Atención hacia los adultos mayores: intervenciones de la OMS para cuidados a largo plazo y salud mental

En la publicación “Cuidados a largo plazo para las personas mayores. Conjunto de intervenciones para alcanzar la cobertura universal de salud” se presenta una lista de intervenciones relativas a los Cuidados a Largo Plazo (CLP) que todos los países podrían considerar, para darles prioridad, aplicarlas e integrarlas en los sectores de la salud y la protección social, según su contexto. Este conjunto de intervenciones está destinado principalmente a los gobiernos y a los responsables de las políticas que están a cargo de la planificación y ejecución de los servicios de CLP a nivel subnacional o nacional. Proporciona orientación para la previsión e integración de intervenciones básicas relativas a los CLP, que pueden contextualizarse de conformidad con las necesidades y los recursos locales.

Si bien la mayoría de las intervenciones están dirigidas a las necesidades primarias de las personas mayores, el conjunto de intervenciones también aborda el papel vital de los cuidadores no remunerados como proveedores y receptores de cuidados. El paquete comprende tres grupos de intervenciones de cuidados de largo plazo. Los tres grupos abordan las necesidades de atención médica; necesidades de cuidados paliativos; y atención y apoyo social para mitigar las limitaciones y optimizar el funcionamiento.

La población de personas mayores (60+) es increíblemente diversa y la mayoría de ella, pese al efecto del envejecimiento y a la mayor prevalencia de enfermedades, son capaces de resistir situaciones de alto nivel de stress biológico, psicológico y/ o social. Está también demostrado que niveles importantes de pérdida de capacidad funcional y la asociación con enfermedades múltiples, implican un mayor riesgo de resultados negativos de salud, incluida la muerte, muy especialmente en este grupo etario. Esta complejidad de necesidades conllevaría a intervenciones adecuadas a las mismas, para las que las estructuras de atención de salud no han estado tradicionalmente preparadas.

Infografía: Tres grupos de intervenciones de cuidados a largo plazo

Las medidas de relajación de la cuarentena pueden tener a corto y mediano plazo un impacto importante en las personas mayores y especialmente en aquellos dependientes de cuidados que viven en la comunidad. Debido a los riesgos a la salud, los adultos mayores pueden ser uno de los últimos grupos de la población para quien se relajan las restricciones de la pandemia, resultando en más tiempo pasado en aislamiento o distanciamiento físico. Es necesario implementar estrategias para prevenir el deterioro cognitivo y funcional, teniendo en cuenta que los impactos del encierro y el aislamiento físico en la salud física y mental pueden permanecer después de la COVID-19.

Las personas mayores que viven con condiciones crónicas de salud necesitan un servicio de salud que las ayude a lograr un envejecimiento saludable y digno. Considerando que para lograr del envejecimiento saludable es necesario mantener la capacidad funcional, que es ser y hacer lo que valora, es fundamental las estrategias de salud que promuevan oportunidades para que las personas mayores pueden mantener/mejorar sus capacidades físicas y mentales (capacidad intrínseca).

La pandemia por COVID-19 ofrece una oportunidad para fortalecer la optimización de las capacidades para la prevención y manejo de las personas mayores con condiciones crónicas de salud en el primer nivel de atención, ya que los hospitales están saturados y con alto riesgo de contagio. Durante todo el período de encierro y más allá, los adultos mayores requieren acceso continuo y oportuno a la atención de salud.

Bienvenida y presentación - Dr. Andres de Francisco - OPS/OMS; Dra. La importancia del automanejo de las personas mayores de la salud para el éxito de la atención primaria - Melissa deCardi Hladek. Assistant Professor. Johns Hopkins School of Nursing. Prof. Mikel Izquierdo. Director y catedrático del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra. Perspectivas para la región y cierre - Dr. Uno de cada seis ancianos en todo mundo sufre de abusos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un nuevo estudio publicado en la revista médica The Lancet, con apoyo de la OMS, reveló que el 16% de las personas mayores de 60 años han sufrido abandono y abuso psicológico, financiero, físico o sexual. El estudio, dado a conocer este jueves en el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia sobre el Maltrato en la Vejez, incluyó a 28 países de diferentes regiones, entre ellos 16 naciones en desarrollo. “El abuso de las personas de edad continúa aumentando y esto es preocupante para los 141 millones de mayores de 60 años en el mundo. Tiene graves consecuencias sociales. Debemos hacer mucho más para prevenir y responder a las diferentes formas de abuso”, aseguró Alana Officer, consejera de salud para adultos mayores de la OMS.

