Cuidado Integral del Adulto Mayor: Atributos Diferenciadores y Claves para su Bienestar

El envejecimiento es un proceso natural e irremediable por el que atraviesa toda persona con el paso del tiempo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera adulto mayor a toda persona mayor de 65 años. Con el aumento progresivo de la población mayor de 60 años en las últimas décadas, se hace cada vez más necesario contar con servicios y personas preparadas para su cuidado.

La Necesidad de un Servicio de Cuidado Especializado

Algunos adultos mayores son considerados dependientes, debido a que, a causa de los problemas naturales que conlleva el envejecimiento, necesitan ayuda para llevar a cabo sus actividades cotidianas, además de requerir una constante observación y atención médica. El deterioro físico derivado del proceso natural del envejecimiento, asociado a problemas físicos, la presencia de una o más enfermedades y el estilo de vida del individuo, puede provocar que los adultos mayores no consigan realizar por sí mismos las actividades más elementales de la vida diaria, por lo que es muy importante que ellos tengan el apoyo de un cuidador, según explica el Dr. Homero Gac, Jefe de la Unidad Geriátrica Aguda (UGA) de Clínica San Carlos de Apoquindo.

Esquema de las causas de dependencia en el adulto mayor (factores físicos, psicológicos, sociales)

Factores que Generan Dependencia en el Adulto Mayor

Es fundamental reconocer los diversos problemas que pueden afectar a los adultos mayores y que requieren de un cuidado especializado:

  • Factores físicos:
    • El deterioro natural del cuerpo por envejecimiento.
    • Enfermedades degenerativas.
    • Disminución o pérdida total de las habilidades motrices, visuales o auditivas.
    • Personas con problemas físicos que podrían tener una caída.
    • Dificultad para comer adecuadamente.
  • Factores psicológicos:
    • Depresión.
    • Trastornos del ánimo.
    • Alteraciones de la memoria.
    • Enfermedades mentales o demencia.
  • Factores sociales:
    • Escasos recursos económicos.
    • Vivienda inadecuada para su desarrollo.
    • Falta de atención por parte de los familiares.

Ante estas realidades, los servicios de asistencia domiciliaria integrales y personalizados tratan cada caso de forma individual para adaptarlos a las necesidades reales de cada asistido y sus familiares. Las personas mayores suelen tener dificultades para realizar incluso las tareas cotidianas más sencillas. No es lo mismo tener que cargar a alguien que no puede caminar ni asearse por sí mismo que ayudar en la higiene a otra persona a la que la artrosis ya no le permite enjabonarse la espalda, o que necesita de ayuda para salir o entrar a la bañera.

El Perfil Esencial del Cuidador Profesional

La de cuidador de ancianos es una profesión muy vocacional, como también lo es la medicina o la educación infantil. El trabajo de asistencia y acompañamiento a personas mayores tiene un importante componente vocacional. Uno de los principales objetivos de los servicios de cuidado es dignificar y dotar de prestigio la labor del cuidador de personas mayores.

Cuando trabajamos en contacto directo con personas, especialmente con aquellas de edad avanzada, la formación o los conocimientos previos no son suficientes. Debemos contar con aptitudes que impliquen el desarrollo de habilidades sociales y emocionales que exigen un perfil vocacional muy bien definido. Solo cuando existe este equilibrio entre el conocimiento y el buen hacer se puede hablar de un adecuado servicio de atención a adultos mayores.

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Pilares Emocionales y Sociales

Un cuidador que vive en la residencia no solo tiene habilidades, sino también tiene un profundo sentido de compasión y dedicación. Un buen cuidador es aquel que sabe mostrar humanidad y diligencia en cada una de sus intervenciones.

