El envejecimiento de la población es una realidad global que presenta importantes desafíos y oportunidades. A nivel mundial, el ritmo de envejecimiento es acelerado; se proyecta que entre 2015 y 2050, el porcentaje de personas mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%. Este fenómeno demográfico, a menudo denominado la "revolución demográfica" o el "siglo del envejecimiento", implica un aumento significativo en la probabilidad de estados de salud complejos y dependencia. La dependencia, que impide a las personas realizar sus actividades básicas diarias de forma autónoma, aumenta su prevalencia a partir de los 85 años.
En este contexto, las personas mayores, especialmente en América Latina y el Caribe, enfrentan barreras estructurales que limitan el pleno ejercicio de sus derechos. En un diálogo virtual, organizado en el marco de la Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores, se instó a abordar los derechos de las personas mayores como un asunto prioritario, destacando sus importantes aportes a la sociedad. Se hizo un llamado a crear conciencia sobre las oportunidades y desafíos del envejecimiento, particularmente en el contexto de crisis sanitarias como la pandemia de COVID-19, que ha afectado desproporcionadamente a este grupo demográfico.

El Impacto de la Pandemia de COVID-19 en las Personas Mayores
La pandemia de COVID-19 ha exacerbado los desafíos preexistentes para el pleno ejercicio de los derechos de las personas mayores. Los participantes en el diálogo virtual destacaron que este grupo se encuentra entre los más afectados y vulnerables a las consecuencias directas del virus en su calidad de vida. Para una recuperación efectiva, es un imperativo moral enfrentar las causas estructurales que han dejado atrás a tantas personas mayores durante la crisis.
Consecuencias Sanitarias y Socioeconómicas
En momentos de crisis sanitaria y económica, como los actuales, es indispensable garantizar que todas las personas mayores, especialmente las más vulnerables, tengan acceso a un ingreso mínimo garantizado, incluyendo aquellas no cubiertas por los sistemas de pensiones. Las cuarentenas sanitarias y el encierro obligado han propiciado un deterioro gradual de la salud física y mental de las personas mayores. Además, la evidencia científica demuestra que el riesgo de contagio se incrementa por la combinación e interseccionalidad de factores demográficos y socioeconómicos.
Cynthia Vila Ormeño, Directora General de la Familia y la Comunidad del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) del Perú, señaló que la pandemia había puesto en evidencia la informalidad y las estructuras sociales débiles existentes en ciertos sectores de la población, situación ante la cual cualquier acción resultaba insuficiente. El sistema de salud se vio expuesto a una fuerte demanda, limitando su capacidad de respuesta a emergencias no relacionadas con el COVID-19. La pandemia ha expuesto las debilidades y fragilidades de los sistemas de protección social, agudizando aún más las desigualdades y brechas existentes en la región.
Coronavirus y Adulto Mayor: impacto y características.
Barreras Adicionales Agravadas por la Pandemia
- Brecha digital: Una realidad contundente que dificulta el acceso a información y servicios esenciales.
- Retroceso en condiciones: Con la pandemia, se retrocedió a condiciones de décadas anteriores: la economía se deterioró, el desempleo creció, los ingresos salariales bajaron, se retornó a los condicionamientos de género tradicionales y se intensificó la violencia de género.
- Fragilidad de los sistemas de salud: La pandemia se produjo en el contexto de una revolución demográfica, poniendo en riesgo los avances en políticas relacionadas con el envejecimiento.
Desafíos Específicos para el Cuidado del Adulto Mayor
El cuidado de las personas mayores dependientes recae predominantemente en cuidadores informales, quienes enfrentan múltiples barreras y facilitadores en su labor.
