La Cruda Realidad de los Ancianos en Venezuela

La situación en Venezuela ha impactado de manera severa a todos los sectores de la población, y los ancianos, por su dependencia, sufren quizás más los estragos de la crisis que golpea al país. Las residencias de ancianos no escapan de esta situación, enfrentándose a la falta de alimentos, productos básicos y graves carencias en el acceso a medicamentos y servicios médicos esenciales.

Historias Individuales: Rostros de la Crisis

Néstor y José: La Desesperación Cotidiana

Néstor, que vive en el hogar de ancianos San Onofre de Los Teques, a 45 minutos de Caracas en auto, comparte su día a día con otra decena de abuelos. Para no aburrirse tanto, pide una radio y también unas galletas, mientras susurra que "Dan poca comida", procurando que no lo oiga la enfermera. A pocos metros de Néstor, está sentado José, un anciano de 82 años muy delgado, de mirada triste y manos y pies retorcidos por la artritis. Él escucha la radio en su habitación y se lamenta de no haber desayunado aún, pese a ser ya mediodía. Ni Néstor ni José tienen familia que ayude a pagar los gastos de la residencia ni que les lleve comida, medicamentos o pañales, sus tres principales necesidades.

Ancianos en una residencia en Venezuela

Luis: Un Vislumbre de Ayuda Familiar

Más suerte tiene Luis, quien desde hace 14 años pasa parte del día vigilando con devoción la puerta de la residencia. De esta forma, ve entrar a su nieta Gabriela, quien le trae en un recipiente de plástico un poco de carne, pasta y plátano.

Luis contemplando la puerta de la residencia

Residencias de Ancianos frente a la Adversidad

Hogares Privados: La Lucha por la Supervivencia

Ante los crecientes gastos provocados por la inflación, Reinaldo Escala se vio obligado a reducir de 20 a 10 el número de ancianas que acoge en la residencia que dirige en Caracas, especializada en pacientes con alzheimer, como lo fue su abuela. "Tuve que ajustar la mensualidad y muchos ya no pudieron pagar el incremento", lamenta. Es el caso de Delis, que después de tres años tuvo que sacar a su madre de la residencia porque con su pensión ya no la podía pagar. Ella explica que "Tener a mi mamá en casa con alzheimer es muy duro para mí". Su hija ha tenido que dejar de trabajar para, entre las dos, cuidar a la abuela de 93 años.

Sin ayudas del Estado por ser una institución privada, Escala se las arregla comprando alimentos en el mercado negro. No tiene tiempo para estar en una fila, donde además tampoco podría conseguir las cantidades que necesita para sus diez ancianas. No sólo la comida es problema; "Los medicamentos no se consiguen. Tengo a una paciente descompensada porque no consigo la quetiapina", relata, refiriéndose a un medicamento esencial para los enfermos de alzheimer.

Ancianos haciendo largas colas para comprar productos básicos

Los familiares se encargan de aportar algunas medicinas y material de aseo, así como algo de comida. A veces, los ancianos toman sólo una crema de verduras para desayunar. Reinaldo Escala confiesa: "He pensado en cerrar, pero hay ancianas a las que conozco desde hace años. Hay un apego".

Ancianos venezolanos solos y desasistidos

Hogares Religiosos: Esfuerzos Heroicos en Medio de la Crisis

La situación es "Vuelco total". En el Hogar San Pedro Claver, la religiosa Eva Pacheco, una enérgica monja de 51 años, lleva cuatro años. La situación es mejor en el Hogar San Pedro Claver, un edificio de varias plantas construido hace 15 años que destaca en un barrio deteriorado y acechado por la delincuencia en Caracas. En ese tiempo, dice, ha visto cómo se ha deteriorado el país y se ha dificultado su tarea de cuidar a los ancianos. "Antes podía comprar tranquilamente lo que deseábamos. Desde septiembre ha habido un vuelco total", cuenta en una conversación que se interrumpe constantemente porque casi todo lo que ocurre en el hogar pasa por ella.

Cada tres meses, viaja en una camioneta a Cúcuta, en Colombia, para cargar lo que puede con ayuda económica de la congregación. Son 14 horas de viaje de ida y 16 de vuelta por el peso de la carga. Así trae arroz, aceite, azúcar, avena, granos… "La casa es para 47 ancianos, pero en la actualidad tenemos 34. Si no podemos alimentarlos a todos bien, para qué tener un número de personas a los que no les puedes dar calidad de vida. Eso es inhumano", afirma. La residencia se mantiene con donaciones y con lo que cada familia puede aportar. Hay dos ancianas que no tienen a nadie y que Pacheco considera como sus hijas.

Hermana Eva Pacheco buscando soluciones para el hogar

Alguien que no está sola es Candelaria, una mujer nacida en España hace 85 años, aunque bromea diciendo: "Quizás me esté quitando alguno". Llegó hace más de 60 años al país, siguiendo a su marido que huyó de la España atrasada de la posguerra en los años 50 en busca de la próspera Venezuela petrolera. "Se vivía muy bien en este país", recuerda con nostalgia. Uno de los hijos de Candelaria y dos de sus nietos han hecho recientemente el viaje inverso, emigrando. La pensión en España y la ayuda de la familia le permite estar cómodamente instalada en una habitación individual en la que tiene una pequeña nevera. Uno de sus hijos le ha conseguido por fin una medicina para el corazón que debería estar tomando desde hace tres meses.

Anciana recibiendo medicamentos de su familia en Venezuela

El Sector Público: Deficiencias Agravadas

¿Y cómo es la situación en los centros públicos y gratuitos del Estado? Un médico que trabaja en varios de estos centros y prefiere mantener el anonimato por temor a represalias, explica: "Siempre ha habido deficiencias en el sector público, pero en dos años se ha acentuado al máximo. Se ha deteriorado el estado de los adultos mayores, lo que se traduce en más fallecimientos".

BBC Mundo no obtuvo respuesta a la petición de acceder a uno de ellos y de hablar con los responsables del Instituto Nacional de Servicios Sociales. El médico denuncia que "La alimentación es el principal problema. Hay poca cantidad y no cumple con las normas de alimentación, no tiene todos los nutrientes", una situación similar a la de los centros privados. También lamenta la falta de insumos como guantes y tapabocas para poder atender y limpiar a los ancianos.

Consecuencias Directas: El Precio de la Crisis en los Ancianos

Un estudio del Observatorio del Envejecimiento del estado Miranda, junto a Caracas, indica que de julio a noviembre del año pasado la pérdida de peso promedio de los 300 ancianos analizados fue de 1,3 kilos mensual. Los abuelos, por su dependencia, sufren quizás más los estragos de la crisis que golpea al país, con algunos ancianos presentando una notable pérdida de peso como parte de la población afectada.

Anciano mostrando signos de pérdida de peso debido a la escasez

tags: #ancianos #pobres #caminando