Existe una apremiante necesidad de hombres que ocupen puestos de superintendencia en las congregaciones de los testigos de Jehová de todo el mundo. Esta necesidad se ha acrecentado debido a que Jehová está cumpliendo su promesa de hacer del “chico una nación poderosa” (Isaías 60:22) y a que un gran número de ancianos cristianos celosos forman parte de Comités de Enlace con los Hospitales, Comités Regionales de Construcción o Comités de Salones de Asambleas.
La clave para satisfacer esta urgente necesidad radica en la capacitación. La Biblia anima a los superintendentes cristianos a formar a “hombres fieles, quienes, a su vez, estarán adecuadamente capacitados para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:2). Capacitar significa “hacer a uno apto, habilitarle para alguna cosa”.
El Modelo de Capacitación de Jesús
Jesucristo, quien fue preparado por Jehová Dios mismo, era indudablemente “apto” para llevar a cabo su labor. Él mencionó tres factores que contribuyeron a la eficacia de su instrucción, los cuales aparecen en Juan 5:20:
- “El Padre le tiene cariño al Hijo”.
- “Le muestra todas las cosas que él mismo hace”.
- “Le mostrará obras mayores que estas”.
La Relación Afectuosa y la Instrucción Directa
Desde los inicios de la creación, Jehová y su Hijo mantuvieron una cálida relación. Proverbios 8:30 describe esta relación: “Entonces [yo, Jesús,] llegué a estar [al] lado [de Jehová Dios] como un obrero maestro, y llegué a ser [aquel] con quien él estuvo especialmente encariñado día a día, y estuve alegre delante de él todo el tiempo”. Jesús no dudaba del cariño de Jehová ni escondía la alegría de trabajar con su Padre. Este afecto facilitó el aprendizaje y la obediencia.
El segundo factor es que el Padre “le muestra todas las cosas que él mismo hace”. Esto confirma el comentario de Proverbios 8:30 de que Jesús ‘llegó a estar al lado’ de Jehová durante la creación (Génesis 1:26). Los ancianos pueden imitar este ejemplo trabajando estrechamente con los siervos ministeriales y mostrándoles cómo ser competentes en sus deberes.
Capacitación para el Progreso Futuro
El tercer factor eficaz en la capacitación de Jesús fue que Jehová lo preparó pensando en el progreso futuro. Cristo dijo que el Padre le mostraría al Hijo “obras mayores que estas”. La experiencia de Jesús en la Tierra le permitió cultivar cualidades necesarias para futuras asignaciones (Hebreos 4:15; 5:8, 9).
Al capacitar a los siervos ministeriales, los ancianos deben tener presentes las necesidades futuras. Durante los pasados tres años, se formaron más de seis mil nuevas congregaciones en todo el mundo, lo que subraya la necesidad de hombres preparados para atender las demandas actuales y futuras.
La Urgencia de la Capacitación de Ancianos

Existe una necesidad apremiante de ancianos competentes para cuidar del rebaño. Los superintendentes de circuito han observado en muchas congregaciones la falta de tiempo dedicado a preparar a los hermanos para este servicio. Es fundamental la capacitación de hombres, tanto jóvenes como mayores, para mantener fuertes a las congregaciones y permitir la formación de nuevas (Isaías 60:22; 2 Timoteo 2:2).
Obstáculos para la Capacitación
Algunos ancianos, aunque reconocen la importancia de capacitar, posponen esta tarea debido a otras responsabilidades urgentes en la congregación, la familia y el empleo. Sin embargo, posponer la capacitación es como postergar el cambio de aceite en un automóvil: a corto plazo no parece urgente, pero a la larga puede causar un daño irreparable al motor de la congregación.
La capacitación no es una labor de poca importancia, sino un mantenimiento esencial para la salud y el crecimiento de la congregación. Los ancianos que son previsores y dedican tiempo a preparar a los hermanos demuestran ser excelentes mayordomos y una bendición para las congregaciones (1 Pedro 4:10).
