La figura del anciano en la cultura maya prehispánica ostentó un papel fundamental, tanto en el plano real como en el sobrenatural, aunque su estudio no siempre ha recibido la atención que merece. Este artículo busca hacer un repaso de los avances en el conocimiento sobre los ancianos mayas prehispánicos, y en concreto, de las ancianas, desde las perspectivas de la Arqueología, Antropología, Historia, Epigrafía e Iconografía. A menudo, el conocimiento que se tiene de ellos y ellas se desprende de la comparación con sus homólogos divinos, ya que los dioses y sus aspectos han recibido un tratamiento prioritario en las fuentes, dejando de lado a los ancianos reales y los temas cotidianos. Las mujeres, en particular, han sido las más desfavorecidas, destacándose solo su labor como parteras, curanderas y su faceta sobrenatural.

La Figura del Anciano en la Cosmovisión Maya
Los mayas representaron simbólicamente al tiempo, Kinh, y al Sol, Ak Kin o Kinich Ahu, por medio de la figura humana cuyos rasgos son los de un anciano. Así, la máxima deidad, el Sol, representaba a un anciano. Esta asociación resalta la profunda conexión entre la sabiduría de la vejez y los ciclos cósmicos.
Itzamná: El Anciano Creador y Sabio Supremo
El dios Sol estaba vinculado con Itzamná, el dios más importante del panteón maya, quien es el anciano creador del universo. Itzamná es una deidad multifacética: aunque solíase representarlo como un animal fantástico, una mezcla de serpiente, cocodrilo y lagarto, con pezuñas y cuernos de venado, su aspecto anciano subraya su rol primordial. Desde su residencia en el Cielo, dirigía el cosmos sentado en una banda astronómica, siendo uno de los dioses que dibujaron las constelaciones.
A Itzamná se le atribuye ser el primer sacerdote de la cultura maya, a quien se debe la invención de la escritura y los códices, así como de las ciencias y los conocimientos. Creó a los hombres y al Mayab, el lugar donde debían residir; es por tanto el símbolo del Creador.
La Creación y el Papel de los Abuelos
Las narrativas de la creación maya también otorgan un lugar significativo a los ancianos. En la primera creación estuvieron los kinh, en la segunda los abuelos que fueran creados por los kinh, y en la tercera los humanos surgieron de los abuelos. Esta secuencia subraya la trascendencia y el carácter fundacional de la figura del anciano en la genealogía cósmica.
Sin embargo, también existía una conciencia de la finitud y del paso del tiempo, como lo refleja la cita: "¡Ay, entristezcámonos porque llegaron! Entonces los ancianos morirán y se terminarán los linajes, tal cual aconteció en la historia."
Los Pawahtunes: Sostenedores del Mundo y Guardianes del Gesto
Los Pawahtunes en la Cosmovisión Maya
Para los antiguos mayas, la superficie de la tierra era sostenida por viejos dioses del Inframundo llamados Pawahtuns. Estas deidades encarnaban la fuerza y la antigüedad necesarias para mantener el equilibrio cósmico.
El "Hombre Anciano de Copán": Un Ejemplo Monumental
Gracias a su extraordinario talento escultórico, los mayas de Copán nos dejaron un magnífico ejemplo de uno de estos Pawahtuns. Conocido como "El Hombre Anciano de Copán", es una enorme escultura en piedra que alguna vez adornó el lado noreste de la fachada del Templo 11, el templo que coronaba la Acrópolis, el sitio más alto de la gran ciudad.

