El Traje que Simula la Vejez: Una Herramienta para la Empatía y la Expresión

La sociedad global se enfrenta al desafío de comprender y abordar las necesidades de una población que envejece. En este contexto, iniciativas innovadoras buscan potenciar la empatía y la conciencia sobre los desafíos de la vejez. Entre ellas, el concepto de un "traje" que simula los efectos del envejecimiento ha emergido como una herramienta poderosa, tanto en el ámbito científico y sociosanitario como en la expresión artística.

Comprender el Envejecimiento a Través de la Simulación

Un estudio pionero simula cómo afecta el envejecimiento a la vida diaria de las personas mayores. Este se basa en la utilización de un traje que limita la movilidad y disminuye la fuerza, la coordinación, la destreza y la percepción sensorial de quien lo usa.

El Traje "Max": Innovación para Profesionales de la Salud

El traje fue nombrado “Max”. Puede ser utilizado por los profesionales de la salud en gerontología para comprender y tener una perspectiva diferente respecto a las restricciones de la vejez, basada en la experiencia. El diseño del traje fue logrado por una empresa europea tras realizar un análisis exhaustivo de 200 estudios científicos de medicina, gerontología, ciencias del deporte y psicología. Entre otros beneficios que la empresa asocia a la aparición de Max, está la posibilidad de “realizar y promover un envejecimiento activo y saludable y la importancia de la ergonomía laboral."

Infografía o foto del traje de simulación de vejez

El Proyecto de la Fundación "la Caixa": Potenciando la Empatía Sociosanitaria

La iniciativa, seleccionada en la convocatoria de proyectos de investigación experimental en ciencias sociales del Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”, ayuda a potenciar la empatía de los profesionales sociosanitarios de las residencias con el fin de que presten unos cuidados de calidad más humanos y cercanos. Esta investigación se llevó a cabo en cuatro residencias de personas mayores ―dos de la Comunidad de Madrid y dos del Principado de Asturias― con profesionales de atención directa, como auxiliares, fisioterapeutas, enfermeras y terapeutas ocupacionales.

Gema Postigo García, fisioterapeuta de la residencia para personas mayores Reina Sofía, de Las Rozas (Madrid), es una de las profesionales que han participado en este innovador proyecto, que trata de potenciar la empatía del personal sociosanitario a partir del uso de un traje que simula los efectos del envejecimiento en las personas que se lo ponen. El traje, que ya había sido utilizado anteriormente con éxito en la formación de profesionales de ciencias de la salud, está constituido por múltiples componentes y tiene un peso cercano a los 20 kg en total repartido por diferentes partes del cuerpo. La persona que lo lleva experimenta una limitación de la movilidad, la destreza y la percepción sensorial. «El efecto que produce el peso es la disminución de la velocidad y la movilidad y, además, repercute en la capacidad cardiorrespiratoria de la persona», cuenta la investigadora. Al traje se le suman unas gafas que simulan diferentes patologías visuales, como cataratas o glaucoma, y unos cascos que reducen la audición. El uso del traje provoca, entre otros efectos, alteraciones sensoriales. Los cambios en la vista y el oído limitan la capacidad cognitiva, social y funcional de quien lo lleva.

«Hasta ahora ―reflexiona Martínez Piédrola― lo que se había cuidado mucho era que los profesionales tuvieran una formación técnica, y eso es fundamental, pero en el caso del trato hacia las personas mayores la empatía posibilita un cuidado mucho más humano y cercano». Bajo el título Mejorar la empatía hacia el mayor mediante la simulación de la vejez, «todas las personas que participaron recibieron previamente una formación sobre la importancia de la empatía y, a continuación, la mitad de ellas se probó el traje y realizó con él diferentes actividades cotidianas, como subir escaleras, utilizar el ascensor, tumbarse en la cama e intentar levantarse o coger algo del suelo», explica Martínez Piédrola.

Foto de profesionales de la salud utilizando el traje de simulación de vejez en un entorno de residencia, realizando actividades cotidianas

Postigo García corrobora: «La experiencia es muy buena. Eres más consciente y descubres todas las dificultades que tienen los residentes a la hora de moverse a causa de sus distintas patologías. Lo que más me sorprendió fue no ya la limitación articular que puedes tener con el traje, sino lo mermada que se ve la capacidad respiratoria». «Era muy curioso porque, según estaban haciendo las actividades con él, los mismos profesionales se iban dando cuenta de por qué las personas con las que trabajan diariamente tardan tanto en vestirse, por qué les tienen que repetir tantas veces las cosas o por qué se cansan. El traje es muy efectivo para comprender mucho mejor la situación de las personas mayores», defiende la experta.

