Delirio, Agitación y Cambios de Comportamiento en Personas Mayores

A medida que las personas envejecen, pueden surgir diversos cambios en sus capacidades mentales y comportamientos, que a menudo son percibidos como inusuales o desconcertantes. Estos cambios pueden ser parte del proceso normal de envejecimiento, pero con frecuencia son indicativos de condiciones médicas subyacentes, trastornos neurocognitivos como la enfermedad de Alzheimer, o situaciones de estrés que requieren atención y comprensión.

El Delirio o Síndrome Confusional Agudo (SCA)

El delirio, también conocido como Síndrome Confusional Agudo (SCA), es un cambio grave de las capacidades mentales que se desarrolla de forma rápida e imprevista, en cuestión de horas o pocos días. Provoca pensamientos confusos y falta de consciencia del entorno. Es una condición seria que afecta especialmente a las personas mayores y se caracteriza por una alteración del nivel de conciencia y de la atención, así como de diversas funciones cognitivas como la memoria, la orientación, el pensamiento, el lenguaje o la percepción. Los síntomas del delirio suelen aparecer y desaparecer a lo largo del día, con períodos de ausencia de síntomas, y tienden a empeorar durante la noche cuando está oscuro y las cosas parecen menos familiares.

Infografía comparativa entre delirio y demencia

Tipos de Delirio

El delirio puede manifestarse de diferentes maneras:

  • Delirio hiperactivo: Es el tipo más fácil de reconocer. Las personas con este tipo de delirio quizás estén inquietas y se paseen por la habitación. Asimismo, probablemente estén ansiosas, tengan cambios repentinos del estado de ánimo, alucinaciones o vean cosas que no estén allí. También puede incluir agresividad e ideación delirante.
  • Delirio hipoactivo: Se da con más frecuencia en mayores y se caracteriza por hipoactividad, inactividad, enlentecimiento psicomotor, lentitud del lenguaje, inexpresividad facial, letargo, actitud apática, inhibición y dificultades para la ingesta. Tienden a ser perezosas o a estar somnolientas, y quizás parezca que están aturdidas.
  • Delirio mixto: Supone el 35-50% de los síndromes confusionales y alterna la hiper e hipoactividad en el tiempo. Los síntomas incluyen características de ambos tipos de delirio.

Causas y Factores de Riesgo del Delirio

La causa del delirio puede identificarse con uno o más factores, que a menudo son variados y complejos:

  • Enfermedades y desequilibrios: Una enfermedad grave o de larga duración, o un desequilibrio en el cuerpo, como el sodio bajo (hiponatremia), pueden ser desencadenantes. Niveles muy altos de calcio también pueden provocar confusión y delirio.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos que se toman solos o combinados pueden desencadenar el delirio, incluyendo algunos adquiridos sin receta, como ciertas antihistaminas.
  • Infecciones: Infecciones, especialmente de la piel, de las vías respiratorias e infecciones urinarias, o una sepsis (cuando los microorganismos invaden el torrente sanguíneo), pueden producir delirio.
  • Hospitalización y cirugía: Cualquier afección que implique una hospitalización aumenta el riesgo de delirio, sobre todo en cuidados intensivos o recuperación posquirúrgica. La incidencia supera el 50% en la fractura de cadera.
  • Factores sensoriales: Tener problemas para oír y para ver aumenta el riesgo de delirio, ya que la frustración y el aislamiento afectan negativamente las funciones mentales.
  • Deshidratación: La deshidratación se produce cuando una persona no toma suficientes líquidos o los pierde en exceso, lo que afecta el funcionamiento cerebral.
  • Otros factores: Retención de orina o impactación fecal, dolor fuera de control, disminución de movimiento y estímulos sensoriales (estar en cama permanentemente), problemas cardiacos y pulmonares (infartos, arritmias, EPOC, insuficiencia cardiaca congestiva), y la falta de sueño también son causas comunes.
  • Sustancias: El uso de drogas como cocaína, LSD o anfetaminas también puede provocar este síndrome.