Los arqueólogos consideran que, en el momento en que fue creado el templo, durante el reinado del gobernante número 16 de Copán, había de dos a cuatro Pawahtuns en la fachada de esta estructura. Estos ancianos dioses sostenían la superficie de la tierra, representada por un cocodrilo esculpido a lo largo de toda la misma fachada. De ser cierta esta hipótesis y si toda la escultura estuviese completa, sería sin duda una de las esculturas de figura humana más grandes de toda Copán.
La pieza original del único Pawahtun que sobrevive se encuentra en el Museo de la Escultura. Sin embargo, una extraordinaria réplica está ubicada en la parte superior de la Acrópolis, en el borde de esta colina artificial que mira hacia el Juego de Pelota y exactamente debajo de un enorme árbol de ceiba que ahora corona la Acrópolis.
La figura desdentada del Hombre Anciano de Copán es un extraordinario reflejo del brillo artístico de una ciudad que todavía vive entre nosotros. Los pliegues de su cara, las arrugas y la expresión en el gesto son un ejemplo de la capacidad creadora de los escultores mayas para transmitir significado y profundidad. Es una obra maestra que captura la esencia de su importante papel en la cosmovisión.
El Anciano como Guardián del Conocimiento y la Tradición
Los ancianos mayas no solo ocupaban un lugar prominente en la mitología y la cosmogonía, sino que también desempeñaban un papel crucial en la sociedad como transmisores de la tradición y profetas del futuro. Su papel como guardianes del conocimiento ancestral fue destacado en el estudio de la conciencia histórica de los antiguos mayas, comparable con la percepción náhuatl.

El conocimiento de estos profesionales era comparable al Huehuehtlatolli, la sabiduría náhuatl, que era puesta frecuentemente en boca de los ancianos y fue recogida como fuente historiográfica. Esta sabiduría no solo abarcaba la historia y la moral, sino también el conocimiento práctico, como el de las parteras y curanderas, que se les atribuía en las sociedades mesoamericanas.
Diversidad de Representaciones en el Arte y la Epigrafía
Las representaciones de ancianos en el arte maya son diversas y revelan múltiples facetas de su significado:
- Iconografía de Dioses Ancianos: Se han descrito dioses fumadores, los Bacabes, Xiuhtecuhtli y el dios del fuego teotihuacano, seres con un papel trascendental en la creación del mundo y el discurrir del tiempo. Estos dioses son a menudo representados con barba y escasos dientes prominentes, rasgos que los caracterizan como ancianos.
- Dualidad Joven-Anciano: Una cualidad recurrente de algunas deidades es la de presentarse en ocasiones como jóvenes y en otras como ancianos, un aspecto que aún no ha sido bien comprendido y sugiere la atemporalidad o la ciclicidad de sus funciones.
- Otras Figuras Ancianas en el Arte: Las investigaciones han registrado dioses ancianos y héroes jóvenes en los vasos mayas, así como el primer antepasado masculino maya como un gran padre o abuelo en el arte monumental. También se observan figuras de seres que emergían de caracolas y flores, entre las que destacaban las de ancianos.
- Epigrafía: En la epigrafía, el glifo de cabeza anciana ha sido interpretado como un verbo de dedicación, lo que sugiere un simbolismo profundo asociado con la memoria y la transmisión.
Las Ancianas en el Mundo Maya Prehispánico
Pese a que el estudio de las mujeres mayas prehispánicas, especialmente las ancianas, ha sido históricamente limitado, el surgimiento de la perspectiva de género ha permitido visibilizar su importancia. Aunque en menor medida que los varones, las diosas ancianas prehispánicas también recibieron atención. La diosa madre maya y teotihuacana, por ejemplo, compartían rasgos y advocaciones con sus homólogas mesoamericanas, como la ocasional apariencia anciana y su relación con el embarazo y el parto como parteras.

Ejemplos notables incluyen las figuras de "abuelas" olmecas que sostenían a niños y los aspectos de la diosa Ixchel, uno de los cuales era el de la anciana cuidadora y tejedora. La labor de las ancianas como parteras, curanderas y su faceta sobrenatural han sido reconocidas en las fuentes. Documentos históricos también mencionan el rol de "dos mujeres ancianas y de autoridad, instruyéndolos" en ciertos rituales, y se hace referencia a la "sagrada aguja de tu abuela" y el "fuego sagrado de tu abuela" en textos rituales, destacando su conexión con la sanación y la transmisión de conocimientos esotéricos.
Reflexión Historiográfica sobre el Estudio de los Ancianos
A lo largo de los siglos XX y XXI, el estudio de los ancianos mesoamericanos, particularmente los mayas prehispánicos, ha evolucionado, pasando de una priorización de las deidades y sus aspectos a un reconocimiento, aún incipiente, de la importancia de los ancianos reales y de las ancianas. La necesidad de un balance historiográfico es evidente para conocer el estado de la cuestión y vislumbrar lo mucho que aún falta por hacer en la investigación de estas figuras centrales en la cultura maya.