La Modestia y Realismo de los Ancianos
Todos los ancianos, incluso los más experimentados, deben ser modestos y reconocer que la edad limitará su capacidad de trabajo (Miqueas 6:8). También deben ser realistas ante el “suceso imprevisto” que puede cambiar sus circunstancias (Eclesiastés 9:11, 12; Santiago 4:13, 14). La capacitación fortalece las defensas de la congregación, asegurando que haya más hermanos listos para mantenerla firme y unida, especialmente ante los tiempos difíciles, como la gran tribulación (Ezequiel 38:10-12; Miqueas 5:5, 6).
Métodos Efectivos de Capacitación
Imitando el Ejemplo de Samuel
Un anciano debe preparar el corazón del hermano al que va a capacitar para motivarlo a aprender, de manera similar a como el profeta Samuel preparó a Saúl para ser caudillo de Israel (1 Samuel 9:15, 16). Samuel no se amargó por tener que dejar su puesto, sino que trató a Saúl con bondad, compartiendo una comida, una caminata y una conversación extendida, creando un ambiente agradable antes de ungirlo y darle instrucciones (1 Samuel 15).
De igual modo, los ancianos hoy día deben:
- Enseñar de buena gana: Tratar con bondad a quienes capacitan, sin verlos como competidores, sino como “colaboradores” valiosos (1 Pedro 5:2; 2 Corintios 1:24; Hebreos 13:16).
- Ser amigos, no solo maestros: Tomarse el tiempo para crear un ambiente agradable y forjar una amistad con el hermano (Romanos 12:10; Proverbios 27:17).
Una vez preparado el terreno, el anciano puede ayudar al hermano a adquirir las habilidades necesarias para cuidar a las ovejas.
Funciones y Significado de los Ancianos Según la Biblia
Destaques Proyectos CG: Función y responsabilidad de los ancianos de las iglesias locales
La doctrina bíblica sobre el liderazgo de los ancianos ha sido a menudo mal comprendida. El Nuevo Testamento presenta a los ancianos no como una “comisión formal” o “ministros laicos”, sino como pastores y supervisores de la congregación, en contraste con el concepto moderno de “ancianos de comité” que se ocupan de la política, finanzas o administración, sin enseñar la Palabra ni involucrarse pastoralmente. Esta perspectiva moderna carece de respaldo bíblico y contradice las enseñanzas del Nuevo Testamento.
Cuando Pablo y Pedro exhortan a los líderes a hacer su tarea, utilizan imágenes pastorales. Asignan la tarea de pastorear la iglesia local exclusivamente a los ancianos. Pablo recuerda a los ancianos de Asia que el Espíritu Santo los ha puesto como pastores y obispos para apacentar la iglesia de Dios (Hechos 20:28). Pedro exhorta a los ancianos a ser todo lo que un pastor sería para su rebaño (1 Pedro 5:2).
Imágenes Pastorales del Anciano
Los ancianos, como cuidadores de las ovejas, deben proteger, alimentar y conducir el rebaño, además de satisfacer sus diversas necesidades prácticas.
- Proteger al rebaño: Una parte importante de su tarea es proteger a la iglesia local de los falsos maestros. Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso sobre los “lobos rapaces” y hombres que “hablen cosas perversas” que se levantarían para arrastrar a los discípulos (Hechos 20:28-31). Los ancianos en Jerusalén se reunieron con los apóstoles para discernir el error doctrinal (Hechos 15:6).
- Alimentar al rebaño: El Nuevo Testamento requiere que todos los ancianos sean capaces de enseñar (1 Timoteo 3:2). Deben ser “retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tito 1:9). Los ancianos que “gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Timoteo 5:17). Pablo les recordó a los ancianos de Éfeso que les había enseñado “todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27).
- Guiar al rebaño: Pastorear significa conducir o gobernar (2 Samuel 5:2; Salmos 78:71, 72). Los ancianos deben pastorear a la iglesia de Dios (Hechos 20; 1 Pedro 5), es decir, conducir a la congregación. Son “administradores de Dios” (Tito 1:7) y “obispos” o supervisores que administran la iglesia (1 Pedro 5:1, 2).
