Cambios en el Sistema Olfatorio y Gustativo en el Adulto Mayor

El olfato es un sentido que se debe vigilar y cuidar, ya que el envejecimiento es la causa más común de su alteración. La pérdida del olfato, así como la del gusto, puede pasar inadvertida, pero no por ello es menos importante. Estos cambios sensoriales pueden afectar la calidad de vida, el apetito, la nutrición y la seguridad de las personas mayores.

Prevalencia de la Disfunción Olfativa y Gustativa en el Envejecimiento

La pérdida parcial del gusto y el olfato es normal con el envejecimiento, especialmente después de los 60 años. Se observa que el 50 % de la población entre los 65 y 80 años refiere una reducción de la capacidad olfativa. En pacientes mayores de 80 años, esta cifra alcanza el 75%. La prevalencia general de la disfunción olfativa es del 40%.

La sensibilidad del sentido del olfato comienza a disminuir en torno a los 60 años, y el problema se agudiza a partir de los 70. La sensibilidad a las cinco sensaciones gustativas básicas a menudo disminuye después de los 60 años.

La Interconexión entre Olfato y Gusto

Los sentidos del gusto y el olfato trabajan estrechamente juntos. La mayor parte de los sabores complejos están asociados con olores, mientras que algunos sabores básicos, como lo salado, lo amargo, lo dulce y lo ácido, se pueden reconocer sin el sentido del olfato. Para identificar sabores más complejos, como el de la frambuesa, se requiere la intervención tanto del sentido del gusto como del olfato. El cerebro procesa la información sensorial procedente de los receptores del olfato y del gusto sobre el olor, el sabor, la textura y la temperatura de la comida para producir un sabor distinto cuando los alimentos entran en la boca y se mastican.

Cuando el sentido del olfato pierde efectividad y no es capaz de detectar y discriminar diferentes olores, la percepción gustativa se ve directamente afectada. Este "trabajo en equipo" significa que si una persona perdiera alguno de estos sentidos, su capacidad para disfrutar de la comida se vería comprometida.

Esquema de la anatomía de la nariz y la lengua, mostrando los receptores olfativos y las papilas gustativas, y cómo se conectan al cerebro

Mecanismos de la Percepción Olfativa

El sentido del olfato comienza en los receptores nerviosos ubicados en la parte alta del revestimiento de la nariz, específicamente en el epitelio olfativo. Este contiene células nerviosas especializadas llamadas receptores olfativos, que poseen proyecciones similares a pelos (cilios) que detectan los olores. Las moléculas transportadas por el aire estimulan estos cilios al entrar en el conducto nasal, desencadenando un impulso nervioso. Las fibras nerviosas continúan hacia los bulbos olfatorios, que forman los nervios craneales del olfato, y de ahí el impulso llega al cerebro, donde se interpreta como un olor distinto. También se estimula el área del cerebro donde se almacena la memoria de los olores, ubicada en la parte media del lóbulo temporal.

Mecanismos de la Percepción Gustativa

Los seres humanos tienen alrededor de 10,000 papilas gustativas, que perciben los sabores dulce, salado, ácido, amargo y umami. El umami es un sabor asociado con alimentos que contienen glutamato. Una papila gustativa contiene varios tipos de receptores del gusto provistos de cilios, y cada tipo detecta uno de los cinco sabores básicos. Estos sabores se pueden detectar en toda la lengua, pero ciertas áreas pueden ser ligeramente más sensibles para cada sabor: el dulce en la punta, el salado en la parte frontal, la acidez a lo largo de los lados y las sensaciones amargas en el tercio posterior de la lengua.

Los alimentos introducidos en la boca estimulan los cilios, desencadenando un impulso nervioso que viaja a lo largo de los nervios craneales del gusto (nervios facial y glosofaríngeo) hasta el cerebro, que interpreta la combinación de impulsos como un sabor diferente.

Factores que Contribuyen a la Pérdida del Olfato y Gusto en la Edad Avanzada

La degradación de la sensibilidad del olfato que acompaña a la edad se debe a varios motivos:

  • Reducción del número de receptores olfatorios, encargados de reconocer diferentes moléculas con olores distintos, situados en la parte trasera de la cavidad nasal.
  • Menor regeneración de las células receptoras.
  • Pérdida de terminaciones nerviosas y la menor producción de moco en la nariz, lo que dificulta que los olores permanezcan el tiempo suficiente para ser detectados y luego eliminados.

El deterioro del sentido del gusto con la edad también se debe a cambios estructurales en las papilas gustativas. Un tipo de papilas, las fungiformes (que albergan una elevada cifra de receptores gustativos), disminuye tanto en cantidad como en forma (se cierra) a medida que envejecemos. Cuanto más abierta sea la papila, los químicos presentes en los alimentos tendrán más facilidad para entrar en contacto con los receptores. Además, el número de papilas gustativas disminuye con la edad y las restantes comienzan a encogerse.

