Insuficiencia Renal en Adultos Mayores: Causas, Síntomas y Tratamiento

La insuficiencia renal, también conocida como fallo renal, en personas mayores requiere atención y un seguimiento continuo, ya que puede tener un impacto significativo en su calidad de vida. Entender la enfermedad puede ayudarnos a proporcionar un cuidado adecuado. En este artículo, explicamos qué es la insuficiencia renal en personas mayores, sus causas, síntomas y las opciones de tratamiento disponibles.

¿Qué es la Insuficiencia Renal?

La insuficiencia renal se presenta cuando los riñones están dañados durante más de unos pocos meses y pierden su capacidad para filtrar adecuadamente los desechos y el exceso de líquidos de la sangre. Los riñones sanos eliminan los desechos y el exceso de líquido del cuerpo, equilibran las sales y los minerales de la sangre, y ayudan a controlar la presión arterial, generar glóbulos rojos y mantener los huesos fuertes. Esta pérdida de función puede ser aguda o crónica.

Esquema de la función renal y la filtración sanguínea

Insuficiencia Renal Aguda (IRA)

La insuficiencia renal aguda (IRA) es de inicio rápido y, a menudo, reversible con el tratamiento adecuado. Se caracteriza principalmente por una rápida disminución de la función renal, generalmente en un período de días o semanas. Es la pérdida rápida (en menos de 2 días) de la capacidad de los riñones para eliminar los residuos y ayudar con el equilibrio de líquidos y electrólitos en el cuerpo. Una vez que se encuentra la causa, el objetivo del tratamiento es restaurar el funcionamiento de los riñones y evitar que el líquido y los residuos se acumulen en el cuerpo, mientras estos órganos sanan.

Insuficiencia Renal Crónica (IRC)

Por otro lado, la insuficiencia renal crónica (IRC) es un deterioro gradual de la función de los riñones que progresa con el tiempo. Se define como la alteración estructural o funcional renal de más de 3 meses de duración. La enfermedad renal crónica (ERC) es una afección médica que se caracteriza por el daño progresivo y la pérdida de la función de los riñones. En ocasiones, puede ser necesario un tratamiento de diálisis o, incluso, trasplante renal.

La insuficiencia renal es el resultado de la pérdida gradual de la función de los riñones. Algunas personas ni siquiera saben que tienen enfermedad renal hasta que sufren insuficiencia renal. Esto se debe a que las personas con enfermedad renal en etapa temprana pueden no sentirse enfermas. Las personas con insuficiencia renal tienen enfermedad renal crónica (ERC) en etapa 5 (también conocida como enfermedad renal en etapa terminal o ERET). Cuando se tiene insuficiencia renal, entre el 85 y el 90 % de la función de los riñones desaparece. Sin embargo, el daño existente no suele ser reversible.

Las 5 etapas de la Enfermedad Renal Crónica | Clínica INDISA

Prevalencia y Características en Adultos Mayores

La enfermedad renal crónica (ERC) es altamente prevalente en la población mundial, con un especial impacto en los ancianos. Se estima que esta enfermedad afecta a, aproximadamente, uno de cada siete adultos estadounidenses, y la mayoría de ellos no saben que la padecen. Cerca de la mitad de los pacientes mayores de 75 años cumplen criterios para ser catalogados como enfermos renales crónicos según las guías KDIGO 2012 para la evaluación y manejo de la ERC. En España, la prevalencia de ERC es de más del 20% en mayores de 60 años, aunque su prevalencia aumenta hasta un 40% en pacientes octogenarios, o con morbilidades de riesgo cardiovascular asociadas. Esta patología representa un importante problema de salud pública con importantes implicaciones socioeconómicas.

El paciente geriátrico con ERC tiene una serie de características que no se extrapolan a las guías clínicas de la población general. A pesar de que la ERC se ha asociado a un incremento de la mortalidad por todas las causas, descensos en el filtrado glomerular (FG) entre 59 y 50 ml/min/1,73 m² no aumentan el riesgo de muerte en pacientes mayores de 65 años en comparación con filtrados superiores a 60 ml/min. Esto ha llevado a debatir si la reducción en el FG que ocurre con la edad, debería considerarse como «enfermedad» o «disminución relacionada con la edad».

