La Autonomía Personal en el Adulto Mayor: Un Enfoque Integral

La población anciana es la que con mayor rapidez está creciendo a nivel mundial. El envejecimiento involucra cierto número de cambios anatómicos, fisiológicos, psicológicos y sociales, es decir, una declinación en la función del organismo como un todo, si bien no todos los órganos envejecen al mismo tiempo. El envejecimiento de los seres humanos es el resultado de la interacción compleja de varios factores, y en esta etapa no solo afectan los problemas de salud, sino otro grupo de factores sociales que conllevan a ser considerados los ancianos como difíciles por quienes los rodean.

A pesar de los cambios orgánicos, las modificaciones del aspecto y el empobrecimiento gradual de las capacidades, el anciano no está exento de potencialidades creativas y de necesidades emocionales. La pérdida de ocupaciones en la familia, en el grupo y en el trabajo, conducen a la inadaptación social.

Entendiendo la Autonomía y el Validismo en la Tercera Edad

La gerontología preventiva tiene como objetivo lograr un estado de salud que permita al anciano conservar al máximo la expectativa de vida activa y mantener un alto nivel funcional, preservándolo en su domicilio y en el medio social donde ha vivido, siempre que existan las condiciones requeridas. Ello se define como autonomía y validismo.

La autonomía es la capacidad del anciano de satisfacer las actividades básicas e instrumentadas de la vida diaria, y el validismo es la capacidad física y mental del anciano para desarrollar las actividades básicas e instrumentadas de la vida diaria.

Esquema de las diferencias entre autonomía y validismo en personas mayores

La Importancia de Fomentar la Autonomía

Consideramos fundamental que tanto el mayor como su cuidador comprendan la importancia de fomentar esta autonomía. Los múltiples cambios fisiológicos aparejados al hecho de envejecer condicionan modificaciones en hábitos y conductas del anciano, así como limitaciones en su autonomía y funcionabilidad.

Una vez que el residente ingresa en una residencia de mayores, se inicia un proceso de valoración para así obtener información sobre cómo se desenvuelven a la hora de hacer las actividades de la vida diaria (AVDs). La valoración debe ser exhaustiva y debe tener en cuenta también aquellos datos que pueden ser a priori obvios y/o irrelevantes, que posteriormente se contrastarán con la información que proporciona la familia.

Un ejemplo del beneficio de fomentar la autonomía es que residentes que antes necesitaban ayuda para comer, ahora pueden hacerlo por sí mismos.

Factores que Limitan la Autonomía en el Adulto Mayor

Factores Internos

Las lesiones cerebrales o neurológicas producidas por traumas, enfermedad cerebrovascular, trastornos metabólicos o circulatorios, la demencia senil, la enfermedad de Alzheimer, y los trastornos psiquiátricos como neurosis o psicosis, también pueden limitar la autonomía.

Factores Externos

Estos son los factores relacionados con el medio socioeconómico en que el individuo se desarrolla. Debemos insistir en ellos, pues aunque el individuo esté apto psíquica y físicamente para ejercer su autonomía, los factores externos pueden ser determinantes al respecto.

Foto de una persona mayor haciendo actividades de la vida diaria con apoyo

La Bioética y la Autonomía del Paciente Anciano

La bioética médica surge en el mundo desarrollado, principalmente como consecuencia del avance de la ciencia y de la tecnología. Se establece como el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y de la salud, examinada a partir de los principios y valores morales.

Los principios fundamentales de la bioética incluyen:

  • Beneficencia y no maleficencia: La primera supone actuar para prevenir el daño o suprimirlo para promover el bien. De esa manera se ayuda al otro desde la perspectiva humanista que ha caracterizado a la medicina desde sus inicios. Por su parte, a diferencia del principio de beneficencia, el de no maleficencia puede considerarse como un asunto pasivo, que implica no infligir daño.
  • Justicia: Por esta se entiende tanto la individual como la particular.
  • Autonomía: Se materializa en la práctica a través del consentimiento informado.