- Ayudar a satisfacer las necesidades del rebaño: Los ancianos son responsables de atender las necesidades prácticas de los miembros. Por ejemplo, Santiago instruye a los enfermos a llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por ellos (Santiago 5:14).
- Trabajar con esfuerzo y sacrificio: El ser anciano es un trabajo pastoral exigente. El liderazgo bíblico requiere hombres firmemente consagrados a vivir de acuerdo con los principios de discipulado. Requiere un estilo de vida sacrificial, disposición a renunciar a cierto éxito profesional y diversiones, a cambio del privilegio de servir a Cristo (Mateo 11:28; Filipenses 3:14).
Liderazgo Plural y Colegiado
El liderazgo compartido no es un concepto novedoso para los cristianos familiarizados con las Escrituras. Está enraizado en las enseñanzas del Antiguo Testamento de los ancianos de Israel y en la forma en que Jesús fundó el apostolado al seleccionar y capacitar a doce hombres. Jesucristo dio a la iglesia pluralidad de liderazgo. Los Doce constituyeron el primer consejo de líderes y, como equipo, dirigieron y enseñaron a la primera comunidad cristiana. El liderazgo colegiado también se demostró en el grupo de Siete designado para distribuir fondos entre las viudas (Hechos 6:3-6), un prototipo de los diáconos.
El Nuevo Testamento muestra que la conducción pastoral de muchas de las primeras iglesias se asignaba a un grupo de ancianos, tanto en las iglesias judeocristianas (Jerusalén, Judea) como en las gentiles. Es paradójico que muchos cristianos acepten un equipo de diáconos, pero recelen de un grupo de ancianos, a pesar de que esta institución está más confirmada en el Nuevo Testamento que la del diaconado. El temor al liderazgo plural se debe a la falta de comprensión del concepto neotestamentario y sus beneficios.
El liderazgo de los ancianos, tal como se presenta en el Nuevo Testamento, no es un cargo de prestigio, sino un servicio que requiere personas calificadas con requisitos morales y espirituales específicos (1 Timoteo 3:1-7). Sus cualidades deben ser examinadas públicamente (1 Timoteo 3:10) y deben ser puestos en su función públicamente (1 Timoteo 5:22; Hechos 14:23), siendo reconocidos, amados y honrados por la congregación. Esta honra incluye el sostén económico para aquellos especialmente dotados para predicar y enseñar, permitiéndoles dedicarse al servicio a tiempo parcial o total (1 Timoteo 5:17, 18).
Un Concilio de Iguales
El liderazgo ejercido por un cuerpo de ancianos es una forma de gobierno colegiado, donde todos los miembros tienen la misma posición, autoridad y responsabilidad. En términos contemporáneos, se define como liderazgo múltiple, colegiado, compartido o en equipo.
Un aspecto crucial pero mal comprendido del liderazgo bíblico es el principio de “primero entre iguales” (1 Timoteo 5:17). Aunque los ancianos actúan como un equipo y comparten igual autoridad, no todos están igualmente dotados en conocimiento bíblico, habilidad de conducción, experiencia o dedicación. Aquellos ancianos especialmente dotados para el liderazgo o la enseñanza sobresaldrán naturalmente como líderes y maestros dentro de ese cuerpo. Este principio fue observado por Jesús con los doce apóstoles, donde Pedro, como líder natural, principal vocero y hombre de acción, desafió, estimuló y movilizó al grupo sin tener un rango jerárquico superior a los demás.
Errores en la Interpretación y la Designación de Ancianos
El Problema de la Idolatría y la Oposición a Dios
En el mundo religioso, existe una tendencia a idolatrar a quienes interpretan la Biblia y a los pastores y ancianos, equiparando su labor a dar testimonio del Señor. Sin embargo, surge confusión cuando estos mismos líderes se oponen y condenan la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días.