  • Empatía y Compasión: Tener la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona para entender sus necesidades es uno de los rasgos más importantes de un asistente. La empatía hace referencia a la capacidad del profesional de ponerse en el lugar de la persona usuaria a la hora de atender sus necesidades. Los cuidadores deben poseer la capacidad no solo de entender a sus pacientes, sino también de empatizar con sus sentimientos y experiencias. Convivir con una persona a diario, ayudarla y apoyarla en su día a día crea unos lazos muy especiales, y la relación entre asistido y asistente es normalmente como la de un amigo o un familiar cercano. Es esencial ejercer la compasión.
  • Comunicación Efectiva y Asertividad: Los cuidadores necesitan ser muy buenos comunicadores, por un lado con quienes atienden, pero también con sus familiares. La comunicación siempre es la base de cualquier tipo de relación. La comunicación efectiva es de importancia para los cuidadores, ya sea que esté cuidando a pacientes con enfermedad de Alzheimer, movilidad limitada o dificultades sociales. La base de la relación con las personas mayores y su familia consiste en tener una buena comunicación entre sí. La asertividad es una habilidad fundamental que implica saber dar una indicación de manera adecuada, directa y amable, y saber poner límites cuando la situación lo requiere. Un ejemplo práctico en el Servicio de Atención Domiciliaria lo encontramos con los dulces y la diabetes: si una persona tiene diabetes, no le podemos dar bollería a pesar de que insista.
  • Paciencia y Conexión Humana: Ponerse en el lugar de los demás es fundamental. En esta labor, la paciencia es muy importante, y saber resolver imprevistos poniéndose en el lugar del adulto mayor, para hacerle ver que no está solo y que se le ofrece todo el amor y seguridad que necesita. Los mayores reciben alegría y una nueva actitud cuando los cuidadores llegan, se les ilumina la cara y el día tiene otro matiz. La sonrisa es un requisito imprescindible, pero esta solo traspasa cuando es verdadera.

Competencias Técnicas y Proactividad

Junto con la empatía, saber cómo actuar en cada situación es primordial, ya que asistiendo a personas mayores, con dependencia y en muchos casos con alguna patología asociada, se dan muchos tipos de situaciones distintas.

  • Conocimientos Especializados y Formación: Para que el cuidador pueda ejercer este servicio es indispensable que tenga las herramientas adecuadas, es decir, se requiere poseer los conocimientos básicos que les confieran seguridad, estrategias que eviten la sobrecarga, así como la información de los recursos que se disponen para aliviar el esfuerzo. La formación y las técnicas adecuadas son esenciales para mantener la salud y la seguridad del cuidador. El mejorar sus habilidades de cuidado comienza con completar cursos certificados de cuidado de ancianos. Dada la vulnerabilidad de los pacientes, es esencial conocer los primeros auxilios básicos y RCP. Es importante tener conocimientos en geriatría para monitorear su salud y administrar medicamentos.
  • Iniciativa y Capacidad Resolutiva: Esta habilidad es especialmente necesaria en el Servicio de Atención Domiciliaria. El cuidador tiene que tener la iniciativa de aportar ideas y propuestas que puedan tener un impacto positivo en el servicio y en el fomento de la autonomía de las personas usuarias. Los cuidadores exitosos son aquellos que hacen su trabajo con entusiasmo, sin evitar los desafíos y manteniendo una perspectiva positiva. Las personas resolutivas afrontan mejor los cambios, los imprevistos y las sugerencias. Los mejores cuidadores de personas mayores son aquellos que observan y esperan con paciencia el momento en el que es necesaria su intervención.
  • Habilidades Organizativas y Adaptabilidad: Los buenos cuidadores se adaptan a las necesidades y estados de ánimo cambiantes de sus pacientes, ofreciendo una atención personalizada. Deben observar y escuchar a sus pacientes con atención, respondiendo rápidamente a sus signos y requisitos. Los cuidadores eficaces exhiben habilidades organizativas, como la creación de horarios, la preparación para emergencias y la gestión de la información de manera eficiente. Cuanto mayor sea la capacidad adaptativa del cuidador, más eficientes resultarán sus conocimientos y su manera de ponerlos en práctica en el cuidado.

Ética, Compromiso y Autocuidado

Ser un cuidador es más que un título de trabajo; es un compromiso sincero para mejorar la vida de aquellos que necesitan ayuda.

  • Compromiso y Ética: Con las personas usuarias y con sus familias, así como con el propio entorno laboral. Se necesita hacerlo con un cuidado especial, algo que va más allá de la ética profesional. Las personas mayores dependientes depositan en la figura del cuidador toda su confianza.
  • Responsabilidad y Autocontrol: Los seres humanos funcionamos por impulsos. Pero cuando una parte fundamental del trabajo que desempeñamos consiste en proporcionar estabilidad y seguridad a otra persona, es muy importante saber tener el control sobre emociones humanas como la frustración, el miedo o el estrés. Es indispensable ser comprometidos y responsables.
  • Resiliencia y Autocuidado: El ofrecerle cuidado a las personas mayores puede ser exigente, ya que requiere que los cuidadores manejen varios desafíos con resiliencia y comprensión. A menudo, las personas que dedican parte de su tiempo a cuidar de sus familiares o bien las que se dedican a la atención a personas en situación de dependencia de forma profesional, pueden experimentar una sobrecarga emocional que deriva precisamente de la propia empatía. La forma de afrontar los cuidados tiene gran importancia para la supervivencia del cuidador sin agotarse en el largo recorrido que se le presenta por delante. El cuidador debe evitar el síndrome del cuidador quemado o burn-out. También es crucial que los cuidadores se cuiden a sí mismos, ya que si no lo hacen, no podrán prestar un buen servicio. Se sugiere que los cuidadores mantengan su salud, busquen ayuda, se dejen ayudar y no abandonen, al menos totalmente, otras actividades de su vida como el trabajo, aficiones o relaciones sociales.