La Relevancia de la Perspectiva de Género
Es imprescindible que todas las políticas y programas incorporen la perspectiva de género. La carga histórica del sistema patriarcal empeora las falencias de la protección social, agudiza la segregación femenina en el mercado de trabajo informal y no remunerado, y aumenta la participación de las mujeres en la esfera del cuidado. A ello se suma la mayor esperanza de vida de las mujeres, lo que determina una mayor representación femenina entre las personas mayores. Por ello, uno de los desafíos más importantes para la región es la reorganización social de las labores y de la economía del cuidado, así como alcanzar la plena corresponsabilidad entre el Estado, el mercado y las familias.
La Transición Demográfica y sus Implicaciones
Las mejoras en las condiciones de vida han llevado a un aumento de la esperanza de vida y una disminución de la fecundidad, resultando en una mayor proporción de adultos mayores en la población. Esta prolongación de la vida puede exponer a los adultos mayores a consecuencias biológicas, sociales y psicológicas, tales como pérdida de capacidades físicas, limitación de ingresos, pérdida de soportes afectivos, disminución de la autonomía e incremento del aislamiento, y cambios en sus estilos de vida. La transición demográfica repercute sobre los patrones de salud-enfermedad, generando nuevas necesidades de bienes y servicios para la prevención, promoción y tratamiento de la salud.

Acciones y Estrategias Implementadas en la Región
Diversos países de la región han implementado medidas para abordar estos desafíos. Julio Mazzoleni, Ministro de Salud Pública y Bienestar Social del Paraguay, señaló que su país había adoptado medidas muy tempranas desde el inicio de la crisis sanitaria, reconociendo la fragilidad de su sistema de salud. Indicó que la pandemia debía abordarse desde varias miradas, incluyendo el aspecto económico y las medidas de contención social.
Ejemplos de Países
- Costa Rica: Emiliana Rivera, Directora Ejecutiva del Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM), destacó el papel de la institucionalidad pública en la promoción, atención y cuidado de las personas mayores. Un avance significativo fue la aprobación de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores como ley de la República.
- Chile: Muriel Abad Andrades, Jefa de División de Planificación, Desarrollo y Control del Servicio Nacional de Adulto Mayor (SENAMA), refirió las medidas sanitarias y protocolos adoptados, como el aislamiento de residentes en establecimientos de larga estadía y la cuarentena obligatoria para mayores de 75 años, con el objetivo de prevenir y mitigar el impacto del COVID-19.
- Perú: Cynthia Vila Ormeño del MIMP, mencionó medidas de protección como el ingreso a centros de atención residencial, apoyo legal, entrega de donaciones y reinserción familiar.
- Cuba: Alberto Fernández Seco, Jefe del Programa Nacional de Atención al Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental del Ministerio de Salud Pública, resaltó el seguimiento diario sistemático de los casos diagnosticados, la gratuidad del sistema de salud y la alta disponibilidad de médicos por habitante, así como los aportes de la industria médico-farmacéutica y biotecnológica.
- México: Verónica Montes de Oca, Investigadora Titular en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, se refirió a la estrategia nacional contra la pandemia, que incluyó acción coordinada intersectorial y público-privada, confinamiento voluntario, regionalización, información permanente, mantenimiento de insumos, reconversión hospitalaria y contratación de profesionales de la salud.
Preguntas Clave para la Acción
Las preguntas dirigidas a los panelistas abordaron diferentes aspectos de la protección de las personas mayores:
- ¿Cuáles han sido las estrategias implementadas para llevar las acciones a los ámbitos de intervención local y qué rol han desempeñado las personas mayores?
- ¿Cuáles han sido las estrategias implementadas en relación con el cuidado de las personas mayores y cómo se ha apoyado a las cuidadoras informales que, en algunos casos, han debido dejar su trabajo formal para dedicarse al cuidado de personas mayores?
Barreras y Facilitadores en el Cuidado del Adulto Mayor con Dependencia
Un estudio cualitativo realizado en un Centro de Salud Familiar en Santiago, Chile, con cuidadores informales (CI) de personas mayores (PM) con dependencia moderada y severa, reveló diversas categorías de facilitadores y barreras del cuidado.
