Asumir el cuidado de una madre anciana es una responsabilidad que muchos afrontan a medida que la población envejece. La vejez puede ser un período desafiante para muchos, acompañado de cambios emocionales y físicos, y requiere una comprensión profunda y un apoyo constante. Los familiares que cuidan a un anciano influyen de forma significativa sobre el retraso y, tal vez, incluso sobre el rechazo a la institucionalización de pacientes ancianos con enfermedad crónica. Si bien los vecinos y los amigos pueden ayudar, alrededor del 89% de los servicios de cuidados de salud en el hogar (físicos, emocionales, sociales, económicos) es proporcionado por miembros de la familia.

Comprender la Vejez y sus Desafíos
Cambios Físicos, Cognitivos y Emocionales
Es crucial estar atento a las necesidades emocionales de tu madre, ofreciéndole apoyo y mostrando comprensión, ya que la edad avanzada puede asociarse a una depresión o apatía que reduce las relaciones sociales. Mantener la mente activa es crucial para combatir el declive cognitivo asociado con la edad. A la hora de cuidar a una madre anciana, es importante observar cualquier cambio en la conducta, las habilidades cognitivas o motoras, como un despiste, olvidos frecuentes o una reducción de las habilidades motoras, ya que podrían indicar un agravamiento o un posible problema de salud. Lamentablemente, el sedentarismo es muy común en la vejez, lo que perjudica tanto a nivel físico como emocional.
Cambios cognitivos en la vejez | Compensar
Necesidades Esenciales para el Bienestar
La salud se vuelve más frágil con la edad. Asegúrate de que tu madre tenga acceso a un buen sistema de salud y que sus necesidades médicas estén cubiertas. La seguridad en el hogar es primordial; haz modificaciones en su casa para evitar caídas y accidentes, como instalar barras de apoyo en el baño, mejorar la iluminación en pasillos y escaleras, y asegurarte de que los pisos sean antideslizantes. Fomenta una dieta equilibrada rica en frutas y verduras y asegúrate de que tu madre mantenga una actividad física regular, adaptada a su capacidad y salud. Animar a tu madre a mantener relaciones sociales y participar en actividades comunitarias puede prevenir la sensación de aislamiento y soledad. Establecer una rutina diaria puede ayudar a tu madre a sentirse segura y organizada.

Aspectos Clave en la Gestión del Cuidado
Planificación Legal y Financiera
Es importante discutir y organizar cuestiones legales y financieras, como testamentos, poderes de atención médica y otros documentos importantes. También hay muchos impactos financieros que afectan a las personas que cuidan de sus padres mayores. Para poder apoyar a tus padres, es posible que necesites obtener ayuda del gobierno u otros tipos de apoyo financiero.
Fomentar la Independencia y la Autonomía
Que tu cuidado no aumente la dependencia. Es normal querer ayudar en todo lo posible, pero en ocasiones, esto puede aumentar la dependencia y tiene consecuencias negativas para ambas partes. Por ello, trata de estimular en todo lo posible para que se mantenga activa, tome conciencia y responsabilidad de su salud y, sobre todo, no deje de lado el contacto social. Hay que tener claro que necesitar ayuda de una persona para cuidar de nuestros mayores no significa quererlos menos. Nuestro familiar mayor puede vivirlo como una pérdida de independencia, por lo que el acompañamiento familiar durante los primeros días reduce el impacto emocional y facilita la adaptación.
Comunicación y Evaluación Constante
Para no hacer ni más ni menos de lo necesario, evalúa la situación comunicando de manera constante con tu madre. Asegúrate de mantener una comunicación abierta y positiva. Si observamos que nuestro familiar presenta cualquier limitación, ya sea física, cognitiva o emocional, lo más conveniente es acudir a la consulta médica.
El Rol del Cuidador Familiar: Desafíos y Bienestar
La Importancia del Cuidador Familiar
Aproximadamente 1 de cada 3 adultos en Estados Unidos es un cuidador informal o familiar, siendo cualquier persona que ayuda a otra que lo necesita. Un estudio reciente del Centro de Investigación sobre Jubilación en Boston College muestra que el 10% de los adultos de entre 60 y 69 años cuyos padres aún están vivos serán sus cuidadores. En 2020, más de 40 millones de cuidadores en los Estados Unidos proporcionaron atención no remunerada a un miembro de su familia o a otra persona mayor de 50 años. Alrededor del 38% de las personas mayores de 80 años y el 76% de las personas mayores de 90 años requieren ayuda de rutina con el cuidado personal y las tareas del hogar. Cuando el paciente presenta un compromiso leve o moderado, la pareja (esposa/esposo) o un hijo adulto suele hacerse cargo de su atención, pero cuando el paciente presenta un compromiso grave, lo más probable es que el cuidador sea la pareja, a menudo junto con otras personas pertenecientes o no a la familia. En promedio, los familiares que cuidan adultos mayores dedican alrededor de 22 horas a la semana a la atención, y alrededor del 19% de estos cuidadores dedican más de 41 horas a la semana.

