El suelo pélvico es una estructura muscular y ligamentosa ubicada en la parte inferior de la pelvis que desempeña un papel crucial en el funcionamiento de nuestro cuerpo. Se trata de un conjunto de músculos y ligamentos antigravitatorios que se encuentran en la base de la pelvis, o periné, formado por elementos músculo-aponeuróticos que se integran bajo el control del sistema nervioso. Este conjunto de músculos sustenta la porción abdominal inferior y sirve de apoyo a la vejiga, el útero y una porción del intestino. Es fundamental que esta musculatura mantenga una buena función, ya que la debilidad del suelo pélvico es causa de diversas patologías.
Cuando los músculos del suelo pélvico pierden su capacidad para funcionar correctamente, se produce una disfunción del suelo pélvico (DSP). Estos músculos ayudan a controlar la vejiga, el útero, la próstata y el recto. Las alteraciones del periné son responsables de patologías uroginecológicas, coloproctológicas y sexuales. Cuando los músculos del suelo pélvico tienen dificultades para contraerse, relajarse o coordinarse, puede provocar molestias, dolor o dificultad para controlar las funciones corporales.

La disfunción del suelo pélvico puede afectar negativamente la calidad de vida de las personas, pero existen opciones de tratamiento y medidas preventivas que pueden ayudar. La prevalencia de estas disfunciones aumenta considerablemente con la edad. El doctor Carlos García Brahm, geriatra de Clínica Las Condes, indica que es más frecuente en mujeres, porque "estas pérdidas están relacionadas con la disminución de producción de hormonas femeninas en la tercera edad". Hay una importante asociación entre sarcopenia, fragilidad e incontinencia urinaria y fecal que lleva a un aumento de la mortalidad.
Causas de la Disfunción del Suelo Pélvico en Adultos Mayores
La lesión o debilidad de la musculatura perineal puede estar ocasionada por diversas causas, siendo algunas especialmente relevantes en la población de adultos mayores:
- Falta de estrógenos en posmenopáusicas: Provocan pérdida de tono y flacidez de los músculos perineales, lo que contribuye a los cambios degenerativos.
- Envejecimiento: Es una causa directa del debilitamiento general de los tejidos musculares y conectivos. La kinesióloga Karin Jerez señala que la incontinencia urinaria afecta al 60 por ciento de los adultos mayores.
- Antecedentes de embarazo y parto: Tanto el peso del útero como el efecto relajador de las hormonas durante el embarazo pueden debilitar el suelo pélvico. El parto provoca lesiones músculo-aponeuróticas y neurológicas perineales durante el periodo expulsivo, y los esfuerzos realizados actúan directamente sobre la musculatura del suelo pélvico. Estos factores, acumulados a lo largo de la vida, pueden manifestarse con mayor intensidad en la tercera edad.
- Obesidad: El exceso de peso aumenta la presión sobre el suelo pélvico.
- Estreñimiento crónico: Es uno de los principales factores de riesgo de las disfunciones pélvicas. Cada defecación con fuerza equivaldría a un 'microparto' para el suelo pélvico.
- Tos crónica: Provocada por el tabaquismo o asma, incrementa la presión intraabdominal de forma repetitiva.
- Intervenciones quirúrgicas: Cirugías sobre el periné, como las de próstata en hombres, pueden debilitar la zona.
- Tratamientos con radiación: Pueden afectar la integridad de los tejidos.
- Hábitos ocupacionales: Levantar pesos o movimientos repetitivos.
- Desconocimiento o falta de conciencia: La falta de conocimiento del papel que juega el suelo pélvico en la fisiología sexual, urológica y digestiva impide una prevención y cuidado adecuados desde temprana edad.
- Factores psicológicos: Estrés, experiencias traumáticas, miedo o ansiedad pueden afectar la función muscular.

Síntomas Comunes de la Disfunción del Suelo Pélvico en Adultos Mayores
Los síntomas de la disfunción del suelo pélvico pueden variar, pero el doctor Carlos García Brahm, geriatra, explica: "Todos estos cambios se manifiestan en urgencia para orinar, una vez que se inicia la sensación, las fuertes contracciones de la vejiga hacen que el esfínter vesical no sea capaz de evitar que algo de orina se escape produciéndose incontinencia". También es posible que por la debilidad de la musculatura se produzcan escapes de orina sin que haya contracciones de la vejiga, al reír, levantarse o hacer algún esfuerzo, lo que se conoce como incontinencia de esfuerzo.
