En ciertas etapas de la vida, especialmente en la tercera edad, es posible que los pacientes requieran un reposo constante en cama, ya sea por una enfermedad o patología temporal, o por razones físicas directamente relacionadas con el cansancio y la edad. Estas circunstancias exigen un protocolo de cuidados específicos, siendo vital conocer cómo cuidar de una persona mayor encamada.

Una persona encamada está sometida a cierta presión y está también más expuesta a la aparición de algunas patologías físicas. Todo esto puede llevar a un estado de estrés y cansancio que debe ser comprendido para poder ayudar a estos pacientes postrados en cama. La mermada movilidad de estas personas provoca que sean muchas las atenciones necesarias para su día a día y sus cuidados personales e higiénicos.
Cuidados esenciales para un anciano encamado
Son muchos y muy necesarios los cuidados prioritarios para este tipo de personas, especialmente para pacientes sin independencia y con escaso movimiento.
Higiene personal
Una buena higiene contribuye a mejoras en la salud y comodidad de la persona atendida. El aseo para personas encamadas es vital para evitar la proliferación de bacterias y hongos, activar la circulación, prevenir llagas, crear bienestar y mejorar el sueño. Es recomendable realizar una limpieza bucal antes y después de cada comida. Si la persona mayor no puede enjuagarse la boca correctamente, la limpieza con pasta de dientes debe sustituirse por un enjuague bucal sin alcohol y desinfectante. Revisa la boca y la cara de la persona para asegurarte de que no existan restos de comida.
Nutrición y alimentación
La alimentación de los ancianos y mayores en cama tiene una gran importancia. Debe ajustarse una dieta a estas condiciones de extremo sedentarismo, y asegurarse de que la dieta administrada corresponda a la prescrita. La ausencia de ciertas vitaminas y nutrientes puede provocar úlceras. La nutrición es uno de los aspectos fundamentales en el cuidado de personas mayores con dependencia, un proceso en el que no solo hay que tener en cuenta las características de una dieta específica que se adapte a sus necesidades, sino también cuestiones técnicas. La hora de la comida, junto a la del aseo diario, suele ser una de las tareas que conlleva mayor esfuerzo para el cuidador.

Consideraciones al alimentar a una persona mayor dependiente
- Brindar la asistencia necesaria conforme a las capacidades de masticación y deglución de la persona mayor dependiente y de su habilidad en el manejo de los cubiertos.
- Estimular el interés por los alimentos. El momento de la comida exige relajación, concentración y disciplina.
- La actitud amigable y comunicativa de la cuidadora será esencial para obtener una respuesta satisfactoria por parte de la otra persona y llenar esos silencios que suelen ocupar la radio o la televisión, dos elementos poco recomendables cuando el objetivo es mantener la atención en la comida.
- Ajustar el asiento a una altura adecuada que permita mantener una postura erguida y facilitar así la deglución segura de los alimentos.
- Servir los alimentos a la temperatura adecuada y con una presentación que resulte atractiva.
- Situarse a la misma altura de la persona mayor dependiente o por debajo de sus ojos para evitar que alce la cabeza y se atragante.
- En estado de semiinconsciencia o ante la imposibilidad de colocar a la persona en posición erguida, suministrar los alimentos por una vía que no sea la oral.
- En cualquier caso, recurrir a porciones muy pequeñas y darle tiempo para una correcta deglución.
Postura correcta al comer en cama
Es importante que la cabeza esté inclinada hacia delante en el momento de tragar, con la barbilla hacia el pecho. Esto protege las vías respiratorias de posibles absorciones de alimentos. Si la persona afectada se encuentra sentada, su espalda deberá estar recta y su cabeza inclinada hacia delante y, en el momento en el que se ingiera un alimento, la barbilla tendrá que estar lo más inclinada posible sobre el pecho, con el fin de proteger la vía respiratoria. Tras acabar de comer, se recomienda que la persona en cuestión permanezca incorporada entre 30 y 60 minutos, con el fin de evitar el reflujo gastro-esofágico.

