Mantenerse saludable y en forma a lo largo de los años, con ejercicio regular, buena nutrición, actividades mentales y socialización, es fundamental. A medida que envejecemos, mantenerse sano y en forma se vuelve aún más importante. No se trata sólo de moverse; se trata de mantener nuestros cuerpos y mentes en buena forma. Centrarse en el ejercicio, comer bien, mantenerse mentalmente activo y socializar puede marcar una gran diferencia para los adultos mayores.
Cómo el Cuerpo Cambia con la Edad y la Importancia del Ejercicio
A medida que envejecemos, nuestro cuerpo pasa por muchos cambios. Los músculos pueden debilitarse, una condición conocida como sarcopenia; los huesos pueden volverse más frágiles (osteoporosis), nuestro equilibrio puede no ser tan bueno como solía ser, y las articulaciones se vuelven más rígidas (artritis). Estos cambios pueden dificultar las actividades cotidianas y aumentar el riesgo de caídas y lesiones. El envejecimiento produce una serie de cambios en todo el organismo, incluyendo la reducción de la capacidad de producir el tejido de las articulaciones, el aumento de la propensión a las caídas y un mayor cansancio.

El Sedentarismo y sus Consecuencias en la Edad Avanzada
El sedentarismo en la sociedad actual es un motivo de preocupación, ya que ha tocado la puerta de millones de hogares en el mundo. Uno de los mayores problemas de las personas sedentarias de más de 40 años es la sarcopenia. Nuestra masa corporal está formada por dos tipos de fibras: la blanca y la roja. Con el sedentarismo, y no con la edad, perdemos la fibra ft2b -o blanca-, que es la encargada de almacenar, usar y procesar la glucosa que viene de la sangre.
Si una persona sedentaria no usa la fibra blanca, esta desaparece. Por ende, la glucosa no tiene dónde guardarse, se devuelve a la sangre y produce la diabetes. No es que todas las personas genéticamente vengan con diabetes. La fibra blanca es la que hace los grandes esfuerzos musculares, por ejemplo, correr una carrera rápida o levantar una maleta pesada. El organismo humano está hecho para moverse. De hecho, existen estudios que demuestran que manteniendo el cuerpo en movimiento y haciendo ejercicio de manera regular, se previene la discapacidad que se puede presentar a edades avanzadas.
Beneficios Fundamentales del Ejercicio para Adultos Mayores con Obesidad
El ejercicio es muy importante para mantener la salud y el bienestar, especialmente a medida que envejecemos. Brinda numerosos beneficios que ayudan a los adultos mayores a llevar una vida más activa, independiente y plena. Para las personas con obesidad, estos beneficios son aún más críticos.
Salud Física y Manejo del Peso
Mejora la fuerza y la masa muscular
A medida que envejecemos, la masa muscular disminuye naturalmente, una condición conocida como sarcopenia. Los ejercicios regulares de entrenamiento de fuerza, como levantar pesas o usar bandas de resistencia, ayudan a mantener e incluso desarrollar la masa muscular. Esto mejora la fuerza general, haciendo que las tareas cotidianas sean más fáciles de gestionar, lo cual es vital para adultos mayores con obesidad que pueden experimentar una mayor dificultad con la movilidad.
Mejora la flexibilidad y la salud de las articulaciones
Los ejercicios de flexibilidad, como el estiramiento y el yoga, mantienen las articulaciones sanas y flexibles. Esto puede aliviar la rigidez y reducir el riesgo de lesiones. La flexibilidad mejora el rango de movimiento, lo que facilita realizar las actividades diarias sin molestias. En personas obesas, donde las articulaciones pueden estar bajo mayor estrés, esto es especialmente importante para reducir el dolor y mejorar la movilidad.
Mejora el equilibrio y reduce el riesgo de caídas
Los ejercicios de equilibrio, como el tai chi o pararse sobre una pierna, mejoran la estabilidad y la coordinación. Esto es muy importante para prevenir caídas, que son una causa común de lesiones en los adultos mayores y pueden ser más peligrosas para quienes tienen obesidad. Un mejor equilibrio también mejora la confianza para moverse con seguridad.
Aumenta la salud cardiovascular
Los ejercicios aeróbicos, como caminar, nadar o andar en bicicleta, fortalecen el corazón y mejoran la circulación. Esto reduce el riesgo de enfermedades cardíacas, reduce la presión arterial y ayuda a controlar los niveles de colesterol, factores de riesgo significativamente elevados en adultos mayores con obesidad.
Ayuda a la densidad ósea
Los ejercicios con pesas, como caminar o trotar ligeramente, ayudan a mantener la densidad ósea. Esto es importante para prevenir la osteoporosis, una afección en la que los huesos se debilitan y se vuelven quebradizos, lo que los hace más propensos a sufrir fracturas.