A partir de estos presupuestos, la Declaración de Ginebra, elaborada por la Asociación Médica Mundial, señala el deber del médico con las siguientes palabras: “velar solícitamente y ante todo por la salud de mi paciente”. Por otra parte, en el Código Internacional de Ética Médica se declara que el profesional de la salud actuará solamente en el interés del enfermo. Este último debe ser tratado como un ser autónomo.

Infografía sobre los principios de la bioética en la atención médica

Desafíos en la Relación Médico-Paciente Anciano

¿Se cumplen siempre los principios de la bioética en la relación médico-paciente anciano? El binomio médico-paciente ha transitado en cada época con diferentes connotaciones y valores. El prodigioso desarrollo de la ciencia y la tecnología médicas ha modificado el rostro de la medicina moderna, lo cual tiene una vertiente negativa que se expresa en la crisis de la atención de salud y de la relación médico-paciente.

El encuentro entre estos dos individuos se estructura de la siguiente manera: en un ángulo el médico, con un importante acúmulo de conocimientos y experiencias, y en el otro el paciente, como ser biopsicosocial que requiere de sus acciones desde el punto de vista científico. El propio proceso de envejecimiento hace que el anciano sea menos adaptable a cualquier tipo de cambio, trátese de hábitos higiénicos, alimentarios, u otros. No resulta prudente ni aconsejable entrar en verdaderos enfrentamientos, por muy abigarrados y sin razón que nos parezcan sus juicios.

Al analizar la relación del anciano con los trabajadores de la salud, considerando al paciente adulto mayor como individuo débil, en ocasiones indefenso, con grandes necesidades insatisfechas y trastornos invalidantes que lo hacen dependiente de los demás, surgen con frecuencia aspectos legales y éticos que ofrecen aristas particulares. Ello coloca al trabajador de la salud que brinda sus servicios a personas de este grupo, ante algunos problemas cuya solución requiere de un profundo análisis y una preparación particular en cuanto a los principios básicos de la especialidad.

Rara vez se encuentran soluciones simples que dependen solamente de un conocimiento técnico y de mayor o menor grado de información, especialmente cuando las dificultades surgen en personas con múltiples enfermedades crónicas y discapacidades en un entorno sociofamiliar que no puede garantizar las demandas de tal individuo. Se aspira a encontrar soluciones alternativas que permitan preservar y promover el bienestar del paciente teniendo en cuenta sus perspectivas, criterios y aspiraciones, sin olvidar que la salud es el pleno disfrute biológico, psicológico y social de la existencia.

Según Galán Cortés, el médico debe informar al paciente de todas aquellas circunstancias que puedan incidir en su decisión final, por lo que está en la obligación moral de indicarle sobre la forma o medios empleados y el fin que se persigue con el tratamiento médico. Si bien el anciano resulta un sujeto particularmente vulnerable, no debe privársele de sus derechos a elegir y decidir acerca de su salud en todos aquellos casos en que las condiciones lo permitan, basándose en una tergiversada idea de protección.

Sin embargo, en ocasiones, familiares bien intencionados, junto con médicos y enfermeras, minimizan las posibilidades reales del anciano, soslayándole información o apenas consultando su opinión. Lamentablemente, con mucha frecuencia se viola el principio de autonomía en la atención a los adultos mayores. La información limitada o distorsionada priva al enfermo de poder ejercer plena autonomía en la toma de decisiones.

Si tenemos en cuenta que la autonomía es también “la aceptación del otro como agente moral responsable y libre para tomar decisiones”, podemos inferir entonces que en la relación médico-paciente con el adulto mayor, en presencia de ciertas condiciones (básicamente las que se refieren a deterioro cognitivo y/o limitación física), la autonomía queda limitada al estar restringida la información. En tales casos, no solo intervendrán el paciente y el profesional, sino que además invariablemente intervendrán otros elementos como la familia (más o menos bien informada), los órganos de la seguridad social, de justicia y el sistema de salud, sin considerar la eventual participación de las redes de apoyo formal e informal.

