A medida que la población envejece, las relaciones familiares también cambian y más personas se dedican a cuidar a otras personas. Nuestros padres y madres empiezan a necesitar más ayuda, aparecen nuevas preocupaciones y, en ocasiones, surgen conflictos derivados de la incomprensión o del desconocimiento de esta etapa vital. Un cuidador es cualquier persona que ayuda a otra que lo necesita, ya sea un cónyuge o pareja enfermo, un hijo con discapacidad o un amigo o pariente anciano.
Las personas mayores experimentan cambios físicos, cognitivos y sociales que pueden hacerlas sentir menos útiles o que no se las valora. La mayoría de las discusiones surgen por la falta de comprensión de esta etapa vital, ya que a veces olvidamos la cantidad de cambios que viven en poco tiempo y de manera simultánea. Tratar a las personas mayores con respeto, comprensión y apoyo es una forma de cuidar su salud y su dignidad.

Apoyo a personas mayores con demencia
La demencia es una pérdida de la función cognitiva que puede ser causada por ciertas enfermedades y que afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Un ser querido con demencia necesitará apoyo en el hogar a medida que la enfermedad empeore. Usted puede ayudar tratando de entender cómo la persona con demencia percibe su mundo. Bríndele a la persona con demencia la posibilidad de hablar acerca de cualquier reto y participe en su cuidado diario.
Primeros pasos y comunicación con profesionales
Comience por hablar con el proveedor de atención médica de su ser querido. Pregunte cómo puede usted:
- Ayudar a la persona a permanecer calmada y orientada.
- Hacer que vestirse y asearse sea más fácil.
- Hablar con la persona.
- Ayudar con la pérdida de la memoria.
- Manejar problemas de comportamiento y de sueño.
- Promover actividades que sean estimulantes y que pueda disfrutar.
Cómo hablar a una persona con Alzheimer o demencia
Consejos para reducir la confusión y mejorar la seguridad
Los consejos para reducir la confusión en personas con demencia incluyen:
- Tener personas y objetos familiares alrededor. Puede ser útil tener álbumes de fotos familiares.
- Tratar de mantener un programa regular de sueño y alimentación.
- Mantener las luces encendidas por la noche.
- Brindar recordatorios, notas, listas de tareas rutinarias o instrucciones para las actividades diarias.
- Ceñirse a un horario de actividades simple.
- Hablar de eventos actuales.
Las caminatas regulares con un cuidador pueden ayudar a mejorar las habilidades de comunicación y evitar que la persona deambule. La música tranquilizante puede reducir la deambulación y la inquietud, aliviar la ansiedad y mejorar el sueño y el comportamiento. Las personas con demencia deben hacerse revisar los ojos y los oídos. Si se encuentran problemas, es posible que se necesiten audífonos, gafas o cirugía de cataratas.
Las personas con demencia también deben someterse a exámenes de manejo frecuentes. En algún punto, dejará de ser seguro que continúen conduciendo. Esta puede no ser una decisión fácil. Busque la ayuda de su proveedor o de otro familiar. Las leyes estatales son distintas sobre cuándo debe dejar de manejar una persona con demencia.
Las comidas supervisadas pueden ayudar con la alimentación. Las personas con demencia con frecuencia se olvidan de comer y beber y, en consecuencia, pueden deshidratarse. Hable con el proveedor respecto a la necesidad de calorías extras, debido al aumento de la actividad física a raíz de la inquietud y el hecho de deambular.
Hable igualmente con el proveedor acerca de:
- Tener cuidado con el riesgo de ahogarse y qué hacer si se presenta ahogamiento.
- Cómo incrementar la seguridad en la casa y cómo prevenir caídas.
- Formas para mejorar la seguridad en el baño, instalando pasamanos y barras.
El Programa de Retorno Seguro (Safe Return Program), implementado por la Asociación para el Alzheimer (Alzheimer's Association), proporciona a las personas con demencia un brazalete de identificación. Si ellas salen a deambular, el cuidador puede avisar a la policía y a la oficina del Programa de Retorno Seguro, donde la información acerca de ellas se guarda y se comparte a nivel nacional.
Finalmente, las personas con demencia pueden necesitar asistencia y vigilancia las 24 horas para brindar un ambiente seguro, controlar el comportamiento agresivo o agitado y satisfacer sus necesidades.