Factores que Reducen la Disponibilidad de Cuidadores
Los cambios en los valores demográficos y sociales han reducido el número de miembros de la familia disponibles para cuidar a un paciente mayor con compromiso de su salud debido a las siguientes causas:
- Aumento de la expectativa de vida: La población de personas muy ancianas ha ido en aumento, y sus hijos, que son sus cuidadores potenciales, también pueden ser ancianos.
- Retraso en la procreación: Combinado con la mayor longevidad, esta demora ha generado un grupo de cuidadores "sándwich" que deben hacerse cargo simultáneamente de sus hijos y de sus padres.
- Tamaño de familia más pequeño: La disminución del número de hijos en las últimas décadas ha dado como resultado un menor número de personas para dedicar más cuidados a los miembros mayores de la familia.
- Aumento de la movilidad de la sociedad en general, así como de la tasa de divorcios: Es más probable que las familias estén geográficamente separadas y que los lazos familiares sean más complejos. No obstante, el 76% de las personas mayores de 65 años vive a menos de 20 minutos de un cuidador familiar.
- Un mayor número de mujeres que trabajan: En el pasado, estas mujeres proporcionaban la mayor parte de la atención a sus padres mayores debido a las expectativas de roles para su género, pero las demandas laborales han disminuido su disponibilidad para hacerlo.
- Mejor manejo de las enfermedades crónicas: El número de personas mayores dependientes muy enfermas es cada vez mayor.
Estos factores predicen un aumento de la demanda de servicios de cuidados de salud domiciliares a cargo de un individuo que no es un miembro de la familia, un amigo ni un vecino.
La Carga del Cuidador y sus Efectos
Si bien el cuidado de un individuo puede ser muy satisfactorio y gratificante, también puede asociarse con efectos negativos. Los cuidadores declaran niveles de estrés más elevados que las personas que no cuidan. Las exigencias del cuidado causan estrés emocional y físico. Es habitual sentirse enojado, frustrado, agotado o triste, y también es habitual sentirse solo. El estrés de los cuidadores puede ponerlos en riesgo de presentar alteraciones en su propia salud. El impacto en el cuidador es probable que sea mayor cuando la persona mayor cuidada tenga una carga de enfermedad y discapacidad más elevadas y que se requiera una atención de mayor intensidad. Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, los cuidadores informaron aumentos significativos en el estrés, la ansiedad, la depresión, los trastornos del sueño, la fatiga, la inseguridad alimentaria y las preocupaciones financieras.
Entre los factores que pueden aumentar el estrés de los cuidadores se incluyen los siguientes:
- Cuidar de un cónyuge.
- Vivir con la persona que necesita cuidados.
- Cuidar de alguien que necesita atención médica constante.
- Sentirse solo, indefenso o deprimido.
- Tener problemas de dinero.
- Pasar muchas horas en las labores de cuidado.
- Recibir muy poca orientación por parte de profesionales de atención médica.
- No tener elección a la hora de ser cuidador.
- No tener buena capacidad para afrontar una situación difícil ni resolver problemas.
- Sentir la necesidad de cuidar en todo momento.
Como cuidador, puede estar tan centrado en su ser querido que no vea cómo esta actividad afecta su propia salud y bienestar. Entre los signos del estrés del cuidador se incluyen los siguientes:
- Sentirse agobiado o preocupado todo el tiempo.
- Sentirse cansado a menudo, dormir mucho o poco.
- Ganar o perder peso.
- Enojarse o irritarse con facilidad.
- Falta de interés por actividades que antes le gustaban.
- Tristeza.
- Tener dolores de cabeza frecuentes u otros dolores o problemas de salud.
- Abuso de alcohol o drogas, incluidos los medicamentos con receta médica.
- Faltar a sus citas médicas.
Demasiado estrés puede perjudicar su salud a largo plazo. Como cuidador, puede sentirse deprimido o ansioso, no dormir lo suficiente o no hacer suficiente actividad física, o no llevar una alimentación equilibrada. Todo ello aumenta el riesgo para enfermedades, como enfermedades cardíacas y diabetes.

Estrategias para Gestionar el Estrés del Cuidador
Las exigencias emocionales y físicas de los cuidados pueden poner a prueba incluso a la persona más fuerte. Es importante invertir en ti mismo/a y priorizar tu propia salud mental y física. Si no cuidas de usted, no podrá cuidar de nadie más. Para ayudar a controlar el estrés, los cuidadores pueden implementar las siguientes medidas:
- Pedir y aceptar ayuda: Haga una lista de las formas en que los demás pueden ayudarlo y permita que elijan cómo hacerlo (dar paseos, cocinar, ayudar con citas médicas).
- Concéntrese en lo que puede hacer: Nadie es un cuidador perfecto. Crea que lo está haciendo lo mejor que puedes y fíjese metas que pueda alcanzar, dividiendo las tareas grandes en pasos pequeños.
