La discapacidad auditiva aparece como invisible, ya que no presenta características físicas evidentes. No todas las personas con discapacidad auditiva utilizan la lengua de señas. Algunas personas aprenden el lenguaje oral, algunas aprenden la lengua de señas, algunas ambas y en otros casos, ninguna. Es una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual, gracias a la cual las personas sordas pueden establecer un canal de comunicación con su entorno social, ya sea conformado por otros individuos sordos o por cualquier persona que conozca la lengua de señas empleada. Su principal característica es que utiliza signos que se realizan con las manos, en combinación con la expresión gestual y corporal. En dichas combinaciones, cabe señalar, se expresa la gramática y la sintaxis propias de esta lengua.
Definición y clasificación
Definición: La discapacidad auditiva (pérdidas auditivas de leves a profundas) es un estado de limitación en la comunicación o el lenguaje como expresión lingüística y de pensamiento. Las pérdidas auditivas se clasifican según la parte del oído donde se encuentra la alteración o lesión.
Tipos de pérdida auditiva:
- A. Hipoacusia de transmisión o de conducción: La lesión o la alteración se sitúa en el oído externo o en el oído medio. Se debe, generalmente, a una obstrucción del conducto auditivo por tapones, otitis, o lesión en la cadena de huesecillos. Estas alteraciones suelen producir, la mayoría de las veces, pérdidas auditivas leves o medias; se oye menos pero no de forma distorsionada. Son pérdidas transitorias y tienen tratamiento médico.
- B. Hipoacusia neurosensorial o de percepción: La lesión se sitúa en el oído interno o en el nervio auditivo y suele producir, la mayoría de las veces, pérdidas auditivas graves. Se puede oír menos, poco o nada y hay distorsión en lo que se percibe. Según el grado de pérdida se recomienda utilizar audífonos o realizar un implante coclear.
- C. Hipoacusia mixta: Combina las causas de las dos anteriores.
Grados de pérdida auditiva:
- Hipoacusia ligera (20-40 dB): suele afectar a muchos niños en los primeros años. Reconocen palabras por vía auditiva, pero hay fonemas consonánticos que no identifican con total nitidez. Dificultades en lugares ruidosos o con palabras poco frecuentes.
- Hipoacusia media o moderada (40-70 dB): requieren voz elevada y pueden adquirir lenguaje por vía auditiva con dificultad; problemas articulatorios y mayor necesidad de apoyo lector y visual. Localización de sonidos y entornos auditorios complejos.
- Hipoacusia severa (70-90 dB): grandes dificultades para entender palabras; audífonos son importantes para desarrollo del lenguaje oral, con intervención especializada.
- Hipoacusia profunda (+90 dB): perciben ruidos muy intensos o sólo vibraciones; comunicación muy limitada.
Prótesis auditivas y perfiles del alumnado
Prótesis auditivas: Cuando la pérdida es neurosensorial o perceptiva y a partir de un determinado grado de déficit, se recurre al uso de las prótesis auditivas (audífonos o implante coclear).
- Audífonos: amplifican sonidos; su beneficio depende del grado de pérdida. En niños, el modelo retroauricular es el más habitual; pueden colocarse intraauriculares con ciertas edades. Dos alumnos con el mismo grado pueden obtener rendimientos distintos con audífonos.
- Implantes cocleares: indicados para pérdidas profundas bilaterales, permiten audición funcional tras entrenamiento auditivo. Se implantan quirúrgicamente y constan de partes externas e internas; se introducen electrodos en el órgano de Corti.
Perfiles del alumnado:
- Alumnos signantes o sordos profundos: el primer síntoma suele ser la mudez; la audición con audífonos es limitada y pueden rechazar prótesis, comunicándose viso-gestualmente mediante la lengua de señas.
- Alumnos oralistas o hipoacúsicos: oyen pero con dificultades de comprensión; desarrollan lenguaje oral con ayuda de audífonos y apoyos del entorno. En algunos casos, usan lectura de labios y estrategias de comunicación alternas.
- Alumnos sordos con implante coclear: pueden funcionar en contextos orales; la vía visual ofrece apoyo en determinadas circunstancias. Un alumno sordo implantado no es igual a un oyente.
Implicaciones de la discapacidad auditiva
Es crucial tomar conciencia de las implicaciones profundas que una pérdida auditiva puede traer al desarrollo global. Una persona que nace con pérdida auditiva profunda o que la pierde antes de desarrollar lenguaje puede ver afectado su desarrollo lingüístico, cognitivo, afectivo y social. La audición posibilita el desarrollo del lenguaje oral y, a su vez, influencia el desarrollo cognitivo, emocional y social.