Opciones de cuidados a largo plazo
Una persona con demencia puede necesitar vigilancia y ayuda en casa o en una institución. Las posibles opciones incluyen:
- Guardería para adultos.
- Hogares familiares para adultos.
- Albergues.
- Residencias para adultos mayores.
- Cuidado en el hogar.

Organizaciones de apoyo y aspectos legales
Muchas organizaciones están disponibles para ayudarle a cuidar a una persona con demencia. Estas incluyen:
- Servicios de protección de adultos.
- Recursos de la comunidad.
- Departamentos geriátricos gubernamentales a nivel local o estatal.
- Enfermeras visitadoras o auxiliares.
- Servicios de voluntarios.
En algunas comunidades, puede haber disponibilidad de grupos de apoyo relacionados con la demencia. La asesoría a la familia puede ayudar a sus miembros a hacerle frente al cuidado en el hogar. Las instrucciones previas, un poder notarial y otras acciones legales pueden facilitar la toma de decisiones con relación al cuidado de la persona con demencia. Busque asesoría legal a tiempo, antes de que la persona sea incapaz de tomar tales decisiones.
Cuidado en el hogar: Consejos prácticos para el bienestar
El cuidado de personas mayores, especialmente de aquellas con algún grado de dependencia, requiere una atención especial y constante que abarca diferentes áreas de su vida. Lo que más necesitan los ancianos es cuidado, compañía, respeto y seguridad.
Establecimiento de rutinas y fomento de la actividad
- Contar con una rutina establecida ayuda a que las personas mayores se sientan seguras, organizadas y tranquilas. Incluye horarios fijos para levantarse, comer, descansar y realizar actividades.
- Realizar ejercicios suaves y adaptados a sus capacidades ayuda a mantener la movilidad, fortalecer los músculos y prevenir caídas. Caminar, hacer estiramientos o ejercicios dirigidos contribuye a mejorar su estado físico y anímico. Lamentablemente, el sedentarismo es muy común en la vejez, lo que perjudica tanto a nivel físico como emocional. Es recomendable que cuenten con supervisión mientras realizan las actividades. Los programas de radio y televisión deben favorecer la estimulación, evitando la música estridente y los programas violentos.
- Mantener la mente activa es tan necesario como cuidar el cuerpo. Juegos de memoria, lectura, música o actividades manuales ayudan a preservar las funciones cognitivas.
Nutrición, higiene y seguridad ambiental
- Una buena alimentación es fundamental para mantener la salud. Cuidar a un anciano en casa implica ofrecerle una dieta variada y equilibrada, rica en proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Controlar la hidratación también es clave, ya que muchas personas mayores no sienten tanta sed. Para mejorar la alimentación, adapta la textura de los alimentos si hay dificultad para masticar, incluye nutrientes esenciales y asegúrate de que beba suficiente agua.
- Cuidar la higiene de un anciano es imprescindible, tanto por salud como por bienestar emocional. Ayúdales a mantener una higiene diaria, prestando atención a la piel, el cabello, las uñas y la salud bucal. Establecer horarios fijos para llevarlo al baño puede ayudar a controlar parcialmente la incontinencia.
- Cuidar ancianos en casa implica crear un entorno seguro. Revisa la vivienda para evitar obstáculos, instala pasamanos, barras en el baño y asegúrate de que haya buena iluminación. Si se trata de una limitación física, se puede recomendar el uso de andadores, sillas de ruedas, muletas u otras adaptaciones en el hogar.

Salud médica y emocional
- Llevar un control preciso de la medicación es esencial. Utiliza pastilleros organizadores y sigue siempre las indicaciones médicas. Nunca suspendas ni modifiques los fármacos sin consultar con el especialista, y observa rigurosamente los horarios y los posibles efectos adversos que pudieran atribuirse a ellos. Busca una comunicación fluida con el médico para que le pueda consultar por las dudas que surjan, y señala detalladamente al médico las observaciones que se hagan del adulto mayor, ya que son extraordinariamente útiles para el profesional a la hora de indicar terapias o medicamentos.
- Cuidar a los ancianos en casa también implica atender su salud emocional. Acompañarlos, conversar, compartir tiempo y mantener el contacto con amigos o familiares mejora su estado de ánimo y reduce la soledad. No te olvides de ponerte en su lugar y animarlos a que sigan moviéndose, relacionándose con otras personas y estimulando su mente. Si una persona mayor rechaza los cuidados, es importante dialogar, comprender sus motivos y buscar alternativas respetuosas.