La relevancia de este estudio reside en sus posibilidades a la hora de aumentar la calidad de vida. Gracias a la empatía desarrollamos habilidades como la comprensión, el respeto y la escucha activa. Según algunos estudios previos es, de hecho, un factor que influye de manera significativa en los cuidados y en el trato humano, lo que repercute en la satisfacción de las personas mayores, mejora sus datos clínicos y aumenta su bienestar físico, social y emocional. «Uno de los beneficios que se produce es una atención mucho más personalizada porque la persona cuidadora se pone en el papel de la persona mayor y comprende mucho mejor sus limitaciones y sus problemas», comenta.

Pero no solo eso. El incremento de la empatía repercute positivamente también en el propio profesional disminuyendo los niveles de ansiedad, depresión y hostilidad. «Al ponerse en la situación de la persona, la relación es mucho mejor entre ellos. Se ha visto que en muchos casos disminuyen los niveles de estrés y mejora la calidad de vida de los propios cuidadores». En el caso concreto de Postigo García, por ejemplo, su forma de ver su trabajo ha cambiado. «Por mi profesión de fisioterapeuta ya sabía las limitaciones que las personas mayores tienen tanto a nivel articular como de capacidad pulmonar, pero ahora las entiendo muchísimo mejor. Antes de ponerme el traje no me daba cuenta de todas las dificultades.

Los resultados del estudio ―en el que también han participado los investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) Marta Pérez de Heredia Torres, Sergio Serrada Tejeda y Rebeca Montes Montes― arrojan luz al respecto. «La conclusión fundamental ha sido que en los profesionales que han utilizado el traje ha aumentado la empatía en términos generales y, de manera más específica, su componente cognitivo y su percepción personal», señala Martínez Piédrola. Traducido en números, según la escala de empatía médica de Jefferson en su versión para profesionales sanitarios, los que realizaron esta prueba mejoraron en un 14,5 % sus habilidades empáticas globales, aumentaron en un 5 % las habilidades cognitivas empáticas que consideran la perspectiva de la persona mayor e incrementaron hasta en un 15 % los aspectos relacionados con la identificación de las emociones de los mayores. «Nosotros intuíamos que iba a aumentar la empatía, pero hemos visto unos niveles bastante apreciables», señala la experta, que subraya además un dato «que va más allá de lo técnico: la satisfacción de los propios profesionales de haber tenido esa experiencia». Una satisfacción que también ha llegado a las personas que reciben los cuidados. «Los residentes me dicen que han notado que soy un poquito más paciente con ellos ―cuenta la fisioterapeuta― y que a la hora de hacer un ejercicio les exijo un poquito menos».

A partir de ahora, las posibilidades de este exitoso experimento son múltiples. «La idea sería ampliar la muestra y llevar el estudio a más residencias de toda España. Mientras tanto, nosotros continuaremos utilizándolo en la formación de los futuros profesionales sanitarios.

La Vejez como Expresión Artística y Declaración de Moda

Más allá de su uso como herramienta de simulación científica, el concepto de un "traje de anciano" ha sido adoptado en el ámbito artístico y de la moda para generar impacto y reflexión, como demuestran eventos culturales de relevancia.

Bad Bunny y su Homenaje a "The Aging Body"

En un evento centrado en el "Costume Art", donde la mayoría de invitados se inspiró en pinturas y otras obras artísticas, Benito Martínez, conocido como Bad Bunny, apostó por un enfoque distinto. Su inspiración provino de una sección específica de la exposición del museo titulada "The Aging Body" (El cuerpo envejecido).

El cantante lució un esmoquin negro hecho a medida, diseñado por él en colaboración con la marca española Zara, con la que ya había trabajado previamente. El traje incluía una chaqueta cruzada, pantalón recto y una camisa con un gran lazo a modo de pajarita. Este detalle hacía referencia al vestido Bustle (1947) del reconocido diseñador Charles James, pieza que forma parte de la colección permanente del Costume Institute.

Al llegar al evento, Bad Bunny fue entrevistado por una periodista de Vogue, quien le preguntó cuánto tiempo tomó su transformación. El artista respondió con humor: “53 años”, en alusión a la edad que aparentaba. “Se ha vuelto parte de mi vida tratar de hacer algo diferente. Este es un día perfecto para explorar, ser creativo y expresarte de otra manera. Eso es lo que estoy haciendo esta noche. Estoy agradecido de estar aquí”, afirmó. El mensaje detrás del personaje se reforzó con el maquillaje, que incluyó prótesis faciales para simular el envejecimiento, además de tinte en el cabello y las cejas.

Foto de Bad Bunny vestido como anciano en el evento de Costume Art

BAD BUNNY - DeBÍ TiRAR MáS FOToS (Short Film)

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