La infancia es una etapa crucial en la vida de cualquier persona, y los medios de comunicación, especialmente los digitales, ejercen una influencia significativa en el pensamiento y desarrollo de niños y niñas. Esta influencia puede ser tanto positiva como negativa, lo que subraya la importancia de la educación y la protección de los más jóvenes ante la vasta cantidad de información que reciben.
La presencia de niños y adolescentes en las redes sociales
La mayoría de los adolescentes usan algún tipo de medio social digital y tienen un perfil en una red social, visitando estas plataformas cada día. El acceso de los niños y niñas a los medios de comunicación se produce cada vez a edades más tempranas, principalmente a través de internet y las redes sociales. Actualmente, un 98% de niños, niñas y jóvenes entre 10 y 15 años utiliza internet de manera habitual, un porcentaje que se ha incrementado debido a la pandemia de la COVID-19, cuando la mayoría tuvo que acceder a sus clases de forma online y su ocio se vio limitado al juego en casa.
Beneficios de las redes sociales para el desarrollo infantil
Existen muchas cosas positivas en los medios sociales digitales que pueden apoyar el desarrollo de los niños y ayudarles a explorar sus relaciones e identidad. Las redes sociales pueden ayudar a los niños a fortalecer las relaciones que ya tienen en la vida real. De hecho, este tipo de comunicación digital es la preferida por muchos adolescentes por su facilidad y accesibilidad.
La adolescencia es una etapa en la que los jóvenes buscan entender su identidad: quiénes son, qué les gusta y qué valoran. Las redes sociales pueden brindar espacios para que los adolescentes se conecten con personas similares a ellos, algo especialmente importante cuando no encuentran ese tipo de conexión en su entorno.
Riesgos y desventajas de las redes sociales
Aunque existen beneficios, también hay riesgos y aspectos que los niños y adolescentes deben evitar. La parte negativa de los medios sociales digitales es que son lugares propicios para actividades potencialmente nocivas o cuestionables.
Acoso cibernético y depredadores en línea
El acoso cibernético (o ciberacoso) es la intimidación que se ejerce por medio de las tecnologías digitales en red y busca molestar, atemorizar o humillar a las personas víctimas. Aparte del acoso cibernético y los depredadores en línea, existe la posibilidad de que los niños afronten el peligro de encontrarse físicamente con personas inadecuadas. Los niños también deben estar bien informados sobre la privacidad y la seguridad en línea. Muchos niños publican fotos personales en línea o usan sus nombres reales en sus perfiles, y compartir este tipo de información los convierte en blancos fáciles para depredadores en línea y otras personas que los podrían acechar y hacerles daño.
Información personal y huella digital
La información que dejamos en redes digitales es almacenada y puede ser recuperada por cualquiera que tenga acceso a ella, así como ser distribuida de manera interminable por múltiples personas. Las fotos, los vídeos y los comentarios que se hacen en línea no se suelen poder recuperar una vez se han publicado. Aunque un niño crea haberlos borrado, es imposible borrarlos completamente de internet.
La publicación de una fotografía inapropiada puede dañar la reputación del usuario y causarle problemas más adelante, como cuando un posible jefe o el encargado de hacer las admisiones universitarias haga una búsqueda de sus antecedentes en línea. Enviar un texto con mala intención o una broma puede hacer daño a otras personas e, incluso, ser tomado como una amenaza.
Es por eso que lo que compartimos sobre nosotros debe ser información que resguarde la privacidad de nuestra vida personal, en especial la de niños, niñas y adolescentes que pueden quedar expuestos a usos malintencionados o criminales.
Impacto en la salud mental
Pasar mucho tiempo en los medios de sociales digitales también puede ser deprimente. Estudios muestran que quienes pasan más de 3 horas al día en redes sociales tienen un mayor riesgo de presentar problemas de salud mental como ansiedad y depresión. No solo es cuánto tiempo pasan los niños en las redes sociales, sino cómo las usan, lo que importa.
