de la íntima, la glomeruloesclerosis, la atrofia tubular y la fibrosis intersticial. Las autopsias muestran una reducción del 32% de la masa renal en personas mayores de 80 años en comparación con los menores de 30 años, afectando especialmente al córtex.

El procedimiento fisiopatológico podría comenzar con la pérdida de la carga eléctrica negativa en el podocito, la alteración de la nefrina y otras proteínas, y la modificación del tamaño de los poros, lo que inicia el mecanismo básico de la proteinuria. Los factores más importantes en el desarrollo de la pérdida celular por apoptosis son la angiotensina II, la hiperglucemia y los radicales libres de oxígeno (ROS).
Insuficiencia Renal en el Adulto Mayor
- Insuficiencia Renal Aguda (IRA): Se produce cuando la función del riñón falla de forma repentina. En la tercera edad, la deshidratación es una causa crítica debido a la disminución de la sensación de sed. En casos graves, puede necesitar diálisis de forma inmediata.
- Insuficiencia Renal Crónica (IRC): Hablamos de IRC cuando el daño es progresivo e irreversible. Con el envejecimiento, los riñones son más vulnerables. La anemia es uno de los signos más comunes.
El diagnóstico de insuficiencia renal en ancianos, ya sea aguda o crónica, requiere un manejo cuidadoso de la medicación, ya que muchos fármacos se eliminan por los riñones y su acumulación puede ser tóxica. Un síntoma clave de la IRC puede ser la confusión mental, debido a la hiponatremia (sodio bajo en sangre) causada por la pérdida de sal.
Cambios en la Vejiga
Con la edad, la pared de la vejiga cambia: el tejido elástico se vuelve rígido y la vejiga se torna menos elástica, por lo que no puede contener tanta orina como antes. Los músculos de la vejiga se debilitan.
La uretra puede resultar bloqueada parcial o totalmente. En las mujeres, esto puede deberse a músculos debilitados que provocan el prolapso de la vejiga o la vagina. En los hombres, la uretra puede resultar bloqueada por un agrandamiento de la glándula prostática.
Incontinencia Urinaria
La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. Aunque es más común en personas mayores, no forma parte del proceso normal del envejecimiento. Afecta aproximadamente al 30% de las mujeres de edad avanzada y al 15% de los hombres de edad avanzada.
Tipos de Incontinencia Urinaria
- Incontinencia imperiosa: Pérdida incontrolada de orina inmediatamente después de una necesidad irreprimible y urgente de orinar. La nicturia (necesidad de levantarse a orinar por la noche) y la incontinencia nocturna son frecuentes.
- Incontinencia de esfuerzo: Pérdida de orina debido a aumentos bruscos en la presión intra-abdominal (por ejemplo, al toser, estornudar, reír, flexionarse o levantar un peso).
- Incontinencia por rebosamiento: Goteo de orina cuando la vejiga está demasiado llena. El volumen es generalmente pequeño, pero la fuga puede ser constante, ocasionando grandes pérdidas totales.
- Incontinencia funcional: Pérdida de orina debido a un problema mental o a un impedimento físico no relacionado con el control de la micción, como la demencia o la postración en cama.
- Incontinencia mixta: Cuando un paciente presenta más de un tipo de incontinencia.
Causas de la Incontinencia Urinaria
Existen varios mecanismos que pueden llevar a la incontinencia urinaria, frecuentemente combinados:
- Debilidad del esfínter urinario o de los músculos de la pelvis.
- Obstrucción del camino de salida de la orina desde la vejiga.
- Espasmo o hiperactividad de los músculos de la pared de la vejiga (vejiga hiperactiva).
- Debilidad o hipoactividad de los músculos de la pared de la vejiga.
- Falta de coordinación entre los músculos de la pared de la vejiga y el esfínter urinario.
- Aumento del volumen de orina, causado por la diabetes, el uso de diuréticos o el consumo excesivo de alcohol o bebidas con cafeína.
- Problemas funcionales que afectan la funcionalidad de otros órganos del cuerpo.
Evaluación y Tratamiento de la Incontinencia Urinaria
Ante la incontinencia, se recomienda una valoración médica, especialmente si hay signos de alarma como debilidad en las piernas o pérdida de sensibilidad alrededor de los genitales o el ano. El médico realizará un historial clínico, una exploración física y, en ocasiones, pruebas complementarias como análisis de orina, cultivo, análisis de sangre de función renal y pruebas urodinámicas (cistometría, tasa de flujo urinario y cistometrografía).
El tratamiento puede incluir cambios de medicación, fármacos para relajar la vejiga o aumentar el tono del esfínter, y medidas generales como la modificación en la ingesta de líquidos, entrenamiento vesical (siguiendo un horario fijo para orinar) y ejercicios de los músculos pélvicos (ejercicios de Kegel). Es fundamental ingerir entre 1500-2000 ml de líquido al día, ya que la orina concentrada irrita la vejiga.
Características de las Deposiciones y Problemas Digestivos