Mejora la resistencia
La actividad física regular aumenta la resistencia, lo que permite a los adultos mayores realizar actividades durante períodos más prolongados sin fatigarse fácilmente. Esto ayuda a mantener un estilo de vida activo y mejora los niveles generales de energía, facilitando la participación en actividades diarias y recreativas.
Ayuda a controlar el peso
El ejercicio juega un papel clave para mantener un peso saludable al quemar calorías y desarrollar músculo. También ayuda a regular el apetito y puede prevenir enfermedades relacionadas con la obesidad como la diabetes y la hipertensión. La obesidad es un serio problema para nuestra sociedad y va en aumento, siendo una de las principales causas de muerte predecibles. La diabetes es un factor de riesgo que puede conllevar a un infarto. El ejercicio es deficiente para quemar calorías en comparación con un cambio de ingesta de calorías. Sin embargo, el cambio de hábito alimenticio solo provoca una disminución del metabolismo. Aquí es donde el ejercicio cumple el rol de estabilizar el metabolismo y producir el diferencial para bajar el porcentaje de grasa, modificando la estructura biológica de nuestras células. Solo la combinación de ambos funciona para mantener el peso bajo.

Salud Mental y Cognitiva
Mejora el estado de ánimo y reduce la depresión
La actividad física estimula la liberación de endorfinas, conocidas como hormonas del "bienestar". Esto ayuda a mejorar el estado de ánimo y reducir los síntomas de depresión y ansiedad. El ejercicio regular también puede mejorar la autoestima y proporcionar una sensación de logro. Además, produce y eleva este neurotransmisor encargado de regular el sistema endocrino y producir sensación de bienestar en el ser humano.
Mejora la función cognitiva
Se ha demostrado que el ejercicio mejora la salud del cerebro al aumentar el flujo sanguíneo y promover el crecimiento de nuevas células cerebrales. Esto puede mejorar la memoria, la atención y la función cognitiva general, reduciendo el riesgo de demencia y deterioro cognitivo, elementos esenciales en la prevención del deterioro mental muchas veces asociado al envejecimiento.
Reduce el estrés y la ansiedad
Realizar actividad física ayuda a reducir las hormonas del estrés como el cortisol. También proporciona una distracción de las preocupaciones, permitiendo la relajación mental y una mayor claridad mental. Practicar gimnasia grupal, nadar o simplemente realizar ejercicio de impacto controlado favorecen la sociabilidad, liberando neurotransmisores asociados al bienestar y reduciendo los síntomas de ansiedad y depresión.
Mejora la calidad del sueño
El ejercicio regular ayuda a regular los patrones de sueño, lo que conduce a una mejor calidad del sueño. Esto es particularmente beneficioso para los adultos mayores que pueden experimentar insomnio o alteraciones del sueño. Los trastornos del sueño en ancianos son especialmente comunes, siendo el insomnio y la hipersomnia los más frecuentes en mayores de 60 años.
Beneficios Sociales y Emocionales
Proporciona interacción social
Las clases grupales para hacer ejercicio o los clubes de caminatas ofrecen oportunidades para la interacción social. Esto ayuda a combatir la soledad y brinda un sentido de comunidad y apoyo. Socializar durante las actividades físicas puede hacer que el ejercicio sea más agradable y motivador. En un contexto donde la soledad y el aislamiento afectan directamente a la salud mental, moverse se convierte en un aliado fundamental.
Promueve la independencia
Mantener un buen estado físico permite que los adultos mayores realicen tareas diarias de forma independiente, como hacer las compras, limpiar y cuidar su salud. Esto fomenta un sentido de autonomía y autosuficiencia. La movilidad, la coordinación y el equilibrio se benefician de manera directa, prolongando la autonomía funcional, lo que se traduce en realizar actividades de la vida cotidiana con mayor seguridad y confianza.
Fomenta la rutina y la estructura
Tener una rutina de ejercicio regular agrega estructura al día. Esto puede ser particularmente beneficioso para los adultos mayores que están jubilados y pueden tener una rutina diaria menos rutinaria. Mantener rutinas de ejercicio fortalece la memoria y la capacidad cognitiva.
Tipos de Ejercicios Recomendados para Adultos Mayores
Hay muchos tipos de ejercicios que son excelentes para los adultos mayores, y su práctica va a depender estrictamente de si usted es una persona sana, con sobrepeso u obesa. Siempre se deben conocer las limitaciones y necesidades a nivel físico, eligiendo una actividad que se pueda realizar de forma cómoda sin que implique un sobreesfuerzo, reduciendo así el nivel de frustración y el riesgo de lesiones.
- Las actividades aeróbicas como caminar, nadar, bailar y andar en bicicleta son excelentes para el corazón y los pulmones.
- El entrenamiento de fuerza con pesas, bandas de resistencia o ejercicios con el peso corporal como flexiones y sentadillas ayuda a desarrollar los músculos.
