Bastones, Andadores y Muletas para Ancianos: Uso y Prevalencia de Caídas

Introducción a las Ayudas Técnicas para la Movilidad en Adultos Mayores

El proceso de envejecimiento a menudo conlleva desafíos en la movilidad, impactando directamente en la calidad de vida y el grado de autonomía de las personas. La capacidad para ejecutar acciones, desde las más básicas como el autocuidado y la movilidad, hasta las más complejas como socializar o viajar, está intrínsecamente ligada a la autonomía mantenida a lo largo de los años.

Cuando un adulto mayor comienza a experimentar dificultades para caminar, ya sea por problemas de equilibrio, debilidad muscular o diversas condiciones médicas que complican la movilidad o incrementan el riesgo de caídas, el uso de un bastón se vuelve una consideración importante. Sin embargo, el bastón, asociado a la imagen del envejecimiento, puede ser paradójicamente un argumento de rechazo para muchos.

Las ayudas técnicas para la marcha, como los bastones, andadores y muletas, son herramientas diseñadas para minimizar los riesgos asociados a la movilidad reducida. Su finalidad principal es evitar caídas, previniendo así lesiones como contusiones, esguinces o fracturas. Al proporcionar un punto de apoyo adicional, estas ayudas hacen la marcha más segura, aumentan la autonomía y, consecuentemente, mejoran la calidad de vida.

En Chile, al igual que en otros países, el bastón es la ayuda técnica más utilizada por los adultos mayores, seguida por el andador. Estos dispositivos son cruciales para mantener la independencia y permitir la participación en actividades diarias que de otro modo podrían ser difíciles.

A pesar de su utilidad, la investigación sobre el uso efectivo del bastón y la prevalencia de caídas en adultos mayores en el contexto chileno ha sido limitada. Este estudio busca abordar esa brecha, describiendo las características del uso del bastón y la prevalencia de caídas en adultos mayores de la comunidad que han recibido asistencia técnica en un Centro de Salud Familiar.

Estudio sobre el Uso del Bastón y la Prevalencia de Caídas en Adultos Mayores

Se llevó a cabo un estudio cuantitativo, descriptivo y transversal en una comuna de la Provincia de Ñuble, Chile, con el propósito de describir las características sobre el uso del bastón y la prevalencia de caídas en adultos mayores (AM) de la comunidad que han recibido la ayuda técnica en un Centro de Salud Familiar urbano.

La población del estudio estuvo compuesta por hombres y mujeres de 60 años y más que recibieron un bastón en un Centro de Salud Familiar (CESFAM) de la zona urbana entre agosto de 2013 y agosto de 2014. La muestra final correspondió a 64 adultos mayores, con edades comprendidas entre 60 y 94 años.

Metodología de la Investigación

Para la recolección de datos, se empleó un cuestionario que abordó diversas variables. Este cuestionario, denominado "Uso de Bastón y Caídas en Adultos Mayores", fue desarrollado por el autor principal basándose en investigaciones previas y sometido a revisión por expertos. Se realizó una prueba piloto a 15 adultos mayores con características similares.

Las variables sociodemográficas incluyeron:

  • Sexo
  • Edad
  • Nivel educativo
  • Número de personas con las que vive el AM
  • Presencia de enfermedades crónicas
  • Consumo diario de medicamentos

La información sobre el uso del bastón abarcó:

  • Tiempo de uso del bastón
  • Motivo de uso
  • Quién le enseñó a utilizarlo
  • Lugar de uso (dentro de casa, fuera de casa, por todas partes)
  • Seguridad percibida al utilizarlo
  • Preferencia de uso respecto a otros apoyos para caminar
  • Percepción sobre si caminaba más o menos desde que utiliza el bastón
  • Grado de agrado al utilizarlo

En cuanto a las caídas, se preguntó por:

  • Presencia del evento hasta seis meses antes de la evaluación
  • Número de caídas (una o más de dos)
  • Causa de la caída
  • Lugar de la caída (interior o exterior de la casa)
  • Miedo a sufrir una caída (variable dicotómica: sí/no)

El análisis estadístico se realizó mediante el paquete SPSS. Se obtuvieron los permisos necesarios de la Dirección del CESFAM y se aplicó un consentimiento informado individual a cada participante, cumpliendo con los lineamientos de la Ley 20.120 y Ley 19.628 sobre investigación y confidencialidad de la información en Chile. El estudio contó con la aprobación del Comité de Bioética y Bioseguridad de la Universidad del Bío-Bío.

infografía detallando el proceso de recolección de datos y las variables del cuestionario

Resultados del Estudio: Uso del Bastón y Prevalencia de Caídas

Los resultados del estudio revelaron información significativa sobre el uso del bastón y la incidencia de caídas en la población de adultos mayores estudiada.

Características Sociodemográficas y de Salud de la Muestra

La muestra estuvo compuesta mayoritariamente por mujeres (62,5%, n=40). El rango de edad con mayor concentración de AM fue de 70 años y más (62,5%, n=40). En cuanto a la educación, un 14,1% (n=9) eran analfabetos, cifra similar a quienes manifestaron vivir solos (14,1%, n=9).