Delirio y Demencia: Diferencias Clave

El delirio y la demencia pueden ser difíciles de diferenciar, y es posible que una persona tenga ambas. Sin embargo, hay distinciones importantes:

  • Aparición: La aparición del delirio se produce en poco tiempo, entre uno y dos días, mientras que la demencia implica un deterioro gradual de la memoria y otras habilidades del pensamiento.
  • Atención: La capacidad de mantener la concentración o la atención se ve significativamente afectada por el delirio. Una persona en las primeras etapas de la demencia permanece generalmente alerta.
  • Cambios rápidos en los síntomas: Los síntomas del delirio pueden aparecer y desaparecer varias veces por día, a diferencia de la progresión más estable de la demencia.

Manejo y Prevención del Delirio

Ante la sospecha de delirio, es crucial consultar con un médico. El principal objetivo del tratamiento es averiguar cuál es la causa que lo produce. Algunas medidas para su manejo y prevención incluyen:

  • Reorientación a la realidad: Mantener una buena iluminación en la habitación durante el día, dejar objetos familiares a la vista, explicar la hora, la ubicación y quiénes son las personas a su alrededor.
  • Ambiente estable y rutinas: Establecer rutinas fijas con comidas, descanso y medicamentos puede mejorar la estabilidad. Evitar el traslado de habitación en el hospital y reducir el cambio de personal.
  • Hidratación y nutrición: Asegurar una ingesta adecuada de líquidos y comida, incidiendo en el riesgo de broncoaspiración.
  • Movilización: Siempre que sea posible y autorizado por el médico, estimular la movilización y los cambios posturales.
  • Comunicación: Hablar siempre con voz suave y reconfortante, de forma clara y sencilla. No discutir ni rebatir lo que diga la persona.
  • Apoyo emocional: Reforzar que no está solo, que se le quiere y que se le ayudará. Ofrecer seguridad y afecto mediante caricias suaves o un abrazo si lo acepta.
  • Corrección sensorial: Asegurarse de que el paciente cuenta con sus gafas o audífonos si tiene problemas de vista o de oído.
  • Control del dolor: Si el adulto mayor tiene dolor, este debe mantenerse a un nivel tolerable con medicamentos y terapias alternativas.
  • Monitoreo y seguridad: No dejar solo al paciente si persiste la deambulación o la confusión. Obtener un brazalete de identificación médica y asegurarse de que lo use en todo momento.

Aprender a envejecer - Cómo tratar el delirium (02/10/2023)

Agitación Nocturna en Personas Mayores

La agitación nocturna afecta especialmente a las personas mayores, sobre todo a los que padecen trastorno neurocognitivo mayor (comúnmente llamado demencia senil) o enfermedad de Alzheimer. Los síntomas pueden variar según el grado y la frecuencia de los episodios. Las causas de la agitación nocturna son variadas y complejas, debidas a diferentes situaciones o causas que sufre el paciente.

Manejo de la Agitación Nocturna

La agitación nocturna puede ser un desafío tanto para la persona mayor como para su cuidador, por eso es importante saber cómo manejarla adecuadamente:

  • Mantener la calma y la paciencia: No discutir, gritar o forcejear con el adulto mayor.
  • Comunicarse de forma clara y sencilla: Usar un tono de voz suave y tranquilizador, repitiendo las instrucciones si es necesario.
  • Ofrecer seguridad y afecto: Acompañar al adulto mayor y abrazarlo si lo acepta. Recordarle quién es usted y dónde está.
  • Distraer su atención: Cambiar de tema o de actividad, proponerle algo que le guste o le divierta.
  • Respetar su espacio y su intimidad: No invadir su zona personal ni tocarlo sin su consentimiento. No forzarlo a hacer algo que no quiere.
  • Rutinas y relajación: Mantener una rutina diaria y nocturna que favorezca el sueño. Utilizar técnicas de relajación o terapias alternativas.