Las heces, o excremento, son productos de desecho que el cuerpo elimina y consisten en partículas de alimentos no digeridos, bacterias, sales y otras sustancias. Las heces normales son de color marrón medio a oscuro, tienen un olor fuerte y una textura suave a firme, pasando sin dolor una o dos veces al día. Cualquier cambio persistente en el color, textura, cantidad u olor puede indicar un problema.
Color y Consistencia de las Heces
Las variaciones en el color de las heces suelen deberse a la dieta o causas menores, pero algunos colores pueden indicar condiciones más graves:
- Negro: Puede ser causado por suplementos de hierro, regaliz negro, cerveza negra, medicamentos de bismuto, o sangrado gastrointestinal superior.
- Blanco, gris o pálido: Sugiere un problema con el hígado o la vesícula biliar debido a la falta de bilis. Algunos medicamentos contra la diarrea también pueden causarlas.
- Verde: Puede deberse al consumo de espinacas u otros alimentos verdes, o indicar un exceso de bilis y poca bilirrubina.
- Rojo: Pequeñas cantidades de sangre pueden indicar hemorroides, pero puede ser un signo de sangrado gastrointestinal. El consumo de remolacha o bayas rojas también las tiñe.
- Anaranjado: Consumo de alimentos ricos en betacaroteno (zanahorias, camote, calabaza) o conductos biliares bloqueados.
- Amarillo o grasiento: Sugiere demasiada grasa, lo que puede ser resultado de problemas de absorción o dificultad para producir enzimas o bilis.
Cualquier cambio en el color de las heces que dure 2 o más semanas, o la presencia de heces rojas o negras, requiere atención médica urgente.
Incontinencia Fecal
La incontinencia fecal es la pérdida involuntaria de heces o gases, y aunque es más común en adultos mayores, no es un tema menor ni algo con lo que deban resignarse a vivir. Puede estar asociada a un deterioro del control muscular o a problemas neurológicos.
Causas y Factores de Riesgo
El control intestinal requiere un sistema nervioso en buen estado, músculos pélvicos funcionales y un colon regulado. Con la edad, los músculos del suelo pélvico y el esfínter anal pueden debilitarse. Otros factores incluyen:
- Demencias y enfermedades neurológicas (esclerosis múltiple, diabetes, accidentes cerebrovasculares).
- Daños en los nervios o músculos pélvicos por accidentes, embarazo o traumatismos.
- Enfermedades como el síndrome del intestino irritable o la colitis.
- Estreñimiento crónico o diarrea frecuente.
- Cirugías de colon o recto.
Cuando el recto se llena, debe distenderse y enviar la sensación de urgencia. Si los músculos alrededor del recto están debilitados, puede haber una necesidad súbita y urgente. Si los nervios están dañados, la sensación de urgencia puede pasar desapercibida.
Diagnóstico y Tratamiento de la Incontinencia Fecal

El diagnóstico se realiza mediante una historia clínica completa, exploración física y pruebas específicas como la manometría anal o una ecografía endoanal. Es crucial hablar con el médico de forma clara y específica sobre los síntomas, incluyendo si la diarrea o el estreñimiento causan pérdida de control fecal, y cómo afecta la calidad de vida.
Los tratamientos incluyen cambios en la dieta (evitar irritantes, aumentar la fibra, entre 10 y 60 gramos diarios de fibra vegetal, así como entre 1 y 2 litros de agua al día), hábitos adecuados (horarios regulares para ir al baño, 10-15 minutos sentado en el inodoro después del desayuno), ejercicios de control del esfínter y fisioterapia del suelo pélvico. Existen medicamentos que ayudan a compactar las heces o a regular la motilidad intestinal. En casos graves, se considera la opción quirúrgica (reparación muscular, esfínter artificial o colostomía).
Estreñimiento en adultos
Estreñimiento y Fecaloma
El estreñimiento es la evacuación de heces excesivamente escasas, secas o infrecuentes. Afecta con gran frecuencia a los mayores. Una complicación grave es el fecaloma o impactación fecal, que es una masa fecal dura retenida en el colon o el recto, y afecta al 50% de las personas mayores ingresadas en instituciones geriátricas en España.
Causas del Estreñimiento en Personas Mayores
Las causas del estreñimiento en personas mayores pueden ser variadas:
- Uso crónico de laxantes, que reduce la efectividad y la capacidad del cuerpo para sentir la necesidad de evacuar.
- Inactividad prolongada, que debilita los músculos abdominales y reduce los movimientos del colon.
- Dificultad de acceso al servicio de forma repetida.
- Dietas bajas en fibra y deshidratación.
- Condiciones médicas como depresión, cáncer, hipotiroidismo, enfermedad inflamatoria intestinal o Parkinson.
Irónicamente, un síntoma común de fecaloma puede ser la diarrea acuosa (pseudodiarrea), donde las heces líquidas se filtran alrededor de la masa compacta, lo que puede confundir el diagnóstico. Las personas que tardan más de 10-15 minutos en evacuar pueden tener estreñimiento.
Prevención y Tratamiento del Estreñimiento
Es fundamental acudir al médico ante la sospecha de estreñimiento o impactación fecal. El tratamiento incluye una dieta adecuada rica en fibra (frutas, verduras, cereales integrales, legumbres) y una ingesta de 1 a 2 litros de agua al día. Es vital establecer hábitos regulares para ir al baño y realizar ejercicio físico adaptado.
Salud Intestinal General
Para asegurar una función intestinal saludable y heces sanas, se recomienda consumir la cantidad diaria recomendada de fibra (25g para mujeres y 38g para hombres menores de 50; 21g para mujeres y 30g para hombres mayores de 50), beber suficiente agua (aproximadamente 8 vasos al día), tomar probióticos y hacer ejercicio. El magnesio (hidróxido de magnesio) puede ser útil para el estreñimiento, salvo en personas con insuficiencia renal.
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