Las afecciones asociadas con la disfunción del suelo pélvico en adultos mayores incluyen:
- Incontinencia urinaria: De esfuerzo, de urgencia o mixta.
- Prolapso de órganos pélvicos: La caída o desplazamiento de un órgano pélvico (vejiga, útero, recto).
- Dolor pélvico crónico: Puede presentarse en el cóccix, región lumbopélvica, o ser generalizado.
- Problemas digestivos: Constipación, dificultad para expulsar gases, incontinencia fecal, o Síndrome del Intestino Irritable (SII).
- Disfunciones sexuales: Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia) o disminución de la sensibilidad e intensidad del orgasmo.
- Problemas posturales y musculoesqueléticos: Dolor de espalda, espasmos o debilidad muscular, dolor miofascial, dolor articular sacroilíaca.
- Molestias urológicas adicionales: Dificultad para orinar, frecuencia urinaria, urgencia urinaria, síndrome de vejiga dolorosa.
El dolor pélvico no es algo con lo que se deba vivir. Ya sea por la edad u otra causa, el dolor pélvico a menudo se puede aliviar con la terapia adecuada. Si experimenta síntomas de disfunción del suelo pélvico, es importante consultar a un especialista para recibir un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento personalizado.
Diagnóstico de la Disfunción del Suelo Pélvico
El diagnóstico de la disfunción del suelo pélvico implica una evaluación cuidadosa. Un proveedor de cuidados de salud diagnostica este problema con un examen físico, pélvico o pruebas especiales. En los pacientes ancianos y frágiles, una cuidadosa anamnesis, un examen físico dirigido y el uso juicioso de exámenes de laboratorio llevan, en la mayoría de los casos, al diagnóstico e intervención terapéutica adecuada.
Tratamiento de los Cambios Degenerativos del Suelo Pélvico
Patología del suelo pélvico: síntomas y tratamientos
El tratamiento de la disfunción del suelo pélvico en adultos mayores agrupa una serie de técnicas y procedimientos conservadores, que tienen como objetivo mejorar o conseguir la continencia urinaria, el fortalecimiento de su musculatura para equilibrar la estática pélvica, mejorar la vascularización local y la función ano-rectal, además de conseguir una sexualidad satisfactoria.
Enfoque Multidisciplinario
Un enfoque multidisciplinario e integrado para el diagnóstico y tratamiento tiene un impacto importante en el cuidado de la salud y en evitar complicaciones. El equipo ideal puede estar formado por médicos, preparadores físicos, fisioterapeutas, sexólogos, nutricionistas y psicólogos, para abordar los problemas del suelo pélvico de forma concreta desde cada una de sus disciplinas. En las unidades del suelo pélvico, un fisioterapeuta especializado debe trabajar en estrecha relación con la unidad urológica, y sería aconsejable que estas unidades de rehabilitación estuvieran integradas dentro del propio servicio de urología.
Terapias Conservadoras
El tratamiento conservador de la disfunción del suelo pélvico, especialmente de la incontinencia generada por debilidad muscular perineal, agrupa distintas medidas de fácil aplicación y escaso riesgo de efectos secundarios.
1. Modificaciones en el Estilo de Vida y Psicoterapia
Estas medidas higiénico-dietéticas incluyen:
- Mantener un peso adecuado para reducir la sobrecarga del suelo pélvico.
- Evitar ejercicios intensos con aumentos de la presión intraabdominal.
- Disminuir la ingesta de xantinas (café, té).
- Regularizar el ritmo intestinal.
- Modificar el entorno para facilitar la micción.
La incontinencia lleva asociados importantes trastornos psicológicos del tipo de ansiedad, depresión e incluso histeria. La psicoterapia puede reducir la ansiedad, enseñar medidas para soportar mejor los síntomas y combatir la depresión, a menudo realizada en sesiones individuales y grupales.
2. Rehabilitación del Suelo Pélvico (Fisioterapia)
La terapia del suelo pélvico es un tipo de fisioterapia especializada que se centra en los músculos del suelo pélvico. Ayuda a reentrenar y fortalecer estos músculos y puede incluir métodos de tratamiento externos e internos.