Infografía mostrando la reducción de papilas gustativas y receptores olfativos con la edad

Otros Factores Relevantes

Además del envejecimiento natural, otros factores pueden acelerar o causar la pérdida del gusto y el olfato:

  • Enfermedades neurodegenerativas: Los problemas del olfato afectan hasta el 90% de los pacientes con diagnóstico de Enfermedad de Alzheimer, Enfermedad de Parkinson, demencia por cuerpos de Lewy y demencia frontotemporal. En estas patologías, la severidad de la pérdida del olfato se correlaciona con el grado de demencia, observándose una acumulación anormal de fragmentos de precursores de amiloide y de Alfa sinucleína. En la enfermedad de Parkinson, los pacientes con predominio de temblor tienen el sentido del olfato menos alterado que los de tipo rígido. En general, la pérdida del olfato en estas enfermedades no progresa con el tiempo, a diferencia de la EA. La lesión asociada a estos problemas se localiza en la parte inferior del lóbulo frontal y en los lóbulos temporales, incluyendo en algunos estudios el tracto y el bulbo olfatorio.
  • Infecciones: La pérdida del olfato y del gusto tras una infección por COVID-19 afecta al 20-85% de los pacientes. La interacción del coronavirus con los receptores ACE-2 en células sustentaculares y papilas gustativas provoca un daño directo. El virus también invade las neuronas olfativas, causando inflamación local. El virus de la gripe puede lesionar temporalmente los receptores olfativos, y algunas personas experimentan pérdida de olfato y gusto durante semanas, rara vez de forma permanente. Los resfriados comunes también pueden reducir la capacidad para oler al obstruir los conductos nasales.
  • Tabaquismo y exposición a partículas dañinas: Estos factores contribuyen a la aceleración de la pérdida.
  • Mala higiene bucal y salud dental: Una masticación deficiente debido al envejecimiento o a una salud oral deficiente (pérdida de dientes, dentaduras postizas) puede dificultar la disolución de los ingredientes en la saliva, reduciendo el contacto con los receptores.
  • Menor producción de saliva: La boca produce menos saliva a medida que se envejece, lo que causa resequedad y afecta el sentido del gusto, ya que la cantidad de fluido que transporta la comida a los receptores es menor.
  • Uso de fármacos: Algunos medicamentos, como antihistamínicos y antidepresivos (ej. amitriptilina), pueden afectar el gusto y el olfato.
  • Deficiencias nutricionales: La disminución de niveles de cinc, cobre y níquel alteran el gusto y el olfato.
  • Trastornos graves: En ocasiones, los trastornos del olfato y del gusto pueden ser debidos a problemas más serios, como un tumor.

Tipos de Trastornos del Olfato y Gusto

Existen diversas alteraciones que pueden afectar estos sentidos:

  • Hiposmia: Pérdida parcial del olfato.
  • Anosmia: Pérdida completa del olfato.
  • Hipogeusia: Reducción en la capacidad de percibir el sabor.
  • Ageusia: Pérdida total del gusto.
  • Disosmia: Distorsión del sentido del olfato, haciendo que olores inocuos sean desagradables. Las causas pueden incluir infecciones de los senos paranasales, daño parcial de los nervios olfatorios, mala higiene bucal, infecciones de la boca, depresión, hepatitis vírica y carencias nutritivas.
  • Disgeusia: Distorsión del gusto, que puede ser causada por la inflamación de las encías (gingivitis) o trastornos similares que ocasionan pérdida de gusto u olfato, incluyendo depresión y convulsiones.
  • Hiperosmia: Hipersensibilidad olfativa, mucho menos frecuente que la pérdida.

Consecuencias de la Pérdida de Olfato y Gusto

Los trastornos del olfato y el gusto rara vez son potencialmente mortales, pero sus consecuencias pueden ser significativas para el adulto mayor:

  • Impacto en la calidad de vida: Generan frustración al afectar la capacidad para disfrutar de la comida, la bebida y los aromas agradables, lo que puede reducir el interés y el placer al comer.
  • Malnutrición y pérdida de peso: La disminución del gusto y el olfato a menudo deriva en menos apetito y, consecuentemente, malnutrición. Es común que el adulto mayor agregue sal o azúcar en exceso a sus comidas para compensar la falta de sabor.
  • Riesgos de seguridad: Interfieren con la capacidad de detectar peligros, como comida descompuesta, gases (gas natural) o humo de un incendio, lo que puede tener graves consecuencias.
  • Aparición de depresión: La afectación de la calidad de vida y el disfrute puede contribuir a la aparición de depresión.

La pérdida del sentido del gusto en los adultos mayores

Manejo y Recomendaciones

Si se nota pérdida del gusto y el olfato, es fundamental consultar con un profesional de atención médica. Algunas de las causas de la alteración son tratables. La salud general también juega un papel importante en el funcionamiento de estos sentidos a cualquier edad.

Opciones de Tratamiento y Manejo:

  • Cambio de medicación: El equipo de atención médica podría cambiar los medicamentos si están contribuyendo al problema.
  • Tratamiento de afecciones subyacentes: Muchas afecciones nasales y de los senos paranasales, además de problemas dentales, pueden ser tratadas.
  • Entrenamiento olfativo: Si los síntomas no mejoran después de tratar la causa, puede recomendarse este tratamiento. Consiste en oler cuatro aromas diferentes durante unos 10 a 20 segundos, dos veces al día, durante al menos tres meses. La mayoría de las personas con pérdida del gusto y del olfato asociada a la COVID-19 indican mejoras en los síntomas después de algunas semanas.

Recomendaciones Prácticas:

  • Variar condimentos y preparación: Usar condimentos distintos o cambiar la manera en que se preparan los alimentos para realzar su sabor.
  • Medidas de seguridad: Comprar productos de seguridad como detectores de gas que emitan alarmas sonoras para compensar la dificultad de percibir olores peligrosos.

Es importante recordar que el gusto y el olfato no disminuyen para todos por igual, existiendo variaciones en función de las personas y el género. Aunque la pérdida es en parte inevitable, se pueden tomar acciones para reducir su impacto.

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