El abuso sexual y la violación de personas mayores es un tema que rara vez se discute en la esfera pública. A pesar de su gravedad, esta problemática sigue siendo un tabú que se mantiene, en gran medida, sin ser reportado, no detectado y, por lo tanto, invisible. Con el envejecimiento progresivo de nuestras sociedades, se espera que este fenómeno crezca dramáticamente si no se toman medidas preventivas y de atención adecuadas.

Desafíos en la detección y el reporte
Según Rosa Kornfeld-Matte, primera Experta Independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad designada por la ONU, uno de los principales desafíos es la perpetuación del mito de que los agresores son, mayoritariamente, extraños. Lamentablemente, la realidad es distinta: la mayoría de los abusadores son miembros de la familia, parientes u otros confidentes que se encuentran en posiciones de cuidado.
Existen barreras únicas que dificultan la prevención y la intervención en entornos como los hogares de ancianos:
- Estereotipos negativos: La creencia errónea de que las personas mayores no son seres sexuales.
- Dependencia: La mayor vulnerabilidad de la víctima frente a sus cuidadores.
- Lealtad dividida: El miedo a represalias o la presión por parte del personal o los residentes.
Es fundamental comprender que el comportamiento de una persona mayor, incluso en casos de demencia o confusión, puede ser una señal de que algo está mal. Si se toma el tiempo necesario para observar, escuchar y tomar nota, es posible identificar estas situaciones de riesgo.

Contexto institucional y casos recientes
La problemática del abuso sexual no es ajena al ámbito institucional. Recientemente, se han registrado casos alarmantes, como el de una mujer de 93 años con Alzheimer que fue víctima de agresión sexual por parte de un trabajador de un hogar de ancianos en Talca. Este tipo de eventos subrayan la necesidad de una vigilancia constante y protocolos de seguridad más estrictos.
La labor de figuras como Rosa Kornfeld-Matte ha sido crucial para visibilizar estas realidades. Como directora nacional del Servicio Nacional del Adulto Mayor en Chile y experta de las Naciones Unidas, su enfoque ha sido integrar políticas públicas que garanticen el respeto a los derechos humanos de la tercera edad, enfatizando que la atención oportuna es la clave para mitigar el sufrimiento de las víctimas.
La conciencia y la atención son factores cruciales. Como sociedad, debemos cuestionarnos: ¿estamos realmente protegiendo a quienes, por su edad y condición, son más vulnerables? El compromiso con los derechos humanos debe traducirse en acciones concretas que rompan el silencio y la invisibilidad que rodea a este tipo de violencia.
Algún día seré un adulto mayor.
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