Cuidadores Informales y su Rol
El cuidado de las personas mayores dependientes puede ser formal o informal. La mayoría de los cuidadores son informales, generalmente familiares o personas cercanas que no reciben remuneración por su labor. Este estudio halló que el 75% de los CI eran mujeres, con una media de 8 años de cuidado. En Chile, el 22.2% de las PM de 60 años y más están en situación de dependencia. Sin el apoyo necesario, las labores de cuidado generan una significativa carga emocional y física para el CI, lo que puede llevar a problemas de salud mental como depresión y ansiedad. Es crucial proporcionar apoyo a los CI, comprender sus necesidades y preferencias, y desarrollar sistemas de atención adaptados a ellos.

Facilitadores del Cuidado
Los facilitadores son condiciones que hacen el cuidado más efectivo, menos estresante y más sostenible para el cuidador. Contribuyen positivamente a mejorar la calidad del cuidado y la experiencia del cuidador.
- Redes de apoyo: Los CI destacan la importancia de redes sólidas (familiares, amigos, sistema socio/sanitario) para su bienestar, la calidad del cuidado y la reducción de la carga emocional. El apoyo instrumental (ayuda con tareas, compras, transporte) y el apoyo en salud mental son vitales.
- Compartir experiencia: Conocer a otras personas en situaciones similares, el apoyo mutuo y la conexión son fuentes de aprendizaje y apoyo emocional.
- Amor y afecto: La satisfacción al cuidar influye en la calidad del cuidado. Los CI confían en su capacidad, expresan fuerza y deseo de seguir cuidando, sintiéndose física y mentalmente bien.
- Mecanismos de afrontamiento:
- Resiliencia: Mantenerse enfocados y seguir adelante ante la adversidad.
- Auto-respiro: Reconocen la importancia de cuidarse a sí mismos, desahogarse, interactuar con otros y distraerse.
- Refugio espiritual: Encuentran en la espiritualidad apoyo, consuelo y fortaleza.
- Autoaprendizaje: Investigan, se informan y aprenden sobre las enfermedades de la persona que cuidan para brindar un cuidado adecuado y efectivo.
Barreras del Cuidado
Los obstáculos, desafíos y dificultades que los CI enfrentan en su labor afectan tanto su bienestar como la calidad del cuidado brindado.
- Disconformidad con el sistema de salud: Interacciones insatisfactorias, falta de apoyo y orientación, y críticas sin soluciones por parte de los centros de salud generan insatisfacción. Demandan una mejor comunicación con los profesionales.
- Falta de apoyo de las redes: El distanciamiento, la falta de preocupación y colaboración de familiares y amigos se traduce en una carga adicional y una sensación de soledad y abandono. Esto incide en el autocuidado del CI, limitando su capacidad para cuidar de sí mismos y participar en actividades recreativas.
- Mayor grado de dependencia de la PM: A medida que aumenta la dependencia, surgen necesidades de atención continua y detallada, tareas que requieren paciencia, dedicación y esfuerzo físico.
- Falta de tolerancia: El proceso de cuidado continuo afecta la tolerancia del CI, provocando frustración y enojo, seguidos de culpa por su propia reacción.
- Conductas desafiantes de la PM dependiente: Los comportamientos erráticos de las personas dependientes pueden ser emocionalmente agotadores. Los CI experimentan cambios en su conducta y emociones al asumir un rol paternalista y sobreprotector.
- Temor a delegar el cuidado: Los CI prefieren cuidar personalmente debido a preocupaciones sobre el trato y la atención en otros lugares o con otras personas, basadas en experiencias previas negativas. Esta preocupación constante dificulta su capacidad para desconectar, reflejando una codependencia.
