En los últimos años, el debate sobre el envejecimiento poblacional ha cobrado fuerza en Chile, que junto a Costa Rica y Cuba, se encuentra entre los países con una transición demográfica más avanzada en la región latinoamericana. Este escenario impone múltiples demandas que las instituciones y sociedades deben absorber. Sin embargo, una dimensión crítica que permanece alarmantemente ausente en las políticas públicas es la situación de las personas mayores en el mundo rural.

Una Realidad Invisible: El Envejecimiento en Zonas Rurales de Chile
La omisión de la realidad rural en las políticas públicas no es menor. Según las proyecciones del Observatorio del Envejecimiento de la Universidad Católica, más de 545 mil personas mayores de 60 años viven en zonas rurales para el 2024, cifra que llegará a 713 mil en 2035. Estos datos superan significativamente las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que señalan que el 13% de los chilenos vive en zonas rurales, mientras que datos de la OCDE de 2014 sugieren una cifra cercana al 35% de la población total, es decir, casi seis millones de personas.
No se trata solo de cifras. Se habla de trayectorias de vida forjadas en condiciones adversas, enfrentando en muchos casos precariedad estructural. Más del 33% de los adultos mayores rurales vive en pobreza multidimensional, y el 20% en hogares sin servicios básicos. Este panorama contrasta con una respuesta institucional insuficiente.
La Brecha en Políticas Públicas
Aunque existen avances en salud y pensiones a nivel general, el Ministerio de Agricultura (Minagri) aún no ha incorporado el envejecimiento de la población rural como eje estructural de sus políticas. La Política Nacional de Desarrollo Rural 2020, por ejemplo, no contempla acciones específicas para personas mayores.
Además, el foco gubernamental a menudo es parcial; si bien en 2024 el Presidente Boric comprometió una “Política para las Juventudes”, se atiende una cara del fenómeno -la salida de los jóvenes-, pero no la otra: el protagonismo creciente de los mayores en el sostenimiento de estos territorios. Esta visión limitada refleja una oportunidad desaprovechada, ya que muchos territorios rurales están sostenidos gracias a la permanencia y resiliencia de personas mayores que siguen trabajando, pero los programas actuales no tienen especificidades que los apoyen productivamente.
Condiciones de Vida y Salud en la Ruralidad
La calidad de vida de la tercera edad en zonas rurales se ve afectada a nivel económico y social. La investigación vincula tres aspectos relevantes para la política social dirigida a personas mayores y sus condiciones de vida: situación de salud, pobreza y ruralidad.
Pobreza Multidimensional y Falta de Servicios Básicos
Un elemento transversal en la condición de las personas mayores en la región es la pobreza y la seguridad económica. Óscarde la Fuente, presidente de la Conagro, explica que una de las mayores dificultades es el sistema previsional, que no está diseñado para las particularidades del mundo campesino, ya que no considera los regímenes de trabajo de la pequeña agricultura, muchas veces informal y sin cotizaciones.
Barreras en el Acceso a la Salud Formal
Ser anciano y campesino significa sortear diariamente las complicaciones de un sistema de transporte deficitario. Con esta realidad, es incompatible asistir a controles médicos o retirar medicamentos, ya que el horario de los buses muchas veces no coincide con el de las atenciones médicas, que por lo general son en la mañana. Esta situación, sumada al factor del abandono y la ausencia de redes de apoyo debido a las condiciones geográficas, construye una vinculación periférica con la atención de salud formal.
Las personas mayores entrevistadas en estudios cualitativos en el sur de Chile coinciden en que la atención de salud es insuficiente en número y calidad. La atención eventual de los equipos de profesionales, la escasez de horas y las distancias y tiempos de traslados requeridos por los usuarios son barreras significativas. La consulta en dispositivos de Atención Primaria en Salud parece ser rutinaria (casi ritual), usada más como un reporte de condición que para atender problemas puntuales de salud.
Patologías Comunes y Estrategias de Afrontamiento
Aunque Chile tiene la mayor esperanza de vida saludable de Sudamérica, las personas de la tercera edad tienden a padecer ciertas patologías comunes. Según datos del Global Burden Disease, las principales causas de morbilidad y mortalidad son las enfermedades cardiovasculares (25% de la carga de enfermedad), la diabetes (7%), y las enfermedades músculo-esqueléticas (33-40% en mayores de 80 años), que causan dolor crónico y alteraciones en la movilidad y motricidad. Complementan este perfil la enfermedad renal crónica (20%) y el Alzheimer y otras demencias (5%, aumentando a 17,5% en mayores de 80 años).