El “FOMO” (por sus siglas en inglés), que es el miedo a quedarse fuera o sentirse excluido, ver que otras personas tienen muchos "amigos" o contemplar sus fotografías pasándoselo bien puede hacer que algunos niños se sientan excluidos, se sientan mal consigo mismos o crean que no están a la altura de sus compañeros. Los expertos están estudiando la relación entre las redes sociales y la salud mental.
Las redes sociales son cada vez más visuales. Las niñas, en particular, pueden verse afectadas por la presión de mantener una “imagen” en línea y por los comentarios que reciben de los demás.
Contenido inapropiado y desinformación
Los niños pueden acceder en línea a anuncios o contenidos que son inapropiados para su edad, especialmente si mienten sobre su edad para acceder a ciertos contenidos. También pueden ver contenido arriesgado o peligroso que puede incluir violencia, autolesiones, trastornos de la alimentación o discriminación de grupos de personas. Hay mucha información falsa o imprecisa en línea que puede desorientar a los niños, con consecuencias potencialmente perjudiciales.
Si para los adultos es complicado detectar la información real en la red, también lo es para los menores.

Adicción y desconexión con el mundo real
Los niños a veces pasan tanto tiempo conectados a las redes sociales que no les quedan suficientes horas al día para hacer los deberes, leer, hacer ejercicio físico, dormir, pasar tiempo con sus seres queridos o disfrutar en el exterior. Las redes sociales están diseñadas para ser sociales y buscan activar el centro de recompensas del cerebro, ya sea al publicar, comentar o reaccionar, siempre hay una recompensa. Esto puede conducir a muchos casos de afectaciones en la autoestima o trastornos de la conducta si se depende de esos mecanismos para la aprobación.
El papel de los padres y cuidadores en la protección y guía
Para ayudar a su hijo a encontrar el equilibrio, es importante que hable con él sobre cómo usar las redes sociales de una manera inteligente. Es importante saber lo que hace su hijo en línea. Pero, espiar a su hijo puede distanciarlo de usted y dañar la confianza que han construido entre ambos.
Fomento de la comunicación y el respeto
- Ser agradable: Aclárele a su hijo que usted espera que él trate a otras personas con respeto, y que no publique nunca mensajes hirientes o que dejen en ridículo a otras personas.
- Pensárselo dos veces antes de pulsar la tecla de "intro": Recuerde a su hijo que lo que publique puede ser usado en su contra. Por ejemplo, dejar que todo el mundo sepa que se va de vacaciones o facilitar su domicilio en internet da a los ladrones la oportunidad de actuar.
- Seguir la regla de preguntarse si le gustaría a su abuela: Reflexionar sobre la idoneidad del contenido antes de publicarlo.
Configuración de privacidad y seguridad
- Usar la configuración de privacidad: La configuración de privacidad es importante. Revísenla los dos juntos para asegurarse de que su hijo la entiende. Así mismo, explíquele que las contraseñas existen para protegerlo de cosas como el robo de identidad.
- No hacerse "amigo" de desconocidos: "Si no conoces a alguien, no lo aceptes como amigo". Esta es una norma de cabecera sencilla, básica y segura.
Establecimiento de límites y normas familiares
Considere la posibilidad de hacer un "contrato de medios sociales digitales" con su hijo, un contrato real que ambos firmarán. En él, su hijo se comprometerá a proteger su intimidad y su privacidad, a considerar su reputación y a no publicar información personal. También se comprometerá a no usar la tecnología para herir a otras personas a través del chisme o del acoso.
A cambio, usted, en calidad de madre o de padre, se comprometerá a respetar la intimidad de su hijo, al tiempo que se esfuerza en formar parte del mundo de los medios sociales digitales. Esto significa que usted puede ser "amigo" de su hijo, pero no puede publicar comentarios que lo avergüencen o regañinas sobre lo desordenado que tiene su dormitorio.
Los padres también pueden ayudar a que sus hijos sigan con los pies en la tierra, poniéndoles límites al uso de los medios sociales digitales. Establezca unas normas con las que todos estén de acuerdo; por ejemplo, pueden tener las computadoras y los dispositivos en zonas públicas o compartidas de la casa, y apagarlos antes de acostarse y durante las horas de las comidas.
