Asilos de Ancianos y Cuidado del Adulto Mayor en Puente Alto

La atención y el cuidado de los adultos mayores representan un pilar fundamental en cualquier sociedad, especialmente en un contexto demográfico donde la población envejecida es cada vez mayor. En la comuna de Puente Alto, como en muchas otras zonas de la Región Metropolitana, la necesidad de residencias y servicios especializados para la tercera edad es palpable. Este artículo explora algunas de las opciones y desafíos relacionados con los asilos de ancianos y el cuidado del adulto mayor en esta importante área de Santiago.

El Desafío del Cuidado del Adulto Mayor en Chile y Puente Alto

Según el Registro Social de Hogares, entregado en abril de 2020 por el Ministerio de Desarrollo Social, en Chile hay 15.500 personas en situación de calle, más del doble que hace 15 años. De ellas, alrededor del 43% supera los 50 años, y 5.409 sufren enfermedades crónicas. La gran mayoría, 6.813 personas, se concentra en la Región Metropolitana, seguida por Valparaíso y Biobío. Este panorama subraya la vulnerabilidad de una parte significativa de la población adulta mayor, que a menudo carece de una red de apoyo y de un lugar seguro donde vivir.

A partir de marzo de 2020, como consecuencia de la pandemia, muchas hospederías de organizaciones como Hogar de Cristo, que atienden a personas en situación de calle, tuvieron que adaptarse. Andrés Millar, director técnico de Inclusión Personas en Situación Calle de la fundación, relata que en la práctica se hizo más evidente que nunca que, al no contar con una hospedería, muchos adultos mayores quedaban en total abandono e indefensión. Este contexto resalta la importancia de los asilos y hogares de acogida como espacios vitales para garantizar la dignidad y el bienestar de las personas mayores.

Infografía sobre estadísticas de adultos mayores en situación de calle en la Región Metropolitana y Chile

Hogar Nenita y Rosario: Un Espacio de Bienestar para Adultos Mayores

En el corazón de Puente Alto, el Hogar Nenita y Rosario se presenta como una residencia mixta que ofrece un ambiente grato y activo, con una atención personalizada para cada uno de sus residentes. Su propósito es brindar cuidado diario, acompañamiento y un entorno familiar para adultos mayores, con atención cercana y visitas coordinadas.

Misión y Entorno Familiar

Este espacio se define como cálido, familiar y seguro, donde se entrega acompañamiento y cuidado diario a adultos mayores en un ambiente cercano, respetuoso y humano. La ubicación en Puente Alto facilita el acceso y la integración con la comunidad local.

Bienestar y Envejecimiento Activo

En Nenita y Rosario, se promueven rutinas, actividades y espacios de acompañamiento que favorecen el bienestar físico, emocional y social de los residentes. La filosofía del hogar se centra en un cuidado cercano, respetuoso y adaptado a las necesidades particulares de cada persona. Se busca que las personas de tercera edad, sanas o con alguna enfermedad, puedan disfrutar de la vida sin lidiar con problemas domésticos y preocupaciones cotidianas. Para ello, se realiza un inventario y control de pertenencias de los residentes.

Fotografía de residentes de un hogar de ancianos participando en actividades recreativas

Testimonios y Reconocimientos

La comunidad ha expresado su satisfacción con el servicio ofrecido. Algunas de las opiniones recogidas incluyen: "Recomiendo el hogar 100%, el personal es muy amable con las abuelitas". Otros destacan: "Excelente lugar, muy limpio y ordenado", y "Mi abuela está muy contenta en el hogar". Se valora que es "una casa con excelentes condiciones para adultos mayores y personal dedicado a la atención", generando agradecimiento: "Estoy muy agradecida de las personas y la dueña por todo lo que han hecho por mi madre".

Contacto y Horarios

Para aquellos interesados en conocer más sobre el Hogar Nenita y Rosario, se invita a comunicarse para resolver dudas y coordinar una visita informativa. El hogar busca orientar a cada familia de manera cercana, clara y responsable. El horario de atención es de 09:00 a. m. a 05:00 p. m..