Causas de la Insuficiencia Renal en Adultos Mayores

La insuficiencia renal en nuestros adultos mayores puede estar causada por una gran variedad de factores. Los riñones son órganos vitales y varios factores pueden causar o aumentar el riesgo de padecer enfermedad renal crónica.

Factores de Riesgo Generales

  • Enfermedades crónicas: Las enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión son prevalentes en el colectivo de la tercera edad y pueden dañar gradualmente los riñones, concluyendo en una insuficiencia renal crónica. La diabetes, tanto tipo 1 como tipo 2, es la causa más común de la enfermedad renal.
  • Antecedentes familiares: El riesgo es mayor si se tienen antecedentes familiares de ciertas afecciones genéticas, como enfermedad renal poliquística, o enfermedades autoinmunitarias, como lupus o nefropatía por inmunoglobulina A.
  • Defectos estructurales: Los defectos en la estructura de los riñones también pueden provocar insuficiencia renal, y el riesgo asociado aumenta a medida que se envejece.
  • Otras afecciones médicas: Las enfermedades cardíacas y la obesidad también pueden contribuir al daño que causa insuficiencia renal.
  • Problemas del tracto urinario: Los problemas en las vías urinarias y la inflamación en diferentes partes de los riñones pueden provocar el deterioro de la función a largo plazo.
  • Medicamentos: El uso prolongado o excesivo de algunos fármacos, incluyendo algunos de venta libre como los antiinflamatorios no esteroides (AINE), puede causar un fallo renal o empeorar el daño renal existente.
  • Tabaquismo: Fumar puede acelerar el proceso de la enfermedad renal y aumentar su riesgo de tener insuficiencia renal.

Causas de Insuficiencia Renal Aguda (IRA)

En el caso de la IRA, las causas más comunes incluyen:

  • Deshidratación severa: La falta de líquidos puede reducir el flujo sanguíneo a los riñones.
  • Infecciones graves: Infecciones que afectan todo el cuerpo (como sepsis) y que pueden terminar dañando los riñones, o infecciones que causan lesión directamente al riñón, como pielonefritis aguda.
  • Medicamentos: El uso de algunos fármacos (AINE, ciertos antibióticos, medios de contraste intravenosos, algunos medicamentos para el cáncer y el VIH) puede ser perjudicial.
  • Bloqueo del tracto urinario: Las piedras en los riñones o los tumores pueden bloquear el flujo de orina.
  • Disminución del flujo sanguíneo: Debido a presión arterial muy baja (por quemaduras, deshidratación, hemorragia, lesión, shock séptico, enfermedad grave o cirugía), o coágulos en los vasos sanguíneos hacia los riñones.
  • Trastornos de coagulación: Condiciones que causan coagulación dentro de los vasos sanguíneos del riñón.
  • Complicaciones del embarazo: Como desprendimiento prematuro de placenta o placenta previa (aunque menos relevante para adultos mayores, es una causa general de IRA).

Causas de Insuficiencia Renal Crónica (IRC)

Las principales causas de este tipo de insuficiencia renal son:

  • Diabetes: El azúcar elevado en la sangre puede dañar los riñones con el tiempo.
  • Hipertensión: La presión arterial alta puede afectar a los vasos sanguíneos de los riñones.
  • Enfermedades renales: Como la glomerulonefritis, que se produce al inflamarse las unidades de filtración de los riñones.
  • Infecciones recurrentes: Las infecciones urinarias crónicas pueden derivar en una afección renal.

Síntomas de la Insuficiencia Renal en Adultos Mayores

Reconocer los síntomas de la insuficiencia renal en sus etapas iniciales puede ser algo complejo. Hay que tener en cuenta que son señales que pueden ser sutiles y confundirse con otros problemas de salud comunes en personas mayores. Sin embargo, a medida que la función renal se deteriora, los síntomas se vuelven más evidentes.