Respecto a la salud, el 100% (n=64) refirió tener alguna enfermedad crónica diagnosticada. La hipertensión arterial (84,4%; n=54) fue la más prevalente, seguida por el colesterol elevado (51,6%; n=33) y la diabetes (48,4%; n=31). El 96,9% (n=62) se encontraba en tratamiento farmacológico, con un consumo diario promedio de 5,8 medicamentos (DE=2,0).

gráfico de barras mostrando la distribución de edad de los participantes

Patrones de Uso del Bastón

El uso del bastón fue superior a un año en el 70,3% (n=45) de los participantes. La gran mayoría, el 95,3% (n=61), refirió saber el motivo de uso del bastón. El 76,6% (n=49) afirmó haber recibido educación sobre cómo utilizar la ayuda técnica, siendo el kinesiólogo el principal proveedor de esta enseñanza (69,4%; n=34), seguido por médicos, enfermeras y otros (familiares, amigos).

En cuanto al lugar de uso:

  • 7,8% (n=5) lo utiliza solo dentro de casa.
  • 45,3% (n=29) lo utiliza solo fuera de casa.
  • 46,9% (n=30) lo utiliza por todas partes.

La mayoría de los participantes (89,1%, n=57) se sintió seguro al usar el bastón, mientras que un 7,8% (n=5) se sintió medianamente seguro y un 3,1% (n=2) nada seguro. En cuanto a la preferencia, el 70,3% (n=45) prefirió el bastón como medio de apoyo frente a apoyarse en otra persona.

Sin embargo, un dato relevante es que el 54,7% (n=35) manifestó que caminaba menos desde que utiliza el bastón, lo que sugiere que el objetivo de mejorar la movilidad no siempre se está logrando plenamente.

gráfico circular mostrando los lugares donde los adultos mayores utilizan el bastón

Prevalencia y Características de las Caídas

El 73,4% (n=47) de los participantes refirió haber sufrido caídas en los seis meses previos a la entrevista. De este grupo, el 53,2% (n=25) tuvo una caída y el 46,8% (n=22) presentó dos o más caídas.

La mayor prevalencia de caídas se observó en el grupo de edad de 66-70 años, con una media de edad de 76 años (DE=8,6) entre quienes sufrieron caídas. Las mujeres se caen más que los hombres (63,8%, n=30).

Un alto porcentaje, el 88,2% (n=60), expresó tener miedo a sufrir una caída, cifra que aumenta entre quienes ya han experimentado caídas.

En cuanto al lugar de la caída:

  • 55,3% (n=26) de las caídas ocurrieron fuera de la casa.
  • 44,7% (n=21) ocurrieron en el interior de la casa.

Un hallazgo preocupante es que del total de la muestra, el 61% de quienes presentaron caídas no estaba usando el bastón en el momento de caer, y el 48,4% de los usuarios manifestó que no le agrada utilizar el bastón. Esto subraya una desconexión entre la provisión de la ayuda técnica y su uso efectivo.

tabla comparativa de la prevalencia de caídas según sexo y número de caídas

Discusión de los Hallazgos y Conclusiones

Los resultados de esta investigación confirman que un alto porcentaje de adultos mayores no está cumpliendo con el uso adecuado del bastón, lo que pone en duda la efectividad de las estrategias de entrega y seguimiento de estas ayudas técnicas. El hecho de que casi la mitad de los usuarios exprese desagrado por el bastón, y que una proporción significativa no lo utilice consistentemente, sugiere que los objetivos de su entrega no se están logrando plenamente.

La alta prevalencia de caídas (73,4% en los últimos seis meses) es motivo de preocupación y supera lo encontrado en estudios nacionales e internacionales previos. La circunstancia de que el 61% de quienes sufrieron caídas no estuviera usando el bastón en ese momento, y que el 94% exprese miedo a caer, resalta la necesidad de intervenciones más efectivas.

La investigación reafirma hallazgos de otros estudios sobre caídas, aportando información valiosa sobre un tema poco explorado en el contexto nacional chileno. La predominancia de mujeres en la muestra, la concentración de AM en edades avanzadas y la alta prevalencia de enfermedades crónicas y polifarmacia son consistentes con las características de esta población a nivel nacional e internacional.

El hecho de que las caídas ocurran con mayor frecuencia fuera de la vivienda, pero también significativamente en el interior, sugiere que los riesgos existen en diversos entornos. La tendencia a caer en lugares conocidos como el interior de la vivienda o el patio podría deberse a un exceso de confianza o minimización de riesgos.

¿CÓMO PREVENIR CAÍDAS EN CASA? | PAMI

Tipos de Ayudas Técnicas para la Marcha y su Uso Adecuado

La elección de la ayuda técnica adecuada para la marcha depende de las necesidades individuales y las condiciones médicas. Existen diversas opciones, cada una con características y pautas de uso específicas:

Bastones

Los bastones son los más comunes y se componen de una empuñadura y una caña. Son útiles para personas con dolor o debilidad muscular en una extremidad inferior. Aumentan la base de sustentación y disminuyen la carga en las piernas.