Intervención profesional y decisiones complejas
Para cuidar bien a los demás, primero debes cuidarte a ti mismo. En ocasiones, cuidar a una persona mayor dependiente requiere intervención profesional. Puedes optar por atención personalizada en el hogar o por centros especializados. Cuando la persona mayor presenta una dependencia moderada o alta, los cuidados deben intensificarse.
Cuidar a una persona mayor dependiente implica atender a su movilidad, higiene asistida, alimentación especial o uso de ayudas técnicas como sillas de ruedas o camas articuladas. Además, se requiere vigilancia constante y, en muchos casos, asistencia profesional cualificada. Es recomendable considerar servicios especializados cuando la persona mayor necesita cuidados permanentes que superen tus posibilidades como cuidador, si hay deterioro físico o cognitivo grave, o si tú sientes que no puedes ofrecer la atención que requiere.
Discutir con el paciente (cuando se pueda) y con la familia cuáles serán los límites de las terapias y si se hospitalizará de ser necesario en caso de enfermedad grave y con indicación médica.
El rol del cuidador: Cuidar de sí mismo
Cuidar a un adulto mayor en tu familia es una gran responsabilidad. Millones de personas brindan ayuda de alguna manera a los adultos mayores. Cuidar de personas enfermas puede tener muchas recompensas, pero las exigencias del cuidado también causan estrés emocional y físico. Es habitual sentirse enojado, frustrado, agotado o triste, y también es habitual sentirse solo. El estrés de los cuidadores puede ponerlos en riesgo de presentar alteraciones en su propia salud.
Factores de riesgo y signos de estrés del cuidador
Entre los factores que pueden aumentar el estrés de los cuidadores se incluyen los siguientes:
- Cuidar de un cónyuge o vivir con la persona que necesita cuidados.
- Cuidar de alguien que necesita atención médica constante.
- Sentirse solo, indefenso o deprimido.
- Tener problemas de dinero.
- Pasar muchas horas en las labores de cuidado y recibir muy poca orientación por parte de profesionales de atención médica.
- No tener elección a la hora de ser cuidador o no tener buena capacidad para afrontar una situación difícil ni resolver problemas.
- Sentir la necesidad de cuidar en todo momento.
Como cuidador, puede estar tan centrado en su ser querido que no vea cómo esta actividad afecta su propia salud y bienestar. Entre los signos del estrés del cuidador se incluyen los siguientes:
- Sentirse agobiado o preocupado todo el tiempo, y cansado a menudo.
- Dormir mucho o poco, ganar o perder peso.
- Enojarse o irritarse con facilidad.
- Falta de interés por actividades que antes te gustaban, tristeza.
- Tener dolores de cabeza frecuentes u otros dolores o problemas de salud.
- Abuso de alcohol o drogas, incluidos los medicamentos con receta médica.
- Faltar a sus citas médicas.
Demasiado estrés puede perjudicar su salud a largo plazo. Como cuidador, puede sentirse deprimido o ansioso, y no dormir lo suficiente o no hacer suficiente actividad física, o no llevar una alimentación equilibrada. Todo ello aumenta el riesgo para enfermedades, como enfermedades cardíacas y diabetes.

Estrategias para controlar el estrés y buscar apoyo
Las exigencias emocionales y físicas de los cuidados pueden poner a prueba incluso a la persona más fuerte. Es importante que los cuidadores sepan que ellos también necesitan ayuda y apoyo. Millones de estadounidenses brindan ayuda de alguna manera a los adultos mayores. Si no cuida de usted, no podrá cuidar de nadie más. Para ayudar a controlar el estrés en la persona encargada del cuidado:
- Pida y acepte ayuda. Haga una lista de las formas en que los demás pueden ayudarlo. Luego deje que elijan cómo ayudar. Algunas ideas son dar paseos regulares con la persona a la que cuida, cocinar una comida y ayudar con las citas médicas. No digas “Me gustaría que alguien más lleve a mamá al médico”. Sé directo y di: “Mamá necesita que alguien la lleve al médico el jueves a la 1:00”.
- Concéntrese en lo que puede hacer. A veces, quizá sienta que no hace lo suficiente. Pero nadie es un cuidador perfecto. Crea que lo está haciendo lo mejor que puede. Fíjese metas que pueda alcanzar, divida las tareas grandes en pasos pequeños y haga listas de lo más importante.
