Biografía y Legado de Maestros Jubilados: Una Vida Dedicada a la Enseñanza

La figura del maestro es fundamental en la construcción de cualquier sociedad, dejando una huella imborrable en la vida de innumerables generaciones. Al llegar el momento de la jubilación, la vida de estos profesionales no concluye, sino que se transforma, abriendo un nuevo capítulo donde la experiencia y el saber acumulado continúan siendo valiosos. Esta exploración se adentra en las trayectorias de docentes que han dedicado su existencia a la educación, destacando su impacto y la vitalidad que persiste más allá de las aulas.

Legado de una Vida Dedicada: El Maestro Manuel Acosta Medina

La historia de dedicación a la enseñanza se personifica en figuras como la del profesor Manuel Acosta Medina. Nacido en la ciudad de Zacatecas el 16 de octubre de 1890, se recibió como profesor de Enseñanza Elemental en 1909 en el Instituto de Ciencias de su Estado natal.

De 1909 a 1913, Manuel Acosta Medina fue profesor de grupo en escuelas primarias de Zacatecas, donde llegó a ocupar el cargo de inspector. En 1914, su labor educativa se extendió a la Ciudad de México, prestando sus servicios como profesor en la Escuela Primaria "Horacio Mann", y posteriormente en la Escuela Primaria Anexa a la Normal de Varones.

Su excelencia fue reconocida en 1925, cuando fue enviado a estudiar a Nueva York. Estos estudios le valieron el nombramiento como profesor de Técnica de la Enseñanza en la Escuela Nacional de Maestros. La actuación del Maestro Acosta se extendió a otras instituciones educativas, donde fue Secretario de la Escuela Normal Nocturna y maestro de Matemáticas en la entonces Escuela Práctica de Mecánicos Eléctricos, llegando incluso a ocupar el cargo de Subdirector de esta institución.

Esquema de la trayectoria profesional de un educador mexicano del siglo XX con énfasis en roles directivos y formativos

En 1927, por segunda ocasión, fue enviado a Nueva York para estudiar temas relacionados con la organización de escuelas para sordomudos. En 1929, fue nombrado subjefe de educación primaria y normal en el D.F., y en 1933 ocupó el cargo de director de la Escuela Nacional de Maestros. Como director, el Maestro Manuel Acosta encausó a la Normal al trabajo efectivo, en momentos críticos por los que pasaba la escuela. Debido a su carácter afable y sus dotes de buen maestro, se preocupó por darles a los maestros normalistas la libertad de acción requerida, siempre dentro de la responsabilidad en los estudios.

Al dejar la Escuela Nacional de Maestros, fundó el Instituto Nacional de Pedagogía, donde estableció el servicio de Paidotecnia. El nombre del ilustre Maestro Manuel Acosta Medina es honrado por nuestra Escuela Normal, así como por sus niveles anexos: Jardín de Niños, Primaria, Secundaria y Preparatoria. La Escuela Primaria vespertina anexa a la Benemérita Escuela Nacional de Maestros también lleva su nombre, perpetuando su memoria y contribución a la educación.

La Vocación Inquebrantable: Carmen Guaita, Maestra y Escritora Jubilada

La pasión por la enseñanza no conoce límites de edad, como lo demuestra Carmen Guaita, maestra jubilada y escritora. La belleza inunda su discurso cuando habla de educación. Sus palabras están llenas de amor por una profesión a la que ha dedicado más de cuarenta años, en realidad, toda una vida. Carmen Guaita, Licenciada en Filosofía, profesa un intenso querer por la enseñanza pública, un amor que ha trascendido las aulas. Ha sido vicepresidenta del sindicato de profesores ANPE, miembro del Consejo Escolar del Estado, de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología de la Prensa, y de la comisión EDUC que asesora al Consejo de Europa.

Aunque se ha ausentado recientemente de las aulas, no se separa de la tarea educativa. Carmen Guaita ejerce actualmente como tutora en la Universidad de Padres, en Escuelas de Padres y en la plataforma ‘Educar es todo’. Como escritora ha publicado diez ensayos sobre ética, interioridad y educación, entre los que se encuentran ‘Contigo aprendí’, ‘Cronos va a mi clase’ o ‘Lo que mis alumnos me enseñaron’. Esta inquieta maestra complementa su activa carrera con el blog ‘La sala de profesores’ y forma parte del consejo de redacción de Cuadernos de Pedagogía y de la ONGD Delwende, que sostiene proyectos educativos en África, Asia y América Latina. En sus propias palabras, "Ser maestra es la profesión más bonita del mundo. Quien lo probó, lo sabe", recurriendo al poema 'Esto es amor' de Lope de Vega para definir su trabajo.