Acceso a la Atención de la Salud para Adultos Mayores
El acceso a la atención de la salud es un proceso multicausal, influenciado por políticas de salud, características del sistema, población y utilización de servicios. Se define como la capacidad de una persona para utilizar la atención médica, considerando la necesidad y el deseo de obtenerla, e identificándolo con la resistencia a los obstáculos que surgen al buscar y obtener atención.
Etapas del Proceso de Acceso a la Salud
El acceso a la salud se concibe como un proceso con varias etapas:
- Percepción de la necesidad: Se inicia cuando la persona identifica un requerimiento de atención, asociado o no a una enfermedad. Las barreras socioculturales, como escaso apoyo familiar, falta de confianza en el sistema y excesiva tolerancia a malestares, dificultan esta percepción.
- Búsqueda de atención: Una vez percibida la necesidad, el individuo decide atenderla y cómo hacerlo, no necesariamente recurriendo a profesionales, sino también a su red social. La edad, sexo, nivel educativo y etnia pueden influir en esta etapa.
- Alcance de la atención: Implica la identificación de proveedores, horarios, modalidades de turnos y coordinación de transporte. Predominan las barreras administrativas-organizacionales (dificultad y demora para conseguir un turno, burocracia), socioculturales y fisicogeográficas (distancias a centros, falta de redes de apoyo para transporte).
- Utilización de la atención: Inicia al llegar al centro de salud y culmina cuando el proveedor busca solucionar la necesidad. Barreras socioculturales (conocimiento para desenvolverse en el sistema, nivel educativo, etnia, religión) y administrativas-organizacionales (tiempos de espera) son relevantes.
- Consecuencias de la atención: Los autores observan barreras socioculturales en cuestiones como el escaso conocimiento de la enfermedad o la falta de cumplimiento/adherencia al tratamiento.
Dimensiones para Evaluar Barreras
Para determinar la existencia de barreras en el acceso a las prestaciones de salud, se pueden evaluar cinco dimensiones:
- Asequibilidad: Capacidad de pago de los usuarios, determinada por el modo de financiamiento de los servicios de salud (costos directos, indirectos e intangibles).
- Aceptabilidad: Grado en que los usuarios se sienten cómodos con las características intrínsecas del proveedor, y viceversa.
- Adaptación: Grado en que la prestación de servicios está organizada para cumplir con las restricciones y preferencias de los usuarios (horarios, atención sin turno).
- Disponibilidad: Número de instituciones proveedoras y si cuentan con los recursos humanos y tecnológicos necesarios.
- Accesibilidad: Facilidad con la que los individuos pueden alcanzar físicamente la ubicación de los proveedores.

Tipos de Barreras en el Acceso a la Salud
La revisión de la literatura identifica varios tipos de barreras:
- Barreras económicas: Relacionadas con los costos potenciales (directos, indirectos e intangibles) que impiden el acceso a la atención de salud.
- Barreras fisicogeográficas: Asociadas a la distancia, distribución y localización de los centros de salud, así como la adecuación arquitectónica y del sistema de transporte.
- Barreras socioculturales: Surgen de la interacción entre población, proveedores e instituciones intermedias, influenciadas por intereses, representaciones, creencias, nivel educativo, mitos, religión, cultura, factores afectivo-vinculares e idioma del usuario. Estas barreras predominan en la percepción de la necesidad y búsqueda de atención.
- Barreras administrativas-organizacionales: Derivan de los modos de organización de los servicios y la interacción entre proveedores, incluyendo la dificultad para conseguir turnos, la burocracia y los tiempos de espera. Estas se manifiestan con mayor frecuencia en las últimas etapas del proceso.
El contexto macro (desarrollo económico y social, sistema de salud local, políticas vigentes) y micro del usuario influyen significativamente en el acceso efectivo a la atención de la salud. La motivación de este trabajo es evaluar estas barreras, cuya relevancia se acentúa por el proceso de envejecimiento global. La mera disponibilidad de servicios no garantiza su utilización efectiva debido a estos diversos obstáculos.