El Valor del Cuidado Domiciliario para el Adulto Mayor

La edad avanzada de las personas mayores lleva consigo una serie de medidas a tomar para facilitar el bienestar y mejorar la calidad de vida. Decisiones como qué hacer, cómo garantizar sus cuidados, ingresar a esta persona en una residencia o cuidarlo en casa, son cruciales. Una de las alternativas más influyentes y que se suele mantener es la de cuidar a las personas mayores en sus propias casas, tanto para casos en los que los ancianos vivan solos y no dispongan de familiares directos. Esto se debe a que, de esta forma, las personas mayores mantienen su entorno tal y como está, sin que este cambie para no verse sometidos a modificaciones o diferentes rutinas.

Fotografía de un cuidador interactuando con una persona mayor en un entorno hogareño

El papel de los cuidadores es esencial para mejorar las condiciones y los años de vida durante la vejez. Entre las funciones más destacadas que envuelven el trabajo es indispensable pensar en todas aquellas actividades que giran en beneficio de la salud y el bienestar de las personas mayores, sobre todo aquellas que están cómodas en su hogar y quieren mantener esa tranquilidad. Cuidar de una persona mayor es algo más que estar a su lado y vigilarlas; también es deber del cuidador acompañarlo y promover actividades lúdicas y de esparcimiento para que se sienta activo o activa y pueda llevar una vida plena y feliz, pero, sobre todo, que le escuche y le brinde cariño.

Una de las principales preocupaciones de sus familiares es la soledad que puedan sentir sus seres queridos mayores cuando ellos tienen que estar ausentes por trabajo y otras responsabilidades. No hay nada mejor que sentirse apoyados por el arduo y gran trabajo de los cuidadores y cuidadoras, quienes aportan su granito de arena día a día para que las personas mayores envejezcan con bienestar y calidad de vida.

Guía para la Selección de un Servicio de Cuidado de Calidad

Escoger el cuidador adecuado para un familiar no siempre resulta sencillo. Es indispensable ser exigente a la hora de seleccionar a quien confiará el cuidado de sus seres queridos.

  1. Determinar las Necesidades Específicas: Antes de buscar un cuidador, es fundamental determinar las necesidades de su ser querido. Considere el nivel de asistencia que se requiere, ya sea limpieza ligera, higiene diaria o atención especializada para afecciones como la demencia o el Alzheimer. Busque orientación de un médico, preferiblemente un geriatra, para entender las necesidades específicas y manejar las dificultades de la mejor manera, tanto para el adulto mayor como para quienes los acompañan.
  2. Opciones de Contratación: Tiene la opción de contratar a un cuidador independiente o trabajar con una agencia de cuidado a domicilio. Los cuidadores independientes, contratados directamente, ayudan con las actividades de la vida diaria y, en algunos casos, con las tareas médicas. El costo de contratar a un cuidador en el hogar afecta a su presupuesto, pero es una inversión en la seguridad y el bienestar de su ser querido. Las consideraciones de compensación abarcan las horas trabajadas, el tipo de cuidado, la experiencia, el costo de vida, la cobertura de Medicare y las obligaciones fiscales.
  3. Verificación de Antecedentes: Una verificación exhaustiva de antecedentes es indispensable cuando se confía el cuidado y el hogar de su ser querido a un cuidador. Las verificaciones detalladas de los antecedentes son aún más críticas para los cuidadores en el hogar, ya que trabajan en estrecha colaboración con personas mayores y vulnerables. La mayoría de los estados ofrecen verificaciones de antecedentes de cuidadores a través de páginas oficiales, o puede buscar agencias especializadas para llevar a cabo estas verificaciones.

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