Cada niño usa las redes sociales de una manera diferente. Su experiencia dependerá de cosas como su nivel de madurez, su salud mental y su personalidad. Si su hijo sufre acoso cibernético, amenazas u otros tipos de problemas, usted o su hijo lo pueden denunciar al personal de su escuela, a la plataforma de redes sociales o las autoridades locales.
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Criterios para permitir el uso de redes sociales
Actualmente no existen guías oficiales que indiquen a qué edad es seguro empezar a usar redes sociales. Esta decisión depende de cada niño y de cada familia. Es importante continuar las conversaciones sobre el uso de las redes sociales, su importancia, riesgos y beneficios. Aquí hay algunas señales a considerar:
- Confianza y comunicación: Si su hijo acude a usted cuando tiene un problema y usted puede confiar en que le dice la verdad, son buenas señales de que le contará lo que sucede en sus espacios en redes sociales. Si aún no están en ese punto, es mejor esperar antes de permitir el uso de redes sociales y fortalecer la relación y la comunicación.
- Madurez emocional: Los niños que no se preocupan tanto por lo que piensan los demás, ni por sentirse excluidos (FOMO), pueden estar más listos.
- Respeto a las reglas: Si su hijo respeta las reglas familiares y evita comportamientos riesgosos o secretos, es probable que también lo haga en redes sociales.
- Habilidad para reconocer conductas inapropiadas: Es importante que los niños puedan reconocer cuando una conducta cruza los límites y sepan cómo responder.
Una vez que su hijo comience a usar redes sociales, es importante seguir teniendo conversaciones diarias y supervisión constante. Pregunte cosas específicas sobre lo que está haciendo, con quién interactúa, qué le gusta y qué no.
Mitos sobre el uso de las TIC por niños, niñas y adolescentes
- Aprenden solos: Aunque tienen más posibilidades de apropiarse de habilidades técnicas, el escenario de las tecnologías digitales en redes demanda saberes nuevos y complejos que necesitan del acompañamiento de adultos.
- Dominan las tecnologías a plenitud: Muchos niños y adolescentes no tienen acceso a una formación adecuada para usarlas de forma segura, y nadie está exento de los rápidos cambios tecnológicos.
- Lo único que hace es jugar: Las tecnologías digitales son un espacio para la socialización, el aprendizaje y la creatividad, además de experiencias lúdicas. Sin embargo, también pueden dar acceso a contenidos o conductas inapropiadas.
- Sabe lo que no tiene que hacer: Es crucial que familiares y docentes no den por sentado que los niños tendrán una experiencia segura. Compartir, interesarse y aprender juntos son modos de conectar con sus vivencias digitales sin recurrir a un control excesivo.
Riesgos específicos y daños en línea
Daño derivado del contenido
El niño, niña o adolescente es un receptor pasivo de contenido pornográfico o de carácter sexual nocivo.
Daño derivado del contacto
El niño, niña o adolescente es involucrado por un adulto o compañero en actividades como abusos sexuales, ciberacoso o la difusión de sus imágenes con fines de abuso sexual.
Daño provocado por el comportamiento
El niño, niña o adolescente inicia activamente un comportamiento peligroso o delictivo, como crear o subir material pornográfico, reunirse con adultos conocidos en línea, o descargar imágenes de abusos sexuales.
Experiencias perjudiciales en el uso cotidiano
La larga exposición a pantallas, la desinformación, los discursos de odio, el consumo permanente de contenidos satisfactorios o estresantes propiciados por algoritmos y la presión social para realizar ciertas acciones son experiencias comunes que requieren atención y apoyo para que los niños puedan sortearlas.
Estrés y cansancio al consumir información
Las redes digitales propician el énfasis en contenidos que se atienden con más frecuencia, especialmente los generados por las personas con las que más se interactúa. Esto puede llevar a encerrarse en "burbujas" de un mismo tema o punto de vista, limitando la comprensión de procesos.