Recomendaciones para los alimentos y líquidos
La dieta para una persona con disfagia debe estar basada en alimentos blandos o semiblandos, preferiblemente, no líquidos, pues podrían provocar la tos. Cortar los alimentos en trozos pequeños, pero con forma alargada, y preferiblemente blandos. Experimentar con contrastes de sabores (p. ej. dulce-salado, ácido-amargo), con sabores intensos y con contrastes de temperatura, siempre respetando los gustos de la persona mayor. Es recomendable no usar pajitas o jeringuillas para los líquidos. Algunas personas mayores con disfagia suelen tener problemas para tragar líquidos finos como el agua.
Disfagia en ancianos: un riesgo común
Conocer los síntomas y tratamientos de la disfagia en ancianos es crucial para mejorar su calidad de vida. La disfagia se define como la dificultad que posee alguien para tragar, lo que hace que se altere o dificulte el proceso de la deglución, que consiste en hacer pasar de la boca al estómago cualquier sustancia, sólida o líquida. Aunque la disfagia en ancianos no se considera una enfermedad en sí misma, es un padecimiento que aparece a causa de otros problemas asociados como el párkinson, el Alzheimer, haber sufrido un ictus o una parálisis que provoque que la lengua, los músculos de la garganta y el esófago no funcionen de manera correcta. Esto es debido a que las personas mayores tienen disfagia, dificultad para tragar, como consecuencia de muchas enfermedades tales como ELA, Parkinson, secuelas de ICTUS y otras enfermedades neurodegenerativas que dificultan la deglución.
Fisiología de la deglución y el riesgo de aspiración
La lengua recoge el bolo alimenticio, lo empuja contra el paladar y lo envía a la faringe. Durante esta fase, el bolo tiene que atravesar la encrucijada aerodigestiva, un espacio en la faringe por donde se cruza la vía aérea en su camino hacia los pulmones, y la vía digestiva en su camino hacia el estómago, pasando por el esófago. Existe un mecanismo de seguridad de triple cierre glótico (cierre de cuerdas vocales, cierre de cuerdas vocales falsas y basculación de la epiglotis) que hacen posible que el bolo no se introduzca en la vía aérea. Sin embargo, por las mismas enfermedades citadas anteriormente, el reflejo de protección ante el atragantamiento se ve disminuido con cualquier objeto en nuestros mayores, haciéndolos más vulnerables tanto a la hora de ingerir alimentos como fuera de ese momento.
Tipos de disfagia
Teniendo en cuenta la fisiología de la deglución, se pueden distinguir dos tipos de disfagia:
- Disfagia orofaríngea: En este caso, la alteración se localiza en la zona oral y faríngea (garganta), desarrollándose una dificultad para iniciar la deglución y para que el bolo alimenticio vaya desde la boca hasta el esófago.
- Disfagia esofágica: Quienes sufren este tipo de disfagia son capaces de hacer pasar el alimento más allá de la faringe; sin embargo, presentan dificultades para transportarlo por el esófago. Por tanto, la alteración se localiza en el tránsito del bolo alimenticio por el esófago hasta llegar al estómago.
Consecuencias de la disfagia
La disfagia puede repercutir en la calidad de vida de quienes la padecen, ya que afecta a todos los aspectos del día a día y puede causar molestias, limitaciones en la alimentación y problemas de salud. Una de las principales consecuencias de la disfagia en los ancianos es la pérdida de peso y desnutrición. Debido a que tienen dificultades para tragar, pueden evitar ciertos alimentos o comer menos de lo necesario. El ámbito social es otra de las áreas que se ven perjudicadas por la disfagia, pues, a menudo, las comidas suponen una oportunidad de encuentro con familiares y amigos.
Prevención y rehabilitación de la disfagia
Puesto que se trata de una patología con altos índices de recuperación, es recomendable seguir una rehabilitación especializada en la disfagia. Los ejercicios de elongación y estiramiento suponen una buena práctica para prevenir la disfagia, ya que mejoran la respiración y los movimientos realizados durante la deglución. Asimismo, la prevención de la disfagia también depende de tratar adecuadamente enfermedades que pueden provocar la aparición de esta condición.