- Siga una rutina diaria. Diga no a las peticiones que le resulten agotadoras, como ser anfitrión de comidas en días festivos u otras ocasiones.
- Conéctese. Infórmese sobre los recursos asistenciales de su zona. Quizá haya clases a las que pueda apuntarse. Es posible que encuentre servicios de cuidados como paseos, reparto de comidas o limpieza del hogar. Los grupos de apoyo para el cuidador pueden ser una gran fuente de respaldo y consejos. Pregúntale a tu médico, hospital local o departamento de salud pública sobre estos grupos. Recibirás el respaldo de otras personas que entienden por lo que estás pasando.
- Busque apoyo social. Manténgase en contacto con familiares y amigos que lo apoyen. Saque tiempo cada semana para visitar a alguien, aunque solo sea para dar un paseo o tomar un café. El aislamiento es uno de los problemas más grandes de los cuidadores. Intenta salir y descansar un rato.
- Cuide su salud. Encuentre formas de dormir mejor. Muévase más la mayoría de los días. Aliméntese de manera saludable. Beba mucha agua. Muchos cuidadores tienen problemas para dormir; dormir bien es importante para la salud. Si tiene problemas para dormir bien, consulte con un profesional de atención médica. Aplíquese las vacunas que necesite y sométase a exámenes de detección periódicos. Dígale al profesional de atención médica que es un cuidador, y hable de las preocupaciones o síntomas que tenga. Sé intencional en hablar con otras personas fuera de casa regularmente, y no dudes en obtener consejería si te sientes agotado.
Enfrentar el cuidado en conjunto. No debe estar a cargo de una sola persona “porque nadie más lo hace bien”. Se debe compartir las tareas con otros y permitirse tiempos propios. Buscar apoyo médico y, si es necesario, de enfermería, kinesiterapia o terapia ocupacional.
Cuidado temporal del paciente para proporcionar descanso (Respite Care)
Puede ser duro dejar a un ser querido al cuidado de otra persona. Pero tomarse un descanso puede ser una de las mejores cosas que haga por usted y por la persona a la que cuida. Los tipos de cuidados temporales del paciente para proporcionar descanso a la familia incluyen los siguientes:
- Cuidado temporal del paciente en su casa para proporcionarle descanso a la familia. Los auxiliares de atención médica acuden a su domicilio para pasar tiempo con su ser querido o prestarle servicios de enfermería, o ambas cosas.
- Centros y programas de cuidados médicos para adultos. Hay centros que ofrecen atención diurna a personas mayores. Algunos también cuidan a niños pequeños, y los dos grupos podrían pasar tiempo juntos. En algunas comunidades, puede haber disponibilidad de grupos de apoyo relacionados con la demencia. Muchos programas también ofrecen transporte. A tu familiar le podría gustar salir un poco de casa y socializar.
- Residencias de ancianos y convalecientes de estancias cortas. Algunas viviendas tuteladas, residencias para personas con problemas de memoria y residencias de ancianos y convalecientes aceptan a personas que necesitan cuidados para estancias cortas mientras los cuidadores están ausentes.
Trabajo y recursos adicionales para cuidadores
Los cuidadores que trabajan fuera de casa pueden sentirse agobiados. Si se siente identificado, piense en pedir un permiso para ausentarse de su trabajo durante un tiempo si puede permitírselo. Los empleados amparados por la Ley federal de licencias familiares y médicas (FMLA, por sus siglas en inglés) pueden tener hasta 12 semanas de licencia por año sin goce de sueldo para cuidar de sus familiares. Pregunte en su oficina de recursos humanos sobre las opciones de permisos no retribuidos.
No está solo. Pida la ayuda que necesite. Además de preguntar a familiares y amigos, utilice los recursos locales para cuidadores. Para empezar, consulte el Localizador de Cuidados de Personas Mayores o póngase en contacto con su Area Agency on Aging (Agencia de Asuntos sobre la Vejez) local para informarse sobre los servicios en su zona. También puede dirigirse al Aging and Disability Resource Center (Centro de Recursos sobre Envejecimiento y Discapacidad) de su estado. Puede encontrar estos recursos en Internet o en una guía telefónica. También hay aplicaciones móviles y servicios en Internet que les ofrecen apoyo a los cuidadores. Estos servicios pueden ayudar a desarrollar la capacidad de afrontar una situación difícil y enseñar sobre el cuidado.