Este fenómeno no es nuevo; durante la venida del Señor Jesús, los principales sacerdotes, escribas y fariseos lo condenaron y crucificaron, a pesar de interpretar y exaltar la Biblia. Su error fatal fue odiar la verdad y oponerse a Dios para proteger su posición y sustento. La verdadera naturaleza de estas personas es detestar la verdad y oponerse a Dios. Por muy bien que interpreten la Biblia, si su naturaleza odia la verdad, no podrán cambiar esa oposición. Los fariseos usaron su interpretación de la Biblia para condenar al Señor Jesús. Los pastores y ancianos de hoy, con la misma esencia anticristo, engañan a los demás y se oponen a Dios al interpretar la Biblia.
Limitaciones del Conocimiento Bíblico y la Falta de Temor a Dios
La Biblia es el testimonio de Dios, que recoge Su obra durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. Cada etapa de Su obra revela verdades y aspectos de Su carácter. Conocer a Dios solo por Su obra en estas eras ofrece un conocimiento limitado. Cuando las personas que no conocen a Dios interpretan la Biblia, son propensas a definirlo y oponerse a Él.
Aquellos que, como los fariseos, no tienen temor de Dios y cuya naturaleza odia la verdad, se convierten en líderes religiosos y tarde o temprano son expuestos como anticristos, tal como lo hicieron los principales sacerdotes, escribas y fariseos, quienes crucificaron al Señor Jesús por su odio a la verdad y su defensa de su posición.
La Exposición de Dios Todopoderoso
Dios Todopoderoso revela claramente que pastores y ancianos que interpretan la Biblia, pero se oponen a Él, son “personas inútiles y viles que se ponen en alto para enseñar a Dios” y se oponen deliberadamente a Él mientras llevan Su estandarte. Son “diablos que devoran el alma del hombre, demonio jefes que estorban a aquellos que tratan de entrar en la senda correcta”.
Los ancianos y pastores que condenan o blasfeman contra Dios Todopoderoso tienen la naturaleza y esencia de los fariseos que crucificaron a Jesús. Son anticristos expuestos por la obra de Dios, que han vuelto a crucificarlo.
El Verdadero Testimonio y Exaltación de Dios
Dar testimonio y exaltar a Dios no se basa en la interpretación de la Biblia, sino en practicar Sus palabras y experimentar Su obra. El verdadero conocimiento de Dios nace de esta práctica y experiencia. Quienes aman la verdad reciben la iluminación del Espíritu Santo y un conocimiento genuino de la palabra de Dios. Comunicar estas experiencias es el verdadero significado de exaltar a Dios.
Los pastores y ancianos a menudo no transmiten el verdadero conocimiento de Dios, ni su voluntad, carácter o exigencias. En su lugar, interpretan conocimientos bíblicos, teoría teológica e historias, citando las palabras de hombres como Pablo más que las de Dios o Jesús. Esto ha llevado a que las palabras de Pablo y otros hombres reemplacen las de Dios en el corazón de los creyentes, desorientándolos del camino del Señor.
Designación y Calificaciones de los Ancianos
El Nuevo Testamento no especifica cómo fueron nombrados los ancianos en el Antiguo Testamento o en la primera iglesia de Jerusalén. Sin embargo, muestra que el factor básico en la administración de Dios no deben ser reyes, apóstoles o profetas, sino los ancianos.
Nombramiento por la Vida y la Madurez
Los ancianos son producidos principalmente por la vida, por el crecimiento y la madurez espiritual, no solo por un nombramiento formal. Aunque en una familia es evidente quién es el padre, en la iglesia, donde la madurez no siempre es obvia, es necesario nombrar ancianos para evitar confusión. Este nombramiento simplemente indica a la congregación quiénes son los ancianos.
En sus primeros viajes, Pablo nombró ancianos en las iglesias recién establecidas (Hechos 14:23). Sin embargo, veinte años después, su práctica cambió. En Tito 1:5, Pablo le encargó a Tito que estableciera ancianos en Creta, lo que sugiere que se dio cuenta de la necesidad de un proceso más cuidadoso y prolongado para evaluar los requisitos de los ancianos, evitando nombramientos prematuros.