La Hospedería de Hogar de Cristo en Puente Alto: Un Hogar Abierto y Resiliente

Hogar de Cristo ha jugado un rol crucial en la atención de adultos mayores en situación de vulnerabilidad. Desde el estallido social en octubre de 2019, las hospederías dejaron de funcionar exclusivamente con servicios básicos nocturnos, y a partir de marzo de 2020, como consecuencia de la pandemia, todas las hospederías entraron en cuarentena y funcionaron 24/7 para quienes aceptaron quedarse en ellas. Esta transformación llevó a que, a partir de este año, la hospedería de Hogar de Cristo en Puente Alto sea un hogar abierto en propiedad para adultos mayores de 50 años.

Transformación y Servicio Continuo

Carolina Mena, psicóloga y jefa de la hospedería de Hogar de Cristo en Puente Alto desde hace cuatro años, explica que la unidad ha experimentado una importante evolución. Antes, se daban servicios básicos de ducha, alojamiento y alimentación a partir de las 6 de la tarde a las personas en situación de calle. Con el estallido social y la pandemia, se comenzó a tener a la gente durante el día, ya que Puente Alto se convirtió en una zona crítica con muchas manifestaciones, y la gente de calle tendía a ir a la Plaza de Puente Alto, donde hubo mucha violencia. El objetivo actual es atender a un grupo de 22 adultos mayores, su máxima capacidad, con un promedio de edad de 65 años, quienes vivieron en situación de calle. Un equipo de seis personas conforma la planta permanente.

Desafíos y Adaptaciones

El equipo, que en una primera etapa recibió a 11 adultos mayores, tuvo que adaptarse rápidamente. Sebastián Rojas, uno de los integrantes del equipo de Andrés Millar, quien ahora trabaja con este segmento, señala que "no nos ha costado. Ha sido bastante favorable, porque creo que lo mejor que hago es estar con ellos, conversar, hacerlos sentir que son personas iguales a mí, saludarlos por su nombre, atenderlos desde esa lógica. Son más francos y transparentes". El encierro por la pandemia generó aburrimiento, por lo que se realizan actividades planificadas como bingo, juegos de mesa, y sopas de letras, esperando poder expandir las opciones a medida que la situación sanitaria lo permita, valorando la libertad de los usuarios.

La adaptación también implicó superar la dificultad para reclutar personal y conseguir reemplazos cuando el equipo de planta tenía que ausentarse por enfermedad, especialmente al retroceder de fase en la comuna. Además, los adultos mayores derivados a este hogar requieren de más atención debido a que "tienen múltiples enfermedades asociadas y problemas de desplazamiento".

Comunidad y Cuidados en Tiempos de Pandemia

La unidad está estratégicamente ubicada en medio de la población Teniente Merino, en el pasaje Las Rosas, a cinco minutos en vehículo de la Plaza de Puente Alto. A pesar de ser una población que históricamente ha tenido problemas de microtráfico y prostitución, Carolina Mena destaca que "los mismos vecinos y la gente del sector nos cuidan harto, nos valoran y esa es una garantía para nosotros".

La pandemia también trajo sus desafíos. Se reportaron contagios en junio de 2020, tanto de adultos mayores como de trabajadores, incluyendo a la jefa. Lamentablemente, se tuvo que lamentar un fallecimiento. Sin embargo, se agradece profundamente la notable labor de acompañamiento de la Corporación de Salud de Puente Alto, con sus médicos, enfermeras y TENS que revisaban diariamente el estado de salud de los residentes. Actualmente, el equipo de salud visita una vez al mes, y el doctor voluntario José Luis Contreras, fundador del primer policlínico para personas en situación de calle del hospital Sótero del Río, colabora activamente.

Impacto Positivo y Recuperación

Un aspecto notable ha sido el impacto positivo en los usuarios: "Hemos sido testigos de sus cambios, tanto físicos como emocionales". Al igual que Sebastián Rojas, Carolina Mena destaca que "ningún de los usuarios sigue consumiendo alcohol" y varios incluso "salen a trabajar". Al regresar, se les toma la temperatura y relatan dónde y con quiénes estuvieron, como parte de los protocolos de trazabilidad. Para Carolina, trabajar con adultos mayores tiene su encanto: "Me gusta sentarme a conversar con ellos sobre sus historias de vida, lo que han vivido y lo que quieren en estos momentos".

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