Déficit Sensorial y Dolor Crónico
Los problemas de salud más comunes reportados por adultos mayores rurales son el déficit de visión y audición, con impacto negativo en la participación social y la vida independiente. Además, aunque la totalidad de las personas entrevistadas manifestó dolor articular o muscular, que aumenta con la actividad física, no lo refieren como una enfermedad, sino como una condición de cansancio que cede con el descanso y el ritmo que le imprimen a las actividades cotidianas. Convivir con el dolor crónico, propio de patologías músculo-esqueléticas y reumatológicas, es algo integrado a sus condiciones cotidianas y generalmente no altera sus actividades diarias.
Funcionalidad Conservada y Actividad Física
La funcionalidad y habilidades motoras gruesas de las personas mayores rurales a menudo se encuentran conservadas (desplazamientos, cambios de plano y mantención de la bipedestación por largos períodos de tiempo). Todas las personas entrevistadas en un estudio son independientes y autónomas. La caminata y las características de la alimentación son dos explicaciones angulares de su situación de salud y funcionalidad, y tienen un valor positivo de la vida en ruralidad.

Autocuidado y Medicina Tradicional
Se constata un arraigo a fórmulas de bienestar que incluyen el consumo de hierbas medicinales, el autocuidado y el descanso ante factores estresantes del cuerpo y la mente. Un ritmo enlentecido para las actividades cotidianas y las pausas en las tareas de productividad son posibles debido a su independencia en actividades productivas. A menudo, hay una resignación ante el deterioro propio del envejecimiento, especialmente ante las dificultades de acceder a la salud privada. Las prácticas sanitarias hegemónicas, lamentablemente, tienden a obviar la caracterización de los territorios e invisibilizan formas naturales de cuidado y de saber sobre el propio cuerpo.
El Rol de la Actividad Física, Alimentación y Autonomía
El Impacto de las Rutinas Diarias
Las rutinas diarias de los adultos mayores rurales a menudo incluyen caminar largas distancias, superando los 300 metros mínimos considerados como factores protectores de disfunciones motoras en personas mayores de 60 años. Estas caminatas pueden alcanzar hasta 8 kilómetros diarios para ir al centro de salud, al punto de acceso a transporte, o para vigilar el ganado. Además, el cuidado de la huerta, que incluye desplazamiento y cambios de planos corporales permanentes, es una actividad predominante en muchos casos. Sorprendentemente, a pesar de una alta prevalencia de problemas metabólicos como Hipertensión Arterial y Diabetes Mellitus, la caminata parece estar en la base de otros indicadores de salud típicamente descritos como de riesgo, que no siempre coinciden con una dieta alta en grasas, carbohidratos y carnes.
Valor de la Independencia y el Trabajo
La necesidad de autonomía, propias de las condiciones de vida en aislamiento, hace que actividades de mantención del hogar como cocinar, limpiar y picar leña no dependan de terceros. Esto explica la necesidad de sostener el funcionamiento a pesar del dolor, combinándose con el trabajo en huertas, tejido y bordado. Se valora altamente una vida cotidiana de esfuerzo y necesidad de independencia, lo que para muchos les mantiene activos y felices, incluso a edades avanzadas.
Contexto Socioeconómico y Participación Social
Territorios de Estudio en el Sur de Chile
Una investigación cualitativa realizada en el segundo semestre de 2018 analizó las condiciones de vida de 22 personas de 60 a 80 años residentes de tres territorios rurales del sur de Chile: Forrahue, Pucatrihue y Neltume. Estos territorios fueron seleccionados según índices de ruralidad y concentración de adultos mayores. Neltume es una localidad pre-cordillerana con actividad turística todo el año. Pucatrihue es costero, con pesca artesanal y turismo estival. Forrahue se dedica a la agricultura y ganadería menor. Los tres territorios tienen una alta proporción de población de etnia mapuche y una marcada concentración de pobreza. La red de salud difiere: Neltume cuenta con un CECOSF, Forrahue con una EMR de atención eventual, y los residentes de Pucatrihue deben trasladarse aproximadamente 50 km al CESFAM más cercano.
Tradiciones, Economías Locales y Redes Comunitarias
Las tradiciones familiares y sociales en estas zonas rurales suelen ser endogámicas. Aunque nuevas actividades económicas como las forestales, frutales y el turismo se han insertado lentamente, no han impactado sustancialmente en los modos de vida de las personas mayores. Se mantiene un estilo simple, con pequeña cantidad de animales, huerta doméstica y vida social con vecinos cercanos.