Tratamiento de disfagia para ancianos: ¡Descubre los mejores métodos!
Los ejercicios de rehabilitación son clave para el tratamiento de la disfagia:
- Ejercicios de fortalecimiento de los músculos de la deglución: En ocasiones, la disfagia puede estar relacionada con la debilidad en los músculos de la garganta y la boca. Por ello, es fundamental realizar ejercicios específicos para fortalecerlos.
- Técnicas de respiración y relajación: La respiración y la relajación son fundamentales en la prevención de la disfagia. A veces, la ansiedad y el estrés pueden afectar a la deglución, por lo que es necesario aprender a controlar la respiración y a relajarse para que el proceso de tragar sea más fácil.
Manejo de atragantamientos
La obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño (OVACE) se produce cuando se introduce por accidente un elemento sólido en la tráquea al ingerirlo, en vez de ir por el camino normal que sería el esófago. Este elemento puede obstruir parcialmente la tráquea provocando un atragantamiento y dificultad respiratoria. La muerte por asfixia por atragantamiento ocurre con más frecuencia de lo que pensamos. En España se producen de 5 a 6 muertes diarias por esta causa. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística del año 2017, fallecieron 2336 personas por atragantamiento, constituyendo la tercera causa de muerte no natural en España por detrás del suicidio y los accidentes por caídas.
Cómo actuar ante un atragantamiento
La manera correcta de actuar ante un atragantamiento dependerá de la gravedad del mismo.
Obstrucción leve
La persona puede respirar, hablar o emitir sonidos y toser, ya que el objeto permite un pequeño paso de aire. La mejor maniobra de desobstrucción de la vía aérea es la tos. Por tanto, debemos incorporar a la víctima, acompañarle y, sobre todo, animarle a toser.
Obstrucción grave
La persona no puede respirar, ni hablar ni emitir sonidos. La tos es inexistente (o muy débil). Podemos encontrarnos con que la piel comienza a tener una coloración azul por la falta de oxígeno y que la víctima realice el signo universal de atragantamiento: llevarse las manos al cuello y rodearlo con las manos. En esta situación también debemos llamar al 112.
- Administrar 5 golpes en la espalda: Estos golpes deben ser secos, entre los omóplatos, inclinando a la víctima hacia adelante.
- Administrar 5 compresiones abdominales (Maniobra de Heimlich): Rodearemos a la víctima por detrás con nuestros brazos y colocaremos nuestras manos en la boca del estómago. Colocaremos un puño cerrado y la otra mano abrazando este puño.
Estas dos maniobras se alternan hasta que se resuelva la obstrucción o hasta que el paciente quede inconsciente, pierda el tono muscular y caiga al suelo. Un pequeño apunte respecto a la Maniobra de Heimlich: debemos adaptar la fuerza a la complexión física del paciente (cuidado en pacientes mayores delgados o en niños pequeños). Si la persona se encuentra en silla de ruedas, deberemos sentarlo en una silla que nos permita abrazarle por detrás.
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Otras consideraciones para el bienestar del anciano encamado
Fomento de la actividad
Pese a la situación en la que se encuentran estas personas, conviene fomentar la actividad y el movimiento de los músculos del cuerpo, siempre que sea posible y bajo supervisión profesional.
Productos especializados para pacientes en cama
Para los pacientes en cama, se deben usar productos especializados como el Protector de Cama TENA. Este protector de cama desechable cubre las sábanas y protege el colchón, manteniéndolo seco y limpio.
Control de distracciones
Intentar no distraer a nuestros mayores con charlas animadas que causen risas y evitar distracciones durante la comida es fundamental. Si necesita que una persona le dé de comer, esta debe decirle qué le va a dar de comer y enseñárselo. Debe mostrar calma y seguridad. No debe conversar, ya que hablar aumenta el riesgo de que la persona mayor se atragante.