- Mantener una rutina y establecer límites: Siga una rutina diaria y diga no a las peticiones que le resulten agotadoras. Establecer límites le ayudará a atender sus propias necesidades mientras cuida de sus padres mayores.
- Conectarse y buscar apoyo: Infórmese sobre los recursos asistenciales en su zona, únete a un grupo de apoyo y manténgase en contacto con familiares y amigos.
- Cuidar su salud: Encuentre formas de dormir mejor, muévase más, aliméntese de manera saludable y beba mucha agua. Si tiene problemas para dormir, consulte con un profesional de atención médica.
- Consultar al profesional de atención médica: Aplíquese las vacunas que necesite, sométase a exámenes de detección periódicos y díga a su médico que es un cuidador para hablar de preocupaciones o síntomas.
- Aprender a manejar situaciones difíciles: Si su familiar es hostil o difícil, se deben aprender estrategias para no tomar esta actitud como algo personal y sobrellevar la tensión emocional.
Recursos y Apoyos para Cuidadores y Familias
Servicios de Relevo y Apoyo
Tomarse un descanso del cuidado puede ser una de las mejores cosas que haga por usted y por la persona a la que cuida. Los tipos de cuidados temporales del paciente para proporcionar descanso a la familia incluyen:
- Cuidado temporal del paciente en casa: Auxiliares de atención médica acuden a su domicilio para pasar tiempo con su ser querido o prestarle servicios de enfermería.
- Centros y programas de cuidados médicos para adultos: Ofrecen atención diurna a personas mayores, a menudo con actividades sociales y comidas.
- Residencias de ancianos y convalecientes de estancias cortas: Algunas viviendas tuteladas o residencias aceptan a personas que necesitan cuidados para estancias cortas mientras los cuidadores están ausentes.
Todos los cuidadores de adultos mayores deben estar conectados con asistentes sociales para evaluar sus necesidades de apoyo, para su derivación a servicios y para su asesoramiento y su evaluación en relación con su elegibilidad para capacitación, relevo, apoyo financiero y otros servicios disponibles para cuidadores. Las intervenciones eficaces para los cuidadores incluyen:
- Coordinación de la atención interdisciplinaria.
- Optimización de beneficios.
- Educación sobre enfermedades y tratamientos.
- Apoyo emocional inmediato y continuo.
- Asesoramiento individual, familiar y grupal.
- Servicios de cuidado de relevo.
- Asistencia práctica en las tareas de cuidado.
Lo más importante que se debe señalar es que los cuidadores suelen poder recibir apoyo y aprender información o estrategias útiles sobre cuidado de médicos, enfermeros, asistentes sociales y administradores de casos.
Opciones Laborales y Ayuda Externa
Los cuidadores que trabajan fuera de casa pueden sentirse agobiados. Piense en pedir un permiso para ausentarse de su trabajo durante un tiempo si puede permitírselo. Los empleados amparados por legislaciones como la Ley federal de licencias familiares y médicas (FMLA, en EE.UU.) pueden tener hasta 12 semanas de licencia por año sin goce de sueldo para cuidar de sus familiares. Pida la ayuda que necesite. Además de preguntar a familiares y amigos, utilice los recursos locales para cuidadores. Para empezar, consulte los localizadores de cuidados o póngase en contacto con la agencia local de asuntos sobre la vejez de su zona. También puede dirigirse al Centro de Recursos sobre Envejecimiento y Discapacidad de su estado. Hay aplicaciones móviles y servicios en Internet que ofrecen apoyo a los cuidadores y pueden ayudar a desarrollar la capacidad de afrontar una situación difícil.
Cambios cognitivos en la vejez | Compensar
Programas de Atención Integral (Ejemplo: PACE)
Para aquellos que necesitan ayuda con la enfermedad y tareas cotidianas, pero no requieren atención médica las 24 horas del día, existen programas integrales como PACE (Program of All-Inclusive Care for the Elderly). Este tipo de programas son planes de salud personalizados y proveedores comunitarios de atención médica coordinada, servicios de apoyo y compromiso social. Los participantes solo tienen que cumplir criterios de edad y necesidad de cuidados, pero pueden vivir de forma segura en casa o en la comunidad con el apoyo del programa. Todos los servicios se prestan en el centro de salud diurna para adultos más cercano o a domicilio (en función de las necesidades). Estos centros actúan como consultorio médico y salón social a la vez, ofreciendo comidas, actividades recreativas y transporte. Además, los participantes pueden ver a sus médicos, terapeutas o especialistas en el centro, quienes se comunican con el cuidador y entre sí para coordinar las necesidades sanitarias del ser querido. Este tipo de programas suelen costar menos que un centro de vida asistida, y pueden ser sin coste para quienes tienen Medicaid o una combinación de Medicare y Medicaid, o tener una prima mensual si solo tienen Medicare.