El Origen de una Vocación

Carmen Guaita recuerda que desde niña le hacía muy feliz contar y transmitir lo que había aprendido. Siendo niña, su abuelo, astrónomo y profesor de Matemáticas, influenció profundamente su elección profesional. Su abuelo, quien daba clase a chicos que se preparaban para ser aparejadores y delineantes, siempre buscaba mantener la mente despierta, incluso en la comida, con cálculos mentales. Un recuerdo vívido de su infancia fue el homenaje que sus alumnos le hicieron a su abuelo el día de su jubilación. Este evento le hizo reflexionar sobre cómo su abuelo podía ser tan significativo para tanta gente, y comprendió que era por ser profesor.

Durante la adolescencia, en un proceso de autoconocimiento, se dio cuenta de que poseía características que comparten muchos profesores: un gran interés por la gente, especialmente por los niños; el gusto por contar y transmitir lo aprendido; y la convicción de la importancia del respeto hacia los demás y hacia sí misma. Un profesor en la Facultad de Educación, Mariano Martín Alcázar, fue clave al confirmarle que esas características eran la prueba de su vocación. La palabra "vocación", aunque pueda sonar anticuada y asociada a una llamada externa, para Carmen es una llamada interna, un reconocimiento de la propia esencia que impulsa a ponerla en práctica. Dedicar la vida entera a ser maestra le ha hecho muy feliz, y aunque su abuelo le mostró que esto se conseguía siendo profesor, sabía que su camino siempre estaría relacionado con las personas, ya fuera como pediatra, jurista de tribunales de menores o periodista enfocada en la infancia.

V. Completa. Reflexiones de una maestra jubilada. Carmen Guaita, escritora y maestra

La Educación como Esencia de Vida

Para Carmen Guaita, la educación es mucho más que un concepto; es la relación de comunicación humana más importante, viva, profunda y prolongada en el tiempo después de la de la familia. Educar es transmitir el "modo de empleo de la vida" y abrir las ventanas de un niño a la cultura, conectándolos con el arte, la ciencia, el conocimiento y la forma en que las generaciones anteriores han explicado la naturaleza. Es decir, somos eslabones de cadenas que continúan llevando un testigo de saber y progreso.

También implica la transmisión de valores, y es crucial subrayar que la escuela y la familia, aunque ambas educan en valores, no lo hacen de la misma manera. La familia educa en valores personales, mientras que la escuela se enfoca en valores sociales. Los valores, lejos de ser un "abrigo que se pone y se quita", son parte de nuestro ser, la forma en que los seres humanos respondemos a los requerimientos de la vida. No son relativos, sino relacionales, lo que significa que se valoran si se conocen y aprecian. Por ello, es tan importante que todos los ámbitos -familia, escuela, sociedad y amigos- sean conscientes de la necesidad de manejar la vida con un mapa de valores bien definidos.

La educación ha estado presente en todos los avances éticos de la humanidad. Es la alquimia que ayuda a comprender que cada persona es única y merece respeto. Desde la ley del talión hasta la Declaración de los Derechos Humanos, hay una historia de progreso humano en la que la educación ha sido el motor, transmitiendo el pensamiento de filósofos, los descubrimientos de científicos y los mensajes de artistas. La escuela ayuda a entender de dónde venimos, pero también siembra la semilla para pensar en el camino que aún queda por delante para la igualdad, el respeto y la concordia, un camino que recorrerán las generaciones futuras.

Valores en las Nuevas Generaciones

La afirmación de que "los jóvenes de hoy desobedecen, faltan el respeto a sus mayores y ponen los pies encima de la mesa", atribuida a Sócrates, es una prueba de que este debate tiene al menos 2.500 años. Carmen Guaita disipa esta idea, asegurando que los jóvenes están llenos de valores, ya que estos son el modo de empleo de la vida. Lo crucial es aprender a distinguir lo que sirve para vivir de lo que daña, porque los valores son la herramienta para una vida relacionada con los demás. Mientras Robinson Crusoe solo necesitaba las ganas de vivir en su isla, la sociedad moderna exige muchos más valores para la convivencia. Por eso, educar y educar en valores son sinónimos.

Como profesora de valores, Carmen considera que la ética y la filosofía son temas sustanciales en el aula, que no deben ser olvidados. La escuela no debe perder la manera socrática de sacar lo que hay dentro de los alumnos. Recuerda con especial cariño una clase sobre el valor de la belleza, donde los alumnos, tras hablar sobre ello, llegaron a la conclusión de que la belleza va mucho más allá de la percepción sensorial y es algo que te detiene junto a otro ser humano. Una definición que, según ella, muchos filósofos estéticos no lograron formular con tanta certeza. En aquella clase, al mostrar imágenes como la pirámide de Guiza, la Mona Lisa, 'Las meninas' o el cuadro cubista ‘Dora Maar’ de Picasso, los alumnos debatieron y cuestionaron, llegando a entender la belleza desde múltiples perspectivas. El momento más bello de su vida profesional fue cuando, al preguntar cómo explicarían la belleza a una persona ciega, un alumno, Miguel, respondió: "Como una caricia". Los chicos de 12 años son filósofos y poetas de forma natural, y la escuela debe preservar ese pensamiento crítico y creativo.

