El Delirio en Adultos Mayores: Reconocimiento, Causas y Manejo

En el lenguaje común, la palabra “delirar” a menudo denota una gran afición o pasión por algo, por ejemplo: “Mi amigo delira por los autos antiguos”. Sin embargo, en el contexto del cuidado de nuestros adultos mayores, el delirio es un problema serio que debemos prevenir y comprender. Se trata de una condición de alteración rápida del estado mental que puede llevar a la persona a experimentar alucinaciones, confusión, desorientación y cambios de comportamiento significativos.

Esquema de las señales y síntomas del delirio en personas mayores

Impacto y Prevalencia del Delirio

Según la Sociedad Americana de Geriatría (AGS en inglés), el delirio no es solo un estado temporal, sino un predictor de cambios cognitivos a largo plazo y una disminución de la esperanza de vida. Esta condición afecta de manera desproporcionada a la población de edad avanzada, siendo los adultos mayores especialmente propensos a padecerlo.

Las estadísticas son alarmantes: una tercera parte de las personas mayores de 70 años que son hospitalizadas presentan delirio. De manera similar, una tercera parte de los mayores de 70 años que ingresan a los servicios de urgencias también sufren de esta condición.

Diferenciación de Condiciones Similares

La correcta identificación del delirio es crucial, aunque puede ser un desafío. La información que los familiares tienen de la persona que presenta confusión y cambios mentales es vital para un diagnóstico preciso. Es importante destacar que la demencia y la depresión pueden manifestar síntomas similares al delirio, lo que complica el diagnóstico diferencial.

Por esta razón, es esencial establecer una historia cronológica detallada del paciente y conocer su comportamiento habitual. Esto permite a los profesionales de la salud distinguir entre un episodio de delirio agudo y condiciones crónicas o subyacentes.

"¿Qué es eso del delirium?"

Principales Causas y Factores de Riesgo del Delirio

El delirio puede ser provocado por una variedad de factores. Entender estas causas es fundamental para su prevención y manejo:

  • Medicamentos: Incluyen tanto fármacos prescritos como aquellos adquiridos sin receta médica, por ejemplo, ciertas antihistaminas como la difenhidramina. Es crucial revisar la medicación del adulto mayor.
  • Desbalance de electrolitos: Minerales como el sodio, calcio, potasio y magnesio deben estar en equilibrio para asegurar un adecuado funcionamiento de las reacciones nerviosas y las funciones musculares. Episodios de vómito y diarrea pueden deshidratar rápidamente a un adulto mayor, aumentando significativamente su riesgo de delirio.
  • Dolor incontrolado: Experimentar un dolor persistente y fuera de control puede ser un detonante.
  • Infecciones: Son una causa común, especialmente las infecciones de la piel, de las vías respiratorias e infecciones urinarias.
  • Disminución de movimiento y de estímulos sensoriales: Factores como el estar en cama permanentemente o problemas de visión o audición pueden contribuir al desarrollo del delirio.
  • Retención de orina o impactación fecal: Estas condiciones pueden causar malestar significativo y alterar el estado mental.
  • Problemas cardiacos y pulmonares: Enfermedades como infartos del corazón, arritmias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) e insuficiencia cardiaca congestiva aumentan el riesgo.
  • La falta de sueño: Un descanso inadecuado o interrumpido es un factor de riesgo importante.
  • Cirugía: Los procedimientos quirúrgicos, especialmente en adultos mayores, pueden inducir delirio debido al estrés, la anestesia y la medicación postoperatoria.
Infografía: Factores de riesgo comunes para el delirio en adultos mayores

Prevención y Manejo del Delirio: Un Enfoque Multifacético

Dado que el delirio tiene causas variadas, su prevención y manejo también deben abordarse desde múltiples frentes. La colaboración entre los profesionales de la salud y los cuidadores es esencial.

El Rol Crucial de los Familiares y Cuidadores

La información proporcionada por los familiares es inestimable. El equipo de profesionales de la salud que atiende a tu ser querido necesita que describas los cambios, síntomas y el tiempo en que han sucedido estos. Tu conocimiento sobre el comportamiento normal del adulto mayor y las particularidades de su día a día es clave para un tratamiento efectivo.

Gestión de Medicamentos

Es fundamental conocer todos los medicamentos que toma tu ser querido. En general, se recomienda iniciar cualquier medicamento nuevo con una dosis baja y aumentarla lentamente, dependiendo de cómo lo esté tolerando el adulto mayor. Además, bajo ninguna circunstancia debes administrar ningún medicamento (incluso los que no tienen receta) sin consultar previamente con los profesionales de la salud.

Control del Dolor

Si el adulto mayor experimenta dolor, este debe mantenerse a un nivel tolerable. Esto puede lograrse tanto con medicamentos prescritos como con terapias alternativas, siempre bajo supervisión médica.

Promoción de Hábitos Saludables

  • Calidad del sueño: Promueve la buena calidad de sueño, asegurando períodos de descanso adecuados.
  • Actividad física: Fomenta la actividad física regular, adaptada a las capacidades del adulto mayor, para mantener el movimiento y los estímulos sensoriales.
  • Hidratación: Prevé la deshidratación ofreciendo líquidos regularmente.

La Importancia de la Presencia Familiar

Tanto en la prevención del delirio como en el manejo de las situaciones de delirio agudo, tu presencia y la de las personas conocidas por el adulto mayor a quien cuidas es vital. Una cara y una voz familiar pueden ser la forma más efectiva de mantener el control y la calma en el adulto mayor, especialmente en caso de estar muy agitado. La continuidad y familiaridad del entorno y las interacciones humanas son un pilar fundamental en su bienestar.

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