Síntomas Iniciales o Menos Específicos

La mayoría de las personas con enfermedad renal no presentan síntomas hasta las últimas etapas. Incluso antes de que aparezcan los síntomas, los análisis de sangre de rutina pueden ayudar a determinar que se encuentra en las primeras etapas de la enfermedad renal crónica. Los síntomas suelen aparecer más adelante cuando la enfermedad avanza y pueden incluir lo siguiente:

  • Fatiga o cansancio: Sentirse constantemente cansado y sin energía.
  • Pérdida de apetito: La disminución del interés por la comida y la hiporexia es un problema común en personas mayores con insuficiencia renal, pudiendo derivar en una reducción de peso.
  • Náuseas y vómitos: Molestias estomacales que pueden reducir sensiblemente la ingesta de alimentos.
  • Hinchazón: Edema en las piernas, tobillos, pies como consecuencia de la retención de líquidos.
  • Orina espumosa: Indica la presencia de proteínas en la orina.
  • Orina oscura o con sangre: Podría ser señal de afección renal.
  • Dolor de espalda o costado: Dolor persistente en el área de los riñones.
  • Sequedad o picazón en la piel: Es frecuente ver la piel deshidratada, seca y con picazón.
  • Entumecimiento o hinchazón: De brazos, piernas, tobillos o pies.
  • Orinar con menos frecuencia o dejar de hacerlo.
  • Dificultad para dormir.

Síntomas en Etapas Más Avanzadas

En etapas más avanzadas, la insuficiencia renal puede causar síntomas más graves, como:

  • Dificultad para respirar: Debido a la acumulación de líquido en los pulmones.
  • Confusión o problemas de concentración: La acumulación de toxinas en el cuerpo puede afectar la función cerebral.
  • Calambres musculares: Especialmente en las piernas.
  • Problemas para dormir.

Es importante prestar atención a estos síntomas y buscar atención médica si se presentan, ya que un diagnóstico temprano puede mejorar notablemente el pronóstico y la calidad de vida.

Diagnóstico de la Insuficiencia Renal

La detección precoz no solo optimiza las posibilidades de tratamiento, sino que permite retrasar la progresión y potencialmente disminuir las complicaciones sistémicas secundarias. Los profesionales de atención médica pueden detectar la enfermedad renal mediante análisis de sangre y orina. Si el médico sospecha que podría padecer enfermedad renal crónica, es posible que programe una serie de pruebas y remita a un especialista en riñones (nefrólogo).

Pruebas Diagnósticas

  • Análisis de orina: Pueden revelar anomalías como la presencia de proteínas en la orina (proteinuria) o sangre (hematuria), y dar indicios sobre la causa subyacente.
  • Análisis de sangre: Para determinar la tasa de filtración glomerular estimada (FGe), que controla qué tan bien están filtrando los riñones. Las personas con insuficiencia renal tienen un FGe de menos de 15 durante 3 meses o más. El índice de filtración glomerular es el mejor indicador del número existente de nefronas funcionantes.
  • Mediciones de la presión arterial: Para evaluar la hipertensión, un factor de riesgo importante.
  • Pruebas de imagen: Como ecografías, tomografías computarizadas (TC) o resonancias magnéticas (RM), para evaluar el tamaño, la estructura, los daños visibles, la inflamación o la presencia de cálculos en los riñones.
  • Biopsia renal: En algunos casos, para un diagnóstico más preciso.
Ejemplo de reporte de laboratorio con valores de eGFR

Etapas de la Enfermedad Renal Crónica (ERC)

La ERC se divide en cinco etapas según la cantidad de daño a los riñones y qué tan bien todavía funcionan, utilizando el FGe. Las guías KDIGO 2012 han propuesto una nueva clasificación pronóstica que divide distintas categorías de enfermedad renal según el FGe (estadios G1-G5) y grado de albuminuria (cociente albúmina/creatinina: A1-A3). En la ERC en etapa 1, los riñones tienen daños leves, aunque la persona puede presentar indicios de daño renal o lesiones físicas en los riñones, y un FGe normal de 90 o más. La enfermedad renal en etapa terminal (ERET) es cuando los riñones dejan de funcionar al nivel necesario para mantener viva a una persona.