- Los ejercicios de flexibilidad, incluidas las rutinas de estiramiento, el yoga y el pilates, mejoran la flexibilidad, aumentan la elasticidad muscular y reducen la rigidez.
- Los ejercicios de equilibrio, como el tai chi o pararse sobre una pierna, ayudan a prevenir las caídas.
- Los ejercicios mente-cuerpo como el yoga y el tai chi combinan el movimiento físico con la relajación mental, lo que reduce el estrés y mejora el bienestar general.
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Actividades Físicas Adaptadas y Recomendaciones
Una excelente manera de mantenerse activo es a través de clases de fitness diseñadas para adultos mayores. Encontrarás que hay una clase para cada nivel de condición física e interés. Los gimnasios locales o centros comunitarios suelen ofrecer clases, o puedes usar videos en línea o ciertas aplicaciones de fitness. Las clases de fitness en línea son convenientes porque se pueden realizar en casa con poco o ningún equipo. Puede ser especialmente útil para las personas mayores que tienen problemas de transporte o movilidad o quieren ganar confianza antes de asistir en persona. Las clases en línea comunes diseñadas para adultos mayores incluyen yoga suave, aeróbicos en silla, ejercicios de estiramiento y tai chi.
Si prefieren hacer ejercicio con otras personas, las clases en persona son una buena opción. Muchos centros comunitarios, gimnasios y centros para personas mayores ofrecen caminatas en grupo, que pueden ser divertidas y motivadoras. Los aeróbicos acuáticos son suaves para las articulaciones y excelentes para la salud cardiovascular. Las clases de baile son una forma divertida de mantenerse activo y mejorar la coordinación. El pilates fortalece los músculos centrales y mejora la flexibilidad.
Es importante que la actividad física sea progresiva: se debe empezar con una intensidad baja y poco a poco ir aumentando. No se debe sentir un cansancio excesivo después de realizarla y, mientras se practica, no tiene que afectar a la respiración. El tiempo recomendado para la realización de actividades físicas son 150 minutos a la semana como mínimo, en el caso de ejercicios moderados como los de tipo aeróbico.
El Rol de la Nutrición en el Envejecimiento Saludable
Llevar una dieta saludable es otra parte crucial para mantenerse en forma a medida que pasan los años y cambian las necesidades nutricionales. Probar nuevas recetas puede ser divertido y aportar variedad a la alimentación. Se puede encontrar inspiración en clases de cocina o libros de cocina centrados en la alimentación saludable para adultos mayores. Lo más importante es que permite controlar lo que contiene la comida para que puedan obtener los nutrientes que necesitan. Un plan de comidas equilibradas que incluyan una mezcla de proteínas, grasas saludables y muchas verduras es de mucha ayuda.
Muchas veces las personas creen que, porque comen más, engordan más. Eso no necesariamente es así, ya que también pueden estar gastando menos energía. Pero mantener el peso bajo es complicado; de hecho, apenas el 5% de las personas lo logran. La única forma de mantener el peso bajo es, en un 80%, cambiar los hábitos de alimentación y, en un 20 %, hacer ejercicio para modificar la estructura biológica de nuestras células. Si no, es imposible. El cambio de hábito de alimentación o el ejercicio físico solo no basta; solo funciona la combinación de ambos.
Una Perspectiva Integral del Envejecimiento Activo
Mantenerse sano y en forma a medida que envejecemos implica mucho más que hacer ejercicio. Se trata de cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente, y de mantenernos conectados con los demás. Si nos centramos en la actividad física regular, en llevar una dieta equilibrada, en mantener nuestra mente activa y en socializar, podemos disfrutar de una mejor calidad de vida en nuestros años dorados. Mantener la mente activa es tan importante como mantener activo el cuerpo. Realizar actividades mentales puede ayudar a mantener la función cognitiva y reducir el riesgo de deterioro de la memoria. Aprender un nuevo idioma, participar en talleres de arte, asistir a conferencias o resolver acertijos y juegos mentales, estimula la creatividad y mejora la agilidad mental.
Envejecer no significa perder independencia, energía o calidad de vida. Por el contrario, esta importante etapa de la vida puede ser un período pleno y activo. La práctica regular del ejercicio constituye una herramienta fundamental para preservar la autovalencia, prevenir o tratar enfermedades crónicas y favorecer la salud mental. Existe abundante evidencia científica que nos demuestra que el ejercicio reduce de manera significativa el riesgo de enfermedades crónicas tales como la hipertensión arterial, osteoporosis y la diabetes tipo 2, entre otras enfermedades cardiovasculares. A la vez, contribuye a mantener la fuerza muscular y la densidad mineral ósea, aspectos muy importantes considerando que las caídas son una importante causa de dependencia en adultos mayores.
En definitiva, el ejercicio no puede considerarse como una actividad opcional, sino como una necesidad básica para vivir más y mejor, para mantener la autovalencia y la calidad de vida.