Las caídas representan un riesgo significativo para los adultos mayores, aumentando con la edad debido a cambios físicos y la prevalencia de enfermedades. Son el principal motivo de consulta en el Servicio de Urgencias (SU) por lesiones traumáticas en este grupo etario.
Prevalencia y Factores de Riesgo de Caídas
Según traumatólogos, el 90% de las caídas de los adultos mayores se producen en sus propios hogares. Un tercio de los mayores de 65 años tiene la probabilidad de caer una vez al año. La probabilidad de caerse y sufrir una lesión aumenta con la edad debido a los cambios asociados al envejecimiento normal, como reflejos de protección más lentos, y la mayor prevalencia de enfermedades como la osteoporosis y el consumo de medicamentos.
Los expertos señalan que lo más importante es revisar los factores de riesgo y medicamentos que consume a diario el adulto mayor. Aquellos que sufren de polipatología y, además, tienen polifarmacia, deben tener una revisión completa para ser chequeados de cerca. Al mismo tiempo, las calles son un peligro para los adultos mayores debido a la inestabilidad que estas presentan, por lo que se recomienda que siempre salgan acompañados para evitar cualquier tipo de accidente.

Consecuencias y Complicaciones de las Caídas
Cuando un paciente cae, queda con una impotencia funcional, es decir, no es capaz de pararse. Las caídas son más frecuentes en hospitales, unidades de rehabilitación y residencias. Otras lesiones obligan a asistencia médica o inmovilización, como laceraciones, esguinces, luxaciones y hematomas subdurales.
La hospitalización es obligada en el 2,5% de los casos, y la mitad de estos pacientes no sobrevive al año. La morbimortalidad es mayor en residencias (10-30% con lesiones mayores) y hospitales.
En caídas con larga permanencia en el suelo por incapacidad para levantarse, si estas se prolongan más de 1 hora, las consecuencias pueden ser peores, desarrollando el "síndrome long-lie". Este síndrome incluye hipotermia, rabdomiólisis, deshidratación, fracaso renal agudo y delirium, acompañando a las complicaciones del inmovilismo como trombosis venosa, embolia pulmonar, neumonía, infección urinaria, estreñimiento, incontinencia y úlceras por presión.
Atención de Urgencia Inmediata ante una Fractura
Una fractura es un hueso roto y necesita atención médica. Si el hueso roto es consecuencia de un traumatismo o una lesión importante, se debe llamar al 911 o al número local de emergencias. También se debe buscar ayuda de emergencia si la persona con el hueso roto no responde, no respira o no se mueve; si hay sangrado abundante; si hasta la presión o el movimiento suaves causan dolor; si la extremidad o la articulación están deformadas; si el hueso traspasó la piel y sobresale; si el dedo del pie de la pierna lesionada o el dedo de la mano del brazo lesionado están entumecidos o tienen la punta decolorada; o si se sospecha una fractura en el cuello, la cabeza o la espalda.
Primeros Auxilios en Caso de Fractura
Para evitar que la herida empeore, no mueva a la persona a menos que sea absolutamente necesario. Siga inmediatamente estos pasos mientras espera que llegue la asistencia médica:
- Detenga cualquier hemorragia: Aplique presión sobre la herida con una venda estéril, un paño limpio o una prenda de vestir limpia.
- Evite mover la zona de la herida: No intente acomodar el hueso ni empujar hacia adentro un hueso que sobresale.
- Inmovilización: Si recibió capacitación sobre cómo poner una férula y no hay asistencia médica disponible de inmediato, coloque una férula en la zona por encima y por debajo del lugar de las fracturas. Rellenar las férulas puede ayudar a reducir el dolor.
- Aplique compresas de hielo: Para limitar la hinchazón y ayudar a aliviar el dolor. No aplique hielo directamente sobre la piel; envuélvalo en una toalla, un paño o algún otro material.
- Trate el estado de choque: Si la persona siente que se va a desmayar o respira de manera rápida y breve, acuéstela con la cabeza levemente más abajo que el torso. Si es posible, elévele las piernas.
Primeros auxilios. Actuación en caso de fractura de extremidad en aerogenerador
Valoración y Diagnóstico en el Servicio de Urgencias
En el SU es frecuente la consulta por una caída con consecuencia grave. En estos casos, la detección y la investigación deben ser sistemáticas, independientemente de la presencia o no de síntomas, pues en un porcentaje elevado de casos la enfermedad se encuentra en situación subclínica. Las caídas se convierten así en un síntoma premonitorio de una patología desconocida.
Evaluación Integral
- Revisión de la medicación: La revisión minuciosa de la medicación, especialmente los fármacos iniciados recientemente, los psicofármacos y las drogas cardiovasculares, es la medida con mayor rentabilidad diagnóstica y terapéutica. Hay fuertes evidencias sobre el beneficio de la suspensión o descenso de dosis de psicofármacos en personas que se caen. En general, debe utilizarse la menor dosis posible y reevaluar frecuentemente el beneficio de cada uno frente al potencial efecto sobre las caídas. Una simple modificación del tratamiento puede ser la clave en la prevención de nuevas caídas y lesiones graves.
- Exploración cardiovascular: Debe hacerse un especial hincapié en la exploración cardiovascular (arritmias, soplos, signos de insuficiencia cardíaca o respiratoria, edemas). Sistemáticamente debe realizarse la maniobra de hipotensión ortostática: tras permanecer 5 minutos en decúbito se mide la presión arterial, repitiendo tras 2 minutos de bipedestación; es positiva si la presión sistólica desciende ≥ 20 mm Hg.