  • Tipos de bastones: Existen bastones simples (una punta de apoyo), bastones cuádruples (mayor estabilidad) y modelos plegables para facilitar su transporte.
  • Selección: La altura correcta es crucial; la empuñadura debe estar a la altura de la muñeca cuando el usuario está de pie.
  • Uso correcto: Se utiliza en la pierna contraria a la afectada para mayor apoyo. El codo debe estar ligeramente flexionado (10°). Es importante mantener una buena postura y mirar hacia adelante.
  • Materiales y diseño: Los bastones de aluminio son ligeros, mientras que los de madera pueden ofrecer mayor estabilidad. La empuñadura debe ser cómoda y antideslizante.
  • Coste: Varía entre 15 y 30 euros para modelos básicos, y más para los especializados.
ilustración mostrando la altura correcta de un bastón en relación con el usuario

Muletas

Las muletas permiten un apoyo directo sobre el tronco, ofreciendo mayor estabilidad que el bastón. Se usan principalmente para descargar completamente una extremidad inferior, como en postoperatorios o fracturas.

  • Uso correcto: Requieren buena sujeción con las manos y equilibrio del tronco. El soporte del antebrazo no debe bloquear el codo (ajustar altura a unos 5 cm del codo).
  • Recomendación: Generalmente recomendadas para personas con buen equilibrio y fuerza suficiente en las piernas, a menos que se indique lo contrario. Se colocan en el brazo contrario a la pierna lesionada. El uso de dos muletas puede normalizar el modo de andar y disminuir la carga en las piernas.

Andadores

Los andadores permiten apoyarse sobre las extremidades superiores, aumentando notablemente el equilibrio y la seguridad, lo que reduce el miedo a caer. Son recomendados en personas con antecedentes de caídas que han perdido la confianza al andar.

  • Tipos de andadores:
    • Andador estándar: Cuatro patas sin ruedas, proporciona la mayor estabilidad. Debe ser elevado para desplazarlo.
    • Andador de dos ruedas: Ruedas en las patas delanteras, útil para descargar peso o si es difícil levantar un andador estándar. Puede mejorar la postura.
    • Andador de cuatro ruedas: Ofrece apoyo de equilibrio constante, pero es menos estable que el estándar. Puede incluir asiento.
    • Andador de tres ruedas: Ligero y fácil de mover, ideal para espacios reducidos.
    • Andador de rodilla: Con plataforma para la rodilla, para problemas en pie o tobillo que impiden caminar con facilidad.
  • Uso correcto: Requiere fuerza y movilidad en los miembros superiores. Al empujar, los brazos no deben extenderse demasiado. Se aconsejan pasos cortos y mantener la base de sustentación.
  • Ajuste: Los brazos deben estar cómodos, con los codos flexionados unos 15 grados. La empuñadura debe alinearse con el pliegue interno de la muñeca.
  • Avance: Desplazar el andador un paso adelante, mantener la espalda vertical, avanzar hacia el andador, colocar primero la pierna más débil, y luego la otra.
  • Accesorios: Opciones como ruedas, frenos de mano, bandejas, bolsillos, asientos y cestas pueden mejorar la funcionalidad.
diagrama comparativo de los diferentes tipos de andadores

Silla de Ruedas

La silla de ruedas es una ayuda técnica para cuando no se puede mantener la bipedestación con otras ayudas, debido a debilidad muscular, problemas cognitivos o movilidad severa. Permite desplazamientos más rápidos y seguros, pero puede requerir ayuda externa para su propulsión.

  • Uso correcto: Sentarse con los glúteos bien atrás para alinear la columna. Pies apoyados en reposapiés y antebrazos en reposabrazos.

Consideraciones Adicionales y Recomendaciones

El uso de ayudas técnicas para la marcha, como muletas, bastones o andadores, es fundamental para mejorar la seguridad y la autonomía de personas con movilidad reducida. La elección de estos dispositivos requiere tiempo e investigación, y a menudo es guiada por un profesional de la salud o un fisioterapeuta.

Es importante considerar la necesidad de fortaleza en la parte superior del cuerpo o un buen equilibrio para usar algunos aparatos de manera segura. Si estas condiciones no se cumplen, otras opciones pueden ser más adecuadas.

La fisioterapia desempeña un papel crucial en la correcta utilización del bastón y otras ayudas. Los fisioterapeutas pueden enseñar técnicas de marcha, ejercicios de equilibrio y realizar evaluaciones integrales para desarrollar planes de rehabilitación personalizados.

El uso de un calzado adecuado, con suela antideslizante y tacón bajo, es también esencial para prevenir caídas.

La evolución en un proceso de recuperación y el paso de un tipo de ayuda técnica a otra debe ser siempre guiada por un profesional sanitario. La seguridad, comodidad y eficacia de estas ayudas son primordiales, y es vital mantener los dispositivos en buen estado de funcionamiento, revisando elementos como tapones o frenos desgastados.

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