Las mayores dificultades para el cumplimiento de este principio en pacientes ancianos, en enfermos con enfermedades malignas o enfermedades crónicas no transmisibles de pronóstico sombrío, se establecen fundamentalmente en la omisión de información necesaria al paciente. La relación médico-paciente adulto mayor reviste características particulares que demandan del personal médico esfuerzo, dedicación, así como preparación científica y bioética adecuada.

Estudio de Intervención sobre Autonomía y Validismo en Adultos Mayores

Se realizó un estudio de intervención con el objetivo de conocer el grado de autonomía y validismo alcanzado por la tercera edad en dos consultorios del Médico y la Enfermera de la Familia.

Objetivo y Metodología

Con este trabajo se propuso determinar el grado de autonomía y validismo en un grupo de pacientes de la tercera edad. Se realizó un estudio de intervención con el objetivo de identificar el grado de autonomía y validismo alcanzado en el adulto mayor en 2 consultorios del Médico de la Familia del Policlínico Docente "Tula Aguilera" del municipio Camagüey, desde diciembre de 1998 hasta febrero de 1999.

El universo de estudio lo constituyeron 215 pacientes de 60 a 89 años de edad, los cuales fueron seleccionados de las historias clínicas familiares de los consultorios. A estos pacientes se les aplicó una encuesta diseñada al efecto que respondía a los objetivos de la investigación y a la bibliografía revisada. Esta encuesta contempló las variables grupos de edades, sexo, participación familiar, toma de decisiones, intervención familiar y apoyo familiar. Una vez confeccionada, se convirtió en el registro primario.

Durante el mes de diciembre se aplicó la encuesta inicial. En el mes de enero se realizó la intervención, que incluyó la capacitación al equipo de salud del consultorio, quienes a su vez transmitieron lo orientado a las brigadistas sanitarias y promotores de salud. En el mes de febrero se volvió a aplicar la encuesta nuevamente. Los datos obtenidos fueron procesados de forma computadorizada, utilizándose estadísticas descriptivas, y los resultados se expresaron en tablas.

Resultados del Estudio

A continuación, se presentan los resultados clave del estudio, organizados en tablas.

Distribución según grupos de edades y sexo

En la tabla 1 se analiza la distribución según grupos de edades y sexo, donde se observa que el mayor predominio fue en las edades de 75-79 años, al igual que el comportamiento en cuanto al mayor número del sexo femenino.

Grupos de edades (años) Sexo masculino Sexo femenino Total
Frecuencia % Frecuencia % Frecuencia %
60-64 15 6,67 16 7,45 31 14,42
65-69 13 6,04 27 12,55 40 18,59
70-74 20 9,30 26 12,10 46 21,40
75-79 32 14,84 28 13,04 60 27,92
80-84 11 5,12 10 4,65 21 9,77
85-89 7 3,25 10 4,65 17 7,90
Total 98 45,58 117 54,42 215 100

Fuente: Encuestas.

Autonomía y validismo según grupos de edades, antes de la intervención

La tabla 2 valora el análisis de la autonomía y validismo por grupos de edades antes de la intervención. En la evaluación realizada, en 143 pacientes (66,50 %) era malo, en 58 (26,28 %) regular y solo en 14 (6,52 %) se consideró bueno.

Edad (años) Bueno Regular Malo
Frecuencia % Frecuencia % Frecuencia %
60-64 4 1,87 10 4,65 17 7,90
65-69 6 2,79 18 8,39 16 7,45
70-74 2 0,93 12 5,58 32 14,88
75-79 2 0,93 15 6,97 43 20
80-84 - - 2 0,93 19 8,83
85-89 - - 1 0,46 16 7,44
Total 14 6,52 58 26,28 143 66,50

Fuente: Encuestas.