Los jóvenes saben lo que son los valores y tienen ideas muy claras sobre cuáles desean ver en sus padres y profesores. La adolescencia es una época de gran introspección y autoobservación, por lo que es erróneo afirmar que las nuevas generaciones están alejadas de los valores.

Lo Aprendido de los Alumnos

Los alumnos han enseñado tanto a Carmen Guaita que necesitaría cien libros para contarlo. Una de las lecciones más importantes ha sido el dominio del tiempo. Mientras la adolescencia ya introduce el tiempo como "chronos" y futuro (planificando exámenes o la carrera profesional), la infancia posee el dominio absoluto del presente. Observar a sus alumnos totalmente sumergidos en el presente de un dibujo, con la capacidad de recordar detalles como los cuernos de una jirafa, le mostró el valor de vivir plenamente el ahora.

El Nuevo Capítulo: La Jubilación y la Vida Activa

Después de toda una vida destinada a la enseñanza, muchos docentes universitarios deben retirarse del aula al alcanzar la edad establecida para jubilarse. Pero la vida no termina a los 65 años; la experiencia adquirida permite no solo seguir enseñando, sino también aprender. Los 1400 jubilados reunidos en el Centro de Jubilados y Pensionados de la Universidad Nacional de Cuyo (CEJUPEN) son un claro ejemplo de esta continuidad.

El Centro de Jubilados y Pensionados de la Universidad Nacional de Cuyo (CEJUPEN)

El CEJUPEN, fundado el 27 de agosto de 1975, inició sus actividades siendo netamente administrativas. Sin embargo, en 2002, comenzó a funcionar como Centro Cultural de actividades para la tercera edad, ofreciendo cursos y talleres diversos, tales como inglés, francés, portugués, artes plásticas, folklore, coro, teatro, tango y canto. Además, programa y realiza viajes, tanto dentro como fuera de la provincia, y organiza charlas instructivas sobre educación, historia, medicina y asuntos legales. El centro cultural CEJUPEN, ubicado en el callejón Lemos 538 de la capital mendocina, se aleja de la pasividad que habitualmente se atribuye a la tercera edad, encarnando vitalidad y funcionando como un importante lugar de socialización entre personas que comparten la misma situación.

Foto de grupo de personas mayores participando en un taller de arte o música en un centro cultural

La presidenta de CEJUPEN, Mabel Mercado de Liserre, ex profesora de facultades como Ciencias Políticas, Ciencias Económicas y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), señala que el centro persigue que la gente encuentre contención y compañía ante la soledad que puede implicar la jubilación. A menudo, se cree que la jubilación es una enorme felicidad, pero al llegar a la vejez se necesitan más cuidados y el sueldo percibido se reduce en un 60%. La necesidad de seguir vigente más allá de no poder ejercer la profesión elegida en la juventud genera una crisis sobre la utilidad de uno en la sociedad.

La psicóloga y especialista en gerontología María Cristina González de Menne afirmó en su ensayo “Vivir Solo” que, en el caso puntual del adulto mayor, se presentan situaciones que le obligan a replantearse sus pautas de vida, reubicándose en un contexto diferente al que actuó durante mucho tiempo. Esto incluye el retiro o jubilación de su actividad cotidiana, la pérdida del cónyuge o la partida de los hijos (el "nido vacío"), situaciones comunes en las que el adulto mayor debe replantear un nuevo esquema de vida. El centro de jubilados CEJUPEN se convierte, entonces, en un puente esencial para la transición de ser docente a ser jubilado.

Elena Ciardoney de Pelliza, ex profesora de latín y alumna del taller de artes plásticas del centro, comentó que el centro de jubilados ayuda al cambio y es muy importante porque, normalmente, la persona que deja la actividad docente después de muchos años extraña a los chicos. La idea de jubilarse puede llevar a pensar que la vida ha terminado, pero no es así. El centro de jubilados colabora con el buen humor, con la motivación para salir de casa, lo cual es muy importante. En CEJUPEN, talentos escondidos pueden ser desarrollados, permitiendo a los jubilados aceptar con orgullo su nuevo estilo de vida. Es indispensable que el adulto mayor se sienta bien consigo mismo, en su relación bio-psico-social, y que pueda aprovechar todos sus conocimientos y experiencias para continuar su vida, sin que las situaciones mencionadas se perciban como el final ineludible o una incapacidad de continuar su crecimiento.