Pornografía
La pornografía es cada vez más accesible para niños y adolescentes. Las primeras representaciones de la vida sexual suelen estar asociadas a contenidos pornográficos que promueven visiones sesgadas con un fin comercial. En la pornografía, las mujeres suelen ser identificadas como objetos, se pueden presentar falsas ideas del consenso y el placer sexual, y se describen prácticas sexuales con patrones irreales. Esto puede producir sentimientos negativos hacia el cuerpo propio o ajeno, generando dificultades para el inicio de la vida sexual.
Para abordar esto, es útil:
- Conversar sobre el tema con criterio balanceado y sin prejuicios.
- Hablar de los estereotipos.
- Ayudar a identificar lo que es real y lo que no.
- Hacerle sentir en confianza para hablar sobre lo que no le reconforta.
- Discutir cuándo se debe bloquear o dejar de seguir un sitio.
- Utilizar formas de control parental si se cree pertinente.
Intercambio de fotos (Sexting)
El intercambio de fotos se ha convertido en una forma común de relacionarse sexualmente entre adolescentes y jóvenes. Las situaciones devenidas de intercambios perjudiciales tienen un efecto en la autoestima y la salud sexual. La pornovenganza, o la distribución de fotos de una pareja a terceros sin su consentimiento, es una práctica recurrente que afecta a muchos adolescentes y tiene penalización legal en muchos países. Las adolescentes suelen ser las más afectadas.
Es importante que los adolescentes se sientan con la posibilidad de contar con el apoyo y la guía de sus familiares en los inicios de su vida sexual. Lo principal es que no sientan temor de castigo o vergüenza por compartir algo que les preocupa, para que no comiencen a ocultar situaciones. Hablar de manera franca y sin prejuicios de las posibles consecuencias es el modo principal de prevenir situaciones dañinas a su bienestar. El intercambio de fotografías de una persona adulta con un niño, niña o adolescente constituye abuso sexual y es penado por la ley.
Se debe estar preocupado si existe presión para compartir fotos o si se han compartido imágenes sexuales o desnudas en espacios no privados. No se debe retirar el dispositivo móvil ni cerrar las comunicaciones del adolescente, ya que es en estos momentos cuando más necesita ayuda. Se debe conversar sobre cómo sobrellevar la circunstancia y hacerle sentir que su autoestima no depende de ello.
Grooming y abuso sexual a través de redes digitales
El grooming es una forma de intercambios con fines sexuales de personas adultas hacia niños, niñas o adolescentes y es una forma de abuso que puede suceder a través de redes digitales. Acceder a personas cercanas o del mundo entero en cualquier momento del día, a través de distintos tipos de servicios y dispositivos que permitan chat e intercambio de información (como los juegos, las redes de mensajería o el correo electrónico), resulta una práctica frecuente que entraña peligros.
Actos que constituyen abusos sexuales incluyen:
- Exponer a personas adultas y menores de edad desnudos por webcam.
- Incentivar a menores a chatear sobre actos o fantasías sexuales.
- Pedirles que vean pornografía o la compartan.
- Decirles que hagan un acto sexual o se expongan.
- Personas adultas que explotan sexualmente a sus hijos e hijas compartiendo fotos o exponiéndolos a intercambios sexuales.
Es importante saber que las víctimas de abusos sexuales pueden ser de cualquier estatus económico, edad o género, y no suelen acudir a sus padres como primera opción por temor a la pérdida de sus dispositivos, regaño o humillación. Conversar e intercambiar en redes digitales es enriquecedor, pero necesita especial supervisión por parte de los adultos responsables.
Algunas ideas para prevenir el abuso sexual:
- Una relación de confianza y apoyo mutuo siempre ayuda a prevenir circunstancias de intercambio inadecuado o abuso.
- Animar a los hijos a identificar dónde están a salvo y en quiénes pueden encontrar ayuda y apoyo.
- Conversar abiertamente y sin prejuicios sobre los peligros y retos del entorno digital.
- Conectarse con los espacios donde socializa el hijo y con las personas con que se relaciona, tanto para advertir dónde hay contactos perjudiciales como para compartir sus alegrías.
