Mantener una buena higiene es una parte esencial para que un adulto mayor lleve una vida saludable y confortable. Los genitales, la zona anal, las nalgas, así como la entrepierna y los pliegues debajo del pecho son áreas de cuidado que pueden dar muchos problemas en la edad avanzada, ya que son áreas particularmente propensas a la proliferación de bacterias. Es necesario realizar como mínimo un aseo diario de la zona genital, aunque en muchos casos puede ser necesario incrementar esta frecuencia.

Pautas generales de actuación
El aseo es una actividad muy personal. Es fundamental respetar la privacidad al ayudar a la persona mayor a asearse; explique siempre qué hará y por qué es necesario hacerlo por su salud. Debido a que este tipo de cuidados genera un fuerte contacto físico y emocional, es preciso enfatizar la importancia de una rigurosa valoración y el establecimiento de límites muy claros mediante protocolos de actuación.
Recomendaciones clave:
- Utilice jabones líquidos con pH neutro o fórmulas específicas para la edad avanzada, evitando las barras jabonosas que pueden contaminarse.
- Use esponjas limpias, suaves y exclusivas para el área íntima.
- Al secar, realice toques suaves con toallas de algodón sin frotar la piel.
- Utilice guantes protectores si necesita tocar la piel afectada o zonas con ulceraciones.
Procedimiento de higiene según el sexo
Tanto en hombres como en mujeres, es imprescindible limpiar siempre de delante hacia atrás y nunca en el sentido inverso, para evitar infecciones urinarias y el traslado de gérmenes hacia la uretra o vagina.
En la mujer
Coloque a la persona en decúbito supino (boca arriba) con las piernas flexionadas. Se debe insistir en la limpieza de los labios mayores y menores, el meato urinario y el ano. Es vital limpiar desde la zona anterior hacia la posterior. Durante los periodos de menstruación, se recomienda realizar al menos dos higienes diarias y el uso de compresas absorbentes.
En el hombre
Coloque al paciente en decúbito supino. Es necesario insistir en los pliegues inguinales, en el escroto y, fundamentalmente, retraer el prepucio para limpiar el glande con agua y jabón, aclarando posteriormente con agua.

Aseo genital en personas encamadas
Para personas con movilidad reducida o encamadas, se utilizará una cuña. Su colocación es más sencilla si la persona puede flexionar las rodillas y levantar la pelvis; si no es posible, conviene girarla de costado. Una vez colocada, se vierte agua templada con una jarra desde el pubis hacia el ano, se enjabona, se aclara y se seca cuidadosamente.
Materiales recomendados para pacientes encamados:
| Producto | Uso recomendado |
|---|---|
| Toallitas húmedas para adultos | Higiene rápida cuando el baño completo no es posible. |
| Jabones líquidos sin jabón | Limpieza menos agresiva para pieles sensibles. |
| Crema barrera | Protección contra irritaciones y escaras. |
| Pañales desechables | Gestión de la incontinencia con cambios frecuentes. |
Prevención y cuidados adicionales
Para mejorar la salud íntima y prevenir complicaciones, se recomienda:
- Ropa interior: Utilizar telas transpirables, preferiblemente 100% algodón.
- Incontinencia: Cambiar el pañal o ropa absorbente con regularidad (máximo cada 8 horas o tras cada deposición). La zona debe lavarse y secarse bien entre cada cambio.
- Talcos: El talco o polvo antimicótico puede ayudar a mantener los genitales secos mientras se usan pañales.
- Higiene anal: Se recomienda el lavado con agua o toallitas húmedas tras la defecación, evitando el uso excesivo de papel sanitario.