Entre las principales repercusiones se encuentran:
- Retraso en la adquisición del lenguaje oral y dificultades de interacción social.
- Dependencia del canal visual y atención dividida cuando la recepción auditiva es baja.
- Limitaciones en la interpretación de normas, reglas y conductas, afectando la autonomía y la regulación interna de la conducta.
- Limitaciones en la lectura labial y necesidad de recursos visuales y contextuales para la comprensión.
La lectura labial tiene limitaciones como iluminación deficiente, distracciones y distancias; un buen “labiolector” no descifra más del 30% del mensaje.
Implicaciones en el aprendizaje de la lectoescritura
El aprendizaje de la lectura es crucial y enfrenta barreras para las personas sordas, como la falta de competencia lingüística primaria y la necesidad de estrategias docentes específicas. Las estrategias metodológicas incluyen:
- Situar al alumnado en lugares que faciliten la percepción por prótesis y lectura labial; asegurar buena iluminación.
- Reducir el ruido ambiental y asegurar que esté mirando al hablar.
- Proporcionar contenidos por escrito por adelantado; usar guiones o esquemas en la pizarra; escribir primero y luego explicar.
- Utilizar materiales visuales y plataformas virtuales; prever intérpretes de lengua de signos cuando sea necesario.
- Ofrecer explicaciones individualizadas y adaptar la evaluación para evitar barreras comunicativas; ampliar tiempos cuando corresponda.
El aprendizaje y la regulación del lenguaje en personas sordas dependen de la estimulación auditiva temprana y de apoyos adecuados que faciliten el desarrollo del lenguaje oral o de la lengua de señas, según el perfil del alumnado.
Prevención, detección y rehabilitación
La discapacidad auditiva es una condición que puede afectar a millones de personas. Las causas incluyen genética, infecciones, lesiones y exposición a ruidos fuertes. La prevención debe abordarse desde etapas prenatales y a lo largo de la vida, pues una parte significativa de los casos son evitables. Las estrategias eficaces abarcan vacunación, atención materna, asesoramiento genético, protección frente a ruidos y uso racional de medicamentos ototóxicos.
La detección precoz es fundamental. Se recomienda tamizaje sistemático para grupos de riesgo y, cuando no exista cribado universal, interrogar a la familia y realizar evaluaciones de lenguaje. Las pruebas pueden ser subjetivas u objetivas; entre las objetivas se encuentran impedanciometría y Potenciales Evocados Auditivos, entre otras. El tratamiento debe iniciarse lo antes posible para evitar consecuencias negativas y facilitar la rehabilitación que permite mayor autonomía y participación en educación, trabajo y vida social.
La rehabilitación de la pérdida de audición ayuda a mantener la autonomía y la participación social y educativa. Existen diferencias entre pérdida leve, moderada, severa y profunda, y entre quienes utilizan audífonos, implantes cocleares o comunicación basada en la lengua de señas. Cada persona es única y puede requerir combinaciones distintas de estrategias y dispositivos.
Datos y panorama global
Panorama general: más del 5% de la población global necesita rehabilitación por pérdida de audición discapacitante; para 2050 se estima que esa cifra superará 700 millones de personas. Se prevé que casi 2500 millones tendrán alguna pérdida de audición y más de 700 millones necesitarán rehabilitación para entonces. Aproximadamente 95,1 millones de niños de entre 5 y 19 años presentan pérdida de audición. Los costos de casos no atendidos ascienden a miles de millones de dólares al año. La inversión para ampliar servicios auditivos es modesta por persona, pero su rendimiento se proyecta muy favorable a largo plazo.
Factores de riesgo y causas: prenatal, perinatal, infecciones, otitis, lesiones, ototóxicos, genética y envejecimiento. Indicadores de riesgo incluyen antecedentes familiares, infecciones en el embarazo, nacidos con bajo peso, meningitis, trauma craneoencefálico, entre otros. La etiología genética representa una parte significativa de los casos, con patrones autosómicos dominantes, recesivos y ligados al cromosoma X.
Prevención y detección temprana son claves para reducir impactos en desarrollo lingüístico, cognitivo y social. Las personas con discapacidad auditiva pueden llevar vidas plenas con el apoyo adecuado, incluidas tecnologías y sistemas de comunicación accesibles.