La participación en organizaciones de la sociedad civil en sus territorios constituye una oportunidad de unión, cohesión, contención y apoyo mutuo. Las entrevistas refuerzan el impacto positivo de la participación social sobre el bienestar psicológico, especialmente en actividades de ocio o aquellas vinculadas a causas socialmente compartidas, como la defensa del medio ambiente, el rescate de la memoria o los derechos de una etnia. Este efecto no siempre se relaciona con la frecuencia de la participación, sino con el solo hecho de sentirse ocupados y de cumplir roles de cuidado hacia otras personas.
Desafíos Institucionales y Propuestas para un Envejecimiento Rural Digno
El Sistema Previsional y el Transporte Deficitario
Las dificultades en el sistema previsional que no considera las particularidades del trabajo campesino y un sistema de transporte deficitario son problemas críticos que afectan la calidad de vida de los ancianos rurales, impidiendo el acceso a servicios básicos como la salud y el retiro de medicamentos. La Conagro ha visibilizado esta problemática, señalando la ausencia de iniciativas gubernamentales focalizadas para la tercera edad en los sectores rurales.
Hacia una Economía y Políticas Públicas Amigables con la Edad
En diversos contextos internacionales, se consolida la idea de una economía amigable con la edad (age-friendly economy), que pone el acento en la interdependencia generacional y el valor económico de los empleos adaptados a las capacidades de esta población. Se impulsa la innovación tecnológica con criterios inclusivos, desde herramientas agrícolas automatizadas hasta plataformas digitales de telemedicina y conectividad adaptadas a personas mayores, para extender su autonomía y bienestar.
I Conferencia Hispana de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores
Estas estrategias impulsan un profundo cambio de narrativa: el envejecimiento deja de ser visto como un problema y se convierte en una oportunidad para rediseñar el desarrollo rural. Las personas mayores rurales no están atrapadas en estos territorios, sino que muchas han elegido quedarse o regresar, en un acto de arraigo y compromiso. Chile tiene las condiciones para avanzar en esta dirección, con redes comunitarias rurales activas, una rica cultura local y un creciente interés por modelos de desarrollo sustentable.
El Potencial de la Tecnología para el Cuidado
Frente a los riesgos de accidentes como caídas -relacionadas con la disminución visual y el equilibrio-, y la necesidad de monitoreo en la distancia, la tecnología surge como un gran aliado. Dispositivos como las Cámaras IP permiten un contacto permanente, fácil y rápido, e incluso el monitoreo de fugas de gas, monóxido de carbono y agua gracias a sensores. Los familiares pueden percatarse inmediatamente de cualquier inconveniente, ya que automáticamente se activarían alarmas en los dispositivos móviles, lo que es vital en contextos de aislamiento rural.
La Visión de CONAGRO: Prioridades y Demandas
Para la Conagro, algunas de las prioridades deben ser la creación de nuevos centros de acogida, una reforma al sistema de pensiones que considere el trabajo rural, y la activación de nuevos mecanismos que faciliten las atenciones médicas y los traslados a los centros de salud, entre otras demandas. El fenómeno de la vejez impone al mundo sanitario no solo una demanda de tecnología y recursos financieros, sino también la exigencia de profesionales de salud con competencias que permitan ver la diversidad de necesidades sanitarias y la influencia de los territorios en las formas de bienestar.
Cuidados de Fin de Vida en la Ruralidad Envejecida
La ruralidad como espacio territorial presenta una mayor concentración del envejecimiento de su población en comparación con los centros urbanos. Ello plantea desafíos significativos para la atención y cuidados de fin de vida en la vejez, especialmente porque la ocurrencia de la muerte por enfermedades crónicas y/o terminales se desplaza hacia edades avanzadas.
Barreras y Desigualdades Sociosanitarias
Al observar el acceso a diagnósticos, tratamientos y cuidados de fin de vida de personas mayores rurales, existen barreras y desigualdades sociosanitarias, primando el despliegue de acciones de salud comunitarias y familiares. Un estudio realizado en la Provincia de Llanquihue, Región de Los Lagos, entre 2022 y 2023, indagó cómo se significan y organizan socialmente estos cuidados.
Articulación de Cuidados Formales e Informales
Los resultados de esta investigación cualitativa dan cuenta de una frágil articulación entre cuidados formales e informales, primando el cuidado informal basado en arreglos en diversas estructuras familiares de carácter adultas y envejecidas. Asimismo, se observan significados sobre la muerte que transitan entre sistemas médicos locales y una incipiente instalación de la racionalidad biomédica. Se concluye la necesidad de promover cuidados de fin de vida y un manejo paliativo integral para la atención de personas mayores, tanto para equipos de salud como para cuidadores informales, adaptados a los contextos de ruralidades envejecidas.