Cambios de Conducta y Agresividad en la Vejez

Las alteraciones en el comportamiento de las personas mayores pueden llegar a ser un rasgo característico del proceso de envejecimiento. El ser humano está en constante evolución y también durante la tercera edad se producen cambios importantes a nivel psíquico y emocional. Los problemas más graves surgen cuando estas modificaciones conductuales se manifiestan de forma agresiva. Lidiar con estos cambios puede ser un reto para familiares y cuidadores, ya que pueden incluir trastornos de conducta como irritabilidad, resistencia, hostilidad verbal o incluso violencia física.

Fotografía de un cuidador interactuando pacientemente con una persona mayor

Causas Comunes de Agresividad y Cambios de Conducta

La agresividad en los ancianos suele ser un síntoma de una condición subyacente más que un cambio intencional en su comportamiento:

  • Enfermedades neurodegenerativas: Enfermedades como el Alzheimer o la demencia pueden provocar pérdida de memoria y agresividad debido a los cambios cerebrales que alteran su capacidad de controlar emociones y comportamientos. La confusión y frustración al no poder recordar personas, lugares o tareas cotidianas, pueden desencadenar respuestas agresivas.
  • Dolor físico: Un dolor repentino o crónico puede manifestarse como irritabilidad o agresividad.
  • Frustración y confusión: La incapacidad para encontrar las palabras adecuadas, sentirse abrumado por estímulos externos, la desorientación o sentirse invadido en su espacio personal son causas comunes de agresividad verbal o repentina.
  • Soledad y tristeza: Estos factores pueden estar detrás de problemas de agresividad, al generar apatía, estrés o enfado.
  • Otras patologías: Si en años anteriores los ancianos nunca han demostrado un comportamiento agresivo, la aparición de este problema puede deberse a una patología y no tienen por qué ser "ancianos insoportables" por sí mismos.

Estrategias para Manejar la Agresividad

Es fundamental mantener la calma, hablar con un tono suave y no confrontativo, e intentar identificar la causa subyacente del cambio en el comportamiento. Algunas estrategias incluyen:

  • Educación y comprensión: Informarse sobre los trastornos de conducta en personas mayores. Comprender que estos cambios pueden ser parte de condiciones como la demencia ayuda a empatizar.
  • Comunicación efectiva: Hablar de manera clara y tranquila. Evitar discutir o confrontar directamente, ya que esto puede aumentar la agresividad. La comunicación verbal directa es clave, evitando la justificación que pueda ser usada defensivamente.
  • Entorno seguro y tranquilo: Modificar el entorno para reducir los factores de estrés, evitando ruidos y estímulos innecesarios. Un ambiente tranquilo y familiar puede disminuir la probabilidad de episodios agresivos.
  • Actividades adaptadas: Promover actividades de interés para el anciano, esto puede ayudar a canalizar sus energías de manera positiva, reducir la frustración y mantenerlos ocupados. Pasar tiempo con ellos aleja la tristeza y la soledad.
  • Distancia y empatía: Si se da un episodio de violencia verbal o física, lo mejor es mantener la distancia y comprender que el anciano está expresando un problema mayor, sin tomarlo como algo personal.
  • Lenguaje corporal: La posición al hablar o aproximarse debe ser relajada, segura y no amenazante. Evitar acercarse demasiado mientras la persona mayor no se calme.
  • Soporte profesional: Buscar ayuda de profesionales en geriatría o psicología, quienes pueden ofrecer estrategias específicas y apoyo para manejar los cambios de conducta. En casos de demencia avanzada, el personal especializado puede ser lo más recomendable.