- Explorar la información disponible en Internet sobre niños, niñas y adolescentes, sus perfiles y datos que dejan en juegos y aplicaciones.
Ciberseguridad
En las redes digitales pueden encontrarse prácticas de estafa, robo de identidad o hackeo de datos con distintos fines. Los niños, niñas y adolescentes pueden estar expuestos también a estas circunstancias para obtener datos de sus padres y madres, mayormente de carácter financiero, o sobre ellos mismos.
Algunas ideas para protegerse:
- Separar a los niños, niñas y adolescentes de los datos, aplicaciones y, si es posible, de los dispositivos donde se realizan actividades financieras.
- Proteger las cuentas en sitios de redes sociales, correos y aplicaciones de manejo de dinero con contraseñas separadas y fuertes.
- Salvar la información más relevante en varias copias.
- Aprender de conjunto sobre cómo prevenir las estafas, los robos de contraseñas y otras formas de cibercrimen.
La educación en el entorno digital
Los derechos de la infancia también señalan que niños y niñas tienen derecho a recibir una información de calidad. La Convención de los Derechos del Niño de 1989 confirma el relevante papel de los medios de comunicación como fuentes de información para los niños y niñas, a lo que actualmente se suma el entorno digital.
En organizaciones como Educo se trabaja para proteger y empoderar a la infancia, garantizando que los niños y niñas no solo tengan acceso a una educación de calidad, sino que también sean escuchados y respetados en sus derechos. Se promueve la oportunidad de conocer, vivir y escoger.
Herramientas y estrategias para la educación digital
- Implantar herramientas de control parental: Son un método efectivo para limitar el acceso a ciertos tipos de contenido y establecer tiempos de uso.
- Supervisión activa de los padres y madres: Los progenitores deben estar atentos a los contenidos que sus hijos e hijas ven. También es importante crear un ambiente en casa en el que se fomente un diálogo de forma que los más pequeños puedan comentar lo que ven y cómo lo interpretan. Supervisar el consumo digital infantil es acompañar, orientar y poner límites con diálogo; controlar es vigilar de forma rígida, sin espacio para la confianza ni el aprendizaje.
- Educación: La educación es el pilar esencial para que nuestros hijos e hijas sepan ser críticos con lo que ven. Ayúdales a identificar fuentes de información fiables, a saber cuándo se trata de noticias falsas o sin fundamento y a utilizar de forma responsable la tecnología.
- Participación en la toma de decisiones: Una de las formas más efectivas de proteger a los menores frente a la influencia de los medios de comunicación consiste en aportarles la oportunidad de participar en la toma de decisiones sobre los contenidos que consumen.
- Responsabilidad de las plataformas digitales: Los responsables de las plataformas digitales deben asumir una mayor responsabilidad en la creación de entornos más seguros para los jóvenes y controlar contenidos perjudiciales, así como establecer políticas que protejan a niños y niñas.
Cómo manejar la desinformación
Aprender a manejar adecuadamente las redes sociales es clave. Se debe comentar en entornos familiares o académicos aquellos temas que les inquieten y reflexionar sobre la información que han podido leer en diarios digitales o redes sociales, para guiarlos y orientarlos sobre cómo detectar la credibilidad o no de esa fuente.
- Fomentar la importancia de preguntar a los adultos: Que el menor sea consciente de que debe preguntar a una persona de confianza cuando tenga dudas ante ciertos datos.
- Consultar quién ha publicado la información: Enseñarles a consultar quién es el autor de la noticia o si ese hecho ha sido emitido por otras fuentes. No todo lo que aparece en internet es cierto, ya que infinidad de contenidos se generan para obtener beneficios económicos o ideológicos.
Existen recursos como la plataforma digital de la Asociación de investigadores en eSalud (AIES) y COM SALUD para combatir bulos sobre salud en internet, Google Académico para verificar datos o incluir información en trabajos escolares, e InVID (un plugin gratuito para Google Chrome) para verificar vídeos e imágenes de redes sociales, redirigiendo el contenido audiovisual a la fuente original.