- Exploración neurológica: Debe incluir la fuerza, en especial en cintura pélvica y extremidades inferiores, marcha, sensibilidad, coordinación, extrapiramidalismo y ROT (reflejos osteotendinosos). Es interesante una exploración de la marcha, equilibrio y movilidad mientras se realizan actividades cotidianas. Esto permite demostrar anomalías no visibles en la inspección rutinaria y valorar el grado de discapacidad.
- Valoración musculoesquelética: Atrofia, debilidad, dolor, rigidez, inflamación, deformidades y limitaciones pueden complementarse con test de estabilidad postural que permiten una valoración integrada de la función musculoesquelética y la identificación de sujetos con riesgo de caídas.
- Pruebas de laboratorio e imagen: En el SU de rutina se realizan un hemograma, glucemia, iones, urea, creatinina, ECG y radiografía de tórax. Pueden complementarse con una analítica con calcio, magnesio, proteínas totales, albúmina, colesterol, FA, GGT, hormonas tiroideas y vitamina B12. La CPK y LDH son útiles como screening de miopatía. Los niveles de 25-hidroxivitamina D permiten identificar hipovitaminosis D, frecuente en adultos mayores con debilidad muscular. Otras pruebas no rutinarias son el ecocardiograma, la radiografía de columna cervical, lumbar, pelvis o rodillas, TAC craneal, electromiograma, entre otros.
- Evaluación de riesgos ambientales: La evaluación de los riesgos ambientales en el espacio vital donde se mueve el enfermo completa el estudio. Un riesgo ambiental es cualquier objeto o circunstancia que incrementa el riesgo de caída.
Es importante destacar que las sujeciones físicas (barras en la cama, sillones geriátricos con mesa, muñequeras, tobilleras, cinturones, chalecos) no han demostrado disminuir la frecuencia de caídas. Además, pueden ocasionar complicaciones como delirium, agitación, desgarros en la piel, daño vascular y neurológico, estrangulación, inmovilismo y mayor dependencia e inestabilidad en la marcha.
La medicación es el factor de riesgo más modificable. Los pacientes en los que tras una primera valoración no se identifica claramente la causa o una aproximación terapéutica razonable, deberían ser derivados a una unidad especializada, como una Unidad de Caídas en el Servicio de Geriatría, para una valoración y tratamiento multidimensional.
Manejo Específico de Fractura de Cadera en el Adulto Mayor
La fractura de cadera es una de las patologías más demandantes en el adulto mayor, debido al impacto que genera desde el punto de vista personal como familiar. El regreso precoz al hogar es favorable para la recuperación del ánimo, la cognición, la nutrición y la funcionalidad en los adultos mayores frágiles. La familia, con el apoyo del equipo médico, debe planificar los cuidados para el alta.
Recomendaciones Preoperatorias
Previo a la cirugía, el paciente será evaluado por especialistas en anestesia y geriatría. De ser necesario, solicitarán exámenes u otras evaluaciones médicas para completar su estudio. Es crucial informar todos los medicamentos y dosis de uso habitual. Las indicaciones incluyen ayuno previo de 8 horas, firma de consentimiento informado de la cirugía y anestesia, y el cirujano marcará la piel del lado de la cadera a operar.

Cuidados Postoperatorios
Después de la cirugía, el paciente ingresará al Servicio de Recuperación para su monitorización y evaluación continua por el equipo de enfermeras y anestesia.
- Manejo del dolor: Se utiliza analgesia continua para favorecer la rehabilitación oportuna y precoz. Si es necesario, se puede usar analgesia de rescate.
- Atención integral: El equipo de geriatría vigilará la recuperación de la salud en forma integral, por ejemplo, el ritmo de sueño, la alimentación, los fármacos habituales, la salud ósea, entre otros.
- Cuidados de enfermería: Se realiza una evaluación constante del estado de salud. Es muy importante mantener una comunicación activa y siempre avisar en caso de alguna emergencia.
- Rehabilitación: Se iniciará la rehabilitación al día siguiente de la cirugía, según la condición de salud y previa indicación médica, incluyendo ejercicios respiratorios y prevención del riesgo de trombosis venosa.
Alta Hospitalaria y Cuidados en el Hogar
Habitualmente, el alta se programará desde el tercer día postoperado. Antes del alta es necesario:
- Contar con un cuidador que asista al paciente día y noche, durante las primeras 2 a 4 semanas.
- Mantener tratamiento de prevención de trombosis venosa.
- Contar con bastones o andador (burrito) para su movilización.
Para continuar en forma óptima la rehabilitación, se deben realizar algunos cambios en el hogar:
- Quitar alfombras, muebles u objetos que dificulten el desplazamiento.
- Instalación de barandas o soportes en el baño.
- Uso de alza retrete.
- Mantener mascotas fuera de las áreas de tránsito.
Seguimiento Postoperatorio
El seguimiento incluye control con traumatólogo y geriatra en consulta, kinesioterapia en domicilio, curación de herida quirúrgica en domicilio y un seguimiento telefónico que se realiza al 6º mes postoperado.
Prevención de Caídas: Estrategia Clave
Todas las caídas tienen una etiología que se debe investigar. La prevención de caídas es en la actualidad la estrategia clave en la prevención de fracturas en el adulto mayor. En este grupo, ninguna caída debe considerarse accidental y/o benigna sin una mínima valoración. El objetivo es evitar nuevas caídas, para lo cual es esencial identificar y tratar los factores precipitantes y predisponentes.