Personas Mayores que Hablan Solas

Es frecuente asociar los soliloquios, discursos que se mantienen con uno mismo en voz alta, con un trastorno psicológico. Sin embargo, en la mayoría de los casos en los que una persona mayor habla sola, se trata de algo completamente normal. Desde la niñez, existe el hábito conocido como “habla privada”, basado en la expresión en voz alta de los pensamientos, que beneficia la salud emocional y potencia las habilidades cognitivas. Por ejemplo, es frecuente hablar solo antes de tomar una decisión importante, cuando se quiere mostrar malestar por una situación o como respuesta a algo que se está viendo.

Cuándo el Hablar Solo es un Síntoma de Alerta

Aunque es mucho menos frecuente, también es posible que el hablar solo se deba a un trastorno:

  • Trastornos de salud mental: Una reacción que puede denotar este tipo de problemas son las risas inmotivadas o la incapacidad de controlar el habla.
  • Soledad no deseada: La soledad es un grave problema de salud pública. Hay casos en los que la soledad no deseada puede deteriorar la salud psicológica de los mayores, al punto de que sufren alucinaciones visuales y auditivas por las que comienzan a hablar solos en voz alta.
  • Enfermedad de Alzheimer: Este trastorno neurodegenerativo se caracteriza por la pérdida de memoria progresiva y puede llevar a problemas psicológicos, trastornos del ánimo, cambios conductuales y síntomas psicóticos como delirios y alucinaciones.
Ilustración de una persona mayor hablando consigo misma en un entorno tranquilo

Manejo ante el Hablar Solo y Alucinaciones

Si se sospecha que el hablar solo está relacionado con una causa patológica, es recomendable acudir a un profesional médico para obtener un diagnóstico y el tratamiento adecuado. Algunas medidas para favorecer el bienestar incluyen:

  • Crear un entorno tranquilo y adecuado: Esta medida ayuda a favorecer la orientación espacio-temporal y personal, lo que hace más sencillo que reconozcan a las personas y el lugar donde se encuentran. Para ello, es importante dejar las cosas que suelen usar a la vista y siempre en el mismo sitio, no mover los muebles, y hablarles con calma.
  • Establecer una rutina: Realizar actividades cotidianas y conservar los horarios para comer, dormir y tomar los medicamentos puede mejorar la estabilidad, aceptación y comprensión del día a día.
  • Buena iluminación: Una luz adecuada puede evitar en gran medida las ilusiones o interpretaciones erróneas de lo que el mayor contempla a su alrededor.
  • Interacción social: Favorecer la conversación, el contacto con familiares y amigos, y comer en compañía.
  • Aviso médico: Cuando los cuidadores de personas mayores detecten delirios o alucinaciones, será vital avisar a su médico o neurólogo para determinar la actuación a tomar.

El Rol del Cuidador y el Autocuidado

Ser cuidador de personas mayores con agitación nocturna, delirio, agresividad o cambios de conducta puede ser una tarea difícil y estresante. Es vital que el cuidador también se cuide a sí mismo y a su salud integral:

  • Información y formación: Es fundamental informarse sobre la condición del adulto mayor, sus causas, síntomas y tratamientos.
  • Búsqueda de apoyo: Buscar apoyo familiar, social o profesional. No aislarse ni sentirse culpable. Compartir las preocupaciones con la familia y el personal médico para un seguimiento adecuado.
  • Cuidado personal: Cuidar la alimentación y el descanso, siguiendo una dieta equilibrada. Evitar el consumo excesivo de grasas, azúcares, sal, alcohol o tabaco.
  • Tiempo para sí mismo: Dedicarse tiempo a sí mismo y a sus aficiones, disfrutando de momentos de ocio y diversión para gestionar el estrés y el agotamiento.

Es importante recordar que los actos violentos o los cambios de comportamiento son producto de la enfermedad y no reflejan la verdadera naturaleza de la persona mayor. El cariño hacia el ser querido permanece intacto, y en sus momentos de lucidez, lo más seguro es que agradecería el esfuerzo y la paciencia.

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