- Ejercicios terapéuticos: Los fisioterapeutas enseñan ejercicios específicos de fortalecimiento, estiramiento y relajación del suelo pélvico. Los ejercicios de Kegel son simples: consisten en activar la musculatura del suelo pélvico como si se tuviese la intención de contener la orina. Para fortalecer, se recomienda realizar tres veces al día 10 contracciones de 5 segundos, descansando 5 segundos entre cada una. Estos ejercicios pueden mejorar los síntomas del prolapso, pero no corregirlo.
- Terapia manual: Los fisioterapeutas pueden utilizar técnicas manuales para liberar la tensión y mejorar la movilidad de los tejidos del suelo pélvico.
- Biofeedback: Esta técnica utiliza sensores para medir y mostrar información sobre la actividad muscular del suelo pélvico. Permite a los pacientes tomar conciencia de sus músculos y aprender a contraer y relajar adecuadamente.
- Electroestimulación: Implica el uso de corrientes eléctricas de baja frecuencia para estimular los músculos del suelo pélvico. El EMSELLA es un dispositivo médico que utiliza tecnología de electroestimulación para estimular de manera no invasiva los músculos del suelo pélvico, permitiendo el tratamiento mientras el paciente está sentado.
- Gimnasia abdominal hipopresiva: Sirve para mejorar el tono de la musculatura del abdomen y del suelo pélvico y propiciar la buena posición de las vísceras cuando se han venido abajo.
Para que un programa de rehabilitación tenga éxito, se requieren tres condiciones: que la paciente tenga conciencia de su periné, que logre aislar los grupos musculares que se desean fortalecer, relajando la musculatura parásita, y que tenga motivación para un buen aprendizaje y cumplimiento del trabajo encomendado.
3. Reeducación Vesical y Vaciado Puntual
- Reentrenamiento vesical: Tiene como objetivo principal incrementar el tiempo entre cada micción voluntaria mediante una agenda individualizada. Se usa para la incontinencia por urgencia y la inestabilidad vesical. Comprende educación a la paciente, agenda de vaciado y refuerzo positivo. La paciente debe comprender su problema y las posibles soluciones, y ser capaz de llevar un diario miccional.
- Vaciado puntual: No requiere indemnidad cognitiva y se usa para pacientes incontinentes con demencias u otros deterioros mentales, buscando mantener la vejiga vacía y la paciente seca.
4. Pesarios Vaginales
Un pesario vaginal es un dispositivo plástico que se inserta en la vagina para tratar algunos tipos de prolapso y mejorar el control de la vejiga, ayudando a sostener los órganos pélvicos.
Tratamientos Invasivos/Quirúrgicos
Cuando las terapias conservadoras no son suficientes, pueden considerarse opciones más invasivas:
- Inyecciones: Se pueden inyectar "agentes formadores de masa" cerca del cuello de la vejiga y la uretra para engrosar los tejidos y cerrar la abertura de la vejiga.
- Cirugía: Implica reparar el prolapso y reconstruir el apoyo del piso pélvico. A las mujeres con prolapso uterino también se les puede extirpar el útero (histerectomía). Algunas mujeres optan por someterse a una colpocleisis, que trata el prolapso mediante el angostamiento y acortamiento de la vagina. No todas las mujeres son buenas candidatas para la cirugía, especialmente aquellas que desean tener hijos, aunque esto es menos relevante en adultos mayores. Es importante considerar que el prolapso puede reaparecer después de la cirugía.
Prevención
Los trastornos en el piso pélvico afectan a pacientes cada vez más jóvenes, pero en adultos mayores la prevención es clave para evitar o mitigar los cambios degenerativos. Es crucial mantener un peso corporal sano, idealmente con un índice de masa corporal menor a 25. Es importante no normalizar ciertas situaciones, como una pérdida de orina leve al reír, toser o estornudar, y consultar con un especialista ante cualquier síntoma. El hecho de ser mujer o hacerse mayores no tiene por qué ser motivo de incontinencia urinaria o molestias en la zona pélvica.
La educación y la formación de profesionales especializados son fundamentales. En este sentido, un diplomado dirigido a kinesiólogos y matronas busca formar equipos multidisciplinarios que puedan identificar, diagnosticar y tratar adecuadamente a los pacientes, así como conducir la rehabilitación de quienes han tenido que someterse a una cirugía.