Complicaciones Asociadas a la Insuficiencia Renal

La insuficiencia renal puede producir otros problemas de salud y complicaciones, afectando casi todo el cuerpo. Muchas personas que viven con insuficiencia renal tienen una o más complicaciones. La insuficiencia renal puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular. Otras complicaciones pueden ser las siguientes:

  • Hipertensión arterial: Como los riñones no funcionan tan bien para eliminar el exceso de sodio y agua del cuerpo, la presión arterial empieza a aumentar.
  • Acumulación de ácido (acidosis metabólica): Se presenta cuando los riñones no pueden eliminar los ácidos adicionales que el cuerpo produce o que se ingieren con los alimentos.
  • Retención de líquidos: Podría llevar a hinchazón de las piernas, presión arterial alta o edema pulmonar (acumulación de líquido en los pulmones, que causa falta de aire). La retención de líquidos suele presentarse en las etapas avanzadas.
  • Niveles altos de potasio en la sangre (hiperpotasemia): Puede aparecer de forma repentina.
  • Anemia: Niveles bajos de glóbulos rojos en la sangre.
  • Enfermedad mineral ósea: Cuando los niveles de calcio y fósforo en la sangre se desbalancean, esto produce enfermedad ósea o cardíaca.
  • Problemas de salud sexual.
  • Daño en el sistema nervioso central: Podría llevar a problemas de concentración o cambios en la personalidad.
  • Cambios en el sistema inmunitario.
  • Pericarditis.
  • Daño permanente en los riñones.

Ciertas afecciones pueden ser tanto una causa como una complicación (un resultado) de la enfermedad renal. Entre ellas se incluyen la presión arterial alta y el accidente cerebrovascular.

Tratamiento de la Insuficiencia Renal

El tratamiento de la insuficiencia renal en pacientes de edad avanzada depende de la causa subyacente, el grado de daño renal y la salud general de la persona. La insuficiencia renal no tiene cura, pero con tratamiento es posible vivir una vida más larga y productiva. El objetivo del tratamiento para la enfermedad renal crónica es hacer más lento el daño en los riñones y tratar la causa es clave, ya que esto da lugar a menos complicaciones y a una evolución más lenta de la enfermedad renal.

Cambios en el Estilo de Vida

Adoptar un estilo de vida saludable es fundamental para manejar la insuficiencia renal y prevenir su avance. A continuación, se presentan algunas recomendaciones:

  • Dieta equilibrada (nefrosaludable): Seguir una dieta baja en sodio, proteínas y potasio para reducir la carga sobre los riñones. Un dietista puede ayudar a planificar comidas y bocadillos saludables. Es importante limitar el consumo de sodio (sal) a menos de 2300 mg por día.
  • Ejercicio regular: Mantenerse activo contribuye a controlar la presión arterial y mejorar la salud cardiovascular. Se recomienda realizar 150 minutos de actividad física por semana.
  • Mantener un peso saludable: Perder peso mediante una dieta equilibrada y la actividad física puede ayudar a mejorar la salud.
  • Control de enfermedades crónicas: Es importantísimo tener unos niveles de glucosa en sangre dentro del rango recomendado si se tiene diabetes, y controlar la presión arterial.
  • Dejar de fumar: Fumar puede acelerar el proceso de la enfermedad renal y aumentar el riesgo de insuficiencia renal.
  • Reducir y controlar el estrés.
  • Dormir bien: Tratar de dormir lo suficiente para estar bien descansado.
Pirámide alimenticia para pacientes con insuficiencia renal

Medicamentos

El uso de medicamentos es esencial para tratar las causas que provocan la insuficiencia renal y aliviar los síntomas. Algunos ejemplos incluyen:

  • Antihipertensivos: Fármacos que ayudan a relajar los vasos sanguíneos, reduciendo la presión arterial.
  • Medicamentos para la diabetes: Para mantener los niveles de glucosa en sangre bajo control.
  • Diuréticos: Para reducir la retención de líquidos y el edema.
  • Suplementos: De calcio y vitamina D para una buena salud ósea. Terapias pueden incluir hierro o medicamentos que disminuyen los niveles de fósforo o potasio en la sangre.
  • Estatinas: Para disminuir el colesterol y reducir el riesgo de ataque cardíaco o derrame cerebral en personas con ERC y otros factores de riesgo.
  • Inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA)/Antagonistas de los receptores de la angiotensina (ARA), inhibidores de SGLT2 o antagonistas de los receptores de mineralocorticoides no esteroideos (nsMRA): Para ayudar a retrasar la enfermedad o evitar que empeore.
  • Medicamentos antirrechazo (inmunosupresores): Necesarios después de un trasplante de riñón para evitar que el cuerpo rechace el órgano.