Los socios del centro cultural están convencidos de que su función en la vida no termina con la jubilación. Rosa López de Escaramuza, profesora de artes plásticas de la entidad, sostiene que "el que es docente de alma es docente toda la vida y no deja nunca de enseñar. En la vida todos los días se aprende algo". Destaca que CEJUPEN es diferente porque, a diferencia de otros centros de jubilados que buscan solo entretener, este desarrolla actividades muy profundas. La formación académica impartida por estos jubilados a varias generaciones de alumnos se convierte hoy en satisfacción y en una forma de perpetuar su sabiduría.

El Dr. Osvaldo Bodni, en “Vejez y desvalimiento”, afirma que hay que considerar en la vejez el impulso a producir un sucesor. El pasaje activo de saberes mediante un lenguaje es una condición humana necesaria para completar la insuficiencia de la transmisión biológica, y tiene su meta en la transmisión de la genética y la cultura a un sucesor. El adulto mayor da cuenta de su función de cronista y de que contar permite un refinamiento de la escucha, y un uso más eficaz de las interpretaciones, construcciones y señalamientos.

A pesar del reconocimiento que estos docentes jubilados han tenido a lo largo de su profesión, advierten que la tarea no ha sido fácil ni remunerada como debería ser, y que siempre ha estado relacionada con las problemáticas sociales y económicas que el país ha atravesado, situación que en la actualidad es mucho más evidente. Elena Ciardoney de Pelliza afirmó: "Solamente tuve buenos sueldos en la época de Frondizi, cuando había una relación muy directa entre tarea y sueldo. Parece que ahora la docencia es tomada como el sacerdocio, resulta entonces que no hay que ganarse la vida trabajando. ¿Cómo te ganás la vida siendo docente?". Las actividades realizadas en centros como CEJUPEN permiten que los jubilados sigan explotando su potencial, a pesar de formar parte del supuesto sector pasivo de nuestra sociedad.

Ejemplos de Trayectorias Excepcionales

Zizi Tamayo Sobrino: Siete Décadas de Impacto

El nombre de la maestra Zizi Tamayo Sobrino se escribe con letras de oro en su natal Dzidzantún y en todo Yucatán. Teniendo como rectoras la disciplina, el esfuerzo y el compromiso, la maestra Zizi se desempeñó como docente, directora y supervisora por más de siete décadas, impactando en un número incalculable de niñas, niños, profesores, madres y padres de familia. Orgullosa, expresó: "Estoy orgullosa de haber cumplido con la formación de niñas y niños, a quienes hoy veo realizados en doctores, sacerdotes y abogados. Me retiro con la frente en alto, orgullosa de todo lo que he dedicado en más de setenta años de mi vida a la educación. Es una satisfacción haber cumplido con mi propósito desde el primer día que entré en un aula, enseñar con amor, respeto y honestidad". Rodeada de sus hijos, nietos y bisnietos, la maestra Zizi Tamayo Sobrino representa una fuente de orgullo y gratitud para su familia, quienes fueron su principal inspiración a lo largo de sus años de servicio, expresando con satisfacción haber cumplido con su misión en el ámbito educativo.

Humberto Olivo Villalta: Un Siglo de Dedicación

La labor educativa de Don Humberto Olivo Villalta también dejó una profunda huella. Luego de su gran labor como maestro de la niñez, en diciembre del año 1946 pasó a formar parte del cuerpo docente del glorioso colegio Pedro Vicente Maldonado por pedido del rector de aquel entonces. Su legado perdurará siempre en la memoria colectiva junto a los grandes educadores, siendo reconocido como un maestro de maestros responsable, con espíritu de apostolado, y guía de educadores, niñez y juventudes.

El 11 de noviembre del 2009, el Ilustre Concejo Cantonal de Riobamba condecoró al Maestro Humberto Olivo por su ardua y fructífera labor en beneficio de la educación ecuatoriana, en la Sesión Solemne conmemorativa del CLXXXIX aniversario de la Emancipación Política de Riobamba. Este galardón se sumó a una serie de condecoraciones de los Gobiernos centrales y nacionales de turno, otorgados por su inconmensurable labor, así como de las instituciones del ámbito educativo que con justicia supieron reconocer su larga trayectoria y misión cumplida como forjador de generaciones ecuatorianas. En sus años dorados, y con paso lento en el atardecer de su vida, fue siempre un ejemplo para las presentes y futuras generaciones de: Disciplina, Trabajo y Moral. Llamado al seno del creador como fatal deber del destino y de la vida, falleció el 20 de marzo de 2010, luego de haber cumplido 100 años y 5 meses de fructífera y feliz existencia.

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