Autonomía y validismo según el sexo antes de la intervención

La tabla 3 muestra la valoración de la autonomía y validismo por sexo antes de la intervención, donde se observa que en ambos sexos predominaron las evaluaciones de regular y malo.

Sexo Bueno Regular Malo
Frecuencia % Frecuencia % Frecuencia %
Masculino 18 8,39 31 14,41 49 22,79
Femenino 30 13,95 27 12,56 60 27,90
Total 48 22,34 58 26,97 109 50,69

Fuente: Encuestas.

Autonomía y validismo según grupos de edades después de la intervención

La tabla 4 muestra el comportamiento de la autonomía y validismo por grupos de edades después de la intervención, evidenciando el nivel alcanzado posteriormente. Se nota que la evaluación de "malo" disminuyó, mientras que la de "regular" y "buena" aumentó, lo que sugiere una repercusión tanto en el seno familiar como fuera de este.

Edad (años) Buena Regular Malo
Frecuencia % Frecuencia % Frecuencia %
60-64 16 7,44 7 3,25 8 3,72
65-69 25 11,64 11 5,11 4 1,86
70-74 12 5,58 18 8,39 16 7,44
75-79 10 4,65 28 13,02 22 10,25
80-84 1 0,46 9 4,16 11 5,11
85-89 - - 5 2,32 12 5,58
Total 64 29,77 78 36,27 73 33,96

Fuente: Encuestas.

Autonomía y validismo según el sexo después de la intervención

Al describir la tabla 5, que mide el comportamiento de la autonomía y validismo por sexo después de la intervención, quedó demostrado que la labor realizada por el Médico de la Familia en ambos consultorios fue efectiva al percibir los resultados, donde predominó en ambos sexos su aplicación.

Sexo Bueno Regular Malo
Frecuencia % Frecuencia % Frecuencia %
Masculino 50 23,25 23 10,69 25 11,62
Femenino 75 34,88 14 6,54 28 13,02
Total 125 58,13 37 17,23 53 24,64

Fuente: Encuestas.

Discusión y Conclusiones del Estudio

La población geriátrica nacional e internacional se caracteriza por un número mayor de representantes del sexo femenino y por la disminución de esta a medida que avanza la edad y se sobrepasa la expectativa de vida. El proceso de envejecimiento puede variar de un individuo a otro en cuanto a la edad en que se comienza a hacer perceptible, la rapidez con que evoluciona y la secuencia en que se afectan los distintos órganos y sistemas. Todo esto hace que los adultos mayores formen un grupo de alta heterogeneidad, donde se aprecian grandes diferencias individuales desde el punto fisiopatológico.

Las limitaciones visuales, auditivas, motoras y aquellas de tipo intelectual reducen su autonomía e independencia en tal medida que el enfoque a la atención de las necesidades que se le presentan a las personas envejecidas debe estar dirigido al cumplimiento de su terapia, con el fin de darle una solución adecuada. La ancianidad es una etapa vulnerable de la vida relacionada con el incremento de la inadaptabilidad en el núcleo familiar de los ancianos, manifestando sentimientos de soledad y tristeza. Por ello, la aceptación de funciones por parte de los ancianos parece estar relacionada con la satisfacción de poder ayudar en el hogar en las actividades cotidianas que en él se realizan.

Conclusiones: Antes del trabajo predominó una evaluación desfavorable en el comportamiento y conocimiento sobre autonomía y validismo que se incrementa con la edad y en el sexo femenino. Después de la intervención se observó mejor comprensión de la autonomía y validismo por edad y sexo, a pesar de que con el incremento de la edad ello disminuye.

"La tercera edad no implica, necesariamente, perder capacidad cognitiva"

Estrategias para Promover la Salud Familiar y la Autonomía

Debemos reflexionar sobre la importancia de planificar estrategias de intervención dirigidas a promover una adecuada salud familiar, a través de un conjunto de acciones que le permitan a la familia desarrollar sus propios recursos psicológicos y propiciar la autoayuda y la adopción de soluciones adaptativas ante situaciones conflictivas y de crisis.

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