Es importante hablar con el equipo de atención de la salud para asegurarse de que los medicamentos sigan siendo eficaces y seguros, ya que la dosificación o los horarios pueden cambiar cuando se tiene insuficiencia renal o se está en diálisis.

Diálisis

En casos de insuficiencia renal avanzada, la diálisis puede ser necesaria para reemplazar la función de los riñones. Existen dos tipos básicos de diálisis:

  • Hemodiálisis: Se realiza en un centro de diálisis y utiliza una máquina para filtrar los desechos y el exceso de líquidos de la sangre. También puede realizarse en el hogar.
  • Diálisis peritoneal: Se puede realizar en casa y utiliza el revestimiento del abdomen (peritoneo) para filtrar la sangre.

La diálisis puede salvarle la vida si los niveles de potasio están peligrosamente elevados, o si el estado mental cambia, se presenta pericarditis, se retiene demasiado líquido o no se pueden eliminar los productos de desecho nitrogenados del cuerpo.

Esquema de funcionamiento de la hemodiálisis

Trasplante de Riñón

Para algunos pacientes, un trasplante de riñón puede ser la mejor opción. Este procedimiento implica reemplazar el riñón dañado con un riñón sano de un donante. Aunque el trasplante puede ofrecer una mejor calidad de vida, no todos los pacientes mayores son candidatos adecuados para este procedimiento debido a factores de salud y disponibilidad de donantes.

Tratamiento Conservador/Paliativo

El tratamiento conservador, también llamado cuidado paliativo, tratamiento no dialítico o tratamiento de apoyo, se enfoca en la calidad de vida y en controlar los síntomas sin diálisis ni trasplante de riñón. Esto se convierte en una opción crucial en la insuficiencia renal terminal, donde las decisiones sobre los cuidados paliativos son fundamentales.

Consideraciones Específicas en el Adulto Mayor

El riñón humano alcanza un tamaño máximo en la cuarta década de la vida. A partir de entonces, presenta un descenso natural anual del 10% en la masa renal. Los cambios histológicos generalmente incluyen glomeruloesclerosis, arterioesclerosis, atrofia tubular y fibrosis intersticial. Sin embargo, no existe un consenso claro sobre el mejor método para estimar el FGe en el anciano, ya que las fórmulas tradicionales pueden sobrestimar el FGe real en mayores de 65 años.

Fragilidad en el Anciano con Nefropatía

La fragilidad es muy común en el paciente anciano con ERC. Constituye un síndrome geriátrico caracterizado por debilidad, problemas de movilidad, equilibrio y reserva mínima, altamente prevalente en la población renal y asociado a una mayor vulnerabilidad a situaciones de estrés. La prevalencia de fragilidad aumenta con la edad cronológica y a mayor estadio de enfermedad renal. Esto podría relacionarse con la pérdida de energía y proteínas, anemia, inflamación, acidosis y trastornos hormonales. Se estima un 14% de prevalencia de fragilidad en el anciano con ERC sin requerir diálisis, y hasta 40-70% en aquellos que precisan terapia dialítica, con un incremento de más de 2,5 veces de riesgo de mortalidad.

Función Cognitiva y Estado Físico

La alteración de la función cognitiva y el estado físico son factores importantes que afectan la vida del enfermo renal. La ERC es un factor de riesgo somático independiente para la disminución cognitiva. Además, se ha observado una relación entre FGe, anemia y limitación de la movilidad que afectaría la supervivencia del paciente anciano; la ERC puede ocasionar anemia de procesos crónicos, la cual disminuiría la fuerza muscular y el rendimiento físico por alteración en la oxigenación muscular.

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