La Organización asegura que este problema sigue siendo un tema tabú que no se discute en círculos legislativos, lo que permite que siga ocurriendo. De todos los abusos que sufren estas personas de edad, el psicológico es el más generalizado. Se manifiesta a través de insultos, humillaciones e incluso restricciones para ver a sus familias. Para el año 2050 se estima que la cantidad de personas mayores de 60 años se duplique y llegue a 2.000 millones. La limitación de la movilidad, la malnutrición, la pérdida de visión, la pérdida de oído, el deterioro cognitivo y los síntomas depresivos son aspectos esenciales en la atención integral a personas mayores. Así lo afirma la OMS que acaba de lanzar una aplicación para ayudar a los profesionales sanitarios y sociales en la evaluación y atención a las personas mayores, dentro de un marco de atención comunitario. Junto con la aplicación digital, denominada WHO ICOPE, la OMS ha publicado un manual en el que se recogen las recomendaciones para prestar una adecuada atención integral a estas personas con el objetivo de optimizar sus capacidades funcionales.

Según se subraya en el texto, a medida que las personas se hacen mayores es probable que sus necesidades sanitarias se vuelvan más complejas y adquieran una condición crónica. Sector privado en torno a diez años de acción concertada, catalizadora y de colaboración para mejorar las vidas de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven. La población envejece en todo el mundo con más rapidez que en el pasado, y esta transición demográfica afectará a casi todos los aspectos de la sociedad. Sostenible: todos los países y partes interesadas se han comprometido a no dejar a nadie desatendido y se han propuesto garantizar que todas las personas puedan realizar su potencial con dignidad e igualdad y en un entorno saludable. Se necesita urgentemente un decenio de acción mundial concertada sobre el Envejecimiento Saludable.

Datos y cifras importantes señalan que en 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más; en 2050, la población mundial de personas de 60 años o más se habrá duplicado; y que para 2050 dos tercios de la población mundial mayor de 60 años vivirán en países de ingresos bajos y medianos. Comprender el envejecimiento implica entender que el envejecimiento es el resultado de la acumulación de daños moleculares y celulares, con efectos variables entre individuos y continúa asociado a transiciones vitales como jubilación y cambios de vivienda.

Gráfico global: Proyección de población mayor de 60 años 2020-2050

Entre las afecciones más comunes de la vejez se citan pérdida de audición, cataratas, dolores de espalda, osteoartritis, diabetes, depresión y demencia. A medida que se envejece aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo. También existen síndromes geriátricos, como fragilidad, incontinencia, caídas y demencia, que requieren atención integrada. Mantener hábitos saludables y entornos propicios facilita el envejecimiento activo y mejora la calidad de vida.

Respondiendo al reto del envejecimiento, la OMS propone una Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) y el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, con herramientas como mhGAP para entornos no especializados. Durante la pandemia de COVID-19, se promovieron herramientas para mantener la salud mental de los adultos mayores y reducir el aislamiento. Las intervenciones promueven, entre otros aspectos, la reducción de la inseguridad financiera, viviendas y transporte seguros, apoyo social y hábitos saludables, todo orientado a mantener la capacidad funcional intrínseca de las personas mayores.

Enfrentando el maltrato, la OMS ha identificado cinco prioridades para el Decenio: combatir el edadismo, generar datos de calidad, concebir soluciones rentables, elaborar un argumentario de inversión y recaudar fondos. El maltrato de las personas mayores es una violación de derechos humanos con consecuencias graves; se estima que alrededor de 1 de cada 6 adultos mayores sufre maltrato, especialmente en entornos comunitarios, y que estas cifras pueden aumentar con la población envejecida. Es fundamental la notificación de abusos, apoyo a cuidadores y opciones de refugio y atención psicológica para víctimas y agresores.

La OMS enfatiza que una respuesta integral debe considerar la diversidad de experiencias, reducir la edadismo y garantizar acceso a servicios de salud mental, rehabilitación y cuidados a largo plazo para quienes lo necesiten. La atención debe integrarse a nivel comunitario y nacional, con participación de los cuidadores y redes sociales para sostener a las personas mayores en su entorno.

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