El Nuevo Testamento revela que los ancianos no deben ser nombrados de forma apresurada. Se requiere tiempo para que los requisitos se manifiesten y para una consideración a fondo. Es insensato recoger el grano antes de que madure; de igual manera, es prudente postergar el nombramiento de ancianos en una nueva iglesia hasta que la situación esté plenamente manifiesta.
Funciones Clave de los Ancianos en la Congregación
Los ancianos, según el Nuevo Testamento, son los sobreveedores y pastores del rebaño. Sus funciones incluyen:
- Resolver disputas: Ayudan a mediar y tomar decisiones en conflictos doctrinales o interpersonales (Hechos 15:1, 2, 6).
- Orar por los enfermos: Son llamados para orar y ungir con aceite a los enfermos (Santiago 5:14).
- Cuidar a la iglesia con humildad: Apacientan la grey de Dios “no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío, sino siendo ejemplos” (1 Pedro 5:1-4).
- Proteger la vida espiritual: Velan por las almas de la congregación (Hebreos 13:17).
- Dedicarse a la oración y la enseñanza: Persisten en la oración y el ministerio de la palabra (Hechos 6:2-4).
En resumen, los ancianos deben ser pacificadores, guerreros de oración, maestros, líderes ejemplo y personas que toman decisiones. Son los líderes predicadores y maestros de la iglesia.
Características y Cualidades Requeridas
Los términos “anciano” (griego: presbúteros) y “epíscopo” (griego: epískopos, supervisor u obispo) eran intercambiables en el Nuevo Testamento (Hechos 20:17, 28; Tito 1:5, 7), lo que elimina la idea de una jerarquía eclesiástica rígida.
Las instrucciones para establecer ancianos se encuentran en Hechos, las cartas pastorales y epístolas universales. Se les encomendó:
- Administrar la ayuda para los hermanos (Hechos 11:27-30).
- Liderar en cada iglesia junto con los apóstoles (Hechos 15:2, 6).
- Cuidarse a sí mismos y a la congregación, siendo obispos puestos por el Espíritu Santo (Hechos 20:28).
- Advertir sobre “lobos feroces” y posibles divisiones internas (Hechos 20:29-31).
- Ser ejemplos de sacrificio personal, no dependiendo siempre del sostén económico de las congregaciones (Hechos 20:32-35).
- Recibir el testimonio de la obra de Dios (Hechos 21:18-19).
Los ancianos merecen un trato honroso (1 Timoteo 5:17) y un trato justo ante las acusaciones (1 Timoteo 5:19). Aunque no todos los ancianos predican o enseñan públicamente, todos deben estar preparados para hacerlo. Las cualidades morales y la capacidad espiritual son esenciales; no califican la habilidad natural, ingeniosidad en los negocios o posición social. Deben ser “hombres de la Palabra,” de fe y oración, sanos en la doctrina y consistentes en la vida (Hebreos 13:7).
Es importante que los ancianos, al madurar, asignen tareas a los más jóvenes y comprendan la cultura de los nuevos creyentes. Deben evitar el peligro de usar su influencia para presionar ilícitamente a otros o buscar prestigio en lugar de trabajo. Un líder debe saber comunicarse con el pueblo del Señor y visitar los hogares.
Se debe esperar en Dios para la designación de ancianos, ya que a veces hombres son incorporados a este servicio por amistad o motivos políticos, no por cualidades espirituales. No todos los ancianos son espirituales. Si uno finge ser anciano pero no se interesa por la expansión de la obra, no tiene la mente de Dios. Los jóvenes deben sentirse libres de conversar con los ancianos, quienes son responsables de crear un ambiente de escucha y apoyo, oponiéndose al mal con la Biblia en mano, pero no a las iniciativas o necesidades legítimas de los hermanos.